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(IAR-Noticias) 09-Mar-05
La feroz escalada de
ataques y atentados iniciados por la resistencia antes de las elecciones,
incrementada en los últimos días, puso a los soldados y oficiales
norteamericanos en un estado de nerviosismo que ronda el "pánico".
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Soldados
de EEUU patrullan las calles de Bagdad (AFP) |
Todos los días se
conocen historias trágicas de acribillamiento de
vehículos particulares, con heridos, victimas
fatales, autos destruidos y cubiertos de sangre,
y ciudadanos civiles convertidos en
blanco permanente de las balas invasoras.
El reciente ataque
contra la periodista italiana, Giuliana Sgrena, en la llamada "autopista de
la muerte" que conduce al aeropuerto de Bagdad, levantó una ola de
indignación generalizada en la capital iraquí, donde se preparan marchas y
movilizaciones contra el "gatillo fácil" de los marines norteamericanos.
Esta situación -según
relatan los propios habitantes- generó, más que ninguna otra, un extendido
y creciente sentimiento "antinorteamericano" cuyos efectos se extiende
por todas las capas sociales de la sociedad iraquí, incluida la poderosa
comunidad chiíta, que hasta ahora mantuvo una postura "moderada" con las tropas
ocupantes.
El mando militar
norteamericano justifica estos ataques mortales contra civiles aduciendo
"medidas de seguridad" que sus tropas adoptan ante la indetenible ola de
ataques rebeldes, cuyos blancos principales son las patrullas y los blindados
ligeros que se desplazan por calles y carreteras.
Una estimación del
comando central calculaba, en el mes de febrero, entre 60 y 70 ataques
diarios de los rebeldes, un 70% de los cuales se realizaban contra patrullas
y convoyes de transporte.
Estadísticas y
conteos realizados por medios norteamericanos señalaban que de los más de
1.500 soldados norteamericanos "oficialmente" muertos desde la invasión,
500 fueron eliminados mientras se desplazaban por carreteras.
En los números
llevados por la resistencia y otras fuentes árabes, las bajas norteamericanas
se triplican y hasta se cuadruplican, contrastando con las cifras proporcionadas
oficialmente por el mando norteamericano acusado de esconder la verdadera
cifra de muertos.
Los asesinatos de
civiles son, muchas veces, consecuencia de los disparos erráticos de
"nerviosos" soldados
estadounidenses, como los que recientemente causaron la muerte
de un soldado de Bulgaria, que se agrega a otros
incidentes parecidos que se vienen repitiendo entre las fuerzas extranjeras
que integran la coalición ocupante.

Muchos de los ataques
indiscriminados contra civiles desarmados suelen provenir de los puestos
de control militar norteamericanos, cuyos efectivos están en una
permanente situación de strees y tensión por los constantes ataques con obuses a
que son sometidos por parte de la guerrilla iraquí.
En los últimos días
las agencias y los corresponsales en Irak han comenzado a registrar esta
situación con testimonio de furiosos ciudadanos iraquíes que han padecido
pérdidas de familiares, o que salieron con vida de algunos de estos
ataques de los marines.
La agencia AP,
por ejemplo, registró el testimonio furioso de varias víctimas, entre ellas el
de Abdulá Mohammed, cuyo hermano fue muerto a
a tiros por soldados estadounidenses, el 28 de
febrero pasado, mientras conducía su coche por una calle en la ciudad de
Ramadi.
Mohammed aseguró que su hermano se
había acercado demasiado a una patrulla estadounidense. "Lo mataron sin motivo,
dispararon repentinamente contra su automóvil", indicó.
Los vehículos
militares que patrullan Bagdad lucen leyendas en árabe que
advierten a los demás a mantenerse alejados o de lo contrario corren el riesgo
de enfrentarse a una "fuerza mortífera". Similares
advertencias están colocadas en los puestos
de control estadounidenses distribuidos por toda la
ciudad.
El hospital Yarmouk --uno de los
muchos centros médicos importantes de la capital del país-- recibe numerosas
víctimas de tiroteos de soldados norteamericanos cada
día, señaló el doctor Mohamed Salaheddin a la agencia EP.
El sábado, en medio
de la conmoción por el ataque a la periodista italiana, soldados
estadounidenses acribillaron a un vehículo civil en
Bagdad, hiriendo a un hombre y matando a su esposa, declaró una funcionaria
policial, Iqbal Sabban, aclarando que ha menudo los civiles
"son responsables" de esa tragedias.
"Los soldados llevan carteles
pidiéndole a la gente que se mantenga alejada, pero la población a veces no hace
caso", señaló Sabban. "A veces los estadounidenses
están nerviosos y atacan a disparos a los civiles", añadió.
Para los periodistas
acreditados, como para el resto de la población, las muertes de civiles
por disparos norteamericanos son tan comunes
y rutinarias, que ni siquiera son difundidas por los
medios locales e internacionales.
La situación de
indignación creciente que viven los ciudadanos iraquíes expuestos al fuego de
los marines, se acrecentó el lunes, cuando La Casa Blanca señaló que era
"absurdo" que soldados estadounidenses de la coalición en Irak abrieran
fuego deliberadamente contra el coche que el pasado viernes conducía al
aeropuerto de Bagdad a la periodista italiana recién liberada Giuliana Sgrena.
El portavoz de la Casa Blanca,
Scott McClellan, indicó, en declaraciones recogidas por la CNN, que
el vehículo en el que iba la reportera, junto a varios agentes secretos,
transitaba por una de las carreteras más peligrosas de Irak cuando fue blanco de
los disparos, que terminaron con la vida del agente
Nicola Calipari.
"Es absurdo efectuar cualquier
comentario de que nuestros hombres y mujeres uniformados tomen deliberadamente
como objetivo a civiles inocentes. Es simplemente absurdo",agregó.
El mismo día que
atacaron a la periodista, un soldado de Bulgaria murió tras un ataque
"equivocado" efectuado por fuerzas de la coalición.
Tanto en Bulgaria como en Italia, las
muertes alentaron movilizaciones de repudio y un
encendido debate sobre la presencia de las fuerzas de
ambas naciones en Irak. Bulgaria tiene un batallón de infantería de 460 hombres,
mientras que Italia cuenta con 3.000 soldados en Irak.
Puede decirse que el
ataque a la periodista italiana fue la gota que "colmó el vaso", tanto en
Irak como en el resto del mundo contra las muertes absurdas y los ataques
indiscriminados contra civiles de las fuerzas invasoras norteamericanas.
Con lo que Bush y los
halcones ya agregaron otro "frente de conflicto" a su pronunciado
declive y lista de fracasos en Irak.
El
"estado mental" de los marines

El número oficial de muertos
norteamericanos en Irak es de más de 1.495,
pero otras fuentes la elevan a los 1.532, no
contabilizándose entre los heridos (oficialmente 10.900) a los
afectados por depresión y enfermedades
mentales.
Muchos
marines sufren profundas enfermedades psiquiátricas después de
servir en Irak, según un documento de la Marina de EEUU obtenido por la Unión
Americana de Libertades Civiles.
El
documento señala que algunos marines relataron cómo habían matado a soldados
iraquíes en combate o habían apuñalado a iraquíes que se hallaban en el suelo,
con el fin de asegurarse de que estaban muertos. Algunos de ellos fueron
apuñalados hasta 28 veces.
Según
The New York Times, el estudio demuestra que “uno de cada seis
soldados norteamericanos tiene síntomas de aguda ansiedad, fuerte depresión o
desorden de estrés postraumático, una proporción que, según algunos
expertos, podría aumentar eventualmente hasta uno de cada tres, la tasa que fue
hallada entre los veteranos del Vietnam.”
Estos problemas psicológicos
han incrementado la tasa de suicidios entre los marines norteamericanos,
que ha alcanzado su nivel más alto de los pasados cinco años.
En 2004 hubo 32 suicidios
confirmados o posibles de marines estadounidenses, sobrepasando así a los 28
ocurridos en 2001, cuando EEUU invadió Afganistán.
Aunque los marines son
el cuerpo militar más reducido de EEUU, en lo que respecta al número de sus
efectivos, han venido teniendo la tasa de suicidios más alta, una media
de 25 al año, de entre los distintos cuerpos militares de EEUU desde 1999, año
en que el gobierno estadounidense comenzó a conservar registros detallados.
Además, el Times señala
que “hasta finales de septiembre, el Ejército había evacuado a 885 soldados de
Irak por razones psiquiátricas, incluyendo a algunos que habían amenazado con o
tratado de suicidarse.”
Este "colapso
psicológico y mental" de las fuerzas ocupantes se produce principalmente por el incremento de los ataques
y atentados rebeldes que provocan deserciones constantes entre los
soldados norteamericanos.
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