cuatro meses de la Cumbre de las Américas que se realizará en noviembre en Mar
del Plata, y en la que estará presente Bush, el gobierno de Kirchner, con apoyo
y "luz verde" de la embajada norteamericana, está tratando de convertir el
evento en un verdadero "show mediático con el terrorismo".
La semana pasada, y con una gran cobertura
mediática, las fuerzas de seguridad argentinas "detectaron" y detuvieron a
ciudadanos de origen islámico presuntamente implicados con el "terrorismo" en la
ciudad balnearia de Mar del Plata.
Los procedimientos policiales se realizaron en
plena tensión mundial tras los acontecimientos de Londres y en el marco de una
campaña local de psicosis terrorista que la prensa argentina viene
desarrollando con motivo de la próxima visita del presidente norteamericano al
país.
Según
lo informado oficialmente, un grupo de ciudadanos de Qatar y dos egipcios
nacionalizados argentinos fueron detenidos por algunas horas en operativos
policiales realizados la semana pasada en las ciudades bonaerenses de Laprida y
Balcarce.
Los
ciudadanos qataríes detenidos -entre cinco y siete- y los egipcios fueron liberados luego de doce
horas. Portavoces de la policía informaron que primero se verificaron sus
"antecedentes", y se comprobó que pertenecen a un movimiento islámico que se
encarga de predicar el islam alrededor del mundo.

En la
misma línea de promover "psicosis terrorista" con la presencia de Bush en
la Argentina, La Embajada respondió el lunes a los "reparos" de legisladores
sobre el operativo de seguridad y explicó que la seguridad estará integrada por
fuerzas policiales y no por militares.
De esta manera, la delegación conducida por el embajador Lino Gutierrez
respondió a la polémica lanzada por los medios de comunicación sobre la magnitud
del operativo de custodia que rodea la llegada Bush a Mar del Plata en noviembre
para la Cumbre de las Américas.
En la representación diplomática explicaron que "excepto los pilotos del Air
Force One [el avión presidencial], que son militares, el resto de las fuerzas
que custodian al presidente y a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, son
fuerzas policiales".
De este modo, quisieron contestar las objeciones que se levantaron en el
Congreso y los reclamos que llegaron desde el ARI, los socialistas y grupos de
izquierda (todos en campaña electoral) para que la Casa Rosada informe la
cantidad y calidad de efectivos y armamentos que acompañarán a Bush.
Los legisladores exigen que sea el Congreso el encargado de autorizar el ingreso
de tropas y armamento norteamericano en territorio argentino, tal como se
procede cuando un ejército extranjero viene a realizar ejercicios conjuntos.
Hay que
destacar que mientras los legisladores, aprovechando la exposición mediática,
solicitan estas disposiciones de control de las "tropas extranjeras" que
custodiarán a Bush, en la SIDE (secretaria de inteligencia del Estado) y los
estados mayores de las fuerzas armadas existen delegaciones permanentes
integradas por agentes y oficiales de la CIA y el Pentágono que asesoran y
son consultados por los militares argentinos.
Como lo
saben perfectamente los que manejan información, en la Argentina, así
como en el resto de los países latinoamericanos (salvo, Cuba) el gobierno, las
fuerzas armadas y los servicios de inteligencia no dan ningún paso sin consultar
con la embajada norteamericana y las correspondientes delegaciones de la CIA y
el Pentágono instaladas en el país.
Lo
cierto, es que estas primeras movidas con la "psicosis terrorista" y la
"seguridad de Bush" forman parte de un programa de "clima de miedo al
terrorismo" que el gobierno de Kirchner y los medios ya comenzaron a
instalar con amplia repercusión en la sociedad.
Canales
de televisión, radios y diarios, ya comienzan a barajar "hipotésis de
atentados", principalmente en los transportes públicos, que son debatidos
por oyentes y televidentes con mensajes al aire.
Fuentes
policiales y de inteligencia señalan que este "clima de miedo" seguirá creciendo
alimentado por teorías conspirativas que podrían incluir denuncias de
atentados, principalmente de instituciones de la comunidad judía.
Tampoco
se descartan nuevos procedimientos policiales con amplia cobertura
mediática orientados a prevenir y/o detener a presuntas "células islámicas" que
estarían confluyendo a la Argentina para atentar contra Bush en noviembre.
En la
Argentina vive la comunidad judía más importante, después de la de EEUU. Un
terreno fértil para cualquier operación "antisemita" o
"terrorista-islámica" que siga alimentando la leyenda de la "persecución",
o del "holocausto", o del "terrorismo", que Bush y Sharon exhiben para
justificar las andanzas del ejército imperial de Israel por el Medio Oriente.
Las
bombas de la AMIA (1994) y de la embajada de Israel (1992) fueron un implante
prematuro de la "doctrina contraterrorista" en Latinoamérica, en el punto
más estratégico de la Triple Frontera que es la Argentina.
Así
como el Imperio de Washington tiene a Bin Laden y a las Torres Gemelas como
ejemplo emblemático de "terrorismo islámico", Sharon y Bush tienen a la AMIA
como ejemplo emblemático de "terrorismo iraní" en el Cono Sur.
Kirchner, adelantando el "clima antiterrorista" que ya se empezó a desarrollar
con los preparativos de la vista de Bush dijo este año que la AMIA
equivale a las Torres Gemelas de Nueva York.
Al
gobierno de Kirchner, acorralado por las huelgas, las demandas salariales, los
conflictos sociales, y en campaña electoral, le conviene distraer a la opinión
pública con el "peligro terrorista".
A
Bush, que ya está proyectando a la Argentina como plataforma de despegue de la
"guerra contraterrorista" en el Cono Sur, el clima de "psicosis terrorista" con
su visita (que hasta podría incluir un ataque real de Al Qaeda) podría
otorgarle beneficios políticos equivalentes al del atentado de Londres en
Europa.
La
teoría y la acción de la "guerra contraterrorista" de Bush-Sharon ya fue
adoptada por todos los presidentes-empleados de Washington en la región,
incluido el "antiimperialista" Chávez, y excluido el gobierno cubano de Fidel
Castro.
Por
lo tanto hay que disponer de un "11-S latinoamericano" para alimentarles
la mística, darles hipótesis de conflicto para que se sientan en "guerra
permanente" contra el "terrorismo".
Esto implica, entre otras cosas, que, cuando las papas quemen con los conflictos
sociales, siempre se puede sacar de la manga un coche-bomba evaporable
como el de la AMIA.
Y
la visita de Bush conforma un escenario "ideal", tanto para un ataque terrorista
como para una "amenaza" que tenga a Al Qaeda en el centro de la escena.
Preparando el "clima de psicosis"
El Partido Humanista presentó ante la Justicia un recurso de amparo para que el
presidente de Estados Unidos, George W. Bush, no pueda ingresar al país. Bush
tiene previsto llegar a Argentina en noviembre para participar de la Cumbre de
las Américas.
Según los argumentos presentados por el Partido Humanista, la presencia del
presidente estadounidense pone en "serio riesgo a la población argentina".
Los humanistas afirman que "Bush representa una amenaza que pone en peligro la
vida de inocentes, como sucedió en Londres recientemente".
Asimismo, el Partido Humanista declaró que el recurso de amparo es el único
mecanismo legal que tienen los ciudadanos para hacer que los gobernantes
respeten las garantías constitucionales, como el derecho a la vida y la
integridad física y psíquica.
Por su parte, los diputados argentinos debatirán en el Parlamento el ingreso
de los custodios que estarían a cargo de la seguridad del presidente Bush.
Los diputados reclamarán al Ejecutivo que el Congreso vote la autorización para
el ingreso de los efectivos del operativo de seguridad que acompañará al
presidente estadounidense, durante la Cumbre de las Américas.
Eduardo Macaluse, titular del bloque de diputados del opositor ARI, advirtió que
"está claro que vienen con tropas, y es necesario un debate del Congreso" y
agregó que "no consideramos oportuno volver a poner al país en la línea de
tiro".
Por su parte, el diputado socialista Eduardo García aseguró que sólo "la
Argentina debería ser el principal garante de la seguridad en su territorio".