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(IAR-Noticias)
13-Jun-05 /
Econoticias
Bolivia
El
nuevo presidente de Bolivia, Eduardo Rodríguez, es la nueva
ficha de las clases dominantes para defender los millonarios
intereses de las transnacionales petroleras, advirtió la
Federación de Trabajadores Mineros de Bolivia, la vanguardia
revolucionaria del pueblo que convoca a seguir luchando.
“Después
de un verdadero show que costó la vida de un minero y de varios heridos, el
Parlamento opta por elegir al Presidente de la Corte Suprema (Eduardo Rodríguez)
como nuevo Presidente del país. La minoría dominante en el país cambia de ficha
en el gobierno y demuestra una vez más que prefiere derramar sangre a
nacionalizar los hidrocarburos”, dice un comunicado de la Federación Minera.
Rodríguez, un abogado de 49 años, accedió a la Presidencia el
pasado jueves tras que el Congreso aceptara la renuncia del ex presidente Carlos
Mesa, otro ferviente defensor de las petroleras y que tuvo que renunciar por la
presión popular que exigía la recuperación de más de cien mil millones de
dólares en reservas de gas y petróleo, actualmente en manos de Repsol, British
Petroleum, Total, Enron, Shell, Petrobras y otras.
Rodríguez, que hasta ahora era
jefe del Poder Judicial, un poder carcomido por la corrupción y caracterizado
tanto por legalizar el saqueo que hacen las transnacionales de las riquezas de
Bolivia como por conceder impunidad a la alta burocracia estatal que roba las
arcas públicas, había asumido el cargo en la Suprema, gracias al apoyo que le
brindó el entorno del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, derrocado en
octubre del 2003 por una insurrección popular.
Según la Federación de
Maestros Urbanos de La Paz, Rodríguez fue asesor jurídico de la Embajada de
Estados Unidos y socio en el buffete del abogado Carlos Sánchez Berzaín, ex
ministro de Gobierno de Sánchez de Lozada y responsable directo de las masacres
de febrero y octubre del 2003 en contra del pueblo. Credenciales suficientes
para que hubiera accedido a la Presidencia, con el entusiasta apoyo de la
Iglesia, los empresarios, los grandes medios de comunicación y el Movimiento al
Socialismo (MAS) del diputado cocalero Evo Morales.
La Embajada y Evo
La Embajada de Estados Unidos
fue una de las primeras en felicitar al nuevo Presidente de Bolivia y ofreció su
compromiso de "seguir colaborando con la democracia y con el desarrollo
económico del país".
Un comunicado oficial de la
Embajada señala su compromiso con Rodríguez. "Esperamos que esta transferencia
de mandos en el marco constitucional restaure la paz y la tranquilidad y abra el
camino hacia futuro para el bienestar de todos los bolivianos", dice el
comunicado.
Evo Morales tampoco se quedó
atrás y trabajó intensamente para desmantelar la ofensiva popular y sabotear la
lucha de los trabajadores, lo que le valió, otra vez, ser calificado de
“traidor” por la Central Obrera y las organizaciones populares.
La lucha continúa
“Carlos
Mesa ya no es Presidente y se fue del Gobierno con la misión cumplida a las
petroleras. Hoy le corresponde a Rodríguez hacerlo. Y si se dan las Elecciones
Nacionales el nuevo gobierno será igual o peor sirviente que los actuales. Esto
ya conoce el pueblo y por eso decide continuar con su lucha”, señala el
comunicado de los mineros, que creen que la lucha por la nacionalización no se
detendrá con este “cambio de fichas”.
“Los grandes esfuerzos que
hacen los sirvientes de las petroleras llegó a su fin. A las masas no les
importa quién esté en el gobierno porque existe un vacío de poder que
difícilmente se llenará al existir una crisis nacional galopante y creciente. Es
el momento de ejercer el poder popular a través de nuestra recién creada
Asamblea Popular Nacional Originaria y sepultar a los eternos traficantes de
nuestra pobreza. Es hora de decirles a los capitalistas que sus privilegios
terminaron y que las riquezas naturales son propiedad de todos los bolivianos y
no de unos cuantos oligarcas extranjeros afincados en el país”, agrega el
pronunciamiento de la Federación Minera.
En la óptica de la vanguardia
proletaria, los bolivianos deben continuar con los bloqueos y movilizaciones
hasta lograr la nacionalización de los hidrocarburos. “Debe fortificarse y
crecer nuestra gloriosa Asamblea Popular Nacional Originaria para la toma del
poder en nuestra patria”, agrega
Ver:
Evo Morales:
el "Lula" boliviano de Washington y las petroleras
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