El más completo directorio en español

HOME| Titulares| Diarios| Radios| TV.| Buscadores| Economía| Mundo| Alternativos| Archivo| Mail

 

Latinoamérica

Argentina

Norteamérica

Europa

Medio Oriente

Irak

Asia

Africa

Medios

Internet

Autores

Especiales

Archivo

TITULARES
del Mundo

I Argentina I Brasil I
I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I

EN VIVO

Radios del
Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente
I Internacionales I

MEDIOS
ALTERNATIVOS


I Periódicos
 
y Redes
I
I
Agencias
 de Noticias I
I
Publicaciones
 
y Sitios I
I
Prensa
 
de Izquieda I

BUSCADORES

del Mundo


I América del Norte I
I América Central I
I América del Sur I
I Europa I España I
I Africa I Asia I
I Medio Oriente I
I Oceanía I
I Temáticos I
I Internacionales

TELEVISION

      del Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente I

ECONOMIA
MUNDIAL


I América Latina I
I Africa I Asia I
I España I EE.UU. I
I Europa I
I
Oceanía I  
I Canadá
I Medio Oriente
Bolsas del Mundo I

MEDIOS

del Mundo


I Agencias
de Noticias I

I Diarios I 
I Revistas I
I Radios I
I Televisión I

 

Agregar 
a favoritos

Recomendar
 este sitio

 
 

SECCIONES

LATINOAMERICA  

Mitos, teorías y realidades

¿Para qué EEUU querría asesinar a Chávez?

Una radiografía inédita de las relaciones y las conexiones del presidente venezolano con el Imperio estadounidense.

(IAR-Noticias)  27-Ag-05     

El pastor Pat Robertson calificó a Chávez como un "terrible peligro" para su país. (AP)

Informe especial

Según la agencia AP, "el llamado del líder evangélico a asesinar a Hugo Chávez podría beneficiar políticamente al presidente venezolano, pues le da mayor credibilidad a sus denuncias de una conspiración en Estados Unidos para eliminarlo, lo coloca en el centro de atención internacional y lo ayuda a ganar popularidad en su país".

El grotesco pastor evangelista, con sus palabras que parecen emerger más de un neuropsiquiátrico que de una conspiración política, produjo un rechazo inmediato en la comunidad estadounidense, a niveles tales, que la Casa Blanca tuvo que salir a tomar "distancia" inmediatamente del absurdo pedido de asesinato,  formulado desde una de las principales cadenas televisivas de EEUU.

El magnicidio permanente

Chávez, su vicepresidente, y los principales funcionarios de su gobierno vienen denunciando, casi periódicamente, que existe una conspiración de la CIA para terminar con su vida, cuyas usinas y redes operativas se encuentran en Miami.

Las denuncias del posible asesinato de Chávez, por efecto de la repetición, se han convertido en casi una "rutina informativa" de la prensa internacional, y sus enemigos le reprochan que nunca el gobierno bolivariano presentó "pruebas" fehacientes  de los planes y conspiraciones, que dice poseer.

En la visión de los expertos, pedir "pruebas" de una conspiración de la CIA para asesinar a un presidente resulta absurdo y carente de sentido, dado que la agencia norteamericana -como cualquier otro servicio de inteligencia del mundo- opera en la clandestinidad y en el más absoluto secreto, y sus operaciones son solamente conocidas por los que eventualmente están a cargo de realizarlas.

Por otra parte -y de acuerdo a los decálogos operativos de la inteligencia moderna- si los servicios venezolanos detectaran evidencias de un posible magnicidio contra el presidente tomarían recaudos para protegerlo, y tenderían sus redes para desactivarlo y apresar con pruebas a los conspiradores antes de que realizaran el ataque.

De cualquier manera, si los planes de magnicidio de la CIA fueran fácilmente "detectables", ni para adelante ni para atrás de Kennedy, la Agencia no hubiese asesinado a tantos presidentes a lo largo de la historia de todos los continentes.

Considerando la cantidad de veces que Chávez y su gobierno denunciaron haber detectado planes para asesinarlo, hay que suponer que en todas esas oportunidades los estrategas y operativos de la Agencia vieron su operación abortada y desactivada, con lo que hay que concluir que Chávez dispone de un "súper-servicio" de inteligencia superior a la CIA.

No obstante hay quienes le creen a Chávez, y otros que piensan que sus constantes denuncias son un "show mediático" montado con la intención de "victimizarlo"  y convertirlo en el "enemigo público número uno" del Imperio norteamericano en la prensa internacional.

De cualquier manera, y más allá de sus seguidores en Venezuela, a Chávez le pasa lo mismo que al pastor de ovejas: denunció tantas veces la llegada del lobo, que el día que llegó de verdad y se comió a su rebaño, nadie le creyó.

Hay quienes sostienen que Chávez "abusa" de sus denuncias, y hay otros que piensan, que si bien no tiene pruebas ni fundamentos concretos, forma parte de una estrategia "preventiva" con la que el presidente bolivariano desactiva y disuade operaciones que se estarían gestando en su contra desde Miami.

No faltan los que se preguntan -sobre todo los especialistas- para qué querría EEUU asesinarlo a Chávez, dado que, más allá de su discurso antiimperialista, es muy poco lo que consigue para alinear a los gobiernos de la región en un frente operativo contra los intereses estratégicos de Washington.

El "peligro Chávez"

Salvo Cuba, ningún gobierno, pese a que muchos realizan acuerdos de segundo nivel con Venezuela teniendo como eje el petróleo, se planteó romper sus compromisos con la estrategia y los programas de la administración Bush, en el plano económico, político o militar.

Desde el punto de vista económico todas las administraciones aceptan sin chistar los monitoreos y los programas del FMI impulsados desde el Tesoro norteamericano, además de legislar y gobernar en favor de los intereses de los bancos y transnacionales que permanecen bajo la "protección" de las embajadas norteamericanas locales.

Desde el punto de vista político, y después de discusiones y oposiciones formales, la mayoría de los gobiernos regionales terminan suscribiendo en la OEA las iniciativas del Departamento de Estado, salvo las de aislar y condenar al gobierno de Chávez, como sucedió con la última movida de Condoleezza Rice.

Desde el punto de vista militar, todos los gobiernos regionales han adherido a los programas de lucha contra el narcotráfico, el crímen organizado, y el terrorismo impulsados por EEUU a través del Pentágono, la DEA y el Departamento de Estado.

Todos los ejércitos, policías y servicios de inteligencia regionales tienen como "hipótesis" de conflicto -interno  y externo- a la "guerrra contra el terrorismo", y sus manuales operativos, ejercicios y sistemas organizativos son elaborados a partir de planes y cursos dictados por oficiales del Comando Sur, de la CIA o el FBI.

La mayoría de esos gobiernos -con mayor o menor acercamiento a gobierno venezolano- se han planteado una estrategia de "convivir con Chávez" pero manteniendo distancia de su discurso y accionar político anti-EEUU, por lo que, de hecho, los planteos nunca son llevados al terreno de la ejecución práctica.

Quien estudie y analice atentamente la política de Kirchner en la Argentina -un supuesto aliado de Chávez- comprobará que su accionar a nivel económico, político o militar, es de total sumisión a los intereses y a la estrategia de Washington en la región.

Ninguna administración política -sea "neoliberal" o "progresista"- piensa seriamente en desafiar o enfrentarse a EEUU para hacer la "revolución socialista" que plantea Chávez en sus discursos.

Por otra parte, las administraciones "progresistas" de Chávez, Lula o Tabaré Vázquez, solo difieren en algunos aspectos del "discurso" político con gobiernos considerados "neoliberales" como el de Uribe en Colombia, o el de Fox en México.

Sus niveles de ejecución política y sometimiento a la estrategia regional estadounidense siguen el mismo programa y modus operandi,  son exactamente lo mismo.

Y basta observar lo que pasa con el mensaje de los medios de comunicación masivos, el consumismo y la alienación individualista impuestos como "estilo" de vida, la profunda carencia de conciencia y valores sociales colectivos, y la nivelación cultural "pronorteamericana" impuesta mediáticamente en todos los países de la región, para comprobar la imposibilidad que tiene de prender la "revolución socialista" de Chávez en las grandes mayorías latinoamericanas.

Por otra parte, hay pensadores de la izquierda, como James Petras, que sostienen que Chávez, más allá de su discurso antiimperialista y de corte "socialista", no ha roto ningún eslabón de la cadena de dependencia  venezolana a las petroleras, los bancos y trasnacionales norteamericanos que siguen controlando su sistema económico-productivo.

En la visión de Petras, Chávez está más cerca del "New Deal" de Franklin D. Roosevelt que de la revolución socialista de Fidel Castro, quien lo decretó su "heredero.

"Tras las tres crisis políticas –el fallido golpe militar, la derrota del lock-out ejecutivo, y la derrota de la oposición en el referéndum– el presidente ha ofrecido diálogo y ha propuesto alcanzar un consenso con los principales "barones" de los medios de comunicación y los autócratas de las grandes empresas y del Gobierno estadounidense, consenso basado en las actuales relaciones de propiedad, la propiedad de los medios de comunicación y la ampliación de las relaciones con Washington", señala el pensador.

Después del golpe de abril de 2002, las principales compañías petroleras y los bancos estadounidenses y europeos han seguido manteniendo relaciones económicas estables y provechosas con el Gobierno venezolano.

Los acreedores extranjeros han recibido puntualmente pagos de miles de millones de dólares y no han hecho nada por interrumpir estas lucrativas transacciones.

Mientras Chávez denunciaba planes y conspiraciones de la CIA para matarlo, su embajador en la OEA declaró, el 19-02-05, a la agencia ABN que Venezuela se convirtió en el primer proveedor de petróleo a EEUU, por encima de Canadá, Arabia Saudita y México, que son abastecedores tradicionales.

¿Cómo se entiende eso de que la CIA asesine a un presidente que está negociando y dando prioridad sobre su principal recurso estratégico al gobierno de EEUU?

¿Para qué matar a Chávez?

En las hipótesis de los expertos "cierra más" un plan de desestabilización económica para derrocarlo, que un plan de inteligencia para asesinarlo, para el caso de que el presidente venezolano rompiera "en serio" con los lazos de la dependencia económica con el Imperio norteamericano.

Petras dice que "Ni la derecha ni la izquierda han sabido reconocer las diferentes tácticas empleadas, de una parte, por un Washington dominado por la ideología y, de otra parte, por un Wall Street pragmático".

Obviamente que cuando Petras menciona a la "ideología" y al Wall Street "pragmático", se refiere, por un lado, a los intereses de las corporaciones y bancos trasnacionales de Nueva York (el poder real) que ejecutan lucrativos negocios con Chávez, y , por el otro, a los funcionarios "anticomunistas" y ultraderechistas que se manejan en la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono, y que, por razones ideológicas y políticas, quieren  derrocar a Chávez.

¿Pero en qué medida Bush, Cheney, Condoleezza Rice, Rumsfeld (gerentes eventuales del Imperio) , tienen la facultad y el poder de decisión para ordenar el asesinato de Chávez, una especie de "niño mimado" de las corporaciones y bancos de Wall Street?

Un asesinato de Chávez, por la conmoción y el escándalo internacional que produciría, terminaría con Bush y su administración, de la misma manera que el Watergate terminó con la presidencia de Nixon.

De tal manera, que, y paradójicamente, los principales perjudicados con el asesinato de Chávez serían Bush y su administración.

George Bush en la ceremonia de juramentaciónEl Departamento de Estado (eso se puede verificar en la prensa diaria) mantiene una línea de ataque y desestabilización mediática permanente contra el gobierno de Chávez, además de las incontables movidas políticas que realiza contra el presidente venezolano a nivel de la OEA y los gobiernos regionales.

Sin embargo, a ningún especialista le "cierra" que la Casa Blanca imparta una orden a la CIA para asesinar a Chávez, cuando tiene otros medios más efectivos para deshacerse de él, por ejemplo un boicot económico que paralice la actividad de Venezuela y de pie a la oposición para terminar con su gobierno.

El control real que tienen las petroleras, los bancos y las trasnacionales sobre la banca, la industria y los servicios de Venezuela, hacen más práctico y viable desestabilizarlo y convertirlo en cadáver político, antes que asesinarlo y convertirlo en un mártir.

¿Acaso la CIA y el Imperio norteamericano no aprendieron nada en sus andanzas por el mundo?

Hay teorías que afirman que fueron la Casa Blanca y el propio Departamento de Estado quienes resolvieron -tras el golpe de abril de 2002- restituirlo a Chávez a la presidencia, motivados por el carácter de "impresentables" que ostentaban Carmona y el grupo de golpistas que se apoderaron del gobierno.

Según esa versión, ante la "desprolijidad" y la falta de un líder creíble para sustituir a Carmona, sumado a la gran reacción internacional que había generado el golpe militar, motivó la decisión de la Casa Blanca de reponer a Chávez en el Palacio de Miraflores.

Esta teoría se da de bruces con la que afirma que Chávez fue restituido en el gobierno por la presión y  la resistencia de un sector militar y la militancia bolivariana en las calles.

El ejército -según esa versión - ya estaba infiltradoo y corrompido por los dólares de la CIA, y la militancia bolivariana sin experiencia en lucha armada hubiera sido aplastada sin contemplaciones de mediar una orden militar.

El "falso enemigo"

Condoleezza Rice habla ante el comité del Senado que deberá confirmar su nominación a secretaria de Estado de EE.UU.

La  secretaria de Estado; Condoleezza Rice, apuntó a Chávez  como un promotor de "malas influencias" en la región.

Tampoco faltan en el escenario "conspirativo" de los que estudian el fenómeno Chávez, los que  sostienen que el presidente venezolano  y su discurso antiimperialista es totalmente "funcional" al desarrollo de la estrategia de control geopolítico y militar de Washington en América Latina.

Según esa hipótesis, Chávez, con su discurso antiimperialista y anti-EEUU despojado de acciones revolucionarias concretas de toma del poder real (estructura económica y medios de comunicación), resulta funcional al objetivo de construir un "enemigo" falso que impida el desarrollo de una revolución verdadera en la región.

Como dicen los preceptos básicos de cualquier libro de estrategia política: hay que inventar un enemigo falso, maleable y controlable, que opaque y reste protagonismo al enemigo real que pueda presentarse.

Chávez, en esta teoría, sería el falso enemigo de una guerra simulada con la cual EEUU neutraliza la aparición de enemigos verdaderos que son tapados por la fascinación masiva que despiertan los discursos antiimperialistas de Chávez en las grandes cadenas internacionales.

Con el presidente venezolano como el cuco "comunista" regional, EEUU estaría compensando la falta del "enemigo real" que en la época de la guerra por áreas de influencia con la URSS estuvo representado por la Cuba de Fidel Castro, por entonces exportadora de revoluciones armadas.

Hoy, como se sabe, Cuba ya no exporta revoluciones armadas, ni menos aún Hugo Chávez, para quién la esencia del futuro está en una "revolución en paz" construida dentro de los cimientos de la democracia burguesa impulsada por el Departamento de Estado.

En la hipótesis del "falso enemigo" Chávez cumpliría con la función de aglutinar las derechas en contra del falso "peligro comunista", y, a la vez, servir de comodín funcional a la "guerra contraterrorista" mediante su "vinculación" con las FARC y el narcotráfico.

Revolución mediática y poder

El otro "gran misterio" que subsiste en torno de la figura "revolucionaria" de Chávez es porqué las grandes cadenas informativas lo han convertido en objeto de consumo masivo, situación que no sucede con líderes radicalizados que plantean la profundización de la toma del poder para terminar con las oligarquías y las trasnacionales del Imperio.

Por ejemplo, no es "común" verlo a Felipe Quispe en entrevistas o en titulares de la CNN, BBC, o el resto de las cadenas norteamericanas, que han convertido a Chávez en uno de los íconos más relevantes de la información masiva.

Hay quienes analizan el papel de Chávez, remitiendo al ejemplo del Che Guevara, un líder de la revolución armada, quien solamente después de su muerte -cuando ya no podía producir daño al sistema- fue convertido en objeto de consumo masivo por la estructura mediática del capitalismo.

Los militantes bolivarianos y sus seguidores de otros países, piensan que Chávez es un líder revolucionario que se está tomando el tiempo necesario y desarrollando una estrategia "evolutiva" para expulsar a las trasnacionales, bancos y petroleras del control de la economía venezolana.

En las antípodas, los que opinan que Chávez es un títere conciente del Imperio norteamericano, piensan que el presidente  va mantener el poder hasta que las demandas populares no lo presionen masivamente para llevar el lenguaje revolucionario a los hechos.

Esto es, que el gobierno bolivariano decida expropiar los bienes, empresas y medios de comunicación de las trasnacionales y la oligarquía venezolana, y comience construir un sistema de reparto equitativo de la riqueza en Venezuela.

Hasta ahora, salvo Rusia y Cuba, países donde se realizaron revoluciones armadas para la toma del poder, ninguno de los que intentó arrancarle la propiedad privada al Imperio y a las oligarquías por medios políticos, sobrevivió con vida al intento.

Están los que sostienen que la experiencia chavista, por su enorme implicación de masas, por el fervor combativo que despierta en amplios sectores de la militancia de izquierda, podría desembocar en un proceso parecido al del peronismo del 55, o al de la de la presidencia de Allende en Chile en la década del setenta.

En esos procesos, tanto Perón como Allende, fueron desbordados por los cuadros más combativos de sus movimientos que les reclamaban que abrieran los arsenales para proveerse de armas y arrancarle el poder a la oligarquía por la vía violenta.

Perón -un burgués reformista- tuvo que huir en una cañonera paraguaya, y Allende, un revolucionario tibio y sin decisión, fue muerto por las balas del golpe militar encabezado por Pinochet.

Para otros, a Chávez, un político demagogo que recita la Biblia y textos bolivarianos pasados de época y sin aplicación práctica, no se lo puede equiparar ni al contexto histórico ni a la dimensión política de Allende o de Perón.

Para la mayoría de los expertos, el día que Chávez intente profundizar en los hechos su declamada revolución (si es que resuelve intentarlo), sus amigos de Wall Street, las petroleras, los bancos y trasnacionales (el poder real de EEUU) que hoy sacan réditos capitalistas excepcionales con su gestión, darán luz verde a la CIA y a la Casa Blanca para terminar con el reinado político del líder bolivariano.

Muchos analistas en Venezuela -incluidos algunos disidentes del campo cchavista- coinciden en que la administración de Chávez, sus funcionarios de primer nivel, están infiltrados por los dólares de la CIA, y que la corrupción imperante los convierte en maleables a cualquier tipo de presión proveniente del poder económico.

No faltan tampoco los que vaticinan un final de Chávez "tipo Lula", si la CIA mueve sus usinas mediáticas para destapar la olla de la corrupción "petrolera" en la administración de Venezuela, cuya magnitud superaría a la de Brasil.

En general, la gran mayoría de los especialistas que manejan información clasificada del Departamento de Estado coinciden en que -salvo la desestabilización mediática y las operaciones políticas-  no hay un plan concreto para derrocar o asesinar al  presidente venezolano.

Por ahora -dicen- ¿para qué terminar con  Chávez?
 

 VOLVER A HOME

comentar esta nota

© Copyright 2003  iarnoticias.com | Derechos reservados | Director Rodrigo Guevara

 

Se autoriza el libre uso, impresión y distribución de toda la información editada, siempre y cuando no sea utilizada para fines comerciales y sea citada la fuente.

Resolución óptima: 800 x 600

contactos@iarnoticias.com