La
hostilidad hacia las fuerzas ocupantes en el sur de Irak sigue en aumento
desde que el lunes dos tanques británicos fueron incendiados por una
multitud enfurecida que los atacó con piedras y bombas molotov, después de que
una formación de blindados atacara y derribara una comisaría en Basora.
Las tropas ocupantes británicas, el lunes por la noche, derribaron
con diez tanques, apoyados por helicópteros, las paredes de la principal
cárcel de Basora (en el sur de Irak) y liberaron a dos agentes del servicio
secreto inglés que habían sido detenidos horas antes acusados de disparar
contra dos policías iraquíes.
Ahora surge la pregunta de que
función o misión cumplían esos dos efectivos que los jefes militares
británicos consideran como "soldados", en tanto la población de Basora sostiene
que eran agentes infiltrados que estaban por atentar contra una
concentración chiíta en el lugar cunado fueron apresados por las milicias del
clérigo Moqtda Al Sadr, que los entregaron a la policía.
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Un soldado huye de un tanque ardiendo. |
Pese a que el comando británico
sostiene que los dos efectivos eran soldados regulares, la policía iraquí
reportó que los mismos al ser detenidos estaban disfrazados de árabes y
tenían un coche cargado de armas y material explosivo.
Sectores políticos y religiosos de
Basora coincidieron en denunciar que los dos agentes, liberados de la cárcel con
una formación de tanques británicos, tenían como objetivo realizar
un atentado contra una concentración religiosa chiíta que realizaba una
celebración.
Portavoces del clérigo rebelde chií
Moqtada Al Sadr, que en abril y agsoto del año pasado se levnató en armas contra
la ocupación norteamericana, afirmaron que los dos detenidos se "se
disponían a disparar contra la gente congregada en un santuario chií de Basora",
en el marco de una semana de duros enfrentamientos en esta ciudad entre
chiíes y británicos a raíz de la detención de dos milicianos rebeldes
acusados de "terrorismo".
La información emitida por las
autoridades oficiales de Basora consigna que los dos agentes secretos británicos
fueron interrogados el martes por un juez, y que de sus declaraciones surge que
cuando fueron detenidos . conducían un auto particular y estaban vestidos con
ropa civil.
Mientras fotografías de prensa
mostraban a uno de los individuos con un vendaje en la cabeza, fuentes de la
Policía afirmaron que los militares vestían ropas tradicionales árabes durante
su misión secreta.
Los milicianos chiitas
estuvieron protestando en la ciudad de Basora.
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Al ser detectados por los milicianos
que realizaban la tarea de seguridad en la concentración los agentes británicos
abrieron fuego matando a dos iraquíes antes de ser detenidos y entregados
a la policía, según Mohamed al Abadi, funcionario del Gobierno de Basora.
La posterior operación militar con diez tanques británicos que atacaron una
comisaría para liberarlos produjeron violentos enfrentamientos y disturbios con
una multitud enardecida que incendió dos de los tanques agresores.
En el tumulto se pudo observar como
un soldado saltaba de un blindado en llamas mientras la multitud lo apedreaba.
Los incidentes motivaron que el
conjunto de la comunidad de Basora exigiera la retirada inmediata de las tropas
británicas y del resto del ejercito ocupante en Irak.
El diputado chií Fatah al Sheij, representante del clérigo radical Moqtada Al
Sadr, afirmó que tenía informaciones de que los británicos detenidos "se
disponían a disparar contra la gente congregada en un santuario chií" de Basora.
El incidente volvió a poner en el
tapete acusaciones que se vienen reiterando respecto de que la CIA y los
servicios secretos británicos serían los autores de varios de los atentados
contra la comunidad chií, como el del puente sobre el Tigris que dejara más
de un millar de muertos.
No solamente las autoridades
religiosas, sino fuentes provenientes del gobierno y la policía iraquí vienen
sosteniendo que en muchos de los atentados con explosivos han actuado agentes
encubiertos con el objetivo de detonar un enfrentamiento armado (guerra
civil) entre suníes y chiíes, las dos comunidades más importantes de Irak.
El
martes la policía y el gobierno iraquí negaron que los dos supuestos "soldados
iraquíes" tuvieran su acuerdo para actuar en "forma encubierta" para prevenir
atentados como afirmó el mando militar británico después de liberarlos por
la fuerza.
representantes religiosos de las
comunidades chií y suní han solicitado el martes que se inicien investigaciones
de los últimos atentados indiscriminados contra civiles, principalmente
chiíes, aduciendo que fueron prepaardos y ejecutados por agentes de la
inteligencia ocupante.
El viernes pasado, en una entrevista
en el diario francés Le Monde, un importante imán chiíta y profesor de la
mezquita Al-Kazemiya de Bagdad, Sheik Jawad Al-Khalasi, aseguró que el
supuesto líder de Al Qaeda en Irak, Abu Mussab Al Zarqawi está muerto y
que es utilizado como excusa por los ocupantes norteamericanos para dividir el
país.
El jefe religioso, que participó
en un encuentro entre diferentes líderes religiosos en Francia, afirmó que el
supuesto conductor de la resistencia armada iraquí murió "en el norte de
Irak, en la región del Kurdistán, a principios de la guerra", es decir en
2003.
Según Al-Khalasi, en la
última declaración atribuida a Al Zarqawi, después de la ola de atentados del 14
de septiembre, pone en claro que hay una operación para fomentar una guerra
civil entre chiitas y sunies.
"De esta forma, los chiítas
buscarán protección en los estadounidenses y no se unirán a la resistencia,
porque hoy en día, los chiítas participan en la resistencia al sur del país",
señaló en relación al líder chií Moqtada Al Sadr enfrentado a las tropas de
ocupación.
En la misma dirección se han pronunciado en los últimos días prominentes líderes
de la comunidad suní que han advertido a través de documentos que el supuesto
Al Zarqawi no forma parte de
la resistencia iraquí, y que sus comunicados buscan la provocación de un
enfrentamiento armado en chiies y sunies.
La mano negra de la CIA
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Vehículos destrozados por los tanques
británicos en el asalto en Basora. (Reuters) |
La detención de los agentes
británicos con la "mano en la masa" es tomado en todo Irak como la prueba
de que la CIA y la inteligencia han estado detrás de algunos de los atentados
que han dejado millares de muertos entre la comunidad chii.
Tanto el proiraní Consejo Supremo
para la Revolución Islámica, que integra el gobierno de Irak, como los sectores
leales al joven clérigo Moqtada al Sadr (enfrentado al oficialismo a y las
tropas ocupantes norteamericanas), coinciden en pedir investigaciones
sobre los desplazamientos de la CIA y de los servicios británicos en territorio
iraquí.
El año pasado, el líder espiritual de
Irán, el ayatolá Jameini, acusó a la CIA (quien cuenta con una estación local
compuesta por 600 agentes) de estar detrás de los secuestros a extranjeros
junto con los británicos y los servicios israelíes en Irak.
Medios árabes y organizaciones
internacionales han denunciado el reclutamiento sistemático de marginales y
desocupados por parte de losservicios de inteligencia con la finalidad de
alistarlos en "escuadrones de la muerte" o en operaciones de secuestros de
extranjeros.
En general
todos las organizaciones islámicas niegan que los secuestros y las
decapitaciones a rehenes extranjeros tengan que ver con sus creencias o su
metodología operativa, y señalan que los mismos son ejecutados por
mercenarios al margen de los grupos que integran la resistencia iraquí
contra las fuerzas invasoras de EEUU.
La presencia operativa de agentes
británicos, israelíes y de la CIA en Irak está largamente documentada en las
investigaciones llevadas a cabo por los casos de torturas a presos iraquíes,
particularmente en la prisión de Abú Ghraib en Bagdad.
Este proceso se mueve en dos niveles
simultáneos: el "oficial", que cuenta con el conocimiento de Washington y
las autoridades del Pentágono, y el "clandestino", conformado por
operaciones paralelas que no son comunicadas al Pentágono ni a las distintas
autoridades de inteligencia.
Los secuestros "oficiales",
por decirlo de alguna manera, se inscriben dentro de objetivos de la "guerra
contraterrorista" y se orientan a dar réditos políticos a la administración
Bush recreando el "peligro del terrorismo islámico" que azota Irak.
A este universo, y utilizando la
misma estrategia y medios operativos, se habría sumado en estos últimos meses el
diseño y preparación de atentados terroristas indiscriminados contra la
población civil con el objetivo de detonar una guerra civil.
Medios y analistas árabes, así como
autoridades comunitarias y líderes religiosos, vienen sosteniendo desde hace
meses que EEUU quiere enfrentar a los chiies con los sunies para quebrar el
frente de la resistencia armada que ya ha matado a más de 1900 soldados
estadounidenses, aun promedio de 63 por mes, desde la ocupación en marzo de
2003.
El principio de esta tesis es muy
sencillo: si hay un conflicto armado entre la resistencia iraquí de origen suní
con los chiies, se va reducir al mínimo los ataques diarios y mortales contra
las tropas norteamericanas y el aparato de seguridad colaboracionista iraquí.
De esta manera, y con una guerra
civil desangrando Irak, las fuerzas norteamericanas (y el gobierno de Bush)
podrían salir del centro de los ataques y convertirse en "mediadores", antes
que en represores.