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(IAR-Noticias)
30-Sept-05
En
lo que posiblemente asombrará y será materia de análisis
para los expertos que siguen la evolución de la ocupación
militar de Irak, el presidente
norteamericano advirtió el miércoles que la resistencia iraquí
incrementará sus ataques en las próximas semanas.
Reconociendo por primera vez la
capacidad de la guerrilla para asestar golpes a las fuerzas norteamericanas
George W. Bush advirtió que "habrá más violencia en Irak", asegurando que
"nuestras tropas están listas".
Las declaraciones del presidente
imperial fueron hechas en la Casa Blanca tras su reunión con el comandante de
las fuerzas estadounidenses en el Golfo Pérsico, John P. Abizaid y el
general Tom Casey, subjefe del ejército.
En el
mes de junio el general Abizaid y otros jefes militares en Irak
presentaron un cuadro desalentador sobre la capacidad
de las fuerzas norteamericanas para detener la escalada
rebelde que ya ha
matado a más de 1.915 soldados de EEUU desde el
inicio de la ocupación, lo que arroja un promedio de 64 efectivos muertos por
mes en Irak.
"Creo que la
manera más precisa de abordar esto ahora es conceder
que... esta insurgencia no será resuelta, el terrorismo en
Irak no tendrá solución con opciones militares. Será
resuelto en el proceso político", señaló en junio el general Donald Alson, principal
vocero del alto mando en Irak, citado por la cadena de periódicos
Knight
Ridder.
Por su parte el coronel Frederick Wellman, un
especialista que entrena a las tropas especiales iraquíes,
dijo por esos días a Knight
Ridder que la resistencia parece disponer en forma
permanente de nuevos reclutas. "No los podemos matar a
todos",señaló Wellman.
El general John P. Abizaid,
jefe del comando norteamericano en Medio Oriente que ayer
miércoles se reunió con Bush, había dicho hace tres meses en Washington que uno de los problemas es
la falta de progresos en la consolidación de unidades
de policía iraquíes capaces de enfrentarse eficazmente
a los rebeldes y permitir que las fuerzas estadounidenses
empiecen a retirarse.
Abizaid
señaló que la policía iraquí -a la que
pertenecen 65.000 de los 160.000 iraquíes entrenados y
equipados gracias a los 5.700 millones de dólares
dedicados por EEUU a reforzar los cuerpos de seguridad-
está “atrasada” en cuanto a su capacidad de asumir una
buena parte del esfuerzo bélico.
En un informe publicado a fines de junio por el diario
norteamericano The Washington Post, se señalaba que
mientras continuaban las discrepancias para formar un
gobierno, la resistencia mantenía en jaque a las tropas
norteamericanas y sus colaboradores en Irak, donde
controlaba grandes territorios.

El propio jefe del
Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas de EEUU, general Richard Myers,
afirmó a principios de junio que la resistencia iraquí mantiene intacta su capacidad de
perpetrar ataques.
El jefe militar
del Pentágono expresó -confirmando lo que señalaban analistas y medios
norteamericanos que en el país árabe se registran unos 50 a 60
atentados diarios, el mismo número que hace un año.
No obstante esa
advertencias reproducidas casi semanalmente por los
dos periódicos más influyentes de EEUU, The New Yok Times
y The Washington Post, la Casa Blanca hizo oídos sordos y
sus principales funcionarios, incluido Bush, se aferraron
al "exitismo" en el país ocupado.
El jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice,
siguen sosteniendo que la "estrategia del éxito" en Irak se basa en que
las fuerzas de seguridad iraquíes entrenadas por el Pentágono sustituyan a
las fuerzas norteamericanas en el control de la seguridad, lo que es desmentido
por los principales jefes militares que señalan que esa
fuerzas han fracasado en la contención de las fuerzas
rebeldes. .
Hay que recordar
que tras la euforia de las elecciones en Irak, Bush, Rumsfeld y los políticos
chiíes y kurdos que hoy disputan encarnizadamente para repartirse los cargos del
nuevo gobierno, había afirmado que la "democracia electoral" había reducido
notablemente el accionar de la guerrilla, a punto tal, que tendía a
desaparecer.
Sin embargo, y luego de un receso
tras las elecciones de enero pasado
-según parece realizado para evaluar estrattegias a seguir- la resistencia iraquí
retomó su ofensiva con más virulencia que antes, y desde hace cinco meses
viene realizando una escalada mortal de atentados y ataques dirigidos
principalmente contra las fuerzas norteamericanas, la policía colaboracionista y
las mezquitas e instituciones chiíes.
Hoy ya se está hablando abiertamente
en todos medios norteamericanos del fantasma de una guerra civil a gran
escala en Irak, y el temor de que ese conflicto se traslade a los países
vecinos reavivó la polémica en EEUU intensificando las protestas y los
pedidos para que regresen las tropas.
En este contexto, las declaraciones
de Bush, del miércoles en la Casa Blanca, reconociendo que la resistencia
aumentará aún más la efectividad y el número de sus ataques marca el primer
reconocimiento de las advertencias que sus generales venían realizando.
En su reunión con el general Abizaid
Bush dijo que la violencia aumentará antes del referéndum para la nueva
constitución que se llevará a cabo en dos semanas.
El presidente estadounidense señaló que "estamos adaptando nuestras
tácticas (...) para hacer frente a la situación sobre el terreno".
A comienzos de este mes, Tal Afar ha
sido escenario de las más feroces batallas entre insurgentes y fuerzas iraquíes
y estadounidenses.
El ejército ocupante norteamericano dijo que más de 500 "terroristas o
luchadores extranjeros" murieron o fueron capturados durante la campaña en
Tal Afar , y anunció haberle asestado un golpe mortal a la resistencia y tomado
el control de la ciudad.
Tras la operación en Tal Afar, en una muestra de su poderío y desmintiendo el "exitismo"
de Washington y sus aliados del gobierno iraquí, la resistencia hizo estallar
una ex base estadounidense que servía de centro de reclutamiento militar y
policial, matando a más de 90 policías y aspirantes.
Como presagio de lo que se avecina en Irak -según las propias palabras de Bush-
esta semana los milicianos del clérigo rebelde chií, Moqtada Al Sadr,
volvieron a enfrentarse con las tropas norteamericanas y la policía iraquí.
El líder chií, tras levantarse en armas contra las fuerzas ocupantes en abril
del año pasado, mantuvo una tregua precaria que se rompió con su rechazo al
plebiscito de la Constitución al que promete combatir, incluso con las armas.
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