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(IAR-Noticias) 29-En-05
Mientras
la resistencia iraquí
ha causado, en sólo 48
horas, la muerte de más de 40 marines norteamericanos, y todos los observadores
y corresponsales instalados en Bagdad presagian un "baño de sangre" para
el día de los comicios, la Casa Blanca ha resuelto -tal como lo aconsejan los
mentalistas- "convertir lo negativo en positivo".
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Cartel de la campaña electoral oficial con el
eslogan: "levante una mano para la reconstrucción,
no un arma para la destrucción". |
Los funcionarios de rango -entre
ellos la nueva secretaria de Estado,
Condoleezza Rice- comenzaron a concurrir
a todos los programas
nacionales informativos televisivos y
radiales para caracterizar el
proceso electoral en Irak con
una consigna lanzada ayer por Bush en
una conferencia de prensa: "el
simple hecho de que estén votando es ya un éxito".
Arrinconado por las
críticas a su conducción de la ocupación militar, con legisladores y prominentes
líderes políticos que ya hablan abiertamente del
"síndrome Vietnam" (como el senador Kennedy),
los consejeros de Bush han establecido como idea
principal que, con esta elección, Irak avanza
hacia la estabilidad, y que la sangrienta
invasión estadounidense para promover la "democracia" en
Irak y Medio Oriente está "dando fruto".
Karl Rove, el astuto "cerebro
electoral" de Bush sacó de la manga otro de sus clásicos "planes" para tornar
la carnicería de Irak en un evento auspicioso de la "democracia participativa".
El
mensaje oficial de
Washington -recreado constantemente por las principales cadenas
televisivas- intenta instalar la idea de que, a pesar de
la "violencia insurgente", y de que la organización y la participación dista de
ser "perfecta, el gran "éxito" es que Irak
celebró su primera elección después de la "dictadura de
Saddam Hussein" derrotada por las fuerzas norteamericanas.
Este discurso, estúpido y carente
de lógica para las personas con inteligencia y sentido común, está dirigido
a los sectores fundamentalistas y conservadores y al "gran electorado de Bush"
que lo proyectó a un segundo período en noviembre pasado.
Es el mismo discurso ensayado por
Bush en la campaña, con la diferencia de que entonces un sector mayoritario de
los grandes medios lo cuestionaban y hoy se suman a la estrategia oficial sin
ninguna crítica, apoyando la farsa electoral montada por la Casa Blanca
en el país ocupado.
Los medios y cadenas norteamericanos
-principalmente las televisivas- se preestan a esta estrategia oficial poniendo
el acento en el evento eleccionario, relegando a
un segundo plano la información
sobre la ofensiva mortal y ascendente de la resistencia iraquí, cuyo accionar
amenaza con teñir de sangre el día de los comicios.
Mientras
sus corresponsales deberán cubrir la votación custodiados por el ejército
invasor, los grandes medios se centran en la
votación y en el marketing de campaña de los candidatos , y no en el
escenario de violencia, muerte, e incertidumbre que rodea al acto
eleccionario, al que la mayoría de las organizaciones jurídicas consideran
vaciado de toda legitimidad.
Más allá del panorama de virtual
"guerra civil" que describen sus enviados y sus propios titulares,
los grandes consorcios
mediáticos, incluso los identificados
como "opositores a Bush", están cubriendo las elecciones en Irak como
si fuese un acto
eleccionario en un país sin ocupación militar.
La mayoría destina coberturas
"especiales" de los candidatos con sus "propuestas", en
tanto que presentadores de los noticieros nacionales, que
han viajado al país ocupado, realizan reportajes
"exclusivos" cada día, con secciones especiales y
micros de reportes comunes a
cualquier acto eleccionario en un país occidental sin ocupación militar.
Esta
visión "optimista" de las grandes cadenas "informativas" -coincidente con la
estrategia de Bush- contrasta brutalmente con los reportes enviados por los
periodistas y corresponsales destacados en terreno, que el domingo deberán
cubrir los comicios fuertemente custodiados por policías y militares de las
fuerzas de ocupación.
Escribe el
enviado especial del diario argentino Clarín en Bagdad: "Cuando
se sale, hay que dar un rodeo para estar seguro de que nadie te sigue. Ir sólo a
lugares que se conocen bien y donde hay alguien que te esté esperando. Tener el
chaleco antibalas y el casco a mano pero oculto de alguna mirada indiscreta.
Siempre moverse con un chofer y un traductor de absoluta confianza. Esconder las
credenciales. No hablar ni una palabra en otro idioma que no sea árabe".
"Sin estas mínimas medidas de
seguridad, los periodistas no podemos movernos. Bagdad es hoy el lugar más
peligroso de la tierra para trabajar, tanto, que se creó una nueva modalidad de
ejercer la profesión: acá se hace "Periodismo de Hotel",
señala el corresponsal de Clarín.
La
cadena británica BBC señala que la inseguridad reinante aumenta la
dependencia de los periodistas en los
informes que brindan los militares estadounidenses y británicos.
Un reportero de la BBC, Paul Wood, señaló que "el año pasado yo podía
atravesar Bagdad, hablar con la gente. Esta vez eso es impensable...He estado en
Chechenia, Kosovo, Argelia y esta es la más peligrosa situación de todas".
Las limitaciones existentes han llevado al veterano periodista británico
Robert Fisk, corresponsal del diario The Independent en Bagdad, a describir la
cobertura de la situación en Irak como "periodismo de hotel".
Nada de esta información trasciende
por las grandes cadenas televisivas , y como dice el
corresponsal del diario La Jornada de México en Washington, "la
elección en Irak es también un evento político dentro de Estados Unidos, ya que
será promovida como la gran prueba de que la estrategia del gobierno de George
W. Bush para "ampliar la libertad" en el mundo está funcionando".
El corresponsal de
La Jornada, David Brooks, cuenta que la CBS News transmitió hace unos
días un spot publicitario del gobierno interino para promover el voto en
Irak, mostrando cómo un hombre de mayor edad supera el temor y sale a la
casilla para participar en el futuro de su país.
Pero,
y como una burla al televidente, revela
la CBS que la producción del video fue
realizada en Líbano, ya que los encargados de producirlo consideraron que era
demasiado peligroso hacerlo en Irak.
Por otro lado, en las
coberturas de las grandes cadenas, no se menciona
que el gobierno interino de Irak ha mantenido un estado de emergencia desde el
11 de noviembre pasado, y por lo menos durante 60 de esos días, ha ordenado a
los medios "reservar espacio" para la línea oficial del gobierno, reportó el
Columbia Journalism Review.
No obstante, y más allá de quedar
patentizada una vez más la complicidad de las grandes
cadenas informativas con la estrategia de Washington, la mayoría de los expertos
y observadores coinciden en que tras los comicios -sea cual fuere el resultado-
en Irak nada cambiará después del domingo 30 de enero.
A juicio del analista
de la agencia cubana Prensa Latina,
Luis
Beaton,
"pocos
se atreven a predecir algo alentador para ese país desgastado por años de
agresión y ahora por la ocupación de tropas extranjeras.
A menos de 48 horas de los comicios, la situación se torna más incierta".
"El clima de inestabilidad que
antecede a las elecciones parlamentarias y regionales del 30 de enero muestra
que el país árabe vive una guerra civil no declarada. De consumarse los
comicios, condimentados con esperadas acciones de violencia, nada cambiará",
señala el periodista de Prensa Latina.
"Los expertos se muestran
cautelosos al predecir una solución aunque temen que un baño de sangre
afecte a los iraquíes al igual que a los ocupantes", añade.
Un panorama de Irak situado en las
antípodas del jolgorio de "fiesta democrática esperanzadora" (en medio de
las balas y de las bombas) que las grandes cadenas informativas norteamericanas,
cómplices de la estrategia oficial, intentan mostrar en sus pantallas.
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