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(IAR-Noticias) 04-May-05
La nueva escalada mortal de ataques que comenzara hace más de dos semanas
(luego de una recesión que fue presentada por Washington como el "fin de la
guerrilla") los rebeldes iraquíes concretaron su atentado más demoledor
contra una sede política de los kurdos, que junto a los chiíes conforman la
columna vertebral del nuevo gobierno pro-Washington emergente de las elecciones
de enero.
El atentado, el más sangriento este año en el
Kurdistán, fue perpetrado hacia las 10.00 hora local cuando un hombre hizo
estallar una carga explosiva en medio de un elevado número de
aspirantes a policías que hacían fila frente a un centro de reclutamiento en
el centro de Erbil.
Según las primeras estimaciones oficiales,
difundidas por la prensa internacional, más de 60 muertos y cerca de dos
centenares de heridos fueron registrados hasta el momento, pero, y por la
magnitud del atentado explosivo, se cree que esa cifra seguirá en aumento con el
transcurrir de las horas.
Testigos y médicos citados por Reuters,
Associated Press, Europa Press y AFP, coincidieron en la
apreciación de que los hospitales y centros de atención se encuentran
"abarrotados de heridos", cuyos grados de mutilación y heridas anticipan una
tragedia de mayor magnitud en cantidad de muertos.
Las ambulancias no dieron abasto y las victimas
fueron a llevadas a los nosocomios en autos privados y todo tipo de vehículo que
se encontrara disponible en el lugar
Funcionarios kurdos dijeron a las agencias que el atacante ingresó a la fila
de postulantes a reclutas policiales haciéndose pasar por un voluntario
más, lo que permitió que eligiera el blanco con mayor cantidad de victimas
posibles.
Las fuerzas ocupantes y la policía colaboracionista temen más que a nada a
este tipo de ataques suicidas, dada su imprevisilidad y efectividad, que causan
la mayor cantidad de victimas entre las registradas hasta ahora,
tanto en el ejército de ocupación norteamericano como entre sus colaboradores
iraquíes.
El alto mando militar había reconocido un incremento, tras las elecciones, de
los ataques y atentados rebeldes tras las elecciones de enero, cifrando su
número entre 50 y 60 acciones diarias, en tanto que fuentes de la resistencia
elevan esa cifra a más de 100.
La eficiencia mortal de la nueva escalada de ataques rebeldes quedó
demostrada el fin de semana pasado, cuando en Bagdad y en las principales
ciudades estallaron 20 coches bombas causando más de 100 muertos y cerca de
200 heridos en solo 72 horas.
La sede política atacada hoy miércoles pertenece al Partido Democrático de
Kurdistán, dirigido por Massoud Barzani, que encabeza el gobierno regional
en Arbil, en el norte petrolero de Irak.
Desde hace dos semanas, cuando se incrementaron los ataques y la cantidad de
víctimas, los políticos kurdos y chiíes aliados de los ocupantes
norteamericanos, vienen denunciado que los ataques contra sus respectivas
comunidades intenta crear un foco de guerra civil de alcances
imprevisibles.
Informes desechados por Bush
Esta hipótesis, desde las elecciones de enero hasta aquí, se vio reflejada en
los informes de la CIA y de la inteligencia militar quienes vienen
alertando a la Casa Blanca y al Pentágono sobre el crecimiento, en número,
efectividad y armamento de los grupos rebeldes que azotan día y noche a las
fuerzas ocupantes.
En diciembre pasado The New York Times reveló un
informe clasificado elaborado por el jefe de la CIA en Bagdad advierte que la
situación en Irak se estaba deteriorando y que podía agravarse en cualquier
momento.
Las
estimaciones sobre la situación iraquí reflejadas en el informe de la CIA,
marcadas por el pesimismo, se contraponian con el cuadro de situación
optimista difundido públicamente por la administración Bush antes de las
elecciones de noviembre.
El
informe fue elevado a la jefatura de la Agencia luego de que los comandantes
militares norteamericanos describieran la toma de Faluya, principal bastión de
la resistencia iraquí, a mediados de noviembre, como una "victoria
significativa" de las fuerzas norteamericanas.
Según el Times, funcionarios de Washington dijeron que el entonces
embajador estadounidense en Irak, John Negroponte (hoy director nacional
de inteligencia) , ordenó archivar el informe de inteligencia por
considerarlo demasiado negativo y en oposición a los progresos que EEUU
venía realizando en el combate contra la insurrección iraquí.
Sin embargo, y contrastando con la
posición del embajador, el comandante
militar norteamericano en Irak, general George W. Casey, también leyó el
informe y no ofreció inicialmente ninguna objeción, dijeron los funcionarios de
la Casa Blanca al Times.
El
documento de la estación local de la CIA fue generosamente difundido entre los
sectores del establishment norteamericano, y, según un funcionario del
gobierno, los que leyeron en ese momento (fines de diciembre) el documento lo
elogiaron como "inusualmente sincero".
La difusión de este informe
coincidía por esos días -según el Times-
con una una estimación nacional de inteligencia, preparada en julio y
enviada a la Casa Blanca en agosto por otras agencias norteamericanas, que
presentaba un pronóstico oscuro para el futuro de Irak para finales
de 2005.
Entre los tres escenarios posibles descritos en ese documento, el mejor
caso era una estabilidad precaria, en tanto que el "peor escenario" describía
una cadena de acontecimientos que conducirían a una guerra civil.
El
Times recuerda que después de haber leído esos informes de la
inteligencia nacional, y luego de que estos trascendieran en los medios, el
presidente Bush consideró sus conclusiones como nada más que una conjetura.
Envalentonados por el triunfo de
Bush en las urnas, los generales del Pentágono ordenaron el ataque a Faluya
-uno de los más sangrientos de la historria militar de todos los tiempos- y las
tropas norteamericanas después de matar a más de 1000 iraquíes inocentes y de
perder más de dos centenares de marines, no pudieron doblegar a los grupos
rebeldes que se atomizaron en células combatientes dispersadas por todo Irak,
principalmente la estratégica región del triangulo suni.
Posteriormente Rumsfeld y el jefe
de Estado Mayor del Pentágono debieron admitir que las fuerzas militares
norteamericanas no controlaban regiones y ciudades iraquíes de importancia
estratégica que permanecían en manos de la resistencia.
El
fracaso de la estrategia militar
La nueva oleada mortal de los
rebeldes desatada contra la policía y las patrullas norteamericanas,
desactiva las versiones oficiales de Washington respecto de la disminución de
las acciones rebeldes que Bush y sus asesores interpretaron como la
desaparición gradual de las fuerzas de la resistencia que luchan contra la
ocupación.
Por otra parte, The New York
Times, The Washington Post, siguen presentando a diario testimonios
de jefes, oficiales y soldados norteamericanos que afirman que la guerrilla
iraquí controla una amplia faja de territorio y de ciudades importantes donde el
ejército norteamericano no puede ingresar.
Pero lo que grafica con más
fuerza el fracaso de la estrategia de la Casa blanca en Irak, es la
cantidad de muertos que se registra entre las fuerzas norteamericanos y los
cipayos colaboracionistas de la policía y el "nuevo ejército iraquí" en el curso
de este año.
Con la
nueva lista bajas norteamericanas, y según el balance realizado por la agencia
Associated Press,
1.572 miembros de las Fuerzas estadounidenses han muerto
desde que comenzara en la guerra de Irak en marzo de 2003. La cifra de heridos -según el mismo balance- supera los
11.000 efectivos.
Esto indica que,
desde septiembre en que la Casa Blanca anunció la cifra de 997
militares muertos en Irak, en sólo
7 meses, la potencia invasora perdió 575 efectivos,
más de la mitad de los que
había perdido en 18 meses de ocupación militar.
La cifra total de bajas en lo que
va del año 2005 asciende aproximadamente a 212 soldados de EEUU y más de 1400
colaboracionistas iraquíes muertos (militares, policías y civiles) por
atentados y ataques de los rebeldes iraquíes, según el resumen de información
oficial registrado a diario por la prensa.
Esto demuestra que la "estrategia del éxito", anunciada por
Donald Rumsfeld y basada en la sustitución de las tropas norteamericanas por el
"nuevo ejército iraquí", ha fracasado a la luz de lo que se está viviendo
en Irak.
El Ejército de EEUU en una encrucijada
El más alto jefe militar del Pentágono, Richard Myers, advirtió que las
operaciones militares que su país está desarrollando en Irak y Afganistán
podrían limitar su capacidad de luchar en otra guerra.
El jefe del Estado Mayor aseguró que Estados Unidos podrá cumplir con sus
compromisos actuales pero reconoció que un nuevo conflicto podría tomar más
tiempo y causar más víctimas.
Myers, el militar estadounidense de más alto rango, hizo estas apreciaciones
en un informe reservado destinado al Congreso, pero algunos extractos del
documento se filtraron a la prensa estadounidense.
Por otra parte, la participación estadounidense en Irak y Afganistán está
poniendo fuertes exigencias sobre el personal y los equipamientos militares, que
no dan abasto para contener la movilidad y los ataques de los grupos rebeldes
camufaldos entre la población civil.
El general Myers dijo que si el Ejército fuera
llamado a luchar en "otra guerra" deberían volver a evaluar las actuales
expectativas sobre cuánto tiempo tomaría ganar el conflicto.
El documento
difundido por la prensa norteamericana asegura que un futuro conflicto tomará
más tiempo, provocará más víctimas y más "daños colaterales".
Analistas militares independientes en
EEUU aseguraban esta semana que
teóricamente ese país podría luchar otra guerra en Irán, por ejemplo, o en la
península coreana, pero pondría una fuerte presión sobre las fuerzas armadas,
especialmente el ejército.
Actualmente hay más de 140.000 efectivos estadounidenses en Irak
y cerca de 16.000 en Afganistán.
El Congreso de Estados Unidos está considerando la aprobación de más
recursos, unos US$82.000 millones, para seguir financiando las
operaciones militares en esos países.
La
derrota de Washington
Hay que recordar
que tras la euforia de las elecciones en Irak, Bush, Rumsfeld y los políticos
chiíes y kurdos que hoy disputan encarnizadamente para repartirse los cargos del
nuevo gobierno, había afirmado que la "democracia electoral" había reducido
notablemente el accionar de la guerrilla, a punto tal, que tendía a
desaparecer.
Luego de un receso
-según parece realizado para evaluar esttrategias a seguir- la resistencia iraquí
retomó su ofensiva con más virulencia que antes, y desde hace dos semanas
viene realizando una escalada mortal de atentados y ataques dirigidos
principalmente contra las fuerzas norteamericanas, la policía colaboracionista y
las mezquitas e instituciones chiíes.
La semana pasada, mientras
en Irak continuaba la escalada mortal de ataques y atentados rebeldes, el jefe del
Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas de EEUU, general Richard Myers,
afirmó que la resistencia iraquí mantiene intacta su capacidad de
perpetrar ataques.
El jefe militar
del Pentágono señaló -confirmando lo que señalaban analistas y medios
norteamericanos- que en el país árabe se registran unos 50 a 60
atentados diarios, el mismo número que hace un año.
En su conferencia
de prensa en Washington, el martes, el general Myers agregó que aún era muy
temprano para determinar si la reciente escalada de violencia responde a una
campaña concertada.
"Creo que su
capacidad de ataque sigue igual. Y ahora ocupan el mismo lugar que hace un año",
señaló Myers.
Estas
declaraciones ocurrían mientras se agravaba la crisis política motivada por
las negociaciones y las peleas que desarrollan kurdos y chiíes para la integración
del nuevo gobierno iraquí, cuyo anuncio fue aplazado en varias
oportunidades.
Por
su parte, el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld,
señaló que la clave para vencer a la insurgencia iraquí es garantizar la
estabilidad política en el país.
"Quienes van a
vencer a la insurgencia son los propios iraquíes", señaló Rumsfeld.
"Y no sólo lo
harán por medios militares, sino por los avances en el frente político y
haciéndoles entender a los iraquíes que son los protagonistas", añadió.
A principios de
año el jefe del Pentágono y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice,
sostenían que la "estrategia del éxito" en Irak se basaba en que
las fuerzas de seguridad iraquíes entrenadas por el Pentágono sustituyeran a
las fuerzas norteamericanas en el control de la seguridad.
Los hechos
posteriores demostraron que las fuerzas colaboracionistas iraquíes eran
impotentes para detener la escalda de ataques rebeldes, y sus miembros -según
admitieron los propios militares estadounidenses-
En un informe publicado la semana pasada por diario norteamericano The Washington Post,
se señalaba que mientras continúan las discrepancias para formar un gobierno,
la resistencia mantiene en jaque a las tropas norteamericanas
y sus colaboradores en Irak, donde controla grandes territorios.
El matutino destaca que luego de una baja de las acciones de la insurgencia, los
grupos armados opositores lanzaron una ofensiva generalizada, que incluye emboscadas,
bombardeos y secuestros.
Definitivamente, la violencia está aumentando, reconoció un oficial del
ejército norteamericano desplegado en esa nación del Golfo
Pérsico, citado por el Post.
Solo Bush y sus asesores de
Washington parecen no haber contabilizado la situación real de derrota
norteamericana que se está viviendo
en Irak.
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