El más completo directorio en español

HOME| Titulares| Diarios| Radios| TV.| Buscadores| Economía| Mundo| Alternativos| Archivo| Mail

 

Latinoamérica

Argentina

Norteamérica

Europa

Medio Oriente

Irak

Asia

Africa

Medios

Internet

Autores

Especiales

Archivo

TITULARES
del Mundo

I Argentina I Brasil I
I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I

EN VIVO

Radios del
Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I 
I Medio Oriente I 
I Internacionales I

MEDIOS
ALTERNATIVOS


I Periódicos
 
y Redes
I
I
Agencias
 de Noticias I
I
Publicaciones
 
y Sitios I
I
Prensa
 
de Izquieda I

BUSCADORES

del Mundo


I América del Norte I
I América Central I
I América del Sur I
I Europa I España I
I Africa I Asia I
I Medio Oriente I
I Oceanía I
I Temáticos I
I Internacionales I 

TELEVISION

      del Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I 
I Medio Oriente I

ECONOMIA
MUNDIAL


I América Latina I
I Africa I Asia I
I España I EE.UU. I
I Europa I
I
Oceanía I  
I Canadá I 
I Medio Oriente I 
I Bolsas del Mundo I

MEDIOS

del Mundo


I Agencias
de Noticias I

I Diarios I 
I Revistas I
I Radios I
I Televisión I

 

Agregar 
a favoritos

Recomendar
 este sitio

 
 

SECCIONES

LATINOAMERICA  

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de BrasilSi lo voltean "todos pierden"

En Brasil todo el "sistema" protege la continuidad de Lula

La consigna de máxima es "preservar" a Lula y utilizar como "fusibles de la crisis" al PT y a los legisladores y funcionarios del gobierno. Los grandes medios, propiedad de la oligarquía, se suman a esta estrategia de "separar" la figura de Lula del escándalo. A tal punto que -como dice Helio Jaguaribe- la opinión pública brasileña está convencida de que Lula "no sabía nada".
Porqué "todos pierden" si cae Lula.

(IAR-Noticias)  01-Ag-05                                                     Informe especial

Los brasileños escuchan atentos el discurso de LulaComo extraña paradoja de una situación desbordada por la corrupción política -tanto del partido oficial como del resto del sistema político- la tan mentada "conspiración de derecha" contra Lula se tornó en un fenómeno inverso: la "protección de la derecha" que está recibiendo el presidente para seguir en su puesto.

El destape de la olla de la corrupción llegó a tales grados que hoy un juicio político contra Lula pondría en riesgo a todo el sistema político brasileño involucrado -como todo el resto de las administraciones latinoamericanas- en una red de coimas y de enriquecimiento a cambio de administrar el Estado y legislar para los grandes intereses de los bancos y transnacionales.

El Partido de los Trabajadores de Lula (PT) está acusado de formar parte de una importante red de financiación ilegal de campañas electorales y de sobornos a legisladores, pero mirado en perspectiva estratégica ese es el daño "menor" que se le puede imputar a la administración de Lula.

Esa red de sobornos a legisladores sirvió, entre otras cosas, para que con leyes del Parlamento el gobierno de Lula aplicara  los programas del FMI y a aprobara las leyes que exigían los bancos y corporaciones que controlan la economía capitalista de Brasil.

La preocupación que sintió el establishment de poder brasileño cuando Luiz Inácio Lula da Silva fue elegido presidente en el 2002, con una votación sin precedentes de más de 50 millones de votos, se disolvió rápidamente cuando el gobierno "izquierdista" del PT comenzó a gobernar para sus intereses.

A pesar de prometer que  crearía 10 millones de empleos, y de que recuperaría las capacidades industriales y agrícolas de Brasil por encima de los intereses financieros,  el gobierno "nacional y popular" de Lula siguió entregando el Estado brasileño a la voracidad del sector financiero, y siguió  pagando las viejas tasas de interés, mayores que las que paga Argentina, que se multiplican  en dólares como consecuencia de la revaluación de la moneda brasileña.

En resumen -y como señala el líder del PO argentino, Jorge Altamira- la corruptela era el método necesario de gobierno de un frente de colaboración de clases, en el que el ‘proletariado’ corrompía a la burguesía que ya había corrompido a ese ‘proletariado’ durante largos años y que lo corrompía definitivamente al tolerar su acceso formal, condicionado y parcial al ‘poder’.

Con el escándalo de la corrupción y las coimas en el partido de Lula el Departamento de Estado norteamericano   vio  la posibilidad de provocar un giro en la política de Brasil con Venezuela y avanzar en la desestabilización de Hugo Chávez.

Pero la oligarquía brasileña no tiene la misma visión y teme que una caída de Lula, un juicio político que le impida terminar el mandato, provoque la desestabilización del sistema y condene al país ( y a los negocios capitalistas) a un proceso de caos e "ingobernabilidad".

Un juicio político a cargo de un Congreso debilitado por las denuncias de corrupción, cuyos efectos pueden llevar a la inhabilitación de decenas de parlamentarios tampoco tendría credibilidad para juzgar a Lula.

Este cuadro de situación llevó a que la mayoría de los dirigentes del "arco político" brasileño, sin distinción de partidos,  busquen acuerdos para mantener la crisis bajo control, y con la certeza de que con su agravamiento ”de ahora en adelante todos pierden”, como opinó el  politólogo Wanderley Guilherme dos Santos.

La convergencia de distintos sectores del establishment brasileño buscando un acuerdo para  superar la crisis se acentuó después de una fuerte caída de las acciones en la Bolsa de Valores de San Pablo y de una depreciación de 2,67 del real  frente al dólar, registrada el lunes pasado.

El foco de descontrol económico se sumaba a  las campañas mediáticas con la difusión de las investigaciones sobre los interminables casos de de corrupción protagonizados por funcionarios del gobierno, dirigentes del PT y legisladores investigados  desde fines de mayo en los ámbitos de tres comisiones parlamentarias, la Policía Federal y la Fiscalía, también contribuyeron a contener el ímpetu opositor.

En virtud de las pesquisas, se descubrió que dirigentes del opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), en especial su presidente Eduardo Azeredo, también recibieron dinero ilegal por medio del  personaje central de la crisis.

El empresario Marcos Valerio de Souza declaró haber movilizado centenares de millones de dólares a través de sus empresas de publicidad en negocios clandestinos con partidos, empresas estatales y funcionarios de gobierno.

Protestas anti corrupción en Sao Paulo. Ante este giro de la situación los lobbies económicos y sus usinas mediáticas lanzaron "señales de alarma" y comenzaron a alertar sobre el inminente contagio de la crisis política al mercado financiero y al resto de la economía brasileña con efectos letales sobre la "gobernabilidad" del país.

A ese objetivo apuntaron las declaraciones públicas del presidente del Supremo Tribunal Federal, Nelson Jobim, quien advirtió a los  líderes políticos sobre el peligro de poner en marcha un proceso para destituir a Lula en el Parlamento.

El alto funcionario judicial advirtió que la remoción  del presidente mediante juicio político en el parlamento fomentaría  un clima de confrontación y de crisis institucional que "haría ingobernable al país por muchos años".

Las declaraciones del presidente del Supremo activaron la "luz roja" y alentaron temores de que el escándalo de las coimas detonara un peligrosos desmadre del proceso constitucional de Brasil.

Jobim, un vocero calificado del establishment de poder, es señalado como posible candidato a la Presidencia en los comicios de 2006, dado que se lo visualiza como aglutinador de las llamadas "fuerzas de centro" (los sectores más influyentes del neoliberalismo brasileño) a partir del Partido del Movimiento Democrático Brasileño.

La presión por mantener a Lula en el sillón presidencial hasta el final de su mandato (y consecuentemente mantener la "gobernabilidad democrática") fue tal que hasta el ultraderechista Partido del Frente Liberal (PFL), debió resignar su embestida para promover el juicio político de Lula y se prestó a un acuerdo de concertación.

 ”No se actuará para interrumpir el gobierno de Lula y agravar la crisis”, declaró ante la prensa el senador Heráclito Fortes, uno de sus más importantes dirigentes.

Ante el giro de los acontecimientos, en la última semana la mayoría de los analistas brasileños coincidían en que Lula está siendo "preservado" sin excepción por la mayoría del establishment (tanto político como económico-financiero) del poder capitalista en Brasil.

Los principales medios de comunicación (propiedad de la oligarquía brasileña) realizan  una feroz campaña de difusión mostrando la "corrupción" de los funcionarios, legisladores y dirigentes del PT, pero también "preservan" cuidadosamente la figura de Lula.

A punto tal -y como lo dijo recientemente el pensador brasileño Helio Jaguaribe- que la opinión pública brasileña está convencida de que Lula "no sabía nada".

En última instancia -y como sostienen algunos analistas- utilizan como "fusible" de la crisis al PT y a los funcionarios del gobierno, y de esa manera seguir controlando a un Lula aislado hasta el fin de su mandato.

 

 VOLVER A HOME

comentar esta nota

© Copyright 2003  iarnoticias.com | Derechos reservados | Director Rodrigo Guevara

 

Se autoriza el libre uso, impresión y distribución de toda la información editada, siempre y cuando no sea utilizada para fines comerciales y sea citada la fuente.

Resolución óptima: 800 x 600

contactos@iarnoticias.com