|
(IAR-Noticias)
16-Ag-05
Por Rafael Uzcátegui /
Soberanía /
El Libertario
Entender
el mapa actual de los mecanismos de dominación es enfrentarse a un mundo más
complejo que hace 15 años atrás, cuando la geopolítica mundial estaba
determinada por el enfrentamiento entre dos grandes superpotencias: Estados
Unidos y la Unión Soviética. En el proceso que conocemos como globalización, la
racionalidad económica lleva la batuta en cuanto a las decisiones que rigen los
destinos del conjunto de países. La realidad del poder mundial supera
los Estados e implica la emergencia de nuevos poderes que trascienden las
geografías nacionales: los organismos multilaterales de financiamiento (FMI, BM)
de la mano de los grandes consorcios bancarios y de finanzas así como las
compañías multinacionales. Para que tengamos una idea de la influencia de estas
últimas, citamos un dato de 1993 de la ONU: En 1993 350 multinacionales tenían
bajo su mando 7.000 industrias claves en el mundo industrializado, las que a su
vez controlaban la búsqueda y distribución de materias primas en los países de
la periferia.
Una
visión de cambio social que no incluya explícitamente estas realidades, pensando
todavía la dominación en términos de "imperialismo" unilateral, allana el camino
para esta cara renovada del capitalismo. Este es el caso venezolano. Como
publicáramos en El Libertario #37 ("Globalización
a paso de vencedores") a pesar de los discursos
incendiarios sobre "antiimperialismo" y "soberanía nacional", las políticas
económicas concretas del actual tren gubernamental han profundizado la apertura
hacia la inversión extranjera en los sectores álgidos de la economía global:
banca, telecomunicaciones y, especialmente, energía.
Venezuela: buhonera de materia
prima
Antes del arribo de Hugo
Chávez a la primera magistratura se personalizaba en Luis Giusti, presidente
emblemático de la compañía petrolera del Estado venezolano Pdvsa, la
privatización progresiva de la industria encarnada en su
política de apertura al capital privado. Hoy, la
gerencia chavista liderizada por
Alí Rodríguez -paradójicamente un veterano de la
lucha armada local de corte izquierdista- continúa privilegiando ampliamente la
inversión extranjera, extrañamente, sin la abierta oposición que tal medida
tenía en el pasado. Además de trusts como
Shell, British Petroleum, Repsol YPF y Totalfinal
Ef, una conocida multinacional ha sido ampliamente favorecida por negocios
concertados y concretados durante el llamado "Proceso", tal compañía es
ChevronTexaco.
ChevronTexaco (como ellos mismos lo explican en su sitio web -www.chevrontexaco.com-)
es la segunda compañía internacional de petróleo de Estados Unidos,
resultado de la fusión de las empresas Chevron y Texaco en
octubre del 2001. Contando con 25.000 estaciones de servicio, 83.000
millones de dólares en activos, reservas netas comprobadas en 11.500 millones de
barriles, una producción diaria estimada en 2.7 millones en el mundo entero y
51.000 empleados. Su presencia en Latinoamérica se
remonta a 1913, un territorio en progresiva expansión para sus actividades tanto
que, como afirman, "hoy en día es una de las productoras internacionales
de petróleo más importantes en Venezuela y Colombia".
El interés de ChevronTexaco por Venezuela no se inaugura con la llamada
"Revolución bolivariana". En 1945 Chevron descubre el
campo petrolero Boscán ubicado en la costa oeste del
Lago de Maracaibo, operándolo hasta 1976 cuando el país caribeño
nacionaliza su industria energética. Desde el 1 de julio de 1996,
Chevron volvió a ser el operador del Campo de Boscán,
bajo un acuerdo de operación con Pdvsa. La multinacional ha
aumentado la producción en más de un 25% desde el reinicio de operaciones,
pasando de 78.000 a 115.000 barriles de petróleo diarios. Hoy en día, se
cree que Boscán aún cuenta con unas reservas recuperables de 1.600 millones de
barriles. Con un costo operativo menor a 1.70 U$ por barril, Boscán es
una de las operaciones con costo más bajo del país. De hecho, una encuesta
citada por la empresa entre nueve operaciones en Sudamérica
mostró que Boscán tiene el costo de perforación por pie por día
mas bajo, y el mejor tiempo de perforación medido en pies por día.
Otro yacimiento de vieja data es LL-652, ubicado en el corazón
del Lago de Maracaibo. Desde 1997, ChevronTexaco
y sus socios, Statoil, BP y EPIC -una división de Pdvsa-
han tenido los derechos de operación en el mismo, el cual se estima que contiene
alrededor de 2.700 millones de barriles de petróleo. Con una participación del
27%, Chevron Texaco se convirtió en operador del campo en 1998,
cuando la producción estaba por el orden de los 8.400 barriles de petróleo
diarios. Actualmente esta se ubica en 17.000 barriles de petróleo por dia.
ChevronTexaco no es una
cooperativa

La autodenominada "Pdvsa del
pueblo" ha mantenido los lineamientos de la apertura petrolera iniciada a
mediados de los 90´s.
La Faja del Orinoco ha sido dividida en
cuatro zonas: Zuata, con participación de Conoco;
Cerro Negro para Exxon-Mobil y Veba Oel; Machete para Totalfinaelf y Statoil y
Hamaca, con Chevron-Texaco y Philllips. La participación de Pdvsa en estos
proyectos oscila entre el 30% y el 49,9%.
El Proyecto Hamaca en una asociación junto Pdvsa y Phillips Petroleum
Company iniciada en el 2001 y terminada en un 86%. La ChevronTexaco participa
con 3.800 millones de dólares de inversión. Conteniendo más de 30.000 millones
de barriles de petróleo a lo largo de los 34 años de concesión y vida estimada
del campo, se espera que la producción pico llegue a 190.000 por dia.
A largo plazo , el Proyecto Hamaca promete tener un impacto
positivo en la economía venezolana. La fase pico de la construcción de las
instalaciones de mejoramiento del crudo y de las instalaciones de producción
generará empleo para unas 6.000 personas. Una vez que se
complete la construcción, las instalaciones necesitarán 700 empleados
permanentes.
En el área de la explotación de gas natural ChevronTexaco ha obtenido de
manos del gobierno "bolivariano" dos de los cinco bloques de la
Plataforma Deltana, un área de 25.000 kilómetros
cuadrados costa afuera considerada la mayor reserva gasífera del país. En este
yacimiento, la multinacional producirá gas venezolano compartiendo un gasoducto
de 200 millas y usando una planta de GNL ubicada en Güiria destinado a suplir el
mercado estadounidense.
La diplomacia realizada por ChevronTexaco a nombre de
Venezuela rinde resultados económicos distintos a los impasses en la
misma área protagonizados por Miraflores. En un esfuerzo por
desarrollar nuevos mercados, recientemente ChevronTexaco lideró
las conversaciones entre los gobiernos venezolano y colombiano que culminaron en
la firma de una carta de entendimiento entre Ecopetrol y PDVSA
para realizar a futuro la construcción de un oleoducto entre ambos países.
Como bien lo sabe Ali Moshiri, director de ChevronTexaco para América
latina, el gobierno venezolano podrá decir diplomáticamente lo que quiera del
gobierno de George Bush, en el plano concreto de las negociaciones económicas el
Estado venezolano ha cumplido de pie juntillas sus compromisos económicos
internacionales: suplidor seguro de energía -en todo momento como en la invasión
contra Irak- para los Estados Unidos, pagador puntual de la Deuda Externa y
mercado ávido de inversión extranjera con inmejorables garantías -tratado de no
doble tributación-.
Aplauda
presidente aplauda
"La
presencia de Chevron Texaco, empresa estadounidense en Venezuela, es indicativa
de que nuestra relación con Estados Unidos es histórica y profunda." La
afirmación proviene del propio presidente Hugo Chávez, cuyo
discurso del 9 de marzo del 2004 ilustra claramente su visión gubernamental
sobre las negociaciones con el gran capital extranjero. El acto de concesión del
bloque 3 de la Plataforma Deltana a la multinacional estadounidense fue
generoso en halagos a la compañía y a los Estados Unidos:
"aspiramos a que nuestra relación comercial con los Estados Unidos tenga
la misma dinámica positiva en lo político, en lo social y en todos los demás
ordenes". Incluso, el sentido de las afirmaciones de Chávez contradecía sus
propias palabras, las de una semana antes al frente de la "Marcha nacional
antiimperialista" en Caracas: "no tenemos ni pizca de dañarlas -las relaciones
con EEUU-, en 5 años hemos estado abasteciendo de manera constante y segura,
cada día de esos 365 días de petróleo a los Estados Unidos". Mucho se ha
especulado sobre la presunta vocación antiimperialista del actual primer
mandatario venezolano, pero para Alí Moshiri "los affairs políticos domésticos
no han evitado que ChevronTexaco expanda su relación con Venezuela". Como lo
declaró a la agencia Reuters el pasado 18 de abril, para el alto ejecutivo del
emporio enérgético negocios son negocios: "La política está separada de los
negocios en Venezuela. Las oportunidades son tales que estamos trabajando en
encontrar y asegurar nuevos negocios". A pesar de los dimes y diretes entre
Miraflores y el Pentágono, Moshiri es tajante en afirmar "nosotros no hemos
tenido retraso en ninguno de nuestros proyectos".
Pero, la compañía que se vanagloria de ser socia comercial del llamado
"Proceso" en Venezuela, es duramente cuestionada por
movimientos sociales en todo el planeta. Uno de los casos más famosos de esta
resistencia es la de Ken Saro-Wiwa un hombre perteneciente a la
comunidad de los Ogoni, etnia minoritaria situada en el
Delta del río Níger, zona muy empobrecida a causa de las
multinacionales petroleras como la Chevron. En 1990 funda el
Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni (MOSOP),
desde el cual reclamaban autonomía política; participación en las riquezas
petroleras extraídas de sus tierras; y el derecho a controlar su entorno
ecológico. Durante una manifestación son asesinados 4 Ogoni y Saro-Wiwa
es arrestado por "incitación a la violencia". Juzgado por un tribunal militar
fue increíblemente acusado por "complicidad con los asesinatos", por lo que fue
ahorcado el 10 de noviembre de 1995. En nuestro continente
organizaciones de base del Ecuador han llevado a los tribunales
a la compañía para que se responsabilice de los daños ecológicos y sociales
ocasionados durante las tres décadas de operaciones en su país. Otras
organizaciones -entre ellas, paradójicamente "redes bolivarianas"-
denuncian la intromisión de ChevronTexaco en el vecino país
acoplada bajo los lineamientos del
Plan Colombia. En los Estados Unidos, el movimiento
antiglobalización convocó a un boicot de los productos de la multinacional,
debido al aporte de 800.000 $ que ChevronTexaco realizó a la campaña que llevo a
Bush Jr. a la presidencia y que desencadenó la invasión a Irak.
Aquel 9 de marzo, Chávez sugería que las inversiones de 400 millones de dólares
en el país por parte de ChevronTexaco debían tomarse como un respaldo a su
"Revolución". Ignorando el papel que el trust energético ha desempeñado en la
dominación de los países en desarrollo y lo que significa para los movimientos
populares en todo el mundo, en el acto se deshizo en halagos a Alí Moshiri: "Chevron
Texaco merece el aplauso y reconocimiento de todos nosotros". ¿Seguiremos los
revolucionarios aceptando el chantaje -y por tanto aplaudiendo a gente como
ChevronTexaco- o señalando con firmeza las contradicciones y caminando con
autonomía y firmeza hacia delante?.
|