En el segundo aniversario de la detención
masiva de opositores un centenar de mujeres pro castristas interrumpieron
este domingo la manifestación de las Damas de Blanco, que son esposas y
familiares de los 75 disidentes encarcelados en la primavera de 2003.
Luego se produjo
una contienda callejera entre las dos marchas de
mujeres, una en defensa de los presos y otra oficialista, en un episodio que
concluyó sin violencia pero tuvo momentos de extrema tensión.
El hecho se produjo cuando las esposas de los presos
políticos culminaban tres días de actividades para conmemorar el segundo
aniversario de la captura de estos opositores, condenados a penas de hasta 28
años de prisión.
Al salir de la iglesia de Santa Rita, en La Habana, las 30
mujeres vestidas de blanco iniciaron un silencioso desfile por la Quinta
Avenida, pero se vieron desbordadas por una contra manifestación de mujeres
gritando vivas a Fidel Castro.
El choque ocurrió al mediodía en
el residencial barrio de Miramar, en el noroeste de la capital.
Apenas las esposas de los presos iniciaron su caminata por
la avenida, salió de una de las esquinas una manifestación de un centenar de
mujeres portando banderas cubanas y carteles de apoyo a la revolución.
Las mujeres de los presos,
vestidas de blanco y con gladiolas en las manos, llegaban a la esquina de
Quinta Avenida y calle 24, frente a las embajadas de Bélgica y Filipinas, cuando
en la siguiente cuadra, proveniente de la calle 22, apareció de pronto la
contramarcha.
Las mujeres pro castristas rodearon a las Damas de Blanco,
las envolvieron gritando consignas revolucionarias y pidiendo la libertad de
cinco cubanos presos en Estados Unidos.
Las damas de blanco, como
se conoce a las esposas de los opositores encarcelados, por su vestimenta de
protesta, mantuvieron el silencio y detuvieron su desfile.
Las partidarias del gobierno, que
se identificaron como integrantes de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC)
gritaban "¡Fi-del!, ¡Fi-del!" y agitaban los brazos, empuñando banderitas
nacionales. Así caminaron entre las filas de las damas de blanco. Hubo
roces de piel y choques de miradas en un ambiente de crispación.
La zona tiene habitualmente un
amplio resguardo policial, pero esta vez las fuerzas del orden público
estuvieron ausentes durante cerca de una hora, a pesar del dislocamiento del
tránsito.
Laura Pollán, esposa del preso Héctor Maseda y dirigente
del grupo, señaló a la cadena BBC que esta
manifestación es la respuesta de un "gobierno que se siente impotente ante
nuestros reclamos".
"(A las manifestantes), sencillamente les sonreíamos y no
les contestábamos, para no enardecerlas, que era lo que ellos querían para
llegar a darnos una golpiza", dijo Pollán frente a la iglesia de Santa Rita.
Las esposas de los presos parecen muy esperanzadas con los
resultados que pueda provocar el reinicio del diálogo entre Cuba y Europa,
después de que el Viejo Continente levantara las sanciones impuestas a La
Habana.
"La Unión Europea ha tomado una posición inteligente,
nosotras nunca hemos estado cerradas al dialogo" declaró a BBC Miriam
Leiva, esposa de Oscar Espinosa Chepe, recientemente liberado por razones de
salud.
Gisela Delgado, esposa de Héctor Palacios, uno de los 75
condenados en 2003, afirmó que "cualquier familiar aprobaría una flexibilización
de la política, si eso implica tener a su familiar otra vez en casa".
Héctor Palacios, uno de los disidentes que se encuentra en
peor estado de salud, fue trasladado al hospital del penal Combinado del Este,
de La Habana, y se especula que podría ser liberado muy pronto.
Después del tenso cruce de
contingentes, las esposas de los presos se replegaron una cuadra. Las
oficialistas las siguieron detrás, con un cartel con la efigie del Ché
Guevara, una bandera nacional y gritos como "¡Pin, pon fuera, abajo la
gusanera"! y "¡Esta calle es de Fidel!"