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(IAR-Noticias) 26-Jul-05
Como
lo viene sosteniendo IAR-Noticicias en diversos informes, la
evidencia de a quién benefician los ataques terroristas de Al Qaeda hay
que buscarlos en los emergentes políticos y sociales que se desarrollan tras las
masacres producidas por las bombas.
Esos
emergentes indican que, del 11-S hasta aquí, los ataques o las amenazas
"terroristas" han otorgado amplio consenso social e internacional a la
administración Bush para implementar dos invasiones militares, y servirse de la
psicosis de miedo que producen los ataques en favor de los planes políticos de
los halcones de Washington.
Tras
los ataques del 7-J en Londres, se consolidó esta evidencia y
ahora, aparte de Bush, como neto beneficiario del "miedo al terrorismo", su par
británico, Tony Blair, se perfila como el más claro beneficiario político
de la "psicosis terrorista" producida en Gran Bretaña después de los ataques
terroristas y de los atentados "fallidos" de la semana pasada.
Esta
evidencia probatoria se refleja en una encuesta del diario The Times publicada el
lunes, y según la cual el índice de popularidad de Blair ha aumentado
hasta los 5,55 puntos, el segundo índice más alto de sus tres mandatos.
Tras
los atentados y las amenazas de nuevas bombas, el índice de
popularidad del primer ministro ha alcanzado su segundo tope, 5,55, cuando en
enero pasado, por ejemplo, se situaba en 5,07.
Este
último resultado sólo fue superado por una encuesta del pasado mayo de 2003,
cuando su popularidad se cifró en 5,75, coincidiendo con la caída de Bagdad a
manos de las tropas aliadas.
Y
esos números de apoyo se dan no obstante que un 64% de los ciudadanos piensa que
el apoyo a la guerra en Irak "ha aumentado el riesgo de atentados
terroristas" en el país, una tesis difundida por las propias usinas de la
inteligencia norteamericana para confirmar la "existencia del terrorismo
islámico proveniente de Irak" con la finalidad de justificar la ocupación
militar de ese país.
El
propio primer ministro insistió el lunes en que no había duda de que los
terroristas habían usado Irak y Afganistán como "excusas" para sus ataques,
pero reiteró que "la mayor parte de la gente piensa que las raíces del problema
son más profundas".
La
tesis del terrorismo "proveniente de Irak", que como los números y los
hechos lo indican, favorecen a los planes de Bush y de Blair, es sostenida por
la mayoría de los intelectuales y analistas del sistema, que a falta de
metodología para comprender la verdadera problemática del "terrorismo" caen en los propios eslóganes echados a correr por la CIA.
La
semana pasada, aprovechando los efectos sociales y políticos de los nuevos
atentados en Londres, Blair envió al parlamento británico un nuevo proyecto
de "ley antiterrorista" que endurece la legislación y otorga más
impunidad para reprimir a la policía y a los servicios de inteligencia.
Por su
parte, y en el mismo día que se producían los nuevos atentados en Londres, el
Congreso de EEUU aprobaba una extensión
Ley Patriota, un
instrumento legal, nacido después del 11-S, que otorga superpoderes e inmunidad
represiva al FBI y los servicios de inteligencia en su persecución de activistas
"anti-Bush" y de ciudadanos musulmanes "sospechados de terrorismo".
El
aumento de la popularidad de Blair tras los ataques, pese a la cacería
policial lanzada indiscriminadamente contra ciudadanos comunes, demuestra
nuevamente que el "terrorismo", cuando entra en acción, cuando se sale del
terreno de la amenaza, se convierte en tema excluyente sobre cualquier otro tema
en discusión.
Más que
perjudicarlo, como sostienen algunos análisis ingenuos, los atentados
terroristas de Londres lo posicionaron a Blair, y pese a sus fallas y
discurso tambaleante hoy se presenta como la opción más valedera para "enfrentar al
terrorismo".
La cacería de musulmanes

Por
otra parte, una encuesta publicada en el periódico británico The Guardian
señala que el 63% de los musulmanes están reconsiderando su permanencia en
el Reino Unido tras los atentados.
El sondeo, hecho por la firma ICM para ese diario, refleja que los musulmanes
mayores de 35 años son los que más reflexionan sobre su futuro en el país,
comparado con los menores de 34 años.
La consulta, afirma The Guardian, pone de manifiesto el temor general a
represalias contra la comunidad musulmana después de los atentado del 7-J,
perpetrados por británicos de origen paquistaní y en los que 56 personas
murieron y 700 resultaron heridas.
La población musulmana en el Reino Unido está estimada en 1,6 millones, de los
que 1,1 millones son mayores de 18 años.
Las fuerzas de seguridad han registrado más de 1.200 incidentes de "islamofobia"
en el país, desde abusos verbales hasta un caso de asesinato en las últimas
tres semanas, según el diario.
De acuerdo con el sondeo -y debido al bombardeo comunicacional con esa
tesis- ocho de cada diez musulmanes creen que la participación británica en la
invasión de Irak fue una razón que llevó a los atentados de Londres.
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