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(IAR-Noticias) 22-Mar-05 /
Red Voltaire
Por
Thierry Meyssan*
La
decisión de invadir Irak no fue tomada para desarmar a ese país después del
«fracaso» de los inspectores de la ONU, en marzo de 2003, sino cinco años antes.
Durante la presidencia de Clinton, la familia Bush preparaba ya una seudo
oposición en el exilio y obtenía el apoyo del Congreso.
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Soldados
de EEUU patrullan las calles de Bagdad (AFP) |
Desde su llegada a la Casa
Blanca, George W. Bush ordenaba al Pentágono preparar la guerra, se establecían
acuerdos de cooperación para el transporte de las tropas y se emprendían
ejercicios militares. Mientras tanto, en la ONU creían que era posible
solucionar la crisis...El 19 de marzo 2005 marcará dos años de la invasión y
ocupación ilegal de Irak por el ejército estadounidense, el cual nunca contó con
la autorización de la ONU.
Durante
los años 90, aún cuando el presidente Clinton y los
partidarios de un Imperio económico habían apostado por
una política de «containment» de Irak, la familia Bush y
los partidarios del Imperio militar se pronunciaban, al
contrario, por el derrocamiento de Saddam Hussein. Estos
últimos perseguían tres objetivos:
El
control del acceso a los recursos petroleros para contar con un medio de presión
sobre los consumidores europeos (doctrina Kissinger);
Obligar
a los europeos a renunciar a una política exterior independiente implicándolos
en un conflicto que escapa a el control de estos (doctrina Wolfowitz);
Remodelar
el Medio Oriente desmantelando Irak, como se hizo con Yugoslavia, deportando a
los palestinos hacia ese país y privatizando los bienes del Estado iraquí
(doctrina Perle).
1998: las
ambiciones del PNAC en cuanto a Irak
Los partidarios de la ofensiva
se agruparon en el seno del Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano (Project
for a New American Century - PNAC), un think tank [1]
que sirvió después para elaborar el programa electoral que George W. Bush
presentó a los donantes de fondos para su campaña. La campaña de los defensores
de la ofensiva comenzó por una carta abierta al presidente Clinton, el 26 de
enero de 1998 [2].
El PNAC se interroga en ese
documento sobre la posible reanudación del programa iraquí de armas de
destrucción masiva. La carta describe como ineficaces los procedimientos de
inspección de la ONU y propone, por consiguiente, no tratar de reactivarlos sino
tomar iniciativas militares sin esperar una unanimidad imposible de alcanzar en
el Consejo de Seguridad de la ONU.
El texto lleva las firmas de 18
personalidades, como Elliot Abrams, Richard L. Armitage, John Bolton, Francis
Fukuyama, Robert Kagan, Zalmay Khalilzad, William Bristol, Richard Perle, Donald
Rumsfeld, Paul Wolfowitz y James Woolsey.

Esas presiones no hacen mella
en Bill Clinton, sobre todo teniendo en cuenta que, el 23 de febrero, el
secretario general de la ONU Kofi Annan firma un acuerdo con Irak para
planificar nuevas inspecciones. Tomando nota de la buena voluntad iraquí, la
Casa Blanca ordena una retirada parcial de las fuerzas estadounidenses en la
región.
El PNAC reacciona fuertemente.
Envía una carta al presidente republicano de la Cámara de Representantes, Newt
Gingrich, y al presidente del grupo republicano en el Senado, Trent Lott, el 29
de mayo de 1998 [3]. La
asociación califica la política de Bill Clinton de «capitulación ante Saddam
Hussein» afirmando además que significa «un golpe incalculable al liderazgo y la
credibilidad norteamericanas». Propone entonces acusar al dictador de crímenes
de guerra para quitarle legitimidad, actuar para derrocarlo reconociendo desde
ese momento un gobierno provisional iraquí y prepararse para hacer uso de la
fuerza en la región.
Estos excesos verbales no
hubieran tenido mayores consecuencias si, el 5 de agosto de 1998, Irak no
hubiese puesto fin a su cooperación con los inspectores de la ONU. El presidente
Clinton lanza una entonces una advertencia a Saddam Hussein. El PNAC aprovecha
la coyuntura para intensificar su cabildeo (lobby) en el seno del Congreso.
Durante una audiencia ante el
Senado, el opositor iraquí exilado Ahmed Chalabi logra convencer a los
parlamentarios US de que Saddam Hussein puede ser derrocado por la oposición,
sin que los soldados estadounidenses tengan que intervenir.
Declara: «Pongan a la
disposición del Congreso Nacional Iraquí (Iraqi National Congreso - INC) una
base que este protegida de los tanques de Saddam Hussein, proporciónennos el
apoyo temporal que necesitamos para alimentar, dar abrigo y curar a la población
liberada, y les daremos un Irak libre, un Irak sin armas de destrucción masiva y
un Irak con mercado libre. ¿Qué más se puede pedir? El INC hará todo eso de
gratis.» [4].
Encantados, los congresistas
aprueban la ley sobre la liberación de Irak [5].
Para financiar los servicios «gratuitos» del INC, el Congreso asigna dos
millones de dólares a los programas de propaganda por intermedio de la US
Information Agency (USAID) y 97 millones de dólares para el entrenamiento
militar y el armamento de los rebeldes.
Estimando que la guerra civil
es un remedio peor que la enfermedad y que desestabilizaría toda la región, Bill
Clinton no utilizó nunca esos créditos más que para dar cursos de derecho
internacional a 90 miembros del INC. Sin embargo, asignó, mediante otra línea
presupuestaria, 12 millones de dólares de ayuda humanitaria para la población
iraquí que fueron entregados al INC [6].
Aunque consiguió de momento el
apoyo una mayoría en el Congreso, la ley sobre la liberación de Irak fue
duramente criticada por la elite política. En un artículo de gran resonancia,
los analistas de Foreign Affairs, la revista del muy consensual Consejo de
Relaciones Exteriores (Council for Foreign Relations), califican las sugerencias
del PNAC de «parcializadas» y el proyecto de derrocamiento interno de Saddam
Hussein de «sueño» [7].
Los autores señalan que la
aventura que imagina el PNAC recuerda extrañamente el proyecto de armar a la
oposición cubana para derrocar a Fidel Castro, plan que terminó en el fracaso de
Bahía de Cochinos.
La comparación está llena de
referencias. En efecto, el cabildeo público incluye un aspecto secreto. El
ex-director de la CIA James Woolsey se ha convertido en la mano que maneja al
Congreso Nacional Iraquí. Woolsey ejerce su influencia sobre la composición de
las instancias del INC, aconseja a sus dirigentes, les proporciona «padrinos»
que los financien. Mientras tanto, el general retirado Wayne Downing -ex-jefe de
las fuerzas especiales- organiza «cursos» para los futuros combatientes.
Numerosos agentes británicos
del stay behind y el servicio secreto de la OTAN intervienen en tales acciones,
lo cual desagrada a la CIA que considera que estos opositores son simples
aventureros de salón y que Ahmed Chalabi no es más que un vulgar estafador
manipulado por Woolsey desde hace más de diez años.
Principios de 2001:
una prioridad del mandato de George W. Bush
El
10 de enero de 2001, o sea unos diez días antes de su investidura, el nuevo
presidente George W. Bush y su equipo se presentan en el Pentágono para ser
puestos al corriente de los principales asuntos por el equipo saliente [8].
La reunión se desarrolla a puertas cerradas, en una sala especialmente
protegida, y dura una hora y quince minutos. Desdeñando otros temas, George W.
Bush concentra sus preguntas en Irak, dejando entender claramente que el
derrocamiento del régimen de Bagdad será una prioridad de su mandato.
En los días que siguen, George
W. Bush autoriza oficialmente al INC a utilizar las zonas «de exclusión aérea»
como bases de retaguardia para la realización de acciones de comandos contra el
régimen en el resto del país [9].
Esta decisión es presentada
como un «cambio total de la política norteamericana». En efecto, si los
anglosajones han desmilitarizado el tercio norte y el tercio sur de Irak para
impedir que Saddam Hussein pueda reprimir a su propia población, el objetivo no
era, en principio, albergar allí un ejército listo a atacar Bagdad.
Esta decisión manifiesta sobre
todo la voluntad de Washington de librar una guerra enviando al combate las
tropas de otros. La agencia de prensa UPI revela que los «chicos» del general
Wayne Downing [10] van a
entrenarse al fin -con el dinero del contribuyente estadounidense- en College
Station (Texas) [11].
A partir de ese momento, se
arma rápidamente el dispositivo. Por un lado, debilitar lo más posible a Bagdad,
tanto económicamente como en el plano de la propaganda. W. Bush ordena a Richard
Hass, director de la planificación en el Departamento de Estado, que estudie
cómo reforzar el embargo [12].
Mientras, las informaciones más
increíbles son puestas a la disposición de una prensa particularmente crédula.
En Londres, el Sunday Telegraph afirma, citando a un opositor, que Saddam
Hussein tiene ya dos bombas atómicas [13].
La propia Casa Blanca lanza, sin pruebas, acusaciones según las cuales China y
Yugoslavia estarían facilitando los planes armamentistas iraquíes.
Por otro lado, se busca
acentuar la vulnerabilidad de Bagdad en el plano militar. George W. Bush ordena
la reanudación de los bombardeos, después de dos años de paz [14].
Las fuerzas anglo-norteamericanas destruyen radares en los alrededores de Bagdad
con el fin de facilitar las incursiones de las fuerzas especiales.
Francia y Egipto condenan
inmediatamente esa iniciativa, mientras que Arabia Saudita y Kuwait, países que
la prensa acusa de haber prestado ayuda logística, desmienten toda participación
en los ataques aéreos.
El 1º de febrero, el Consejo
Nacional de Seguridad examina el plan político-militar sobre el Irak que será
construido después del derrocamiento de Saddam Hussein [15].
Al no estar ligado el ataque
contra a Irak a consideraciones locales sino a una estrategia global, la
planificación de este no esperó la aparición de un pretexto en particular. Desde
su llegada misma a la Casa Blanca, George W. Bush dio instrucciones para que se
implantaran bases militares norteamericanas que permitieran rodear Irak e Irán
mientras que el Estado Mayor conjunto organizaba simulacros de ataques contra
ambos Estados.
El vicepresidente Dick Cheney
negoció él mismo, a principios de 2001, la implantación de bases militares
norteamericanas en Kirguizistán y Uzbekistán en el marco del desarrollo de los
acuerdos Central Asia Battalion (CENTRASBAT) de la Comunidad de Asia Central [16],
acuerdos concluidos inicialmente para entrenar en Estados Unidos las tropas
especiales locales con el objetivo de reprimir a los opositores islámicos.
La existencia de esas bases
será revelada después de los atentados de septiembre de 2001 y presentada como
un apoyo para el ataque contra Afganistán. Esto es evidentemente falso ya que la
construcción de las bases comenzó antes de los atentados aunque no había
avanzado lo suficiente como para que fueran operativas durante la campaña de
Afganistán.
Finales de 2001: ahí
está el terrorismo, llegó el momento
La orden de preparar el ataque
contra Irak fue firmada por el presidente George W. Bush el 17 de septiembre de
2001, o sea seis días después de los atentados de New York y Washington. Tenía
la forma de una simple nota al pie de una página en la directiva presidencial
relacionada con el ataque contra Afganistán y la guerra contra el terrorismo [17].
En aquel momento, George W.
Bush no había mencionado nunca, en su condición de presidente de Estados Unidos,
la posibilidad de una guerra contra Irak ni había presentado a sus conciudadanos
estadounidenses la menor justificación para tal conflicto.
El general Kenneth L.
Privratsky, al mando del centro de gestión del transporte militar (Military
Traffic Management Command - MTMC), recibió la orden actualizar el aspecto
logístico del plan de operación 1003 (OPLAN-1003-98) y de incluir en este el
equipamiento de las bases norteamericanas en construcción en Kirguizistán, en
Kazajstán y en Uzbekistán así como el transporte de las tropas.
Se calculó que, en el momento
cumbre de la guerra, el aprovisionamiento de las fuerzas estadounidenses en la
región alcanzaría las 60,000 toneladas diarias de material. Ante la
imposibilidad de satisfacer tales necesidades (se necesitarían 5,000 aviones de
carga del tipo Hercules C-130 cuando Estados Unidos dispone solamente de una
treintena de escuadrones de transporte), el general Privratsky recibió la orden
de comenzar a instalar la logística [18].
Sin pedir la autorización de
sus aliados, el Pentágono adquirió materiales y estableció transportes marítimos
a partir de los puertos alemanes, holandeses y rusos (en el Ártico, el Mar Negro
y Vladivostok). Se establecieron puentes aéreos utilizando las bases
norteamericanas en Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Arabia Saudita y
Turquía. Los británicos fueron los únicos en ser consultados en cuanto al uso de
la base norteamericana de la isla de Diego García. Ante las dificultades del
transporte terrestre en Rusia, el MTMC fue autorizado a financiar la
modernización de las vías férreas del sur de ese país.
2002: ensayo general
Los preparativos del ataque
contra Irak dieron lugar a las maniobras militares más grandes de la historia:
«Desafío del Milenio 2002» (Millenium Challenge 2002) [19].
Este juego de guerra combinaba maniobras reales y simulaciones en sala de Estado
Mayor gracias a medios tecnológicos utilizados en Hollywood para la película
Gladiator.
Del 24 de julio al 15 de agosto
de 2002, 13,500 hombres -incluyendo la XVIII división aerotransportada del
general Ann Dunwoody- fueron movilizados. Las islas de San Nicola y San
Clemente, frente a las costas de California, y el desierto de Nevada habían sido
evacuados con vistas a su uso como teatro de operaciones. Este derroche de
medios exigió un presupuesto de 235 millones de dólares.
De formas más satisfactoria, se
puso a prueba la eficacia del cuartel general móvil del Comando Central (CENTCOM)
durante las maniobras «Mirada Interior» (Internal Look) que se desarrollaron del
9 al 17 de diciembre de 2002 en varios Estados del Golfo Arábigo-Pérsico. Ese
centro de comando táctico (Tactical Operation Center - TOC) se compone de
contenedores concebidos para ser transportados por avión.
Lo fabricó Raytheon en la
instalación industrial de Saint-Petersbourg, en la Florida (EEUU). En realidad,
la entrega de este centro se retrasó gravemente por problemas de concepción
electrónica, las maniobras tuvieron que ser pospuestas por dos meses y, por
consiguiente, la guerra también. Los módulos, que incluyen salas repletas de
material informático, por fin pudieron ser ensamblados en tres semanas en la
base de Al Sayliyah, en Qatar.
El sistema está conectado vía
satélite al Comando Central, que se encuentra en la base de MacDill, en Tampa
(Florida). Esto permite no solamente monitorear el conjunto de fuerzas presentes
en el teatro de operaciones sino también realizar videoconferencias entre los
diferentes cuarteles generales mediante la utilización de canales seguros.
2003: neutralización
de la ONU y de la opinión mundial
Mientras que el dispositivo se
despliega inexorablemente, un montaje mediático y diplomático fabrica
meticulosamente el pretexto para la guerra: la propaganda estadounidense
desacredita el trabajo de los inspectores de la ONU encargados de verificar el
desarme de Irak e inventa después una supuesta amenaza.
Responsables del Pentágono
explican, a puertas cerradas, ante la mayoría de los senadores que Saddam
Hussein dispone de drones [Aviones sin piloto dirigidos por control remoto. Nota
del Traductor] capaces de atacar la costa este de Estados Unidos con armas
biológicas o químicas. El Departamento de Seguridad de la Patria alerta a la
población y exhorta a cada familia a prepararse para la guerra acumulando
provisiones y equipándose con el material adecuado [20].
El gobierno de Sharon
distribuye máscaras antigases y un equipamiento de supervivencia a la población
israelí mientras que Tony Blair afirma que el arsenal iraquí puede ser puesto en
posición de ataque en 45 minutos.
Para neutralizar a la ONU,
Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia no vacilan en recurrir a todo tipo de
acciones ilegales. Estos países establecen un sistema de espionaje electrónico
de las comunicaciones del secretario general de la ONU, de sus inspectores en
desarme y de las diferentes delegaciones diplomáticas de los países miembros del
Consejo de Seguridad [21].
El secretario de Estado, Colin
L. Powell, pronuncia personalmente un largo discurso ante el Consejo de
Seguridad profiriendo con aplomo las mentiras más descaradas [22].
Mientras tanto, como si los
crímenes de Saddam Hussein no bastaran, la propaganda convierte al déspota de
Bagdad en un nuevo Hitler [23].
Se le presenta como el único responsable de la guerra contra Irán, guerra que
emprendió sin embargo por cuenta de Estados Unidos contra la revolución de
Khomeiny, y de la guerra contra Kuwait, país que el propio Washington le impulsó
a anexar.
Se le atribuyen todo tipo de
crímenes, incluso el de genocidio. El drama de Halabja, provocado por el
desplazamiento de gases de combate durante el transcurso de una batalla, es
presentado como una masacre deliberada de civiles kurdos [24].
En definitiva, el presidente
George W. Bush anuncia, el 19 de marzo de 2003 que la guerra ha comenzado: «Las
fuerzas de Estados Unidos y de la coalición se encuentran en la primera fase de
operaciones militares destinadas a desarmar Irak, a liberar a su pueblo y a
defender el mundo de un gran peligro» [25].
En realidad, no hay armas de
destrucción masiva que confiscar en Irak, derrocar un tirano para colonizar un
país no es una misión liberadora y el mundo no corría ningún peligro. La
operación se había decidido hacia cinco años y los preparativos estaban en
marcha desde entonces.
Thierry Meyssan
Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire y de la sección francesa
Réseau Voltaire con
sede en París, Francia. Es el autor de
La gran impostura
y del
Pentagate.
Ver los
artículos de Thierry Meyssan
[1]
Centro de investigación, de propaganda y divulgación de ideas, generalmente de
carácter político. Nota del Traductor
[2]
Cf.
Open Letter to President Clinton, PNAC, 26 de enero de 1998.
[3]
Cf.
Open Letter to Newt Gingrich and Trent Lott, PNAC, 29 de mayo de 1998.
[4]
Audiencias de Ahmed Chalabi, Richard Hass, Zalmay Khalilzad y James Woolsey:
Can Saddam Be Overthown? Senate Committee on Foreign Relations, Subcommittee
on Near Eastern and South Asian Affairs, 105th Congress, 2d Session, 2 de marzo
de 1998.
[5]
Iraq Liberation Act, S. 2525, 105th Congress, 2d Session, 29 de septiembre de
1998.
[6]
«U.S. Gives Go-Ahead To Iraqi Opposition» por John Lancaster, in Washington Post
del 14 de enero de 2001.
[7]
«The Rollback Fantasy» por Daniel Byman, Kenneth Pollack y Gideon Rose, Foreign
Affairs, enero-febrero de 1999.
[8]
«Pentagon Briefs Bush on Iraq» por Eric Schmitt y James Dao, in New York Times
del 10 de enero de 2001.
[9]
«Iraqi Foes to Get Aid from U.S.» por Alan Sipress, in Washington Post del 2 de
febrero de 2001.
[10]
Wayne Downing se convertirá en jefe de la lucha antiterrorista después del 11 de
septiembre de 2001.
[11]
Iraqi Rebels to Get Special Weapons por Eli J. Lake, UPI, 12 de febrero de 2001.
[12]
«Powell’s Staff to Look at Iraq», in Washington Post del 26 de enero de 2001.
[13]
«Saddam Has Made Two Atomic Bombs» por Jessica Berry, in Sunday Telegraph del 29
de enero de 2001.
[14]
«Nouvelles opérations américano-britanniques en Irak» por Patrice de Beer, in Le
Monde del 19 de febrero de 2001.
[15]
Cf.
Memorando dirigido al secretario Paul O’Neill, 31 de enero de 2001.
[16]
El 28 de diciembre de 2001, la Comunidad Económica de Asia Central se convierte
en la Organización de Cooperación de Asia Central (Central Asian Cooperation
Organization - CACO) a la que pertenece actualmente Tayikistán. El uzbeco Islam
Karimov es el presidente de esta organización.
[17]
«U.S. Decision On Iraq Has Puzzling Past» por Glenn Kessler, in Washington Post
del 12 de enero de 2003.
[18]
El general Privratsky se retiró el 17 de octubre de 2002. Fue reemplazado por el
brigadier general Ann Dunwoody, que comanda hasta la fecha la XVIII división
aerotransportada de Fort Bragg.
[19]
Cf. La
grande simulation de la guerre en Irak,(Simulación de la guerra en Irak),
texto en francés, Apocalypse Tomorrow por Tom Saint-Pierre, in
reseauvoltaire.net del 26 de septiembre de 2002.
[20]
Lea, texto en francés:
Opérations psychologiques: conditionnement des familles états-uniennes, por
Jack Naffair, reseauvoltaire.net, 19 de febrero de 2003.
[21]
Cf.
Washington et Londres placent l’ONU sur écoutes texto en francés, por Thom
Saint-Pierre, reseauvoltaire.net, 4 de marzo de 2003.
[22]
Cf. En francés:
Discours intégral de Colin L. Powell sur la menace irakienne au Conseil de
sécurité, 5 de febrero de 2003.
[23]
Cf. En francés:
Huit
légendes médiatiques sur l’Irak por Jack Naffair, reseauvoltaire.net del 13
de marzo de 2003.
[24]
Leer en francés:
Crime
de guerre ou acte de guerre?, resúmen de una tribuna de Stephen C.
Pelletiere, in Tribunes libres internationales, reseauvoltaire.net del 31 de
enero de 2003, y
Blanchiment d’information: l’info qui ne gêne pas Libé por Jack Naffair,
reseauvoltaire.net, 17 de febrero de 2003.
[25]
Cf.En francés:
Allocution du président George W. Bush, 19 de marzo de 2003.
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