Este jueves murieron
7 soldados de EEUU luego que
el vehículo en que viajaban explotó a raíz del impacto de una bomba puesta en la
carretera, informó un portavoz de los ocupantes.
Los siete soldados realizaban
un patrullaje de rutina cuando explotó el vehículo, señaló la portavoz capitán
Patricia Brewer. "Todos los ocupantes
murieron", indicó.
En otro ataque un
soldado estadounidense perteneciente a la I Fuerza
Expedicionaria de la Marina murió el jueves mientras desarrollaba
una operación de seguridad en la provincia de Al Anbar, en el oeste de
Irak, según informaron portavoces militares a varias agencias.
Estas bajas
norteamericanas se agregan a al fallecimiento de otros 5 soldados, el
martes pasado, en violentos combates registrados en
la región central iraquí.
Por otra parte, 18 civiles
colaboracionistas del barrio chií Jasimyah de Bagdad fueron
ejecutados por los rebeldes en el norte de Irak,
donde habían sido llevados por un falso empleador que les prometió trabajo en
una base estadounidense, informó este jueves una fuente del ministerio del
Interior.
La
ola sangrienta conmueve a la clase política iraquí -principalmente chiíta- que
se presta a la realización de la parodia eleccionaria digitada por Washington. y
de cuya concreción en enero todos, incluidos los oficiales norteamericanos,
comienzan a dudar.
Se trata de la semana
más funesta
para el ejército estadounidense
ocupante desde que un atentado suicida con bomba acabara, el pasado 21 de
diciembre en Mosul (norte), con la vida de 22 personas, incluidos
14 militares y tres contratistas
americanos.
Los ataques se producen en vísperas
de que las autoridades iraquíes extendieran el estado de emergencia un
mes más, para tener poderes especiales en su lucha contra los grupos rebeldes
cuyos ataques han cobrado una virulencia inusitada.
El Gobierno títere de
Iyad Allawi anunció el jueves que ampliará las
facultades de poderes de emergencia - equivalentes a la ley marcial - durante
otros 30 días para tratar de proteger la celebración de las elecciones
generales, previstas para el 30 de enero.
El estado de emergencia, que
fue impuesto por primera vez en noviembre antes de la amplia ofensiva
norteamericana contra la ciudad de Faluya, se extenderá hasta febrero, dijo Iyad
Allawi en un comunicado.
"Como las bandas terroristas
continúan sus actividades para impedir la creación de un gobierno representativo
y amplio, y tratan de impedir la participación política pacífica de todos los
iraquíes, hemos decidido extender durante 30 días el estado de emergencia en
todas las áreas de Irak excepto la región de Kurdistán" señaló
el primer ministro interino.
Los poderes de emergencia permiten
que el Gobierno imponga toques de queda, cierre las fronteras y los aeropuertos
y detenga a sospechosos sin seguir los procedimientos legales normales.
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Tanques
M1A1 Abrams con destino a la ciudad de Mosul,donde
opera con fuerza la resistencia iraquí, el 4 de enero
de 2005 (AP) |
La emergencia se aplica a todas las
regiones de Irak, excepto el norte, una zona donde predominan los kurdos y que
ha permanecido relativamente estable.
De acuerdo a los
números del Pentágono (y aunque se cree que la cifra en más alta) EEUU ha
perdido a 1.340 efectivos en 21 meses de ocupación militar de Irak, y, de
acuerdo a cifras oficiales, otros 10.000 soldados fueron heridos en el país
invadido por el Imperio norteamericano.
No obstante, Washington,
el Pentágono, y el propio Bush durante una conferencia de prensa antes de las
fiestas, advirtieron que serían enviados más soldados y que se
incrementaría el número de asesores encargados de entrenar a las fuerzas
colaboracionistas iraquíes.
La Casa Blanca, pese
a enfrentar un dura crítica de los principales medios estadounidenses, insiste
en celebrar los comicios contando con la complicidad de los clérigos y partidos
políticos iraquíes que están seguros de ganar las elecciones y ocupar
-con legitimación electoral- el lugar deeel hoy primer ministro títere Iyad
Allawi.
En sendas notas
editoriales los dos más influyentes diarios norteamericanos, The New York Times
y The Washington Post, desaconsejaron la realización de las elecciones sin la
participación de los sunies, quienes antes de fin de año anunciaron un boicot
de los comicios.
En un ataque comando
realizado el miércoles por un grupo
rebelde fue eliminado el
gobernador de la provincia de Bagdad, Alí al Haidari, causando
también la muerte de seis de sus escoltas, según informaron fuentes de seguridad
a avrias agencias.
Al Haidari es el
dirigente política de mayor jerarquía
ejecutado hasta la fecha, aparte del que fuera presidente
del desaparecido Consejo de Gobierno, Abdel Zahraa Othman, alias 'Izzadin Saleem,
muerto por un coche bomba el pasado mes de mayo.
Los
expertos y los propios jefes militares norteamericanos han advertido que,
conforme se acerque la fecha de los comicios, la resistencia iraquí
incrementará el número y el efecto de sus operaciones, las que no solo se
limitan a los atentados con bombas sino acciones militares del tipo comando que
producen resultados mortíferos sobre las patrullas norteamericanas en
Bagdad y en toda el área del triangulo suní.
La inteligencia
militar norteamericana -incluida la CIA- había advertido en la última semana de
diciembre pasado que la resistencia iraquí estaba recibiendo
provisión logística y armamento de última generación
provistos por fuentes de financiación árabe, tercerizada principalmente desde
Siria.
La precisión militar
y el poder de fuego demostrado con el ataque a la base de Mosul, reforzó la
creencia en esos informes entre los oficiales de campo estadounidenses que
vienen observando un mayor crecimiento de las acciones propiamente "militares"
de los rebeldes, quienes, durante el mes de diciembre, mataron a más de 50
marines (incluidos los de la base en Mosul) en operaciones relámpago de tipo
comando.
Otro punto observado
por los oficiales jefes, fue el incremento notable de las operaciones rebeldes
contra las fuerzas norteamericanas, principalmente contra convoyes y
patrullas militares, que llegaron a superar en magnitud a los tradicionales
atentados contra la policía y el ejército colaboracionista iraquí.
Esto precipitó
medidas de prevención como el incremento del traslado por vía aérea del
material de guerra e insumos a las bases estadounidenses en Irak, en tanto
que se aumentaron en número de efectivos a las patrullas de marines en las
ciudades del triángulo suní de "alta peligrosidad" como Ramadi, Mosul y Faluya.
Si bien Bush y la
Casa Blanca se aferran a la idea de realizar los comicios contra viento y
marea, los expertos y los propios oficiales estadounidenses estiman que la
actual ofensiva de la resistencia iraquí tornará dudosa la participación masiva
en los comicios, lo que le restaría legitimación al vencedor en las urnas.