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(IAR-Noticias) 29-En-05
Ningún
corresponsal, periodista independiente, observador internacional, duda de que en
Irak el gran protagonista de los comicios del domingo 30 serán la violencia y
la muerte.
En general, todos los medios y periodistas
coinciden en dos apreciaciones básicas: 1) los comicios
serán sangrientos, 2) la violencia armada no
terminará con la realización de las elecciones, y, sea
cual fuere el resultado, se prolongará mucho más allá de
los comicios.
EFE sostiene
que Los iraquíes esperaban hoy las elecciones de mañana con el mismo
temor que hace 22 meses la invasión que derrocó al régimen de Sadam Husein.
Los muros de hormigón han reemplazado a las trincheras, pero las calles de
Bagdad están igual de vacías y más extendida si cabe la inseguridad ahora
que el enemigo aguarda dentro.
"Es como el día antes de la guerra,
todo el mundo tiene miedo", dijo a EFE Hafez
Adbulmajid, funcionario de 45 años y uno de los pocos bagdadíes que a esa hora
se atrevía a transitar con su automóvil por el desierto centro de la ciudad,
donde las tiendas y las sedes oficiales permanecían cerradas a cal y canto.
Abdulmajid levantó los hombros y reconoció que "igual que entonces nadie sabe lo
que puede ocurrir mañana".
"Sólo iré a votar si se dan condiciones seguras", comentó Mojtar Samir, cambista
de 33 años.
AFP señala
que los miembros de las fuerzas de seguridad de Irak se preparan para
vivir el próximo domingo, cuando se lleven a cabo las elecciones convocadas por
el gobierno instalado por Estados Unidos, una jornada que se teme sangrienta.
"Tengo miedo. Entré en la policía hace seis meses porque estaba sin trabajo.
Tengo miedo porque estoy casado y tengo una gran familia. Pese a todo el equipo
y las armas que tenemos, no me siento seguro, sobre todo en estos días",
confiesa a AFP Alaa Khorchid, un policía contactado en el
centro de Bagdad.
El domingo, las fuerzas del orden
estarán particularmente expuestas frente a una guerilla que ha declarado la
guerra a las elecciones, agrega la agencia.
BBC, la cadena
británica, sostiene que en medio de una creciente violencia,
las autoridades electorales de Irak llevan adelante los preparativos para las
primeras elecciones en el país tras la ocupación estadounidense y el
derrocamiento de Saddam Hussein.
Debido a los ataques, la ubicación de
muchas mesas electorales permanece en secreto, aun cuando las urnas están siendo
distribuidas por las fuerzas de seguridad.
Según el corresponsal de la BBC
en Bagdad, Paul Wood, quien ha acompañado a dos candidatos en la capital, la
población ha tomado muy en serio las amenazas de los insurgentes.
Para la BBC, a diferencia del año pasado cuando los periodistas
acompañaron al ejército para cubrir el conflicto bélico, durante los comicios
solo podrán cubrir la información custodiados por policías y
militares como medida de protección a sus vidas
amenazadas por la resistencia iraquí.
"Los ataques son un riesgo, pero lo que me asusta más es la amenaza de un
secuestro", dijo el corresponsal de la BBC Ben Brown.
Otro reportero de la
BBC, Paul Wood, señaló que "el año pasado yo podía
atravesar Bagdad, hablar con la gente. Esta vez eso es impensable...He estado en
Chechenia, Kosovo, Argelia y esta es la más peligrosa situación de todas".
Reuters
informa que los insurgentes, que
han prometido una guerra total contra las elecciones de mañana en Irak,
iniciaron el sábado una nueva ola de violencia, matando a 17 personas en varios
atentados en una jornada en la que el país se prepara para unos históricos
comicios.
Estas elecciones
son la piedra angular del plan de la Administración Bush para transformar Irak
en una democracia tras la caída de Sadam Husein en abril de 2003. Sin embargo, suponen
un riesgo de que crezca la insurgencia y se fomente la violencia sectaria,
señala Reuters.
El líder de Al
Qaeda en Irak, el combatiente jordano Abu Musab al Zarqawi, ha prometido atacar
a los votantes y ha calificado los centros de votación de "centros de
infidelidad e inmoralidad".
La votación ha
dividido Irak. La mayoría chií apoya las elecciones, que se espera le de el
poder político tras décadas de opresión bajo el régimen de Sadam Husein.
Sin embargo, en lo
territorios suníes, donde la insurgencia es más fuerte, se especula con que
pocos irán a votar, añade Reuters.
Prensa Latina,
en un artículo firmado por
Luis Beaton,
dice que
pocos
se atreven a predecir algo alentador para ese país desgastado por años de
agresión y ahora por la ocupación de tropas extranjeras.
A menos de 48 horas de los comicios, la situación se torna más incierta.
El clima de inestabilidad que
antecede a las elecciones parlamentarias y regionales del 30 de enero muestra
que el país árabe vive una guerra civil no declarada. De consumarse los
comicios, condimentados con esperadas acciones de violencia, nada cambiará,
señala el periodista de Prensa latina.
Los expertos se muestran cautelosos
al predecir una solución aunque temen que un baño de sangre afecte a los
iraquíes al igual que a los ocupantes, añade.
Robert Fisk,
el veterano ccorresponsal de La Jornada y The
Independent, asegura que los estadounidenses
ya hablan de la posibilidad de masivos derramamientos de sangre el domingo,
y las autoridades de inteligencia han advertido a su personal en la embajada en
Bagdad que los insurgentes pueden haber "reservado" a sus atacantes suicidas
durante las últimas tres semanas para perpetrar numerosos ataques contra
casillas y oficinas electorales.
Clarín, el principal diario de la Argentina, titula
que Irak refuerza su seguridad pero no puede frenar la ola de
atentados.
Los insurgentes
intensificaron hoy sus ataques contra centros gubernamentales y electorales,
cuando falta sólo un día para la celebración de los comicios a la Asamblea
Nacional. Los ataques ocurren un día después de que el gobierno interino iraquí
cerrara las fronteras del país y adoptara una serie de medidas de emergencia
para proteger las elecciones, los primeros en Irak desde la caída de Saddam
Hussein y en casi 50 años, señala el diario.
Gustavo Sierra, corresponsal de Clarín en Irak, dice que
el
silencio espectral que envolvía anoche a Bagdad era sólo roto por los
esporádicos disparos de armas largas y por el zumbido sordo de los generadores
que acá intentan paliar la constante falta de energía eléctrica. La ciudad
permanecía bajo toque de queda, en alerta máxima y bajo el terror de que, en
cualquier momento, estalle una nueva bomba.
Los periodistas estadounidenses y británicos se desplazan
con un pelotón de guardias, afirma el
corresponsal de Clarín. Tienen orden de sus empresas
de no moverse ni un centímetro sin que los acompañen varios
mercenarios de empresas de seguridad con sueldos superiores a
los 10.000 dólares al mes. Los de la cadena NBC y del
New
York Times viven en una verdadera fortaleza. Sus
guardaespaldas visten unas camisetas especiales con el logo de
la empresa sobre sus chalecos antibalas.
Los europeos recibieron presiones de sus gobiernos para que
las empresas periodísticas no mandaran gente a Bagdad. Los
franceses parecen haberla acatado después del secuestro de
tres colegas. Una de ellos, la periodista de Libération,
aún permanece secuestrada. Los italianos son rescatados del
aeropuerto por un comando especial de carabineros que los
depositan en los hoteles y les advierten de que si salen los
pueden matar. La RAI, directamente ordenó a sus
corresponsales no salir del hotel bajo ninguna
circunstancia, señala el periodista de Clarín.
ABC, el diario de España, en una crónica sobre Irak,
señala que la oración del mediodía fue el
último acto público que congregó ayer a los habitantes de esta ciudad. A partir
de la una de la tarde, las calles se vaciaron y adquirieron una apariencia
fantasmal, que no se había visto aquí desde la víspera de la guerra. Los
bagdadíes se han refugiado en sus casas por lo que pueda pasar. Los que se
propongan votar lo harán con la conciencia de que se juegan la vida. Pero, al
margen del peligroso espacio que separa cada domicilio del colegio electoral,
durante tres días ésta será una ciudad deshabitada. Más de la mitad de las
calles de Bagdad han sido cortadas al tráfico. Los controles militares se
repiten cada doscientos o quinientos metros. Los helicópteros norteamericanos
Black Hawk vuelan en zigzag sobre los tejados de la capital. Incluso los aviones
de combate atruenan periódicamente los cielos, no se sabe muy bien para qué. Y
aun así, los tiroteos sigue siendo ese esporádico ruido de fondo que, de
tan habitual, deja ya de ser oído. Por más despliegue de fuerza que haga el
Ejército más poderoso del mundo, la seguridad en Bagdad es un sueño, una
ficción. No falta incluso su cierto sarcasmo. En los hospitales se hacen los
preparativos para hacer frente a un aumento de atentados. A la vista de los
graves problemas de desplazamiento existentes, algunos médicos vivirán durante
estos tres días en los hospitales.
El Mundo de España informa que hoy mismo, los insurgentes han
vuelto a demostrar que harán lo imposible por bañar los comicios de sangre.
A pesar de las extremas medidas de seguridad impuestas en el país, un coche
bomba ha estallado en la localidad de Janakin, al noreste del país, dejando al
menos ocho muertos y varios centros electorales de las localidades kurdas de
Dohuk e Irbil (norte) y la ciudad de Bajwan han sido atacados con fuego de
mortero.
Dahr Jamail
, corresponsal de la agencia IPS,
señala
que cuatro
días antes de las elecciones, la mayoría de los iraquíes no saben dónde tendrán
que votar ni por qué candidatos. Casi todo se mantiene en reserva ”por razones
de seguridad”, y la única certeza es la violencia.
La Vanguardia de España dice que
en
vísperas de las elecciones iraquíes de mañana, la previsible victoria chií no
sólo aviva el temor a una guerra civil, sino que genera preocupación en
el vecino islam suní, como denotan las reacciones de Arabia Saudí, Jordania,
Kuwait y Turquía. Ammán alerta sobre un eventual bloque chií con Iraq, Irán,
Líbano y Siria.
Ghazi al-Yawer,
el presidente interino de Irak, predijo hoy que la
mayoría de los iraquíes no participará en las elecciones de mañana,
principalmente por temor a la inseguridad que reina en todo el país.
"Esperamos que
todos participen. Pero la mayoría prefiere no hacerlo por miedo a ir a los
colegios electorales", indicó el presidente en una rueda de prensa.
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