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(IAR-Noticias)
10-Jun-05 /
Econoticias
Bolivia
El
Congreso eligió a Eduardo Rodríguez, de la Corte
Suprema de Justicia, como nuevo presidente de Bolivia. La
Iglesia, el MAS de Evo Morales y los grandes medios de
comunicación trabajan para quebrar la lucha popular por la
nacionalización.
Los sectores oligárquicos y más
reaccionarios del neoliberalismo fracasaron en su intento para llevar a la
Presidencia de Bolivia a Hormando Vaca Diez y así intentar barrer con la
metralla y los tanques la insurgencia popular por la nacionalización del gas y
el petróleo.
Los líderes del Congreso, los
neoliberales Vaca Diez y Mario Cossío presentaron anoche renuncia verbal a su
derecho a la sucesión constitucional y abrieron paso para que Eduardo Rodríguez,
el presidente de la Corte Suprema, sea el sucesor del renunciante Carlos Mesa.
Rodríguez –otro neoliberal avalado
por la Iglesia, por los sectores reformistas e indígenas del diputado cocalero
Evo Morales, de las fracciones más moderadas del empresariado nacional y de
las clases medias--, tiene la tarea de convocar a elecciones nacionales para fin
de año y así conformar el nuevo gobierno y remozar el Parlamento.
Con estas medidas, los sectores
neoliberales y reformistas confían en que se pondrá fin a la rebelión popular
que se extiende desde el altiplano hacia los valles en demanda de la
nacionalización del gas y el petróleo, y que ahora comenzado a levantar la
bandera de la revolución.
Los
dirigentes de los sectores más combativos y radicales de la Central Obrera
Boliviana (COB), de las Federaciones de Mineros, de Maestros urbanos, de
Campesinos de La Paz y de la Federación de Juntas Vecinales y de la Central
Obrera de El Alto ya habían advertido por adelantado que no aceptarían ni la
sucesión constitucional, con Vaca Diez a la cabeza, ni la realización de nuevas
elecciones, dirigidas por Rodríguez.
Todos estos sectores anunciaron que
no levantarán los bloqueos ni movilizaciones que realizan por cuarta semana
consecutiva exigiendo la nacionalización del gas y el petróleo, a cambio de
nuevas elecciones. “Estamos luchando por recuperar los hidrocarburos y no por
cambiar un payaso por otro”, dijo el dirigente de los maestros de El Alto,
Gonzalo Soruco. En este mismo tono se expresaron otros líderes de la COB, de la
Federación de Juntas Vecinales de El Alto y de otras organizaciones sociales.
Frente a ello, la tarea de quebrar
la lucha popular desde abajo correspondería a los dirigentes y sectores
vinculados al Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales y que
controlan varias federaciones de campesinos, cocaleros, colonizadores y mineros
cooperativizados. Los grandes medios de comunicación, la Iglesia y todos los
poderes públicos completarían la tarea.
La renuncia de Vaca Diez y Cossío se
produjo poco después de que se agigantaran las protestas en todo el país y miles
de manifestantes cercaran el centro de la ciudad de Sucre, donde debía sesionar
el Congreso.
La enorme presión popular,
acrecentada tras la muerte de un minero y otros tres heridos, baleados por la
Policía, cerró toda opción para que los sectores más reaccionarios y duros de la
oligarquía latifundistas y pro petrolera tomara en sus manos el gobierno.
La Embajada de Estados Unidos, el
Ejército y las petroleras tenían en Vaca Diez a su principal carta, y como
segunda alternativa a Rodríguez; ambas opciones orientadas a desarmar la
rebelión popular que ha comenzado a transitar por el sendero de la liberación
nacional y social.
Según el anuncio público de la
presidencia de la Cámara de Diputados, la sesión de Congreso se instalaría en
las siguientes horas, que serán claves para definir el rumbo de la movilización
social y popular y para ver si Rodríguez es empujado o no por la radicalidad de
las protestas sociales a usar las mismas armas que Vaca Diez.
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