|
(IAR-Noticias)
16-Sept-05
Informe especial
|
 |
|
Triple Frontera:
señalada como "refugio de terroristas". |
La teoría "cazabobos"
En la reciente
Cumbre Mundial de la ONU, donde participaron 170 países,
EEUU y Gran Bretaña, teniendo como cómplice al corrupto
secretario general del organismo, Kofi Annan, consiguieron
imponer la "guerra contra el terrorismo" como tema
de discusión central, postergando los otros temas
agendados.
La Cumbre de la
ONU, y a la luz de sus resultados, le sirvió a EEUU
y Gran Bretaña para establecer las bases de
un "plan internacional contra
el terrorismo" impulsado por Washington y Londres, cuyo meridiano
operativo pasa por el Pentágono, la CIA y los servicios de
inteligencia angloestadounidenses.
En
ese cónclave internacional sobresalió claramente la
postura del presidente argentino, Néstor Kirchner,
quien dedicó su discurso de participación a realizar una
encendida defensa y apología de la "guerra contra el
terrorismo", repitiendo como un loro la teoría y la
postura de Washington sobre el tema.
¿Casualidad?
En la mitad de
agosto pasado, casi en puntas de pie, el halcón Donald
Rumsfeld, llegó a Paraguay en una visita "sorpresa" que
fue interpretada como parte de una operación para
instalar una base norteamericana en dicho país.
La anécdota
sirvió para instalar una pomposa discusión sobre la
"violación de soberanía nacional" que implicaba la
presencia -amparada por un acuerdo de inmunidad suscripto
por el parlamento paraguayo- de marines norteamericanos en
Paraguay.
Por supuesto
que nadie se preguntó qué quiere decir "soberanía
nacional" en países que aplican uniformemente como
"única política de Estado" los programas y las recetas
del FMI, los planes de "lucha contra la droga y el crímen organizado", y más recientemente, la "lucha contra
el terrorismo", que, si mal no recordamos, fueron escritos
en el Departamento de Estado, el Pentágono, y la Casa
Blanca.
¿De que
"soberanía nacional" hablan?
Máquina de
triturar cerebros

En la discusión
sobre la instalación de una base militar en Paraguay, en
los últimos días, hasta se embarcó el gobierno brasileño
de Lula, que intenta tapar el monumental escándalo de
corrupción en que está inmerso inventando un conflicto
regional con Paraguay.
La presencia de
los "marines invasores" sirve para todo (incluido
tapar estrategias de dominio) menos para escaparse de la
máquina de triturar cerebros que la prensa y los
periodistas ignorantes del sistema utilizan para
incentivar el "debate" con la información diaria.
Y a esta
máquina de los jíbaros se suman los analistas "progres",
algo desactualizados, que se creen que EEUU está
programando una "invasión armada" a América
Latina, algo así como pensar que Bush quisiera invadirse a
si mismo en su rancho de Texas, tan propiedad del Imperio
como lo es América Latina.
En una
Latinoamérica "rodeada y controlada por bases yanquis",
con gobiernos títeres (incluido el de Lula) sometidos a la
estrategia y a los intereses de Washington, con fuerzas
armadas, policías y servicios de inteligencia
interdependientes del Comando Sur de EEUU, con recursos
naturales y sistemas económicos-productivos manejados por
las corporaciones transnacionales, resulta casi absurdo
escandalizarse por la presencia de 400 marines
norteamericanos en Paraguay.
Los que
levantan este falso debate reduccionista parecen ignorar
que "todos" los ejércitos, policías y servicios de
inteligencia de los países latinoamericanos (salvo Cuba y
Venezuela) mantienen acuerdos de "cooperación regional",
entrenamiento, ejercicios conjuntos, armamentismo, etc,
que los convierte en "apéndices operativos" del
Pentágono y la CIA en la región.
Ningún
ejercito, ninguna policía, ningún servicio de inteligencia
de América Latina (salvo los de Cuba y Venezuela) dan un
solo paso sin consultar a las delegaciones locales de
la CIA, el FBI, la DEA y el Comando Sur, que se
encuentran instaladas casi con carácter "oficial" en las
estructuras de los mandos militares y policiales de
todos los países de la región.
En este
contexto de "dependencia total" de los gobiernos
latinoamericanos a Washington, escandalizarse porque el
Pentágono coloca 400 marines en Paraguay es un completo
absurdo, y un desconocimiento de cómo funciona y
está instalado el sistema de dominación norteamericano
en América Latina.
En todo caso,
la presencia abierta y regulada por leyes de los marines
del Imperio central, no sería nada más que el "blanqueo
legal" de una situación de dominación norteamericano que
está impuesto "de hecho" en todo el territorio
latinoamericano.
Los que quieran
verificarlo, no tienen nada más que empezar a investigar,
en sus respectivo países, cómo funcionan y a quién
reportan los gobiernos, los ejércitos, las policías y
los servicios de inteligencia a nivel continental.
Cuando terminen
la investigación, y a la luz de las estadísticas, van a
entender porqué se dice que América Latina es el "patio
trasero" del Imperio norteamericano.
Y van a empezar
a preguntarse sobre la substancia real, la "trama oculta",
el objetivo encubierto que guió -y sigue guiando- las
giras latinoamericanas del patrón de estancia, Donald
Rumsfeld, siempre en búsqueda de ganancias políticas y
económicas (sobre todo económicas) para el Imperio del
Norte.
Y no faltarán los que -a la luz de la comprensión- querrán meterse a los
marines "invasores" y la teoría de la "soberanía
nacional" en el trasero, adentro, bien adentro del
trasero.
El Tío
Patilludo

Expertos y
fuentes de inteligencia, tanto en Washington como en
Paraguay, señalaron que el viaje de Donald Rumsfeld al
Paraguay (es el principal
responsable político, aparte de Bush, de la "guerra
contraterrorista") obedeció a un objetivo táctico encuadrado
dentro de la estrategia de guerra "contraterrorista"
global planteada por EEUU en América Latina.
La
operación de detención de cubanos, venezolanos y
colombianos, así como las declaraciones de Rumsfeld
señalando la existencia de un eje
Cuba-Venezuela-Bolivia como fenómeno de desestabilización
regional, forman parte de una táctica de la estrategia
general.
Como se sabe, y
como ya fue expresado por el jefe del Comando Sur y el
director de la CIA ante el Senado estadounidense,
Washington considera a Cuba y Venezuela como fuentes de
desestabilización regional en alianza con
organizaciones terroristas locales, que -según la
inteligencia norteamericana- hoy concentran principalmente
sus operaciones en Bolivia.
La nueva estrategia -expresada
casi crudamente por los jefes militares y de inteligencia
estadounidenses en el Congreso- busca instalar la
"guerra contraterrorista"
global en América Latina mezclando a
Cuba, Venezuela, las
FARC y otras organizaciones armadas con planes del "terrorismo internacional"
orientados a vulnerar la seguridad nacional de EEUU y a desestabilizar toda la
región.
Fuentes
de inteligencia de Colombia y de Washington vienen señalando que la
inteligencia militar norteamericana, por primera vez, está embarcada en una operación
para vincular al "terrorismo latinoamericano" y al
"terrorismo islámico" en planes
comunes destinados a crear un proceso de
violencia y de caos,
tanto en EEUU como en Latinoamérica.
A este plan se le suma -como táctica de "cierre"
complementario- la estrategia desarrollada en forma permanente por el
Departamento de Estado para complicar a Cuba y Venezuela con las FARC en
supuestos planes y operaciones para desestabilizar la región,
principalmente Bolivia.
En sus primeros pasos,
la metodología de mezclar en una misma bolsa a Cuba, Venezuela, las FARC
y las organizaciones combativas de ultra izquierda (sobre todo de Bolivia) intentaría demostrar que el "terrorismo", tanto local como
internacional, está operando en forma fusionada para potenciar sus resultados
"criminales" a nivel mundial, incluido el territorio
latinoamericano.
La inteligencia norteamericana sabe
perfectamente que no puede implantar artificialmente el "terrorismo islámico" de
Al Qaeda en Latinoamérica, por la sencilla razón de que no sería creíble y
adolecería de la justificación
que tiene en Europa o EEUU.
Por lo tanto, hay que relacionar al
"terrorismo islámico" con un
"objetivo local" que cierre y
otorgue verosimilitud a las amenazas y operaciones, y es en este punto donde el
plan se ensambla con el accionar
"terrorista"
de las FARC
en Colombia.
La CIA y sus redes de inteligencia
militar y mediática desde hace mucho tiempo vienen creando las condiciones
políticas y sociales para convertir a las FARC en el modelo paradigmático de
la red Al Qaeda en América Latina.
Mezclar a las FARC con
el eje Cuba-Venezuela-Bolivia
en un mismo plan desestabilizador sirve al Departamento de Estado y al Pentágono
para demostrar que ese "objetivo local" está funcionando.
El
nuevo esquema estratégico "contraterrorista" diseñado por los estrategas de la
CIA y el Pentágono, tiene al Comando Sur como eje vertebrador central, en
tanto que los servicios de información, las policías y los ejércitos latinoamericanos -salvo
los de Cuba y Venezuela- se
convirtieron en sucursales de las
políticas
de inteligencia diseñadas para el control operativo y estratégico de Washington en
la región.
En ese sentido, los expertos en
Washington no descartan a corto plazo un
"11-S latinoamericano",
un atentado terrorista demoledor en América Latina, que termine por ensamblar
(como sucedió en Europa con el 11-M español) un
plan "contraterrorista" latinoamericano
suscripto por todos los gobiernos de la región.
Fuentes de inteligencia
en Washington hablan de objetivos
terroristas en Chile, Argentina, Brasil, México y Venezuela, entre otros, con la modalidad
operativa del 11-M español, es decir, en lugares con alta concentración de
público común que asegure el
impacto masivo, local e internacional, de los atentados.
El "cuco terrorista"
de las FARC, convertidas en una "Al Qaeda latinoamericana", es el
caballito de batalla que -según los expertos- están utilizando el Pentágono y la
inteligencia norteamericana para abrochar dentro de un "modelo colombiano"
a todos los gobiernos de la región.
El eje Argentina-Paraguay
Según coinciden expertos y fuentes de
inteligencia- Argentina y Paraguay conforman el sustento de despegue estratégico
de la "guerra contraterrorista" en el Cono Sur, y juegan un rol central para
consolidar el control geopolítico y militar en la Triple Frontera.
El Comando Sur de EEUU
ha iniciado un plan de desplazamiento en la
estratégica Triple Frontera con el objetivo de proyectar una base de despegue para la
"guerra contraterrorista" en el Cono Sur.
En ese esquema, la Argentina y Paraguay, de
concretarse la agenda de Rumsfeld, se convertirían en los países paradigmáticos de
"guerra contraterrorista" en el Cono Sur.
Los atentados explosivos contra la AMIA
y la embajada de Israel, a principios de los 90, fueron operaciones
experimentales para instalar la "guerra contraterrorista" en América del Sur,
cuyo entramado orgánico sólo empezó desarrollarse con Bush hijo tras la
demolición de las Torres Gemelas el 11 de septiembre.
Los atentados a las instituciones judías
colocaron la "piedra fundacional" de la nueva guerra, señalando claramente la lógica del
"nuevo enemigo"
simbolizado en el "terrorismo
islámico" agazapado y
acechante en la Triple Frontera.
En este
escenario, la operación desatada para detener a
ciudadanos de Cuba, Venezuela y Colombia, se enlaza -a
modo de operación complementaria- con la cacería
de ciudadanos islámicos
(sospechados de "actividades terroristas") que el
gobierno de Kirchner lanzara en la
ciudad de Mar del Plata, futura sede de la Cumbre de Las Américas.
En momentos de
tensión mundial con los atentados en Londres, y a menos de
cuatro meses de la Cumbre de las Américas con la presencia de Bush en la Argentina, el
gobierno de Kirchner lanzó su propia versión de "cacería de terroristas"
en un
contexto de "psicosis" alimentado por los medios locales.
IAR-Noticias viene señalando
que la operación de detención de ciudadanos islámicos (que se va a seguir
ejecutándose conforme se aproxime la fecha de la Cumbre en
Mar del Plata) tiene que
ver con un plan de convertir a la Argentina en la base de despegue de la "guerra
contraterrorista" en el Cono Sur, cuyos lineamientos operativos esenciales
-convenios y leyes- se cerraron con la visiita de Rumsfeld en marzo pasado.
La operación "psicosis"
Un
punto táctico -considerado esencial- que se asocia con
la presencia de Rumsfeld en Paraguay es la realización
de la Cumbre de las Américas programada para noviembre en Mar
del Plata, Argentina, y en la que estará presente Bush junto a otros 34
mandatarios de la región.
Esto -según los
especialistas- además de posibilitar gigantescos
operativos conjuntos de fuerzas militares y de seguridad
multinacionales, va a servir de justificativo para lanzar
una cacería encarnizada de sospechosos de "terrorismo",
en Argentina, Paraguay, Bolivia, y en ciudades de la
Triple Frontera habitadas por comunidades islámicas o
árabes.
La
administración Bush buscaría además con este escenario de
psicosis terrorista -que ya comenzó a ser
manipulado por los medios de comunicación en la Argentina-
réditos políticos que compensen la nueva caída en las
encuestas que está experimentando después de subir en
los sondeos con los ataques terroristas del 7-J en
Londres.
Como funcional
a este plan, se plantea la "Contra-Cumbre" que
organizaciones y partidos de izquierda están organizando
con motivo de la presencia de Bush, y que será
utilizada -según fuentes de la seguridad provincial- para
instrumentar el "blindaje" de la sede de la Cumbre y
justificar los gigantescos operativos represivos
que se van a seguir desarrollando hasta el comienzo de la
misma.
Nuestras
fuentes señalan la existencia -en carpeta y esperando la
orden de su ejecución- de un plan de acción psicológica
"terrorista" a desarrollarse con rumores de atentados en
el transporte urbano de la Capital Federal (subtes,
ómnibus y estaciones terminales ferroviarias), y en sedes
de instituciones judías y del gobierno.
De acuerdo a la
evaluación que se haga, de los niveles de influencia y de
los efectos de la acción psicológica terrorista en
la población y en la prensa internacional, no se
descartaría -señalan las fuentes- atentados reales
en blancos cuya magnitud y ubicación todavía resultan
imprevisibles.
Algunos, ya han
comenzado a deslizar la posibilidad de atentados
"terroristas", antes o durante el desarrollo de la Cumbre
en Mar del Plata.
Lo que está
sucediendo en estos momentos con ciudadanos cubanos,
venezolanos y colombianos en Paraguay, es una parte
segmentada del plan que Rumsfeld y el Pentágono están
desarrollando por niveles en el Cono Sur (Paraguay y
Argentina) y en el resto de América Latina.
Y que tendrá un
punto de inflexión con la Cumbre a celebrarse en noviembre
en la ciudad de Mar del Plata.
Márgenes de
rentabilidad

¿Para que sirve la
"guerra contraterrorista"?
Buena pregunta,
para empezar a salir de las teorías "cazabobos".
La "guerra
contraterrorista" le sirve a EEUU para conseguir
cuatro objetivos estratégicos centrales bien definidos en
América Latina:
A) Control geopolítico: alinear en un mismo
programa y en una misma agenda política a los gobiernos
regionales -tanto "progresistas" como "neoliberales"-
en un
eje vertebrador central que es la defensa de la democracia
regional amenazada por el narcotráfico y el peligro
del "terrorismo internacional" (Plan de acción
institucional).
B) Control
militar: alinear -mediante
acuerdos de cooperación militar, tratados, entrenamiento y operaciones
conjuntas- a los servicios de inteligencia, policías
y ejércitos regionales en un plan estratégico de
"combate contra el terrorismo", cuyo eje organizador y
operativo es el Comando Sur de Estados Unidos (Plan
contraterrorista).
C) Control
social: alinear a los gobiernos regionales -mediante
convenios de seguridad y entrenamiento conjunto- en un
mismo plan represivo contra los conflictos sociales,
cuya consigna aglutinadora es la de preservar a la
sociedad del "caos y la violencia terrorista" de
las organizaciones sociales, los sindicatos y los partidos
de izquierda que proponen y realizan huelgas, tomas de
fábricas o de empresas, o bloqueos de rutas (Plan de
contención de conflictos sociales)
D) Control
económico: hegemonizar -mediante acuerdos y convenios
de defensa continental contra el "terrorismo"- el
dominio militar estratégico alrededor de las fuentes de
recursos naturales:
petróleo, reservas energéticas, agua, y riquezas de biodiversidad (Plan
de apropiación de recursos naturales y de estructuras
económico-productivas) .
|