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(IAR-Noticias) 22-Feb-05
Citando fuentes de
Teherán, el diario The Washington Times
informó que Irán comenzó a prepararse para una eventual agresión
militar de EEUU, que incluye la movilización de milicias y la elaboración
de planes para una prolongada guerra irregular.
Nuestro país está en condiciones de
responder en 15 minutos a cualquier ataque del Pentágono, aseguró al
un alto mando del ejército iraní citado por el diario.
El matutino
norteamericano subraya que la prensa iraní se ha
hecho eco de los esfuerzos de las autoridades por aumentar la cifra de los
voluntarios o Basiji, que suman cerca de siete millones de hombres.
La información de
The Washington Times coincide con otras especies que destacan que el mando
militar iraní realizó en los últimos meses
movimientos de tropas y varios ejercicios militares cerca
de la frontera con Irak, ocupado por las tropas
norteamericanas.
Fuentes árabes señalaron, por su
parte, que los planes militares defensivos de Irán se concentraban en la
frontera con el norte iraquí, donde comandos israelíes y norteamericanos
estarían realizando maniobras para una eventual invasión terrestre a Irán.
La inteligencia
iraní tendría información de que tropas especiales y
agentes de inteligencia israelíes, junto a comandos norteamericanos, están
efectuando operaciones encubiertas en áreas
Kurdas de Irán con el objetivo de realizar una incursión
contra blancos en territorio iraní.
Ante
una eventual escalada de bombardeos preventivos norteamericanos sobre las
centrales nucleares del este iraní, estos comandos actuarían como
punta de lanza para una invasión militar
terrestre.
Al margen de la
piroctenia mediática de ataques y respuestas que realizan funcionarios de
Washington y las autoridades políticas de Teherán, el mando militar iraní viene
desarrollando planes orientados a neutralizar con comandos especiales posibles
invasiones terrestres por sus fronteras con Irak.
La
agencia rusa RIA-Novosti
había señalado que el régimen de los ayatolá no confia en que las presiones
internacionales detengan los planes de invasión militar del Pentágono, y que los
generales iraníes están convecidos de que lo único que detendrá a Washington es
la capacidad militar de Irán.
También
medios y agencias rusas señalaron la semana pasada que en la
Cumbre de Bratislava,
a realizarse esta semana, Putin a solicitar a Bush que detenga los preparativos
militares del Pentágono para atacar a Irán, argumentando que, incluso, Rusia
podría brindar asistencia militar a Teherán.
Medios europeos y
rusos, en tanto, vienen consignado que, en el último año Teherán
desarrolló planes y tácticas para una guerra de
guerrillas urbana, en prevención de una
posible invasión militar estadounidense.
Esta información coincidía con otras
versiones que señalaban que Washington temía las conexiones de la
comunidad chiíta iraquí (el 60% de la población de ese país) con el régimen de
los ayatolá en Irán, en un momento en que las fuerzas políticas de esa comunidad
ganaron por mayoría las elecciones.
Una alianza de los chiíes iraquíes
con Irán, ante un eventual ataque de EEUU a ese país, podría complicar a
Washington con un "segundo frente" de resistencia en Irak, a la vez que
arrojarían a miles de milicianos chiítas a luchar en Irán contra las fuerzas
norteamericanas.
Simulacro de ataque
Medios norteamericanos habían citado,
la semana pasada, como parte de un ejercicio militar defensivo iraní el falso
anuncio de un bombardeo con misiles a una central nuclear por aviones
norteamericanos.
El anuncio fue lanzado por la cadena de televisión
iraní por satélite en lengua árabe Al Alam -oficial, como las otras cinco que existen en el
régimen de los ayatolás- y señalaba que
"un avión no
identificado lanzó un misil cerca de Daylam, en la
provincia de Bushehr, que alberga una central nuclear".
La información parecía capaz de desplomar las bolsas
y de disparar los precios del barril de
crudo hasta topes históricos,sobre
todo cuando la cadena estadounidense Fox News
comenzó a difundirla, con el agregado del que el avión podría ser
estadounidense.
La posibilidad parecía cierta teniendo en
cuenta las amenazas de
Washington a Irán a causa de su programa nuclear.
Como parte de esta operación de prensa, horas antes el jefe de la Inteligencia iraní,
Alí Younessi, aseguró que satélites o aviones espía
estadounidenses sobrevolaban Irán y que serían abatidos de
persistir en las violaciones de su espacio aéreo,
lo que daba
credibilidad a la noticia.
The Washington Post, por su
parte, informó en la semana que EEUU había incrementado el espionaje aéreo
con aviones no tripulados sobre territorio iraní para buscar pruebas de las
actividades nucleares de ese país.
“El
espionaje aéreo es el que corresponde normalmente a la preparación militar
para un eventual ataque aéreo, y también se emplea como herramienta de
intimidación”, puntualizó el Post.
Todo esto
llevó a
que la noticia sobre un ataque con
misiles a la central nuclear iraní produjera un conmoción mundial, cuando solo se trataba -como después se comprobó- de una operación de la inteligencia iraní orientada a testear los efectos internacionales de un ataque real.
Finalmente, y después
de tener al mundo sobre ascuas durante unas horas, un
portavoz del Consejo Supremo de Seguridad Nacional
informó que "la explosión estaba
programada y se debe a las obras de una carretera en
construcción junto a la presa de Kossar".
La escalada
En otra punta de la Operación Irán
en marcha,el
vicepresidente de EEUU, Richard Cheney, y el director de
la Agencia Central de Inteligencia, Porter Goss, acusaron a Irán
de fabricar armamento nuclear, en una maniobra que hace
recordar la fase preparatoria de la invasión a Irak.
Imitando a Colin Powell que solía diferenciar a Norcorea del Irak de Saddam porque,
según él, el problema iraquí era prioritario porque había "evidencia" de la
existencia de armas de destrucción masiva que podían acabar en manos del
terrorismo, ahora Washington y sus funcionarios dicen algo
parecido sobre Irán.
En
semanas recientes Bush, el vicepresidente Dick Cheney y la secretaria de
Estado, Condoleezza Rice, han advertido a Irán que detenga su programa nuclear.
“La
pauta y el tono de los comentarios del gobierno (de EEUU) son similares a las
alegaciones hechas en 2002 acerca de las ‘armas de destrucción masiva’ de
Saddam Hussein”,
señaló al respecto The Washington Post.
George W.Bush, por su parte, en
una entrevista el viernes con una televisora belga, e
no descartó una operación militar contra Teherán, aunque
aclaró que la diplomacia era la principal opción
de EEUU.
Como parte de la escalada, varios
miembros del gobierno iraní, entre ellos el presidente, Mohammed Khatami,
y el ministro de Defensa, Ali Shamkhani, advirtieron a la Casa Blanca sobre las
consecuencias de una invasión.
También
como parte de la contraofensiva iraní, tras el asesinato en Beirut del ex premier libanés Rafik Hariri, y
luego de las amenazas de EEUU e Israel a Damasco, Irán salió a
decir que apoyará a Damasco ante los "desafíos y amenazas" que enfrenta.
De
esta manera nació la propuesta
un "frente unido"
entre los dos países que la Casa Blanca y el Pentágono tienen
en la mira, acusándolos de supuesta colaboración con el
"terrorismo".
"Estamos preparados para ayudar a Siria en todos los campos para hacer
frente a las amenazas", declaró el vicepresidente iraní Mohammad Reza Aref,
luego de una reunión con el primer ministro sirio Mohammad Naji Otari en
Teherán.
"Nuestros hermanos sirios afrontan amenazas específicas y nuestro deseo es que
puedan beneficiarse de nuestra experiencia", agregó. Aunque no lo dijo
explícitamente, quedó claro que no descarta el capítulo militar ante un eventual
ataque de EE.UU.
"En este momento delicado, los dos países deben forjar un frente unido
debido a sus múltiples retos", señaló por su parte el premier sirio, en un
mensaje que transmitió la TV estatal iraní.
Luego, en una entrevista a la agencia oficial iraní Irna, Otari afirmó
que "las relaciones entre Teherán y Damasco siempre se han basado en la
cooperación y la coordinación políticas y económicas en el plano regional e
internacional", y consideró "brillantes" las perspectivas futuras de
cooperación "a pesar de las amenazas estadounidenses".
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