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(IAR-Noticias)
20-Ag-05
Con información del
Comité de Huelga de Orellana, El Comercio, de
Quito, BBC y
Reuters
Palacio suprimió las libertades públicas
en las provincias de Orellana y Sucumbíos.
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Tras
varias jornadas de rebelión popular en las provincias amazónicas de
Sucumbios y Orellana, el ejército de Ecuador incrementó este viernes
violentos operativos represivos para frenar las protestas de los grupos que
piden por una mejor distribución del ingreso petrolero.
El Gobierno insiste en que el paro de
Sucumbíos y Orellana no es en su contra, sin embargo está sufriendo el desgaste
político de esa medida que ha desembocado en una violenta represión por parte
del ejército y la policía.
Según el diario El Comercio de Quito,
el ministro de Trabajo, Galo Chiriboga, reconoció que células afines al ex
presidente Lucio Gutiérrez, que son fuertes en la Amazonia, pudieran ser las
causantes de tanta violencia. Se dijo, además, que hay reportes de inteligencia
que así lo confirman.
Cuando comenzaron las protestas, el
régimen de Palacio( quien desplazó por un golpe de Estado a Lucio Gutiérrez)
trató de manejar la situación desde un terreno donde creía tener el control
político y, sobre todo, mantener el principio de autoridad.
Según un comunicado enviado a IAR-Noticias
por el Comité de Huelga de Orellana, el aeropuerto está bajo control
militar desde al día de ayer a la tarde, sin embargo no ha entrado ningún avión.
Los pozos en Orellana siguen tomados por las comunidades campesinas e indígenas.
"El viernes por la tarde,
el
edificio del Municipio de Orellana está rodeado de policías y militares.
Están deteniendo gente continuamente. No sabemos si pretenden desalojar el
edificio. A golpe de gas lacrimógeno han dispersado a la gente",
señala el comunicado.
El ejército reprime violentamente la
protesta.(AFP)
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"Desde helicópteros Superpuma y
Gacela, están lanzando bombas lacrimógenas sin ningún control, para que no les
puedan alcanzar las piedras. Las bombas están cayendo sobre las casas, afirma el
Comité de Huelga
"Dos policías han sido apresados por la multitud, pero miembros de Derechos
Humanos, que se encontraban entre los manifestantes, proceden ahora a
devolverlos a la policía. Aquí los únicos violentos son la policía y el
ejército".
De acuerdo con
las informaciones enviadas por la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos
(APDH) del Ecuador y por la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU), en
medio de una jornada de paro llevada a cabo por habitantes de Sucumbios y
Orellana los manifestantes fueron reprimidos por fuerzas combinadas de la
policía y el ejército.
Las tropas -según APDH-
hicieron uso excesivo de la fuerza
contra los mismos, ocasionando un número indeterminado de personas asfixiadas y
heridas, contusas por golpes de las bombas lacrimógenas, e incluso,
algunos heridos por armas de fuego.
Según las
informaciones, entre los heridos hay niños y en particular existe mucha
preocupación por la situación de salud de dos niñas gemelas que fueron
internadas por asfixia en Lago Agrio.
Según las denuncias,
militares de la Brigada 19-Napo de las Fuerzas Especiales, dispararon sus
fusiles FAL y AK en contra de los manifestantes mientras los efectivos de la
policía hacían lo mismo con bombas lacrimógenas.
De acuerdo a
las informaciones, también se ha denunciado la detención y las golpizas
propinadas a decenas de personas y la utilización de varias de ellas como
escudos humanos por parte de los militares.
Estado de emergencia
Tanto
en Sucumbios como en Orellana -la otra provincia donde hay protestas- el
gobierno declaró estado de emergencia que, entre otras cosas, impone la
"censura previa a los medios de comunicación social que funcionan en la zona de
seguridad".
También suspende los derechos
de opinión, expresión, inviolabilidad del domicilio y la correspondencia, el
libre tránsito y las libertades de asociación y reunión con fines políticos.
Además ordena que militares y
policías reestablezcan el orden en las dos provincias y frenen la
operación de "grupos interesados en causar el caos".
Solón Espinoza, ministro de
Defensa en Ecuador, renunció este viernes a su cargo.
El presidente Alfredo Palacio nombró en su reemplazo este mismo viernes al
general retirado Oswaldo Jarrin.
Las razones de la renuncia todavía no están claras.
La salida del titular se produce al mismo tiempo que las protestas en las
provincias amazónicas de Sucumbios y Orellana que han llevado en los últimos
días a interrupciones serias en la producción petrolera.
El nuevo ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, señaló que se utilizará la fuerza
"si es necesario".
"Si se ve que las instalaciones
estratégicas (petroleras) están siendo amenazadas o se intenta destruir o
sabotear, se aplicará el máximo de la fuerza", aseguró el titular del despacho,
que asumió luego de la intempestiva renuncia de Solón Espinoza, horas antes,
este viernes.
Jarrín aseveró, que el Estado tiene el derecho al "uso exclusivo de la fuerza y
lo demás es ilegal".
David Suárez, portavoz de los manifestantes, le dijo a la cadena BBC que el
ejército les había disparado balas de plástico dejando a varios heridos.
Las agrupaciones que protestan piden que se inviertan los recursos obtenidos de
las exportaciones de crudo en las propias localidades donde se extrae el crudo.
Sin embargo, las autoridades han señalado que no negociarán hasta tanto
no se levante la huelga que paralizó la producción del hidrocarburo en la
región.
Esta es la segunda crisis que afronta
el gobierno de Alfredo Palacio, en apenas cuatro meses desde que asumió
el poder por Lucio Gutiérrez.
A principios de mes el ministro de Economía renunció luego de desacuerdos en el
manejo de la política financiera del Estado.
La renuncia de Espinoza
es la última en una serie de dimisiones de altos funcionarios del gobierno de
Alfredo Palacio.
A principios de agosto salió el
entonces ministro de Economía, Rafael Correa, luego de discusiones con el
presidente acerca de la política económica.
También a comienzos de este mes dimitió del gobierno Carlos Pareja, presidente
de la compañía estatal Petroecuador,
por desacuerdos con el Ejecutivo.
El gobierno ha advertido que la estabilidad del país está en juego por la
gravedad de las protestas en las provincias amazónicas.
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