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(IAR-Noticias) 10-En-05
Durante las más de tres décadas de gestión de
Saddam Hussein la economía iraquí permaneció "cerrada", o bloqueada tras la
Guerra del Golfo en 1991 por el padre del actual presidente Bush.
Antes de abandonar apresuradamente Irak el 28 de junio, el jefe de la disuelta Autoridad Provisoria
de la Coalición ocupante, Paul Bremer, dijo que uno de sus mayores logros
fue transformar el país ocupado en una economía de mercado, con
tasas de interés y aranceles bajos y leyes de inversión extranjera de corte
liberal.
En mayo de 2003, Bremer
señaló que Irak era un ”país abierto a los negocios”, y durante su
administración de trece meses dijo haber promovido grandes cambios en el
marco regulatorio y legal, firmando contratos de largo plazo y designando
comisiones supervisoras por periodos de varios años.
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Bush describió a Paul Bremer, su administrador en
Irak, como el tipo que "convierte las ideas en
realidades". (BBC) |
En todo momento el ex cónsul de
Bush habló de una economía "para los iraquíes" y para aquellas empresas
que quisieran invertir en la tareas de la "reconstrucción" de Irak (léase
infraestructuras, carreteras, aeropuertos y edificios destruidos por los
bombardeos, etc).
Sin embargo, y al igual que
sucedió con el nuevo gobierno iraquí en el plano político, la tal "apertura"
económica no se trató nada más que de una fachada legal detrás de la
cual EEUU y sus corporaciones transformaron a Irak en un coto cerrado de sus
fechorías económicas.
El Instituto de
Estudios Políticos, un centro de investigación académica con sede en
Washington, calculó que la administración Bremer aprobó unos 100 decretos que
otorgaron a las corporaciones estadounidenses "un virtual reinado sobre la
economía iraquí".
La mayoría de los contratos
para obras de la reconstrucción fueron asignados a consorcios norteamericanos, los que se aseguraron las áreas más rentables del mantenimiento y los
proyectos de infraestructura, con poca inversión y ganancias faraónicas
posibilitadas por la falta de controles regulatorios, bajísima tasa de impuestos
y mano de obra "africanizada" para tareas no especializadas.
El Instituto de Estudios
Políticos señaló que los decretos puestos en marcha por la
administración Bremer (que no serán modificados por el actual gobierno, ni
por el que asuma si hay comicios) ”excluyen a los iraquíes de los esfuerzos
por la reconstrucción” de su propio país, la mayoría de cuyos pobladores "no
han logrado cubrir sus necesidades básicas”.
Por su parte el
Instituto Sociedad Abierta, que preside el financista estadounidense
George Soros, sostuvo que la Autoridad Provisional de la Coalición comprometió
”poco antes de disolverse” miles de millones de dólares en ”proyectos
mal concebidos”, con la intención de que esos contratos se mantuvieran
vigentes con cualquier gobierno que asumiera en Irak.
La Junta de Revisión de Programas, organismo de gestión de las finanzas
iraquíes controlado por EEUU, aprobó en una única reunión gastos por casi
2.000 millones de dólares en fondos pertenecientes al país ocupado
militarmente por las tropas estadounidenses.
”Con tanto dinero disponible para regalar en efectivo y tan poca planificación,
será imposible evitar la corrupción y el desperdicio”, señaló Svetlana
Tsalik, la experta que investiga el uso de los fondos iraquíes en el
Instituto Sociedad Abierta.
El gobierno de Allawi no dispone del control de los fondos que utilizaba la
Autoridad Provisional de la Coalición, quien manejaba a su antojo el
Fondo de Desarrollo creado por el Consejo de Seguridad de la ONU, en mayo,
con la finalidad de controlar el uso del dinero obtenido, entre otras
fuentes, por ventas de petróleo, dijo Tsalik.
El Consejo de Seguridad de la
ONU -dando otra muestra de complicidad con Washington- ordenó el 8 de junio al
nuevo gobierno cumplir con las obligaciones asumidas por el Fondo de
Desarrollo antes del 30 de junio, situación que obliga a la nueva
administración a cumplir con el cronograma de pagos y obligaciones establecido
por Bremer.
”El Fondo recaudó 20.000 millones de dólares y, cuando la
Autoridad Provisional de la Coalición encabezada por Bremer traspase la
administración a un nuevo gobierno, quedarán allí menos de 3.000 millones de
dólares”, señaló, en aquel momento, la funcionaria de Sociedad Abierta.
”Dos mil millones de dólares se gastaron hace poco en una sola reunión de la
Autoridad. Así que, aunque cuente con el control formal de la economía, el nuevo
gobierno tendrá mucho menos dinero que gastar”, agregó.
Además -señaló Tsalik- la Autoridad Provisional dejó un legado presupuestario de
cientos de ”expertos y asesores” estadounidenses en los 29 ministerios y
en otros departamentos gubernamentales, quienes ejercen una influencia
decisiva sobre todas las áreas.
”Sabemos que esos asesores permanecerán en los ministerios, pero considero
difícil saber cuánto poder detentarán. No constituirán un poder oficial,
sino extraoficial, reforzado por el hecho de que Estados Unidos
mantendrá 140.000 soldados en Iraq”, concluyó la experta.
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Bush: Negroponte es un hombre de
inmenso conocimiento y experiencia (BBC) |
Medios especializados consignan que instituciones financieras de
estudios internacionales, que sirven de fachada a Washington para la aplicación
de sus políticas, comenzaron a operar en Irak tras la asunción de John
Negroponte como súper-embajador en ese país, asumiendo la riendas del
poder real que antes detentaba Bremer.
El experto en asuntos
iraquíes de la Universidad de Michigan, Juan Cole, señala que el nuevo
embajador de Estados Unidos, John Negroponte, tendrá bajo su control los
18.300 millones de dólares en asistencia al país árabe.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, "controlará la fuerza militar de
la coalición”, por lo que ”no habrá mucho espacio real para la
soberanía”, agrega el especialista Cole.
La idea de Washington parece estar centrada en la inclusión de Irak en el circuito de explotación financiera por medio de
una nueva deuda
externa, creando nuevos planes de endeudamiento y créditos para la
reconstrucción digitados por los consorcios financieros norteamericanos, y
con instituciones dependientes del Tesoro norteamericano como el FMI y el Banco
Mundial.
Por medio de un acuerdo
alcanzado entre el Club de París e Irak, el 21 de noviembre pasado, Washington,
el gerenciador de los recursos y la economía iraquí, consiguió la condonación
del 80% de la deuda iraquí, estimada en unos 120.000 millones de dólares.
Esta condonación se articula en "tres
fases" para garantizar que Irak respete la condición exigida por el Fondo
Monetario Internacional (FMI) y, por lo tanto, que los recursos liberados se
destinen a la "reconstrucción del país", cuya tajada superior de negocios
están bajo control de la corporaciones estadounidenses.
O sea que la condonación no
beneficia al pueblo de Irak, sino a la administración norteamericana que, de
esa manera, se evita destinar los recursos petroleros al pago de intereses y
capital, y tiene las manos libres para generar nuevos endeudamientos con sus
entidades financieras a partir de los "negocios de la reconstrucción"
Con la nueva administración,
controlada en forma efectiva por John Negroponte, se estima que el polo del
"nuevo endeudamiento iraquí" (y su consiguiente obtención de beneficios por pago
de intereses y capital) será concentrado por megagrupos y bancos de
inversión estadounidenses con sede en Wall Street, aunque sus tentáculos y vasos
comunicantes se extiendan por todo el planeta.
Esto quiere decir que, bajo la
presión de Washington, las instituciones crediticias internacionales y los
megragrupos financieros "re-otorgarán" créditos al "Estado iraquí" (controlado
por EEUU), con los cuales se financiarán los contratos de la "reconstrucción
de Irak", hegemonizados, principalmente, por consorcios norteamericanos, y,
subalternamente, por corporaciones europeas, rusas, japonesas y chinas que
participan del "botín de guerra".
Esos créditos, por medio de los
cuales se pone en marcha el "gran negocio financiero" de la ocupación, se
cancelarán (al igual que los contratos con las armamentistas y prestadoras de
servicios) con el petróleo esquilmado al pueblo iraquí, que ya ha
ofrendado la sangre y la vida de 100.000 civiles al nuevo "negocio bélico" de
Washington.
De esta manera -y avalando lo
señalado por el experto Juan Cole- se consumarían los dos
presupuestos complementarios de la conquista militar de Irak: el control
político y la explotación económico-financiera del territorio conquistado.
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