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(IAR-Noticias)
08-Jun-05
Informe
Especial

La
imparable presión popular (y los primeros conatos de violencia represiva
fuerte) arrinconaron el martes al Parlamento boliviano, el que anunció que
sesionará el jueves en la ciudad de Sucre, histórica capital de Bolivia, en un intento por
escapar de la furia de los manifestantes que lo señalan como una "guarida de
corruptos".
Según los observadores locales, el
desarrollo de los acontecimientos tras la renuncia de Mesa demuestra que la
estrategia de desinflar la protesta con apelaciones a "la paz" todavía no
surtió efecto, y, por el contrario, la renuncia del gerente ejecutivo de las
petroleras, Carlos Mesa, fue tomada como un triunfo por los dirigentes
combativos que ahora van por la cabeza de los diputados y senadores.
Ya "desaparecido" Mesa del
escenario, los sectores combativos de la Central Obrera Boliviana (COB) y las
federaciones de Mineros, Maestros Urbanos, Central Obrera y Juntas Vecinales de
El Alto decidieron incrementar la presión sobre los 157 legisladores
nacionales que buscan una "salida democrática" favorable a los intereses del
establishment petrolero.
La Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) y la Central Obrera Regional (COR) de El
Alto, anunciaron que las medidas de presión que ejecutan en torno al paro cívico
sindical indefinido se radicalizarán si
Hormando Vaca Diez o Mario Cossio, presidentes de la Cámara de Senadores y
Cámara de Diputados, respectivamente, asumen el mando del país ante la renuncia del presidente de
la República, Carlos Mesa.
Ayer La Paz fue teatro de duros
enfrentamientos entre los sectores cada vez más radicalizados de la
protesta popular y la policía que exhibió una dureza represiva mucho más
enérgica de la que venía utilizando en los últimos días.
"Es hora de que el pueblo tome el
poder", dijo Gualberto Choque, de la Federación de Campesinos de La Paz, que el
martes encabezó una gigantesca movilización de campesinos en la Paz.
Los mineros, campesinos y fuerzas
sociales que demandan la nacionalización inmediata de los hidrocarburos,
chocaron este martes por casi cuatro horas consecutivas con fuerzas de la
Policía y del Ejército que custodian el Palacio de Gobierno.
Las organizaciones populares que
tienen paralizada a Bolivia exigen que el Parlamento, controlado por los
partidos oligárquicos que fueron arrinconados en octubre del 2003, renuncien
para que se cambie la correlación de fuerza parlamentaria y se proceda a la
nacionalización, la recuperación y la industrialización de los hidrocarburos.
Durante el Cabildo Abierto realizado
el martes, el presidente de la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) de El
Alto, Abel Mamani, convocó a los trabajadores y vecinos a seguir luchando por
la nacionalización y por el gobierno del pueblo.
"Seguiremos trabajando para que nosotros, el pueblo sufrido, tengamos
participación en el gobierno, porque de lo contrario siempre vamos a trabajar
para otros y aquello debe cambiar. El cabildo de ayer ha sido claro y ha pedido
el gobierno popular", señaló Mamani al rechazar la sucesión presidencial a
favor de Hormando Vaca Diez y de Mario Cossío, primero y segundo en la sucesión
presidencial en caso de que se acepte la renuncia de Mesa.
No obstante de haber una orden de la
jefatura -según medios bolivianos- de cuidar al máximo la "extralimitación en
la represión" los jefes policiales en la calle parecen haber endurecido las
órdenes y el martes se observó un incremento notable de la violencia en los
efectivos que custodiaban el parlamento y el Palacio presidencial.
Esta situación a su vez generó la ira
de los manifestantes quienes cargaron reiteradas veces contra la policía que
debió apelar a los gases lacrimógenos y a una extremada violencia represiva
para mantener sus posiciones.
Hasta las seis de la tarde, el
Comando de la Policía reportó la existencia de una decena de heridos, más de
cuarenta detenidos y la incautación de varias cajas de dinamita y vehículos de
los cooperativistas mineros.
En horas de la noche -según lo
reportado por la agencia Econoticias- nuevos enfrentamientos se
produjeron después de que miles de maestros urbanos y mineros cooperativistas
coparan el centro de la ciudad de La Paz en una masiva marcha de antorchas.
"Mesa, Vaca, la misma porquería", coreaba la muchedumbre que enfrentó, otra
vez, con dinamita y palos a la represión policial
Para echar más leña al fuego ayer el
renunciante presidente Carlos Mesa pidió al del Senado, Hormando Vaca Diez, que
renuncie a sus ambiciones presidenciales.
"Es una exhortación ante un país que
está al borde de la guerra civil", afirmó dramático en un mensaje
televisado.
Muchos analistas locales señalaron
que las advertencias de Mesa sobre una "guerra civil" apuntan consolidar
una campaña mediática orientada a los sectores "moderados" de la protesta,
principalmente influenciados por las apelaciones "pacifistas" de la Iglesia que
intenta frenar -en sintonía con el establishment- la presión ofensiva de los
combativos.
Por su parte, el Servicio Nacional de
Caminos reportó en la mañana del martes que hay 84 puntos de bloqueos en
todo el territorio nacional, aislando a las principales ciudades y cortando los
accesos entre los departamentos y provincias, especialmente en La Paz,
Cochabamba, Oruro, y en menor medida a Sucre, Potosí y Santa Cruz.
Según la agencia Econoticias, en varias ciudades se realizan
masivas manifestaciones. En Potosí, el Comité Cívico convocó para hoy a la
"Marcha por la defensa y por el rescate de la patria". Sólo las carreteras a Villazón, Uyuni, Tupiza y Tarija se encuentran transitables.
En Oruro, un cabildo abierto realizado ayer aprobó la huelga general indefinida
en todo el departamento para presionar por la nacionalización de los
hidrocarburos. Todas las carreteras al interior de la República están
bloqueadas. Los transportistas del servicio público se sumaron a las protestas y
cumplen un paro de 24 horas. Los gremialistas no abrirán mercados y se sumarán a
los bloqueos.
En la región de Camiri, la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) bloquea las
principales carreteras del Chaco. Nelly Romero, presidenta de la APG, afirmó que
la renuncia del Presidente no es solución para la crisis. "Que no se vaya
uno, que se vayan todos de una vez por todas", dijo.
La logia oligárquica
Identificados como los representantes
más "genuinos" de las logias oligárquicas de Santa Cruz (el centro del
establishment asociado a la petroleras multinacionales) el presidente del Congreso Nacional
Hormando Vaca Diez
y el presidente de la Cámara de Diputados Mario Cossio, comienzan a ser el
centro de las furia de los manifestantes combativos que han radicalizado al sus
medidas de presión.
Luego de que el debilitado y
desprestigiado Carlos Mesa presentara su dimisión el lunes, Vaca Diez -según los
medios locales- no ha renunciado a la sucesión constitucional que lo convertiría
en presidente, a pesar de ser rechazado por todos los sectores sociales
que actualmente paralizan el país.
El senador pertenece al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), partido
aliado del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, el representante más genuino
del poder político oligárquico y transnacional, cuya administración, casi una
gerencia desembozada de los pulpos petroleros, cayó tras una sangrienta
represión militar en octubre de 2003.
Precisamente, en la mirada de los
analistas locales, el lobby petrolero que impulsa al senador Vaca Diez como presidente
interino de Bolivia representa al sector ultraderechista más reaccionario y
conservador del establishment económico y político boliviano.
Este sector, corporativo y poderoso,
en alianza con un grupo del ejército, es partidario de la represión militar
abierta para despejar las rutas y normalizar la actividad económica, cuya
parálisis actual perjudica en primer lugar a los negocios de la corporaciones
petroleras que tienen semiparalizadas sus redes de producción y distribución.
Colocarlo a Vaca Diez en la
presidencia de Bolivia -señalan los analistas-, es el primer paso para
consolidar un "gobierno duro" que solamente negocie con los jefes de las
protestas desde una posición de fuerza, en las antípodas del gobierno
débil y desgastado de Carlos Mesa.
La ambición de poder de los llamados
"gonistas" (apelativo que se le da al sector de Sanchez de Lozada), su decisión
de imponer un gobierno más represivo, choca simultáneamente con los
grupos combativos de las protestas y con los sectores más "moderados"
del establishment, que se manejan más en "sintonía" con la embajada
norteamericana, cuya estrategia, por ahora, es la de encontrar una salida sin
reprimir los conflictos.
Por estas horas, y mientras
el Congreso aún no resolvió si acepta o no la dimisión de Mesa, aumentan
las presiones (tanto de la embajada norteamericana como del establishment
"moderado") para que la línea de halcones sucesoria de Mesa renuncie hasta
llegar al presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez, el único habilitado
constitucionalmente para lanzar un llamado urgente a elecciones anticipadas.
Un "gobierno fuerte" partidario de la
represión -apuntan los observadores- retroalimentaría las posiciones de los
jefes combativos y agregaría más combustible al fuego de las protestas.
Por ahora -señalan- el conjunto del
establishment apuesta -junto con la CIA y la embajada- a quebrar la protesta
social por medio del "divisionismo" y la acción psicológica mediática con
la "paz" y el temor a la "guerra civil".
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