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(IAR-Noticias) 31-En-05
La farsa comicial
iraquí custodiada por 150.000 soldados norteamericanos no tuvo ninguna
sorpresa.
Se votó bajo las
bombas y la muerte, con centros comiciales blindados que parecían un cuartel
militar, con votantes apuntados por fusiles que eran revisados, chequeados
policialmente como si fueran sospechosos, con periodistas cubriendo
el evento detrás de los fusiles y tanques de los marines, y con las
declaraciones finales de Bush diciendo que, con las "elecciones libres en Irak",
el mundo
había escuchado
"la voz de la libertad en Oriente Medio".
No obstante, y reconociendo la escalada
de ataques rebeldes que dieron marco a la elección,
el presidente de Estados Unidos se
"congratuló" por las elecciones
en Irak,
aunque reconoció que la insurgencia "continuará sus ataques".
El "proceso electoral" iraquí estuvo marcado por una ola de ataques de la
resistencia, que causaron más de 45 muertos y más de
100 heridos, según estimaciones coincidentes de
la prensa
internacional.
Según el
corresponsal del diario español ABC, el día de la votación "no
había ni un coche, nadie, ni a un lado ni a otro de las inmensas
avenidas de Bagdad. Sólo las tropas norteamericanas e iraquíes, de patrulla y
con muchos nervios encima. Y el retumbo de los morteros y las bombas,
resonando a lo largo de toda la mañana.
Había que acercarse a pie hasta el colegio electoral, en cuyo tejado asomaban
las siluetas de vigilantes hombres armados. Un primer cordón militar custodiaba
el perímetro de seguridad de cada colegio electoral. Era materialmente imposible
lanzar un coche bomba contra el puesto de votación, que además estaba protegido
por una valla y un murete de sacos terreros. El único recurso que les quedaba a
los terroristas era el del kamikaze que hace estallar su cuerpo cubierto de
explosivos", añade el periodista de ABC.
El fuego de la
resistencia se concentró principalmente en el área de Bagdad, donde el sábado un
mortero impactó en la embajada norteamericana causando la muerte de tres
ciudadanos estadounidenses.
Según la
cadena Al Jazeera, el plan especial de seguridad que desde hace
varios días se aplicó no pudo detener las operaciones de los
rebeldes, quienes concentraron sus ataques contra
mesas de votos, ocupantes y sus colaboradores.
El Ministerio del Interior iraquí informó las cifras de fallecidos y
lesionados, sin incluir a los chóferes suicidas, quienes sumarían otros nueve a
la dramática estadística.
Al Jazeera
registró ataques en el barrio de Al Mansur, Sadr City y Doura, así
como en otras áreas de Bagdad, en tanto que la resistencia azotó con disparos de morteros a
un sector en el suburbio de Khamilia.
Los opositores hicieron estallar un vehículo cargado de explosivos cerca de la
casa del ministro de Justicia del gobierno interino, Malek Burhan Husni, informó
el canal qatarí.
El Pentágono reconoció
el domingo la muerte de un marine en la occidental
provincia de Al Anbar, mientras Londres admitió que un avión de carga Hércules
C-130 se "estrelló" al noroeste de Bagdad.
Hasta el momento las autoridades
británicas (aunque grupos de la resistencia se atribuyeron el
ataque contra el avión) no han anunciado la cifra de
víctimas ni las causas de la caída del aparato, con una capacidad de
transportación de 20 toneladas y 92 hombres con sus equipos de combate.
Bush, como ya lo
venía anunciando, sugirió que las tropas norteamericanas continuarán desplegadas en
esa nación del Golfo Pérsico al señalar que su administración mantendrá su apoyo
al gobierno iraquí. Lo que revela claramente qué
es lo que se viene
después de los "comicios libres" en Irak.
"Vamos a seguir entrenando a las
fuerzas iraquíes, aún queda mucho por recorrer", subrayó el jefe de Estado,
que un rato antes había que la selecciones eran un "punto de inflexión" en la
naciente "vida democrática de Irak".
En líneas generales,
y como se esperaba, la participación electoral estuvo a cargo de votantes
chiíes y kurdos, con casi nula participación de los suníes.
Según EFE y
otras agencias, los centros electorales en las zonas de mayoría suní, estuvieron
casi desiertos a lo largo del día, sobre todo en el denominado "triángulo suní",
corazón de la resistencia en Irak.
Como también estaba
previsto, el portavoz de la Comisión Electoral
"Independiente", Farid Ayar, calculó en unos ocho millones el número de votantes
que pasaron por los férreamente vigilados colegios electorales, cerca de un
sesenta por ciento del censo.
Ayar puntualizó que la cifra es "una
aproximación" y resaltó que "se necesitará algo de tiempo" antes de conocerse
los porcentajes oficiales, mientras algunos corresponsales y
medios árabes señalaban que no había forma de comprobar realmente cuanta
gente había participado, sencillamente porque no había observadores
independientes y la información era manejada exclusivamente por las autoridades
oficiales.
Según la cadena árabe
Al Jazeera, los informes de la elección de Bagdad han indicado que
la participación de votantes era particularmente
baja en la capital y determinó que la
comisión electoral modificará su estimación
original de 72% de participación nacional de
votantes.
Basada en información de sus
corresponsales
la cadena árabe señaló que la votación en la capital fue escasa
especialmente en los distritos al-Yarmuk,
al-Amiriyaal, y Adhamiya, centros de
votación en Bagdad central y occidental, lo que indicaba una proyección a nivel
nacional
inferior al 60% de las estimaciones
oficiales.
Los suníes concentrados en el centro del país, en las ciudades de la
provincia de Al Anbar y Bagdad, se destacaron por su abstención.
Según Al Jazeera, en
la mayoría
de esos distritos la asistencia fue mínima e
incluso nula.
También sin ninguna
sorpresa, los chiíes, que suponen el 60 por
ciento de la población de Irak, se perfilan como vencedores de la consulta,
calificada de "histórica" tanto por dirigentes locales como por los líderes de la
comunidad internacional.
Las predicciones
oficiales también indican que los kurdos lograrán un amplia
representación en el nuevo Parlamento, que les permitirá tener una influencia
sin precedentes en el país.
Sin embargo,
señala la agencia cubana Prensa Latina, "los países vecinos tienen
dudas respecto a que los resultados de
los comicios puedan conducir a la paz y no a una guerra civil que dispararía las
tensiones y provocaría situaciones de riesgo en el golfo Pérsico".
Según analistas,
continúa Prensa Latina, "los kurdos asistieron a las elecciones con el afán de lograr
una autonomía que les permita avanzar hacia la creación de un Estado, con lo
cual no concuerda Turquía por las implicaciones secesionistas que eso significa
para su territorio".
"Una victoria de los partidos de la comunidad chiíta en las
legislativas iraquíes fortalecería la influencia de Teherán en este país árabe,
lo cual ni Estados Unidos, ni el conjunto de países sunitas del área, consideran
apropiado", señala Prensa Latina.
"Para más, una comunidad sunita excluida de los asuntos
del poder -como ésta que hoy, en buena medida, se ausentó de las urnas- será un
elemento de conflicto en un país que, de hecho, corre el riesgo de
fragmentarse, peligroso para la estabilidad regional",
añade
la agencia cubana.
La apreciación de Prensa Latina
coincide con la de
mayoría de los analistas y corresponsales en Irak, para los que la elección del
domingo no es nada más que el principio de un agravamiento del conflicto entre suníes y chiítas marcada por el resultado electoral a favor de los
chiítas.
En las últimas
semanas tanto fuentes de la resistencia iraquí como de la inteligencia
estadounidense "anti-Bush" han alertado sobre la formación de
"escuadrones de la muerte", entrenados por oficiales israelíes y
norteamericanos, e integrados por chiítas y kurdos, cuyo objetivo sería el
asesinato "selectivo" de los jefes políticos y militares de la resistencia suní.
Hasta ahora la
confrontación armada entre suníes y chiítas se evitó por las expectativas que
los líderes y clérigos depositaban en las elecciones,
que pensaban ganar cómodamente (como parece
que lo hicieron) por su condición de mayoría electoral en un país
donde la comunidad chiíta conforma más del 60% de la población.
También
se estimaba (atendiendo al conflicto secular que los divide)
que un gobierno chiíta, munido del extremismo fundamentalista de los
clérigos, iniciaría de inmediato una cacería despiadada contra la resistencia
suní, en cuyo seno predomina el ex aparato militar y de seguridad del
régimen de Saddam Hussein cuyo bastión principal se encuentra en la región del
triángulo suní.
Hay una estimación
generalizada entre los analistas y observadores respecto a que los suníes,
comunidad autoexcluida de los comicios, no va a reconocer
ni participar de ningún gobierno chiíta, y menos aceptar a los kurdos
controlando resortes parlamentarios y gubernamentales en un Irak post-electoral.
Si bien hay que
esperar como "dibuja" el oficialismo el "resultado final" de los
comicios, la creencia generalizada entre los expertos es que a los ataques
diarios de la resistencia suní contra las fuerzas norteamericanas y los
colaboracionistas iraquíes, ahora se agregarán, como rutina, las bombas
y ataques contra instituciones y representantes de la confesión chiíta.
Es en este "tercer
frente" de conflicto donde se perfila el principal detonante de una guerra
civil.
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