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IRAK  

Saturday, 22 de January de 2005

 

Irak fuera de control

El Pentágono estudia nuevas estrategias para terminar con los rebeldes

 

(IAR-Noticias)  12-En-05   Informe especial  

A menos de tres semanas de las elecciones en Irak, Washington y el Pentágono enfrentan una situación límite, donde los sangrientos atentados y ataques comando de la resistencia iraquí golpean con una dureza feroz, tanto a las fuerzas norteamericanas como a sus colaboradores locales.

Atrás quedaron las declaraciones "triunfalistas", el "vamos ganando" de Rumsfeld y los generales del Pentágono, que hoy deben asumir que, pese al genocidio de Faluya, a las matanzas indiscriminadas en las ciudades del triángulo suní, sus fuerzas son impotentes para contener a las hordas fantasmas de los combatientes suníes que se reproducen por todos lados.

Un policía iraquí inspecciona los restos de un coche bomba que que mató a siete policías en Basora, el martes 11 de enero de 2005 (Reuters)

En este contexto, marcado por las críticas y los pedidos de renuncia a Rumsfeld por parte de las principales cadenas y diarios norteamericanos, comienzan a surgir versiones, cada vez más nítidas, de que el gobierno de Bush, empantanado en el infierno iraquí, estudia fórmulas alternativas para subsanar su derrota estrepitosa en el terreno militar.

El diario The Washington Post, en su edición del martes, señalaba que Washington y el Pentágono estudian tres opciones estratégicas en Irak a  partir de las elecciones:

1) reducir la presión militar sobre las ciudades rebeldes, con la esperanza de que la comunidad sunita "moderada" acepte la integración política dentro de un posible gobierno chiíta salido de los  comicios.

2) rediseñar nuevas operaciones militares a gran escala en el área rebelde del triángulo suní, y dedicar todo el esfuerzo económico y  trabajo de la "reconstrucción" en el sur chiíta y en el norte kurdo, integrados tras los comicios en un gobierno "legitimado" por el voto.

3) montar una brutal operación de "contrainsurgencia" masiva, y a la vez selectiva, de fuerzas especiales con modalidades operativas donde todavía no están bien delimitado el rol que jugaría el aparato "colaboracionista" del ejército y la policía iraquí, integrado con kurdos y chiíes y entrenado por oficiales norteamericanos.

El diario señala que si el peso de las operaciones especiales contra los rebeldes suníes recayera en kurdos y chiítas, tendría como efecto el levantamiento de peligrosas tensiones étnicas de difícil solución.

Puntualiza que, contrariamente a la opción ofensiva desarrollada hasta ahora por la secretaría de Defensa conducida por Donald Rumsfeld, la sociedad estadounidense se inclina más a encontrar una estrategia de salida, como forma de terminar con el  "el sindrome Irak" que padecen sus soldados.

En otro artículo, el martes, The Washington Post señala que los rebeldes han trabajado para infiltrar los servicios de seguridad iraquíes,  y que sus comandantes reconocen abiertamente que la resistencia llega fácilmente con sus ataques y atentados contra las sedes policiales.

Según el Post, en octubre arrestaron a un alto funcionario en la oficina del primer ministro interino, Ayad Allawi, bajo sospecha de proveer a los insurrectos de direcciones caseras y otros detalles personales de los empleados del gobierno y de la policía que eran señalados como blanco de  asesinatos.

El punto de la "infiltración" revelado por el Post y otras fuentes estadounidenses, invalidaría, por peligrosa y pasible de un efecto boomerang, cualquier hipótesis de operación de contrainsurgencia con los efectivos chiíes y kurdos que hoy integran el aparato de seguridad iraquí, dado que cualquier movimiento sería conocido de antemano por la inteligencia rebelde.

Video del atentado con coche bomba en la ciudad de Nayaf, el 19-Dic-04 (Al Jazeera) 

Por su parte, el semanario estadounidense, Newsweek, señala en su última edición  que el Pentágono estudia la posibilidad de crear "escuadrones de la muerte", similares a los que utilizó en Centroamérica hace más de 20 años, con la misión de colaborar con el Ejército estadounidense y con la Policía iraquí en la lucha contra la resistencia iraquí.

El plan del Pentágono, denominado "Opción Salvador",  se basaría -según el semanario- en las operaciones que la administración Reagan-Bush (padre) lanzaran contra la guerrilla salvadoreña a principios de los 80, y en el cual el padre del hoy presidente de EEUU tuvo un protagonismo relevante.

Por esos años, el actual súper-embajador en Irak, John Negroponte, era embajador en Honduras, y el operativo de contrainsurgencia (considerado "exitoso" por Washington y el Pentágono) fue una extensión del "contra-gate",  con paramilitares armados y entrenados por la CIA dedicados a cazar y/o asesinar a los jefes guerrilleros hondureños.

Para poner en marcha la "Opción Salvador" el Pentágono enviará equipos de las fuerzas especiales para "aconsejar, apoyar y entrenar" a los iraquíes, de forma especial a los combatientes Peshmerga kurdos y a los milicianos chiíes, y creará también centros secretos de interrogatorios, asegura Newsweek.

El informe publicado hoy en la página de Internet del semanario puntualiza que no está claro si lo que pretende el Departamento de Defensa de EEUU es poner en marcha una "política de asesinatos" o de operaciones de secuestros y capturas.

Los oficiales estadounidenses, citados en el informe, puntualizan  que esos grupos especiales o "paramilitares" iraquíes podrían operar también del otro lado de la frontera de ese país, es decir, en territorio de Siria.

Esto implicaría que las fuerzas especiales podrían actuar dentro de Siria contra ex dirigentes del Partido Baas, que proyectó su poder hegemónico durante el régimen de Saddam Hussein, y al que Washington y el Pentágono consideran el principal sostén político y logístico de la resistencia iraquí que opera en el triángulo suní.

El primer ministro interino de Irak, Iyad Allawi, se encuentra entre los partidarios de la  fórmula de "escuadrones de la muerte", así como sus principales colaboradores militares, entre ellos el general Mohamed Abdullah al Shahawani, jefe de la inteligencia, quien se habría reunido en los últimos 15 días con funcionarios estadounidenses, afirma Newsweek.

"Debemos encontrar la manera de tomar la ofensiva contra los insurgentes. Ahora mismo, estamos a la defensiva, y estamos perdiendo", señaló un alto jefe militar del Pentágono no identificado por Nesweek.

Newsweek aclara que las fuentes del Pentágono han insistido en que aún no hay una decisión tomada sobre el envío de los escuadrones especiales a Irak. El Departamento de Defensa -todavía- no ha hecho comentarios sobre el artículo del semanario estadounidense.

Advertencias a Washington

En la primera semana de diciembre pasado, The New York Times publicó parte de un informe clasificado elaborado por el jefe de la CIA en Bagdad, advirtiendo  que la situación en Irak se estaba deteriorando y que podía agravarse en cualquier momento

El informe, titulado en primera plana del Times, mostraba un panorama sombrío y negativo sobre Irak contrapuesto al presentado  por Bush y La Casa Blanca, cuyo portavoz declinó opinar diciendo que Washington "no comenta informes de inteligencia".

Las estimaciones sobre la situación iraquí reflejadas en el informe de  la CIA, marcadas por el pesimismo, se contraponen con el cuadro de situación optimista difundido públicamente por la administración Bush antes de las elecciones programadas en Irak para enero, señalaba el Times citando opinión de funcionarios en Washington.

El documento de la estación de la CIA en Bagdad señalaba que la violencia en Irak había aumentado, y que podía complicarse con la participación de la milicia chií que fue creada  para realizar ataques contra los combatientes de la resistencia suní.

El informe fue elevado a la jefatura de la Agencia luego de que los comandantes militares norteamericanos describieran la toma de Faluya, principal bastión de la resistencia iraquí, a mediados de noviembre, como una "victoria significativa" de las fuerzas norteamericanas. 

El documento de la estación local de la CIA fue generosamente difundido entre los sectores del establishment norteamericano, y,  según un funcionario del  gobierno, los que leyeron el documento lo elogiaron como "inusualmente sincero".

Sus conclusiones coincidían con la estimación nacional de inteligencia preparada en julio y enviada a la Casa Blanca en agosto por servicios norteamericanos. También presentaba un pronóstico oscuro para el futuro de Irak para  finales de 2005, señalaba el Times.

Entre los tres escenarios posibles descriptos en ese documento, el mejor caso era una estabilidad precaria, en tanto que el "peor escenario" describía una cadena de acontecimientos que conducirían a una guerra civil.

El Times recordaba que después de haber leído esos informes de la inteligencia nacional, y luego de que estos trascendieran en los medios, el presidente Bush consideró sus conclusiones como nada más que una conjetura.

A mitad de noviembre, en plena ofensiva militar contra Faluya, The New York Times difundió un "documento secreto" de inteligencia de los marines en el cual se advertía que -pese a ser derrotados en Faluya- los rebeldes estaban en capacidad de contraatacar y retomar nuevamente ciudades del triángulo suní como Faluya y Ramadi.

En la última semana del 2004, y tras el sangriento atentado a la base norteamericana de Mosul, en medios norteamericanos comenzó a circular la versión de que el alto mando militar en Irak le expresó a la Casa Blanca sus temores de que la resistencia iraquí intentara tomar bases militares estadounidenses, en operaciones sorpresa antes de las elecciones.

La advertencia se habría realizado por las habituales sesiones de video conferencia que funcionarios y asesores de la Casa Blanca mantienen con los jefes castrenses norteamericanos, incluidos los del Comando Central conducido por el general Abizaid.

Por su parte, la inteligencia militar norteamericana -incluida la CIA- había advertido en la última semana de diciembre que la resistencia iraquí estaba recibiendo provisión logística y armamento de última generación suministrados por fuentes de financiación árabe, tercerizada principalmente desde Siria.

No hay precisión de inteligencia si los rebeldes aumentaron su número de efectivos, pero sí hay evidencias del incremento de sus acciones contra las fuerzas militares estadounidenses revelando una mayor ambición de objetivos en sus ataques, decían esos informes citados por varios medios estadounidenses, incluido The Washington Post.

Otra certeza -según la inteligencia militar- es que parte de la cadena de información y comando de los rebeldes que funcionaba en Faluya, ahora se encuentra operando en Mosul, una ciudad de tres millones de habitantes, casi diez veces superior a Faluya, donde se hace difícil la detección de sus búnkeres operativos.

Al respecto, durante una conferencia de prensa en Bagdad el viernes pasado, el comandante de la coalición multinacional en Irak, general Thomas Metz, advirtió que 4 provincias de Irak, sobre un total de 18,  todavía no son bastante seguras para que los ciudadanos voten.

Esas regiones "en riesgo", que incluyen las ciudades de Faluya, Ramadi, Mosul y Tikrit, situadas en el triángulo suní, suman más de la mitad de la población iraquí, señaló el jefe militar norteamericano.

De esa región, y desde distintos bastiones operativos, parten los comandos rebeldes que, en lo que va del año 2005, ya han matado a  21 soldados estadounidenses y a más de 130 "colaboracionistas" (entre soldados, policías y civiles), 10 de  cuales fueron muertos en ataques y atentados producidos este martes.

Estadísticamente, en los hechos, Irak está fuera de control.

El punto a determinar es la "opción" estratégica que elegirán Washington y el Pentágono para salir de una situación que los conduce a un solo camino: el síndrome Vietnam.
 

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