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(IAR-Noticias)
19-Ag-05
Por Lelio Merli - e.mail:
planmerlipdp@hotmail.com
En
estos días ha surgido una diferencia de criterios entre Brasil y el resto
de las repúblicas de habla española acerca de la denominación de esta región.
Es que Brasil, reduciendo el territorio de su liderazgo, lograría su hegemonía
en el Sur de América. Porque una cosa es liderazgo y otra muy distinta,
hegemonía.
Con sus 175 millones de habitantes, Brasil tiene la mitad de una Suramérica
de 346 millones y su hegemonía aquí sería evidente, mientras que dentro de
la región total latinoamericana su importancia, aunque muy grande, no sería
igual.
Pero el insistir en este esquema, sólo pragmático, lo llevaría directamente a un
suicidio político.
La demostración de esta tesis sólo se podrá hacer después de analizar este
antecedente:
Hispanoamérica o
Latinoamérica
La denominación global de las
naciones y regiones de América que no pertenecen a las de habla inglesa va desde
el término Hispanoamérica hasta el de Latinoamérica, pasando a través de otros
como serían Iberoamérica e Indoamérica, hasta los más geográficos: Sudamérica
y Suramérica.
Analizaremos entonces, previamente, la antinomia Hispanoamérica – Latinoamérica:
Víctor Raúl Haya De la Torre ya en 1940 se rebela ante la denominación
Hispanoamérica dada a nuestras repúblicas hermanas por considerarla académica y
no realista pues no representa a la mayoría indígena americana, más aún
considerando a sus descendientes mestizos. Por eso prefiere el de Indoamérica.
Pero esta denominación, a pesar de ser más amplia, no incluye a Brasil, Haití y
Guayanas, con su población afroamaricana, ni a la inmigración que bajó de los
barcos desde 1880, principalmente desde Europa
Porque por suerte para nosotros, los argentinos, algunos estadistas de fines del
siglo XlX bajo el lema "Gobernar es Poblar", abrieron las puertas a la
inmigración al ver que los hijos de aquel linaje hispánico sólo servían para
acomodarse en puestos públicos, aborrecían ser empresarios y consideraban que
trabajar en serio era denigrante –- característica aún tradicional de la clase
patricia en algunas capitales de provincia argentinas. Sucedió entonces que las
cartas se barajaron de nuevo y otro juego comenzó. Así pues, llegaron en tropel
inmigrantes de todas las razas y todos los países.
Entre ellos, también desembarcaron
los nuevos nobles españoles, los verdaderos, aquellos que sumaron su sudor al de
los demás y cuyos hijos pudieron ser "doctores", cosa que en la España de
aquellos tiempos era imposible. Pero a estos españoles laboriosos, los
hispanistas no los tienen en cuenta. Para ellos sólo fueron inmigrantes.

Otro término que entra en esta
discusión es Iberoamérica, que cubriría mejor al Brasil, de habla portuguesa,
pero que no abarca a los pueblos originarios, ni a su propia población
afroamericana.
Así las cosas, compite con todas las clasificaciones anteriores el concepto de
Suramérica, considerando que Sudamérica es un galicismo, inaceptable para los
hispanistas que no desean reconocer la influencia de la Revolución Francesa en
nuestros países (TODAS REPÚBLICAS, ni un solo reino) ni en nuestra cultura y
legislación.
Suramérica pareciera ser mejor, sino fuera que excluye a Centroamérica, sus
islas (Cuba, Haití – Santo Domingo), México y el Canadá franco parlante.
En vista de todo ello, se impone el término Latinoamérica como el más adecuado
para identificar a las repúblicas de América que no pertenecemos a la
civilización del dólar. Ha nacido de la necesidad de diferenciar a los países
que hablamos oficialmente idiomas latinos, de los que hablan inglés. Es la más
amplia y también la más precisa.
Porque, no se trata de negar la importancia cultural de España y su preciosa
lengua en la formación de nuestra identidad. Se trata de no convertir esa
herencia en un monopolio excluyente que, en algunas de nuestras
repúblicas, es aprovechado por oligarquías no sólo políticas, sino también
culturales y educativas. Oligarquías generalmente corruptas y entreguistas, que
medran con la ignorancia de sus pueblos.
Por eso, la expresión Latinoamérica, que en la práctica se ha aceptado, es
combatida por quienes, interesadamente, tratan de retornar a la engañosa
Hispanoamérica.
Es un debate que encierra en sí mismo las enormes diferencias dentro de la
orientación política, económica y social que deben tomar las repúblicas hermanas
frente al nuevo mundo globalizado.
Si hiciéramos un plebiscito en algunos de estos países en los que se habla
castellano como lengua oficial, pero que tienen una población de origen indígena
cinco veces mayor que la europea, el NO al Hispanismo ganaría cinco a uno. Son
pueblos que tienen conciencia que la miseria a la que se los condena es culpa de
esa clase dirigente de "rancia" estirpe.
Nunca se hizo un plebiscito de ese tipo, pero recordemos a Perú cuando Vargas
Llosa perdió la elección frente a Fuyimori. El pueblo no votó por el escritor
por ignorar su prestigio sino por lo que él representaba. Votaron por un
ingeniero de origen japonés sólo por soñar con un cambio y como buenos
latinoamericanos, salieron de Guatemala y cayeron en Guatepeor.
Los Hispanistas insisten en que "el concepto Latinoamérica fue creado en Europa
y utilizado desde entonces en EEUU ... como una de las formas de colonización
mental". Sin embargo, el Ejercito Sandinista, el 20/3/1929 en un proyecto
presentado en la Conferencia de Representantes de los veintiún Estados de
América Continental e Insular, establece una sola nacionalidad denominada
Nacionalidad Latinoamericana. Como vemos, nada más lejano a "la política de EEUU
y su forma de colonización mental".
Es que los defensores del término Hispanoamérica son elitistas, clasistas,
excluyentes, segregacionistas, y por ende, racistas, pero eso sí, muy
académicos.
Nadie mejor que Simón Bolivar los definió cuando dijo:
Uncido el Pueblo Americano al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del
vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni poder, ni virtud. Discípulos de
tales perniciosos maestros, las lecciones que hemos recibido y los ejemplos que
hemos estudiado, son los más destructores.
Porque ellos, los hispanistas, fueron nuestros maestros hasta que los pueblos
latinoamericanos se rebelaron contra su concepción, excluyente, de la cultura
americana, verdadero crisol donde se fundieron otras muchas, junto a la
española.
Sólo enseñaron IGNORANCIA.
Porque ¿qué otra cosa es ignorar en esta parte de América a los pueblos
originarios, a los descendientes de portugueses, africanos, franceses,
italianos, etc., negando hasta la influencia de la Revolución Francesa?. ¡Ésta
sí que es una de las formas de colonización mental!. Quizás la peor. La que
desconoce que nuestras repúblicas de habla castellana son producto de esa
revolución y del cambio que produjo Napoleón al barrer de Europa los privilegios
de la nobleza, restituyendo a los pueblos la igualdad ante la ley y el acceso a
la educación. Creemos que esto último es lo que más les molesta.
El concepto Latinoamérica, más amplio. Incluye a todos los descendientes de
españoles y no solamente a los de "linaje", ya que España es una nación latina.
Basta hojear un diccionario de la Lengua para observar que la mayoría de
palabras son de origen latino (que a su vez tienen raíces griegas) junto a las
que derivan del árabe (casi toda la A).
Y ya que estamos hojeando, notaremos que España se llamó Hispania cuando fue una
provincia del Imperio Romano, en el que - ¡oh casualidad! - hablaban latín. Del
mismo modo que Portugal fue parte del reino de Castilla, como condado de
Portucale. ¡Qué ironía!.
Sin embargo, para los Hispanistas, España no es latina. Será porque ellos
nacieron de gajo (del árbol genealógico), no como nosotros, los humildes
latinoamericanos, que nacimos de semilla y por eso creemos que todo presente fue
un embrión en el pasado y es, a su vez, simiente del futuro.
Lelio Merli
e.mail: planmerlipdp@hotmail.com
Autor: Coloquio Continuo – Mis Memorias – Enlazando Recuerdos – DNDA 107500
Monografías: Las Morcillas – El Argendólar (Min. Econ. N.O.P. 2394/02) etc.
FUENTES: Aparte de las que figuran en el texto: Alberto Buela, Julio Fernández
Baraibar, Alberto Sosa, Luiz Alberto Moniez Bandeira, Alberto Methol Ferré, etc.
CORREOS ELECTRÓNICOS: Lamgen_Patagonia, Nac y Pop, Noir org, Noti-mundo, etc.
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