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(IAR-Noticias) 07-Mar-05
En un editorial titulado Abuso en Secreto, The Washington Post
asegura que hechos como los de Abu Ghraib "han ocurrido y todavía ocurren en la
red de detención global confidencial que mantiene la Agencia Central de
Inteligencia (CIA)."
Soldado de EEUU hace
señal de
victoria sobre el cadáver de un torturado conservado en
hielo. (AP)
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Según el influyente diario norteamericano ,
en las prisiones clandestinas en Afganistán y en otras partes, y en centros
penitenciarios dirigidos por países aliados de Washington, la CIA
mantiene decenas de reos al margen de todo proceso legal, incluso sin que
los familiares de los detenidos conozcan su localización.
El Post señala que algo muy parecido ha ocurrido con las cárceles
dirigidas por el Departamento de Defensa, pese a que supuestamente después de lo
de Abu Ghraib existen planes para reestructurar el sistema de detenciones
bajo jurisdicción de los militares.
Pese al escándalo de las torturas a prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu
Ghraib, Estados Unidos continúa con los maltratos a detenidos en ultramar,
denuncia el diario."Y en muchos casos estos prisioneros han desaparecido",
agrega.
A fines de 2003, en ese centro de detención situado en las afueras de Bagdad,
estalló el escándalo de las torturas, al divulgar las grandes cadenas
norteamericanas decenas de fotografías sobre los abusos y vejaciones
sexuales a las que los soldados estadounidenses sometían a los detenidos.
"Hasta ahora ninguno de los funcionarios y oficiales del Pentágono
responsables del escándalo ha admitido su responsabilidad", subraya The
Washington Post.
Hasta es el escándalo de Abu Ghraib el que ha llamado la atención de la
opinión pública, pero lo conocido sobre las "prisiones confidenciales de la CIA
indica que los abusos han sido más serios" añade el rotativo
El diario estadounidense recuerda que en enero último el secretario de
Justicia Alberto Gonzales confirmó que la Casa Blanca autorizó a los
interrogadores de la Agencia a someter a los reos a un tratamiento "cruel,
inhumano y degradante", práctica prohibida por un tratado internacional que
no es respetado por EEUU.
En febrero último la agencia Associated Press
difundió documentos donde se denunciaba que un prisionero en
Abu Ghraib murió
torturado cuando era interrogado.
El prisionero era uno
de los "detenidos secretos" de la CIA en
esa prisión, de cuya existencia no había constancia oficial, según el informe.
El
caso reavivó la cuestión de los "presos fantasmas"
de la CIA que -según varias organizaciones
internacionales- estarían alojados y sometidos a programas
de tortura en distintas bases secretas de la
Agencia, además de Guantánamo e Irak.
Un guardia del Ejército, el sargento
Jeffery Frost, afirmó que los brazos del prisionero estaban
estirados detrás de él de una manera que no había visto nunca antes, y que se
quedó sorprendido de que los brazos del reo "no se saliesen" de sus
articulaciones en los hombros, según una constancia sumarial de su
entrevista.
Las técnicas de
tortura con prisioneros secretos -señalaba el documento- fueron aprobadas por el
más alto nivel del Pentágono y del Departamento de
Justicia, argumentando que Bush tenía la autoridad de violar los
tratados de la Convencion de Ginebra en su
"guerra contra el terrorismo".
La central de espionaje
americano, que es sometida a una pesquisa del Congreso estadounidense en torno
al arresto y la interrogación de sospechosos de "terrorismo" en la
prisión de Bagdad y otros puntos, declinó hacer comentarios al respecto, al
igual que el Departamento de Justicia.
Según The Washington Post, el Inspector General de la Agencia
investiga al menos una docena de casos de torturas en diferentes
lugares, incluyendo un mínimo de cuatro muertes, entre ellas la de un
afgano, quien por orden de un oficial de la CIA fue desnudado, encadenado y
lanzado a un piso de concreto, donde pasó la noche en pleno invierno.
Al comprobarse su muerte, señala el Post, fue enterrado en un lugar no
identificado sin conocimiento de la familia, y el funcionario de la CIA que dio
la orden resultó promovido.
La semana pasada el también influyente diario norteamericano, The New
York Times, se mofó del informe del Departamento de Estado sobre
derechos humanos, ya que el mismo "pasó por alto" los maltratos cometidos
en ultramar por las tropas del Pentágono.
"De hecho, algunas de las prácticas que el reporte calificó de tortura cuando
se refirió a gobiernos extranjeros fueron en un momento dado aceptadas en los
centros de detención bajo jurisdicción del secretario de Defensa Donald Rumsfeld",
señaló el Times.
Según el rotativo norteamericano, resulta paradójico y llamativo que el
informe critique al nuevo gobierno de Irak por los abusos cometidos, y no haga
referencia a que dicha Administración fue impuesta por Washington.
El documento del Departamento de estado "castiga a las fuerzas de seguridad
iraquíes por los mismos tipos de detenciones arbitrarias, tratamiento abusivo y
torturas practicadas en cárceles del ejército estadounidense y prisiones del
espionaje norteamericano", señala The New York Times.
De esta manera, y con pocos días de diferencia, tres de los más influyentes
medios estadounidenses coincidieron en nuevas revelaciones sobre los "presos
fantasmas de la CIA" que la administración de George W. Bush y las
autoridades de la secretaria de Defensa se empeñan en ocultar.
De la misma manera el Pentágono hizo
caso omiso de las conclusiones del llamado Informe Taquba (apellido del general que lo
elaboró) que se refería a esas detenciones ilegales como
”una maniobra engañosa, contraria a la doctrina del ejército y violatoria del
derecho internacional”.
Los "presos fantasmas" de la CIA
En
octubre del año 2004, una denuncia
de la organización Human Rights Watch acusaba a la CIA por la "desaparición" de 11
detenidos de la red Al Qaeda.
A
la denuncia de
Human Rights Watch se sumaba la información de un influyente
diario israelí señalando que los integrantes de la organización se encuentran alojados en una base secreta de la CIA en Jordania.
El diario
israelí Haaretz, que citaba "fuentes de
servicios de inteligencia internacionales", señalaba que la CIA
tendría en Jordania a 11 miembros de la red terrorista
dirigida por Osama Bin Laden, entre ellos a su número 3 y
jefe de operaciones del grupo, el kuwaití,
Khalid Sheikh
Mohammed.
Haaretz afirmaba que la
cárcel se encuentra en un lugar desconocido de Jordania,
que tiene la autorización del reino hachemí y que puede
ser una instalación de los propios servicios de espionaje
jordanos o una base secreta.
Los
representantes diplomáticos de EEUU en Ammán no formularon comentarios
sobre esta información, que colocaba en una posición muy delicada a
Jordania, un país aliado clave para EEUU que se encuentra en la mira
de los islamistas por su apoyo a la ocupación militar de Irak.
No es la
primera vez que Jordania se ve implicada en la cuestión de los detenidos
en la "guerra contra el terrorismo" de la Administración Bush.
La información de
Haaretz consignaba que el
centro de detención secreto en Jordania está destinado a prisioneros relevantes, y en
él se utilizarían técnicas y programas de interrogatorios extraídos de los
manuales más siniestros de la inteligencia militar norteamericana.
El diario trazaba un paralelo de lo que
sucede en esa base con Guantánamo, Afganistán, Irak,
donde la administración Bush afronta acusaciones de torturas y mal trato a
prisioneros por parte de organizaciones de derechos humanos y de
familiares de los detenidos.
En su libro
Rumsfeld's war, el periodista Rowan Scarborough, de The Washington
Post, afirma que interrogadores jordanos han colaborado con la inteligencia
de EEUU en la cárcel de Guantánamo.
Según la denuncia efectuada la organización
Human Rights Watch, esos detenidos "fantasmas" son objeto
de presiones físicas y psicológicas como ahogos simulados bajo el agua,
escuchar música a todas horas a un volumen muy elevado, impedirles conciliar el
sueño, y aislamientos prolongados destinados a quebrar su voluntad.
En el documento de Human Rights Watch se señalaba asimismo que, en
conocimiento de la aplicación de estas técnicas, George W. Bush habría
pedido a sus colaboradores más cercanos que no le revelaran el lugar
exacto en el que se encuentran los prisioneros "desaparecidos".
Los desaparecidos son un símbolo del abuso de las dictaduras militares
latinoamericanas en su "guerra sucia" contra la llamada subversión", dijo
el consejero especial de HRW, Reed Brody.
"Ahora se han convertido en una táctica de Estados Unidos en su enfrentamiento
con Al Qaeda", agregó Brody.
Brody
reconoció que EEUU tiene derecho a combatir el terrorismo, pero insistió en que
los detenidos deben ser sacados a la luz pública y "los culpables de delitos
graves deben ser llevados ante la justicia para ser sometidos a juicios justos".
El funcionario Brody recordó que las desapariciones fueron "un sello
característico de las dictaduras militares latinoamericanas durante la guerra
sucia" contra lo que consideraban elementos subversivos, y ahora son "una
táctica de EEUU" en su lucha contra Al Qaeda.
HRW
afirmó que el Gobierno de Washington, al no divulgar el paradero de algunos
detenidos o no reconocer que los tiene en su poder, ha violado varios
tratados internacionales y la Convención de Ginebra.
Reconociendo el derecho de EEUU a obtener información para defenderse
de ataques de Al Qaeda y sus aliados, HRW argumenta que la detención clandestina
de sospechosos a los que se mantiene incomunicados, viola "los principios más
elementales" de una sociedad libre.
"Quienes sean culpables de serios crímenes deben ser llevados ante la justicia
en juicios justos", señaló Brody. "Si Estados Unidos legitima la tortura y la
"desaparición" de oponentes, abandona sus ideales y obligaciones internacionales
y se convierte en una nación de menor grado".
Después de exigir a Estados Unidos que ponga a todos los detenidos, donde sea que se
encuentren, bajo la protección de la ley, el informe solicita que se otorgue al
Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) acceso irrestricto a todos quienes
fueron detenidos durante operaciones antiterroristas.
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