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(IAR-Noticias) 21-Feb-05
Según
documentos citados por The Associated Press, un prisionero iraquí
cuyos restos fueron fotografiados junto a soldados norteamericanos sonrientes en
la base de Abu Ghraib, murió cuando era interrogado por la CIA
mientras estaba suspendido por sus muñecas, que a la vez habían sido esposadas a
su espalda.
El
caso reaviva la cuestión de
los "prisioneros fantasmas" de la CIA que -según varias organizaciones
internacionales- estarían alojados y sometidos a programas de tortura en
bases secretas de la Agencia, además de Guantánamo e Irak.
Los documentos divulgados por la
AP señalan que el prisionero murió en una posición conocida como "colgar
al palestino", y no pudo determinarse si esa posición, que los grupos de
Derechos Humanos califican de tortura, fue aprobada por el gobierno de Bush para
su uso en los interrogatorios de la CIA.
Los ”detenidos fantasma”
fueron descriptos por primera vez en el 2004, en un informe militar estadounidense
que reveló los abusos contra prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu
Ghraib, en Bagdad, tras la publicación en la prensa internacional de fotos que mostraban a los detenidos
humillados o torturados por soldados
estadounidenses.
Las técnicas de
tortura con prisioneros secretos fueron aprobadas por el
más alto nivel del Pentágono y del Departamento de
Justicia, argumentando que Bush tenía la autoridad de violar los
tratados de la Convencion de Ginebra en su
"guerra contra el terrorismo".
La conclusión del llamado Informe Taquba (apellido del general que lo
elaboró) sobre esas detenciones es que se trataba de
”una maniobra engañosa, contraria a la doctrina del ejército y violatoria del
derecho internacional”.
l-Jamadi era uno de los
"prisioneros secretos" de la CIA en Abu Ghraib, de cuya existencia no había
constancia oficial.
Su muerte se dio a conocer en
noviembre del 2003, cuando se divulgaron fotos de los guardias de Abu Ghraib que
hacían una señal de victoria sobre su cadáver golpeado y conservado en hielo.
Uno de esos guardas fue el cabo Charles Graner, que el mes pasado fue
condenado a diez años en una cárcel militar por abusar de prisioneros en Abu
Ghraib.
Según el documento citado por AP,
Al-Jamadi murió en una ducha de esa cárcel durante un interrogatorio de media
hora, antes de que los investigadores pudiesen extraer de él información alguna,
según los documentos, que son declaraciones de guardias de la cárcel del
Ejército. Las declaraciones fueron formuladas ante investigadores del Ejército y
del inspector general de la CIA.
Un guardia del Ejército, el sargento
Jeffery Frost, afirmó que los brazos del prisionero estaban
estirados detrás de él de una manera que no había visto nunca antes, y que se
quedó sorprendido de que los brazos del reo "no se saliesen" de sus
articulaciones en los hombros, según una constancia sumarial de su
entrevista.
El patólogo militar que examinó el
cadáver y dictaminó que se trataba de un homicidio descubrió que el preso
presentaba varias costillas fracturadas y murió debido a presiones en el
pecho y dificultades para respirar.
Un patólogo civil, el doctor Michael
Baden, declaró en una entrevista que la posición en que se había
suspendido a al-Jamadi podía haber contribuido a su muerte. El doctor Vincent
Lacopino, director de investigaciones del grupo Médicos en favor de los Derechos
Humanos dijo que la extensión de los brazos detrás de la espalda es un caso de
"tortura simple y clara".
La central de espionaje
americano, que es sometida a una pesquisa del Congreso estadounidense en torno
al arresto y la interrogación de sospechosos de "terrorismo" en la
prisión de Bagdad y otros puntos, declinó hacer comentarios al respecto, al
igual que el Departamento de Justicia.
La muerte del prisionero, Manadel al-Jamadi,
se divulgó el año pasado en momentos en que estallaba el escándalo de los abusos
de reos en Abu Ghraib. Los militares estadounidenses dijeron en aquel momento
que había sido declarada un homicidio. Pero las circunstancias exactas del
incidente no fueron divulgadas hasta ahora.
Los prisioneros "fantasmas" de la
CIA
En
octubre del año 2004, una denuncia
de la organización Human Rights Watch acusaba a la CIA por la "desaparición" de 11
detenidos de la red Al Qaeda, a la que se sumaba la información de un influyente
diario israelí señalando que los integrantes de la organización se encuentran alojados en una base secreta de la CIA en Jordania.
Por su parte el diario
israelí Haaretz, que citaba "fuentes de
servicios de inteligencia internacionales", señalaba que la CIA
tendría en Jordania a 11 miembros de la red terrorista
dirigida por Osama Bin Laden, entre ellos a su número 3 y
jefe de operaciones del grupo, el kuwaití,
Khalid Sheikh
Mohammed.
Haaretz afirmaba que la
cárcel se encuentra en un lugar desconocido de Jordania,
que tiene la autorización del reino hachemí y que puede
ser una instalación de los propios servicios de espionaje
jordanos o una base secreta.
Los
representantes diplomáticos de EEUU en Ammán no formularon comentarios
sobre esta información, que coloca en una posición muy delicada a
Jordania, un país aliado clave para EEUU que se encuentra en la mira
de los islamistas por su apoyo a la ocupación militar de Irak.
No es la
primera vez que Jordania se ve implicada en la cuestión de los detenidos
en la "guerra contra el terrorismo" de la Administración Bush.
La información de
Haaretz consignaba que el
centro de detención secreto en Jordania está destinado a prisioneros relevantes, y en
él se utilizarían técnicas y programas de interrogatorios extraídos de los
manuales más siniestros de la inteligencia militar norteamericana.
El diario trazaba un paralelo de lo que
sucede en esa base con Guantánamo, Afganistán, Irak,
donde la administración Bush afronta acusaciones de torturas y mal trato a
prisioneros por parte de organizaciones de derechos humanos y de
familiares de los detenidos.
En su libro
Rumsfeld's war, el periodista Rowan Scarborough, de The Washington
Post, afirma que interrogadores jordanos han colaborado con la inteligencia
de EEUU en la cárcel de Guantánamo.
Según la denuncia efctuada la organización Human Rights Watch, esos detenidos "fantasmas" son objeto
de presiones físicas y psicológicas como ahogos simulados bajo el agua,
escuchar música a todas horas a un volumen muy elevado, impedirles conciliar el
sueño, y aislamientos prolongados destinados a quebrar su voluntad.
En el documento de Human Rights Watch se señalaba asimismo que, en
conocimiento de la aplicación de estas técnicas, George W. Bush habría
pedido a sus colaboradores más cercanos que no le revelaran el lugar
exacto en el que se encuentran los prisioneros "desaparecidos".
Los desaparecidos son un símbolo del abuso de las dictaduras militares
latinoamericanas en su "guerra sucia" contra la llamada subversión", dijo
el consejero especial de HRW, Reed Brody.
"Ahora se han convertido en una táctica de Estados Unidos en su enfrentamiento
con Al Qaeda", agregó Brody.
Brody
reconoció que EEUU tiene derecho a combatir el terrorismo, pero insistió en que
los detenidos deben ser sacados a la luz pública y "los culpables de delitos
graves deben ser llevados ante la justicia para ser sometidos a juicios justos".
El funcionario Brody recordó que las desapariciones fueron "un sello
característico de las dictaduras militares latinoamericanas durante la guerra
sucia" contra lo que consideraban elementos subversivos, y ahora son "una
táctica de EEUU" en su lucha contra Al Qaeda.
HRW
afirmó que el Gobierno de Washington, al no divulgar el paradero de algunos
detenidos o no reconocer que los tiene en su poder, ha violado varios
tratados internacionales y la Convención de Ginebra.
Reconociendo el derecho de Estados Unidos a obtener información para defenderse
de ataques de Al Qaeda y sus aliados, HRW argumenta que la detención clandestina
de sospechosos a los que se mantiene incomunicados, viola "los principios más
elementales" de una sociedad libre.
"Quienes sean culpables de serios crímenes deben ser llevados ante la justicia
en juicios justos", señaló Brody. "Si Estados Unidos legitima la tortura y la
"desaparición" de oponentes, abandona sus ideales y obligaciones internacionales
y se convierte en una nación de menor grado".
Después de exigir a Estados Unidos que ponga a todos los detenidos, donde sea que se
encuentren, bajo la protección de la ley, el informe solicita que se otorgue al
Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) acceso irrestricto a todos quienes
fueron detenidos durante operaciones antiterroristas.
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