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(IAR-Noticias) 25-En-05
A
sólo seis días de las elecciones en Irak, crece el clima de temor y de
incertidumbre por saber qué magnitud van tomar las operaciones de la
resistencia iraquí de aquí a la realización de los los comicios, que, por
otra parte, ya han sido declarados carentes de legitimidad por varias
organizaciones jurídicas internacionales.
Hoy
martes fueron exterminados 11 policías iraquíes, con lo que el número de
muertos de colaboracionistas asciende a más de 240 en lo que va del 2005, en
tanto que un juez era asesinado por un comando en una calle de Bagdad.
Estos acontecimientos
se produjeron horas después que un alto militar
estadounidense, el
brigadier general Erv Lessel, vicedirector de operaciones en Bagdad,
dijera que los insurgentes podrían estar planeando un ataque "espectacular"
antes o durante las elecciones del domingo.
El alto militar
señaló a la cadena de televisión CNN que hubo un 50 por ciento menos de
ataques en los últimos días pero no esperaba que dure la calma.
"Creemos que es la calma que
precede a la tormenta, que no pueden sostener el nivel de ataques que
tenían, y que están preparándose para algo más espectacular en los días que
preceden a la elección o para el mismo día de la elección", dijo Lessel.
Pero Lessel señaló
que el deseo de los iraquíes por votar no se verá afectado por un nuevo mensaje
grabado del aliado de Al Qaeda, Abu Musab al Zarqawi - quien encabeza la lista
de las personas más buscadas del ejército de Estados Unidos - que declaró una
guerra abierta a la elección.
Combatientes
distribuyeron hoy en Bagdad panfletos (octavillas)
prometiendo que los rebeldes inundarán las calles con la sangre de los
votantes y rociarán los colegios electorales con bombas, fuego de mortero y
cohetes, a la vez que instaban
a los ciudadanos a mantenerse a al menos 500 metros de los centros
donde se colocarán las urnas para no resultar heridos.
Los panfletos, que no portaban el
nombre de ningún grupo rebelde en particular, advertían
que "aquellos que se atrevan a permanecer junto a la muerte para participar en
las elecciones serán responsables de las consecuencias que serán muy duras".
"No serán capaces de imaginar lo
que les ocurrirá a ellos ni a su familia por participar en esta conspiración de
los cruzados para ocupar la tierra del Islam", afirman los
panfletos distribuidos, cuyo mensaje fue difundido por las cadenas
internacionales y los medios árabes.
"Hemos preparado coches bomba,
cohetes, morteros además de bombas en las carreteras para cada colegio
electoral", señalan los panfletos. "Prometemos inundar las calles de Bagdad con
la sangre de los votantes", afirmaron, asegurando que las medidas adoptadas
por las fuerzas iraquíes y estadounidenses no protegerán a los electores
"porque estas fuerzas no son capaces de garantizar la seguridad de sus soldados
y bases".
El embajador Negroponte se
mostró "optimista" sobre la situación en Irak.
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Las promesas del primer ministro
interino Iyad Allawi "no os protegerán porque no estará junto a vosotros en
las elecciones y su principal objetivo es llenar sus bolsillos y satisfacer a
sus jefes judíos y americanos", señalaban los volantes.
Mientras los
combatientes distribuían estos panfletos en el barrio de Rashad, en el
este de Bagdad, la Policía iraquí abrió fuego contra ellos,
desatándose un feroz combate que terminó al menos
11 agentes muertos.
Según portavoces policiales los
irregulares armados engañaron a los agentes atrayéndoles con un coche
bomba trampa y luego abrieron fuego, matando a 11 de
ellos.
Además, una bomba explotó en una escuela chií y los
insurgentes dispararon contra las fuerzas iraquíes y estadounidenses que
acudieron al lugar de la deflagración.
Los grupos rebeldes
se han propuesto como objetivo sabotear las
primeras elecciones desde la caída de Saddam Hussein. El domingo se deberán elegir los 275 miembros de la Asamblea Nacional que,
a su vez, elegirá
un nuevo gobierno y redactará la Constitución.
El juez Qais Hashim Shameri murió
junto con su hijo en una emboscada cuando salían por la mañana de su casa,
dijeron fuentes policiales.
El ataque mostró, una vez más, la
capacidad operativa de los rebeldes
para traspasar las barreras de seguridad y las custodias de los
funcionarios colaboracionistas con la ocupación militar norteamericana.
En enero, los rebeldes mataron al
gobernador provincial y al subdirector de policía de Bagdad y prometieron seguir
con los ataques a responsables oficiales e integrantes de las fuerzas de
seguridad, a quienes consideran "traidores" y colaboradores
de las tropas de ocupación.
Torturas y abusos
de la policía iraquí
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Un preso rodeado de bolsas de hielo y
envuelto con papel celofán.
(The New Yorker) |
Mientras la prensa internacional se concentra en las tácticas "violentas" de los
rebeldes, un grupo de derechos
humanos acusó el martes a las fuerzas de seguridad
iraquíes,colaboradoras de
Estados Unidos, de
torturar regularmente a los prisioneros en
sus lugares de detención.
La agrupación Human Rights Watch,
con sede en Estados Unidos, dijo que los asesores internacionales de la policía,
en su mayoría estadounidenses, hicieron la vista gorda ante la violación de los
derechos de los iraquíes.
La organización
dijo que los prisioneros habían sido golpeados con cables y mangueras, sufrieron
descargas eléctricas en los lóbulos de las orejas y genitales, y a otros se los
privó de agua y alimento.
El informe reaviva el
escándalo por el trato a los prisioneros de parte de los
soldados estadounidenses en la cárcel de Abu Ghraib.
El informe titulado
"¿El nuevo Irak? Tortura y malos tratos de detenidos bajo
custodia iraquí', de 94 páginas, revela que "los arrestos ilegales,
las detenciones prolongadas en régimen de incomunicación,
las torturas y otros malos tratos a prisioneros, incluidos niños, por parte de
las autoridades iraquíes se han convertido en rutina y en lugar común",
señala HRW.
El documento
fue elaborado entre julio y octubre de 2004 por miembros de la organización que
entrevistaron en Irak a 90 presos, 72 de los cuales alegaron torturas y malos
tratos, sobre todo en los interrogatorios.
Las personas interrogadas habían sido
detenidas, según las autoridades, por motivos de seguridad, ya fuera por su
supuesta pertenencia a la resistencia o por haber cometido delitos comunes.
Los presos relataron patadas, golpes con los puños y perforaciones, y aseguraron
que, en ocasiones, las fuerzas de seguridad les privaron de alimentos y de agua,
o les mantuvieron en estrechas celdas completamente solos.
Numerosos presos relataron cómo la Policía iraquí intentó sobornarlos con la
promesa de liberarlos, de permitirles el acceso a sus familiares o de darles
alimentos o agua.
Además, HRW denuncia también
en su informe "serias violaciones" cometidas por los servicios iraquíes de
inteligencia desde mediados de 2004, sobre todo contra miembros de los partidos
políticos que, a juicio de estos servicios, constituían una amenaza a la
seguridad del Estado.
Asimismo, los presos interrogados
denunciaron prácticas como la suspensión desde el aire, con las muñecas atadas y
las manos por detrás de la espalda; la descargas eléctricas en puntos delicados
del cuerpo (incluidos los lóbulos de las orejas y los genitales), o la
permanencia de los prisioneros, durante días, con los ojos vendados y las manos
atadas.
El documento
de
HRW
señala también que las autoridades han procedido a detenciones ilegales y
a encarcelamientos prolongados sin juicio (en algunos casos durante meses), han
negado el acceso a los familiares y abogados y han cometido "tratamientos
inapropiados a niños".
Según la organización, "aunque las
fuerzas insurgentes hayan cometido numerosos ataques ilegales contra la Policía
iraquí, ello no justifica los abusos cometidos por las autoridades iraquíes".
"El pueblo de Irak se merecía algo
mejor que esto tras la caída del Gobierno de Saddam Hussein", afirmó la directora
ejecutiva de HRW para Oriente Próximo y Norte de Africa, Sarah Leah Whitson.
"El Gobierno interino iraquí no está
cumpliendo su promesa de cumplir y respetar los derechos humanos básicos",
prosiguió. "Lamentablemente, el pueblo iraquí sigue sufriendo un Gobierno que
actúa con impunidad en su tratamiento a los detenidos", añadió.
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