|
(IAR-Noticias) 16-Abr-05
En
menos de 72 horas, entre miércoles, jueves
y viernes, como consecuencia de ataques de la guerrilla iraquí, murieron
cerca de 50 personas en Irak,
la mayoría policías colaboracionistas, entre los que se contabilizan dos
marines estadounidenses.
La nueva ofensiva
rebelde desactiva una vez más los
pronósticos "optimistas" del
Pentágono y su gobierno títere (ahora "democrático") quienes venían
anunciando la derrota de la resistencia.
Los ataques se
siguen concentrando sobre las patrullas y
convoyes estadounidenses, y contra el llamado "aparato
colaboracionista" de las fuerzas de seguridad iraquíes,
en tanto que la
mayoría de las víctimas son policías.
Los rebeldes
iraquíes, después de haber limitado la frecuencia de sus
ataques por cierto tiempo, retomaron la ofensiva con
una virulencia que sorprendió a los observadores y a las
autoridades colaboracionistas (chiítas y kurdos) que
asumieron el poder tras las farsescas elecciones de enero
último.
Los
expertos -y los propios jefes militares estadounidenses-
estiman que en los últimos tres días la resistencia iraquí
está retomando su ritmo habitual que llegó a alcanzar
entre 80 y 100 ataques diarios contra patrullas
norteamericanas y fuerzas iraquíes, en enero, antes y durante
las elecciones.
Según un balance de la información oficial, y como producto de
los ataques y atentados rebeldes, entre miércoles y jueves
murieron
en al menos 10 explosiones en todo el país,
casi 40 personas, la mayoría policías, y un soldado
estadounidense.
Nuevos ataques y atentados con bomba
contra las tropas estadounidenses e iraquíes
volvieron a registrarse este viernes
en Irak causando al menos
ocho muertos, y
un marine norteamericano abatido, según se desprende de
varias informaciones de agencia.
El marine
estadounidense murió tras impactar un obús de mortero
disparado por losrebeldes en una base
militar estadounidense en el oeste de Irak, según informó hoy
un vocero del ejército norteamericano
citado por agencias.
Otro marine, de la segunda división de
marina, falleció tras un ataque el miércoles contra Camp Hit,
en la provincia de Anbar, según el Ejército, que no dio más
detalles.
Hasta ayer, al menos 1.548 miembros de las fuerzas
estadounidenses han muerto desde que comenzó la guerra en
Irak en marzo de 2003, según un recuento de la
agencia norteamericana Associated Press. Al menos 1.178
de ellos murieron en acciones hostiles, según el Departamento
de Defensa estadounidense.
Esto indica que,
desde septiembre en que la Casa Blanca anunció la cifra de 997
militares muertos en Irak, en sólo
7 meses, la potencia invasora perdió 545
efectivos,
más de la mitad de los que
había perdido en 18 meses de ocupación militar.
La cifra total de bajas en lo que
va del año 2005 asciende aproximadamente a 195 soldados de EEUU y más de
850
colaboracionistas iraquíes muertos (militares, policías y civiles) por
atentados y ataques de los rebeldes iraquíes, según el resumen de información
oficial registrado a diario por la prensa.
EEUU, en tanto,
se opuso a la amnistía que el nuevo presidente,
el kurdo Jalal Talabani, había anunciado la semana
pasada.
Según el anuncio de Talabani, sólo quedarían excluidos de la amnistía los
implicados "en matanza de civiles", pero los EEUU quieren que también queden
fuera de esta medida de gracia los rebeldes que han
atacado a sus soldados.
El
mes pasado el diario The Washington Post informó que la ofensiva
rebelde contra las fuerzas ocupantes y los colaboracionistas alcanzaba
un
promedio de 60 ataques diarios desde los comicios, el 30 de enero.
Analistas de inteligencia de EEUU citados por el Post señalaban que la
guerrilla actúa en células pequeñas, y que sus combatientes han huido de las
grandes concentraciones de combatientes como en Faluya, lo que facilita su
accionar efectivo y rápido repliegue.
El fracaso de las fuerzas colaboracionistas se produce
principalmente por el incremento de los ataques y atentados rebeldes que
provocan deserciones constantes entre los reclutas y los efectivos
iraquíes.
El Pentágono admite que unos 5.500 soldados
desertaron, aunque
las organizaciones de familiares creen
que la cifra real es probablemente mucho mayor.
Muchos
marines sufren profundas enfermedades psiquiátricas después de
servir en Irak, según un documento de la Marina de EEUU obtenido por la Unión
Americana de Libertades Civiles. El informe impactó
profundadamente entre las organizaciones de familiares de soldados
estadounidenses destinados a Irak
El
documento señala que algunos marines relataron cómo habían matado a soldados
iraquíes en combate o habían apuñalado a iraquíes que se hallaban en el suelo,
con el fin de asegurarse de que estaban muertos. Algunos de ellos fueron
apuñalados hasta 28 veces.
Según
The New York Times, el estudio demuestra que “uno de cada seis
soldados norteamericanos tiene síntomas de aguda ansiedad, fuerte depresión o
desorden de estrés postraumático, una proporción que, según algunos
expertos, podría aumentar eventualmente hasta uno de cada tres, la tasa que fue
hallada entre los veteranos del Vietnam.”
Estos problemas psicológicos
han incrementado la tasa de suicidios entre los marines norteamericanos,
que ha alcanzado su nivel más alto de los pasados cinco años.
En 2004 hubo 32 suicidios
confirmados o posibles de marines estadounidenses, sobrepasando así a los 28
ocurridos en 2001, cuando EEUU invadió Afganistán.
Aunque los marines son
el cuerpo militar más reducido de EEUU, en lo que respecta al número de sus
efectivos, han venido teniendo la tasa de suicidios más alta, una media
de 25 al año, de entre los distintos cuerpos militares de EEUU desde 1999, año
en que el gobierno estadounidense comenzó a conservar registros detallados.
Además, el Times señalaba
que “hasta finales de septiembre, el Ejército había evacuado a 885 soldados de
Irak por razones psiquiátricas, incluyendo a algunos que habían amenazado con o
tratado de suicidarse.”
|