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(IAR-Noticias)
02-Ag-05
Informe especial
Este
lunes, y por varios medios, el "gurú oficial" del catolicismo golpista y antichavista,
cardenal Rosalio Castillo Lara, afirmó que el presidente venezolano, Hugo
Chávez, necesita un "exorcismo" para que deje ser un "paranoico" y un
"dictador", que está dividiendo al país".
Como si fuera una telenovela por
entregas, el cardenal no deja pasar un solo día sin dedicarle al
presidente venezolano alguna de sus clásicas -y remanidas- diatribas salidas del
diccionario de la oligarquía "opositora", que en tres oportunidades intentó
sin éxito derrocar a Chávez.
De esta manera, las usinas
desestabilizadoras del establishment aliado a la mafia cubano-americana de
Miami, encontraron un flanco valioso para pegarle a Chávez, dado que la
Iglesia Católica ejerce gran influencia en Venezuela, incluido el movimiento
bolivariano, que acoge a una gran mayoría de creyentes católicos.
De cualquier manera, el prehistórico
cardenal Castillo, está lo suficientemente identificado como golpista
(bendijo y apoyó los tres golpes fracasados contra el gobierno bolivariano ), y
Chávez, metiendo candela a la pelea mediática, calificó al cardenal
católico como un "fariseo" y un "inmoral", durante su última intervención
en el programa "Aló Presidente".
No obstante -en la opinión de muchos
analistas independientes de Venezuela- el mandatario bolivariano y su entorno
deberían prestarle más atención al resultado de una contienda con la
Iglesia Católica, que es en definitiva a quien representa el jurásico cardenal,
quien repite casi a diario la consigna de que "Chávez es un dictador que está
dividiendo al país".
De tal manera que, más que un
"fariseo" y un "inmoral", Castillo Lara es un operador mediático del
proceso de desestabilización contra Chávez, cuyo mensaje es receptado por
vastos sectores populares del catolicismo venezolano (incluso más allá de la
oposición) a través de los curas parroquiales que lo "trasuntan" en sus
sermones.
El cardenal "gusano", sin ninguna
duda, ataca a Chávez siguiendo un libreto político.
Las consignas
desestabilizadoras contra el presidente no la están largando los medios de
comunicación "antichavistas", ni siquiera un representante de la oposición
política, sino el máximo representante del Vaticano en un país de mayoría
católica.
Y apunta -según todas las acusaciones
que ha lanzado hasta ahora por la prensa- a mostrarlo a Chávez como
"desequilibrado", "dictador de izquierda", "protector de las FARC" y "poseído
por el diablo".
"Más que la bendición, le haría un
exorcismo", dijo el alto prelado católico al ser consultado por el diario
bogotano "El Tiempo", si le enviaría su bendición al mandatario venezolano.
Y el cardenal golpista
no está solo.
Según el dignatario del Vaticano en Venezuela, su discusión con el jefe de
Estado no es personal sino que la comparte la Conferencia Episcopal
Venezolana, y está al tanto de ella el papa Benedicto XVI.
El Concilio Plenario que reúne a
todos los obispos y arzobispos del país emitió este lunes una carta abierta en
la que se solidariza con el cardenal Rosalio Castillo Lara "ante los ataques
contra su persona, que ha consternado no sólo a los miembros de la Iglesia,
sino a todo el pueblo venezolano".
Tras reconocer que el país atraviesa
una "hora difícil", los altos jerarcas de la iglesia católica venezolana piden
al cardenal Castillo Lara que siga "cumpliendo su misión de anunciar las
bienaventuranzas y denunciar todo lo que lesione la fraternidad, la convivencia,
la libertad, la justicia y la paz".
Monseñor José Luis Azuaje, secretario
de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) y obispo auxiliar en Barquisimeto,
dijo que los recientes cuestionamientos públicos del presidente Chávez contra
líderes eclesiales es para debilitar a la institución.
A juicio del vocero de la CEV, es
lamentable el punto en que están las relaciones con las autoridades, porque la
Iglesia católica ''ha venido cumpliendo un papel fundamental en el país, no sólo
en lo espiritual, sino también en la promoción humana y social y se reconozca o
no, la iglesia ha sido exitosa en ese ámbito''.
La CEV asegura que más del 90 por ciento de los 24 millones de venezolanos
es bautizado según las normas de Roma, en tanto algunas iglesias, como la
luterana, calcula que la base católica está en torno al 80 por ciento.
A ese blanco dispara el
cardenal Castillo Lara cuando se refiere a Chávez en los medios de comunicación.
"El presidente no acepta ninguna crítica, ninguna disidencia. En vez de
responder la crítica, él trata de descalificar a la persona que la hace.
Entonces, insulta a la Conferencia Episcopal, me insulta a mí. Pero la
Iglesia es la institución que goza de mayor credibilidad en Venezuela", añadió.
El cardenal acusó a Chávez de tener un "régimen" en Venezuela y de
favorecer a las guerrillas colombianas y de no ser amigo de Colombia.
"Él, desde el principio, ha favorecido a la guerrilla y eso no lo puede negar.
Se ha demostrado absolutamente que no es muy amigo de Colombia. ¿Por qué? Porque
Colombia no tiene un régimen semejante al de él. Chávez, desde que era muy
joven, quiso ser un poco guerrillero", precisó el cardenal.

De acuerdo con Castillo, el propósito de Chávez es convertir a Venezuela en
"una sucursal de Cuba, es decir donde la propiedad no exista y, si existe, que
esté muy controlada".
El alto jerarca católico confesó que le dio "risa" cuando el mandatario
venezolano lo tildó de "bandido" y "alcahuete" durante su programa
de televisión y radio.
"Me eché a reír. El ataque es tan inverosímil, que no me indigné, me eché a
reír", indicó al final de su descalificación por medio del ridículo.
"(A Chávez) Bolívar le importa un comino. Él cree que con eso puede levantar a
los pueblos latinoamericanos para oponerlos al 'imperialismo yanqui'. Es un
paranoico", añadió.
Estas "joyitas" descalificatorias
contra Chávez -aunque ridículas y absurdas para una mente inteligente- están
destinadas a producir un efecto por repetición en cerebros que comulgan con
agua bendita, más allá de su posición política.
Puede ser que al cardenal -como al
resto de los "gusanos" nivel promedio estadístico- esas frases de la
inquisición medieval le "salgan del alma", pero su recurrencia en los medios de
comunicación desde hace dos semanas, es indicativo de que la CIA también se
viste con sotana para desestabilizar a Chávez.
Y el cardenal Castillo Lara no es
ningún inocente pastor de almas: viene con sobrada historia de agente encubierto
de campañas de desestabilización contra Chávez.
Y, si se mira en perspectiva
generalizadora, su discurso banal y "demonizador" del presidente venezolano
encaja funcionalmente con la estrategia que el Departamento de Estado tiene
asignada para terminar con Chávez y su movimiento en Venezuela.
La falta de "democracia", la violación de
"derechos humanos", así como el
"autoritarismo", el "armamentismo" y las "violaciones al proceso
democrático" de Chávez en Venezuela (agregado a su "apoyo a las FARC"),
conforman el sustento doctrinario y argumental con que que las usinas de
Washington operan mediáticamente para preparar el terreno del derrocamiento.
Y, según parece, el cardenal
jurásico, reciclado en "comunicador de fe antichavista" se ha convertido en una
pieza de "lujo" dentro de esa movida.
También a los sectores católicos
venezolanos les cabe aquella máxima: "miente, miente, que algo quedará"
que su apóstol oficial, el cardenal Castillo, aplica diligentemente durante sus
incursiones mediáticas contra el presidente de Venezuela.
La oposición venezolana no tiene
líderes aglutinadores ¿qué mejor que el máximo representante de la Iglesia
Católica para movilizar a la grey cristiana en contra del "comunismo
expropiador" de Chávez?
¿Casualidad, que Castillo Lara diga
que Chávez "está desequilibrado" y que piensa expropiar la propiedad privada
del conjunto de los venezolanos?
¿Casualidad, que el cardenal ponga el
acento en la "paranoia" de Chávez y en sus pulsiones dictatoriales?
¿Tal vez una movilización masiva en
apoyo del cardenal "atacado por el gobierno autoritario de Chávez", y
cuyas denuncias en estos momentos son "tapa" de todos los medios
internacionales?
Tratarlo de "bandido" y "alcahuete"
al esforzado desestabilizador Castillo Lara, es, por lo menos, minimizar el
papel que está jugando en la aceitada maquinaria golpista que la CIA y el
Vaticano están desplegando alrededor de su figura.
Chávez, y los bolivarianos, deberían
tomarlo un poco más en serio.
Y recordar aquello de que "la fe
mueve montañas".
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