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(IAR-Noticias)
16-Sept-05
Informe especial
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Triple Frontera:
señalada como "refugio de terroristas". |
El FBI trabaja con Argentina, Brasil y Paraguay para
buscar terroristas o financiadores del terrorismo internacional en la Triple Frontera,
señaló el
director del FBI, Robert S. Mueller,
en declaraciones a periodistas en Asunción la semana pasada.
La oficina del FBI en Asunción tendrá agentes y operativos "trabajando en
forma permanente", promoverá la capacitación de policías y fiscales, así como el
intercambio de información para combatir delitos comunes y transnacionales
vinculados al "terrorismo" y al narcotráfico, principalmente.
El viaje de Mueller a Paraguay fue
casi simultáneo a la V Conferencia de Jefes de Comando Conjunto de los países
andinos, que tendrá lugar en Quito entre el 15 y 16 de noviembre, donde el
temario estará concentrado en la coordinación de las operaciones
"contraterroristas" en la región, que contará con la presencia del
actual jefe del Comando Sur, general Bantz Craddock.
En la capital ecuatoriana se reunirán
al menos 50 representantes de los cinco países andinos: Bolivia, Colombia,
Ecuador, Perú y Venezuela, así como delegados de Estados Unidos y Brasil, países
que se verán afectados por las operaciones en la Triple Frontera.
La vinculación entre la Triple Frontera y el
"terrorismo islámico" se convirtió en prioridad en la agenda de
seguridad de los países de la región, así como del gobierno de Washington,
primero con los atentados a la embajada israelí y a la AMIA en
Argentina, y luego con los atentados del 11-S en Estados Unidos.
Los atentados explosivos contra la AMIA
y la embajada de Israel, a principios de los 90, fueron operaciones
experimentales para instalar la "guerra contraterrorista" en América del Sur,
cuyo entramado orgánico sólo empezó desarrollarse con Bush hijo tras la
demolición de las Torres Gemelas el 11 de septiembre.
Los atentados a las instituciones judías
colocaron la "piedra fundacional" de la nueva guerra, señalando claramente la lógica del
"nuevo enemigo"
simbolizado en el "terrorismo
islámico" agazapado y
acechante en la Triple Frontera.

La nueva estrategia -expresada
casi crudamente por los jefes militares y de inteligencia
estadounidenses en el Congreso- busca instalar la
"guerra contraterrorista"
global en América Latina mezclando a
Cuba, Venezuela, las
FARC y otras organizaciones armadas con planes del "terrorismo internacional"
orientados a vulnerar la seguridad nacional de
Estados Unidos y a desestabilizar toda la
región.
Fuentes
de inteligencia de Colombia y de Washington vienen señalando que la
inteligencia militar norteamericana, por primera vez, está embarcada en una operación
para vincular al "terrorismo latinoamericano" y al
"terrorismo islámico" en planes
comunes destinados a crear un proceso de
violencia y de caos,
tanto en
Estados Unidos como en Latinoamérica.
El "cuco terrorista"
de las FARC, convertidas en una "Al Qaeda latinoamericana", es el
caballito de batalla que -según los expertos- están utilizando el Pentágono y la
inteligencia norteamericana para abrochar dentro de un "modelo colombiano"
a todos los gobiernos de la región.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están entrenando
militantes de varios países para crear una "guerrilla del Mercosur", afirmó
recientemente el
diario Correio Braziliense, que cita como fuente "documentos de los servicios de
inteligencia de Brasil y Paraguay".
Los documentos citados por el diario brasileño sostienen que las FARC han
ofrecido entrenamientos de guerrilla a brasileños de organizaciones sociales
como el Movimiento de Campesinos Sin Tierra (MST).

"Las FARC están usando sus 40 años de experiencia de guerrilla para tratar de
crear la Fuerza Revolucionaria de América (FRA), según documentos
confidenciales de autoridades paraguayas y brasileñas, producidos en enero de
este año", señala el rotativo brasileño.
A este plan (lanzado por la CIA a través de sus
usinas mediáticas) de vincular a las FARC con Al Qaeda y otras organizaciones
del "frente terrorista islámico" se le suma -como táctica de "cierre"
complementario- la estrategia desarrollada en forma permanente por el
Departamento de Estado para complicar a Cuba y Venezuela con las FARC en
supuestos planes y operaciones para desestabilizar la región,
principalmente Bolivia.
Mientras Rumsfeld advertía que los
100 mil fusiles Kalashnikov adquiridos por Venezuela a Rusia podían llegar a
manos de grupos "terroristas" del continente, la revista estadounidense Time
Magazine y el diario La Nación, de Argentina, informaban que el Pentágono había
decidido instalar una Unidad de Operaciones Psicológicas (JPSE) basada en el
Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, con el objetivo de comenzar
a actuar en América Latina y el Caribe en misiones de propaganda.
El pasado 4 de octubre Wiliam M. Arkin, analista militar del Washington Post,
dio a conocer documentos del Pentágono (“Análisis Cuadrienal de Defensa de
2005”) que incluían a Venezuela en una lista de países que representaban una
“amenaza potencial militar” a los Estados Unidos.
En la lista aparecían también China, Siria, Corea del Norte e Irán, países del
"eje del mal" incluidos en la agenda prioritaria del Pentágono y el Departamento
de Estado.
Históricamente, el marco de "peligro terrorista"
se
fue creando mediante informes o "análisis de inteligencia" (monitoreados
por la CIA y la Mossad israelí) en
los cuales se aseguraba que la mencionada organización terrorista estaba
vinculada con la zona tripartita, mediante la infiltración en miembros de
la colectividad árabe en el lugar, y contando con instalaciones logísticas y seguidores.
La hipótesis volvió a cobrar impulso el 22 de noviembre de 2001, cuando la
revista norteamericana Time informaba que desde la zona de Triple Frontera se
enviaban remesas de dinero a Bin Laden, más concretamente al responsable
financiero de Al Qaeda, Mustafá Ahmed.
Según los informes monitoreados por
la inteligencia norteamericana la "estructura terrorista" que lidera globalmente Bin Laden excede a la mencionada
organización para alcanzar la forma de un "pool" o "holding":
De esta manera la organización
financiera se integraría con el Frente Islámico
Internacional para la Jihad contra los Judíos y los Cruzados (Al-Jabhah al-Islamiyyah
al-Alamiyyah li-Qital al-Yahud wal-Salibiyyin), del cual forman parte las
organizaciones egipcias Gamaa Islamiyya y Al-Jihad, entre otras.
Una semana después, la investigación de Time fue ratificada por el diario O Globo.
Citando como fuente "uno de los investigadores", el periódico carioca sostuvo
que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia Central de
Inteligencia (CIA) estadounidenses habían comprobado que la Triple Frontera se
había transformado en "el principal centro de operaciones en América Latina" de
Al-Qaeda.
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Control fronterizo de
Puerto Iguazú |
Según las nuevas hipotesis
(difundidas por las pantallas de la CIA en la región) las actividades de Bin Laden
en la Triple Frontera no se
limitaban a la recolección de fondos, sino que también incursionaba en el negocio del
narcotráfico, con la intención de formar una
"alianza terrorista" con los carteles colombianos y con las FARC.
En su segundo día de permanencia en la capital paraguaya, Mueller fue recibido
por el ministro del Interior, Rogelio Benítez, el vicepresidente Luis
Castiglioni y el comandante de la Policía Nacional, comisario Fidel Isasa.
El Buró Federal de Investigaciones (FBI) instalará un "Agregado Legal" a partir
de 2007, para cooperar con la labor de los organismos de seguridad en el combate
a crímenes transnacionales como el narcotráfico y secuestros, anunció el martes
un comunicado oficial.
Esa figura, que radicará en la sede de la Embajada norteamericana, será el
puente de comunicación entre las autoridades de los dos países, y será la encargada de hacer cumplir las leyes, incluyendo el acceso a las bases de datos
de información y otros recursos.
La nueva oficina
del FBI convertirá a Asunción en la octava capital de Latinoamérica con
servicios de Agregado Legal, y la 54 en el mundo, precisa el documento.
Agencias
similares operan en Buenos Aires, Brasilia, Santiago de Chile, Caracas,
Bogotá, Ciudad de Panamá y Ciudad de México..
El director del FBI, Robert S. Mueller destacó que las actividades en la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y
Paraguay es motivo de preocupación no solamente para Washington sino también
para los organismos de seguridad de los países de América Latina.
Según el funcionario el
organismo ha centrado su mira sobre la actividad comercial de los centros urbanos
de Ciudad del
Este (Paraguay), Foz de Iguazú (Brasil) y Puerto Iguazú (Argentina), una
cosmopolita región frecuentada por miles de personas, explotada comercialmente
por emigrantes de distintos países del mundo, pertenecientes a unas 70 etnias de
Asia, Africa, Europa y América.
En la zona viven y trabajan unos 30.000 inmigrantes árabes, que fueron
minuciosamente investigados tras los atentados del 11 de septiembre del 2001 en
Nueva York y Washington.
La visita de Mueller responde a una invitación del Ejecutivo paraguayo, y tiene
lugar en momentos en que legisladores, analistas políticos, expertos en
inteligencia y defensores de
derechos humanos advierten sobre el acercamiento militar de los gobiernos de
ambas naciones.
Un acuerdo bilateral sobre ejercicios e intercambios militares fue favorecido a
partir de junio con una ley de inmunidad para los soldados
estadounidenses, votada por el Congreso paraguayo.
Gracias a ese entendimiento, vigente hasta el 31 de diciembre de 2006 y con
posibilidades de prórroga, las tropas estadounidenses en suelo guaraní tienen
las mismas prerrogativas de un funcionario diplomático.
El despliegue de unos 500 marines norteamericanos, con sofisticados
aviones, armas, equipos y municiones, incrementa las preocupaciones en la región
sobre la eventual instalación de una base militar en la Triple Frontera.
Paraguay es el único país que ha sido recientemente incluido como beneficiario
de la Cuenta del Desafío del Milenio, y en principio, recibirá una ayuda
de 30 millones de dólares del gobierno estadounidense para ser utilizados en
proyectos sociales.
Paraguay recibió además en agosto pasado la visita del secretario de Defensa
estadounidense, Donald
Rumsfeld, el funcionario estadounidense de mayor rango en visitar la nación
sudamericana.
"Se decidió instalar la oficina aquí por el compromiso de las
autoridades paraguayas para establecer esta relación", dijo Mueller.
El FBI está
presente además en las delegaciones diplomáticas de Brasilia, Buenos Aires, Santiago de
Chile, Caracas, Bogotá, Ciudad de Panamá y Ciudad de México y cuenta con 53
oficinas en el mundo.
"Hay cierta inquietud por quienes apoyan el terrorismo, ya sea por recaudación de
fondos, reclutamiento o entrenamiento, que pueden pasar con rapidez a las
operaciones", señaló el jefe del FBI consultado sobre la posibilidad de que
organismo
establezca un control especial en la región tras su instalación en Paraguay.
"Vimos eso en los atentados de Madrid, vimos eso en los atentados de Londres.
Estamos preocupados en cuanto al terrorismo en todo el mundo", agregó.
"A consecuencia de eso, estamos trabajando con Argentina, Brasil y Paraguay. Hay
cierta inquietud", insistió. "Hay casos de delincuentes vinculados a la región
de la Triple Frontera", añadió.
El
marco y el objetivo

En una exposición ante el Senado en marzo de este año, el jefe del Comando Sur,
general Bantz Craddock , dijo que la prioridad número
uno de las fuerzas norteamericanas que comanda en América Latina
es la guerra
contra el terrorismo, y la número dos es el combate
contra narcotráfico.
Craddock
dijo que abordar la "lucha contra el terrorismo" es
serio, porque "otros actores extra hemisféricos pueden llegar a llenar el vacío
y, además, las fuerzas armadas estadounidenses están perdiendo
interoperacionabilidad con una generación de militares en muchas partes de la
región".
El general Craddock también visualiza lo que denomina
"grupos antiglobalización y los
demagogos antilibre comercio” como enemigos principales de la seguridad
hemisférica. También es preocupante la tesis manejada por el Comando Sur de los
“espacios no gobernados”.
El 24 de marzo de 2004 el general James Hill, por entonces jefe del Comando Sur,
presentó un informe ante el Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de
Representantes de Estados Unidos fundamental para comprender la visión del Pentágono
frente al proceso revolucionario venezolano conducido por Hugo Chávez.
En ese informe Hill propuso incorporar a las amenazas tradicionales de seguridad
manejadas por
Estados Unidos
para América Latina (narcotráfico y terrorismo) el concepto
de “populismo radical” aplicado al gobierno de Hugo Chávez, definido como una
“amenaza emergente que socava el proceso democrático".
En el marco operacional de la "guerra contraterrorista" el encargado de realizar
diagnósticos y proponer políticas para la región, es el Comando Sur, y no
la Casa Blanca o el Departamento de Estado.
El Pentágono divide las zonas estratégicas de "interés en
el mundo" en cinco comandos regionales y el Comando Sur o Southern Command, con
sede en Miami, tiene la responsabilidad de toda América Latina al sur de México
(que pertenece al Northcom).
El Comando Sur, cuyo jefe es el general Bantz J
Craddock, tiene aproximadamente 3.000 agentes permanentes entre militares
uniformados y funcionarios civiles que se ocupan de América Latina.
Días antes de las declaraciones del jefe
del Comando Sur , Porter
Goss, director de la CIA, había denunciado ante una comisión del Senado
que que Al Qaeda y las FARC, junto con la "red islámica" infiltrada en Estados Unidos, planean ataques terroristas en suelo norteamericano y en América Latina.
Advertencias similares
fueron formuladas ante el Comité de Inteligencia del Senado por el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI),
Robert Mueller,
como por el titular de
la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), Lowell Jacoby.
La visita del jefe del FBI a suelo
paraguayo indica la primera señal de que el "plan contraterrorista" comienza a
dar sus primeros pasos operacionales en el Cono Sur.
Además, con la "guerra
contraterrorista" como telón de fondo se pone en marcha un plan geopolítico
estratégico con el cual Washington intenta afianzar su dominio geo-militar
estratégico sobre las estructuras económicas y los recursos naturales y de
biodiversidad de la región.
Mediante el acuerdo con Paraguay el imperio norteamericano establecerá un anillo
militar sobre el acuífero guaraní, una de las mayores reservas de agua potable
del mundo.
Desde su emplazamiento militar estratégico en suelo paraguayo, el Pentágono controlará las
monumentales represas hidroeléctrica, de Itaupú y Yaciretá, monitoreando y
teniendo bajo su radio de influencia militar a los
mayores potenciales de energía de la región.
La fuerza aérea norteamericana podrá alcanzar, en solo minutos, blancos en el Amazonas, en el Mato Grosso,
o en la propia represa de Salto Grande en Uruguay.
Además de permanecer alerta y en capacidad de prevenir y/o abortar cualquier
brote de "conflicto", sea militar, social o político, que pueda alterar
los estándares del dominio estadounidense en la región.
El emplazamiento militar en la Triple Frontera, argumentado por el "peligro
terrorista", le permite al Comando Sur estar cerca de las
cinco fronteras (Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela) donde se halla
la gigantesca bolsa de petróleo compartida.
Agua, gas, petróleo, biodiversidad y
una plataforma continental (la Amazonia), vitales para su supervivencia
futura, se presentan como los detonantes principales del plan de control geopolítico-militar
de las cinco fronteras desarrollado por Washington bajo la fachada de la "guerra
contra el terrorismo.
Operativamente las acciones a desarrollar desde la Triple
Frontera busca alinear -mediante acuerdos de cooperación
militar, tratados, entrenamiento y operaciones
conjuntas- a los servicios de inteligencia, policías y
ejércitos regionales en un plan estratégico de
"combate contra el terrorismo", cuyo eje organizador y
operativo se centralice en el Comando Sur de Estados Unidos (Plan
contraterrorista).
En lo político y social se busca alinear a los gobiernos regionales en un
mismo plan represivo contra los conflictos sociales,
cuya consigna aglutinadora es la de preservar a la
sociedad del "caos y la violencia terrorista" de
las organizaciones sociales, los sindicatos y los partidos
de izquierda que proponen y realizan huelgas, tomas de
fábricas o de empresas, o bloqueos de rutas (Plan de
contención de conflictos sociales).
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