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(IAR-Noticias) 24-Mar-05
Que
la ONU y su secretario general Kofi Annan son marionetas de EEUU quedará
seguramente demostrado este jueves cuando la organización brinde un informe
sobre el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Harriri.
En el
informe
presuntamente se acusa a las autoridades libanesas de
manipular las pruebas del estallido de la bomba que mató a Hariri y a otras
17 personas en el centro de Beirut.
El
documento intentará dar sustento a las acusaciones sobre la participación de
Siria en el asesinato provenientes de los más altos funcionarios de
Washington y Tel Aviv, incluidos los presidentes George W. Bush y Ariel Sharon
quienes señalan a ese país como el responsable del atentado explosivo que
terminó con la vida de Hariri y 7 de sus custodios.
Según nuestras fuentes, el documento
de la ONU
va a contrarrestar la hipótesis del gobierno de
Lahoud respecto de que Hariri fue
asesinado por un coche bomba.
El
informe señalará que el asesinato
se cometió mediante una preparada explosión bajo tierra, que
solo pudo ser ejecutada con la
complicidad de quienes controlaban la seguridad en el
área, una de las zonas más vigiladas de
Beirut.
El documento puntualizará que antes de su retirada la
semana pasada, todo
el área estaba bajo el control
de los servicios
secretos sirios de Beirut, y
que la población se sentía intimidada y temerosa ante su
presencia.
Fuentes del gobierno sirio, por su parte, señalan al documento
de la ONU como parte de una operación mediática cuidadosamente
preparada por la CIA y el Mossad, cuya trama empezó a desarrollarse tras el
asesinato con las denuncias de las planas mayores de Washington y Tel Aviv.
Portavoces de Damasco señalaron que la maniobra
tenía que ver con la
preparación de un "clima anti-Siria" que habían lanzado la Casa Blanca y el
Pentágono como marco justificatorio para las operaciones militares que
tienen previsto contra Siria y las organizaciones que operan contra Israel desde
territorio libanés.
Una de las
hipótesis que supuestamente desarrollará el
informe de la ONU es que la bomba habría sido
colocada por un obrero varios días antes, al que se lo vio trabajar en el lugar.
En todo
caso -y contradiciendo la versión del coche bomba- sugerirá
que la explosión se habría producido a través de las cloacas de un
edificio cercano. El informe intentará demostrar que el atentado
fue planeado por expertos y con cuidado extremo.
La ONU invierte la tesis de los sirios
Manifestantes exigen la retirada de
las tropas sirias.
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Curiosamente, fue la propia inteligencia siria quién reveló, a
pocas horas del asesinato, que la muerte de Hariri no había sido producida por
un coche bomba sino por una explosión subterránea cuidadosamente diseñada, que
dejó un cráter de diez metros de diámetro, lo que demostraba claramente
que no fue un coche bomba.
La explosión de un auténtico coche-bomba -señalaban las
fuentes sirias- no dejan cráteres y sus restos no desaparecen
sino que quedan visibles y se puede apreciar claramente el tipo de
vehículo empleado.
A diferencia de lo que pasó con el asesinato de Hariri donde el
supuesto coche bomba se evaporó en el espacio, en los miles de
casos ocurridos en el mundo en los últimos años, ha quedado en el lugar de la
explosión totalmente identificable, más del 30 % del vehículo
empleado para el atentado.
Medios árabes, entre
ellos la cadena Al Jazeera, habían señalado tras la muerte de Hariri
que el explosivo utilizado para el atentado no formaba parte del arsenal de
ninguna organización islámica de la región, y su alto potencial (mató a Hariri y
a sus escolta completa, además de otras personas) quedó demostrado en el cráter
de casi 10 metros de diámetro que dejó.
El Mercedes blindado de Hariri era similar al que le permitió sobrevivir el
atentado de Al Qaeda al presidente paquistaní Pervez Musharraf. Estaba blindado
con acero y titanio y tenía un sistema electrónico para frustrar la detonación
por control remoto y bloqueaba los teléfonos celulares que pasaban.
La explosión fue tan
poderosa que rompió las ventanas en un
radio de varias cuadras y destrozó los autos
Mercedes Benz de la comitiva como si fueran juguetes.
La prensa árabe
reveló peritajes de los servicios secretos libaneses señalando que el material
explosivo utilizado en el atentado sólo se encuentra en
poder de la CIA, el Mossad israelí y el M-16 británico, y proviene de la central
nuclear de Dimona en Israel.
Las características
técnicas de la bomba
fueron tan
avanzadas, señalaron fuentes de
Damasco,
que el ataque evitó la acción de los equipos de bloqueo de alta
tecnología que llevaba el séquito de automóviles de Hariri, preparado
para interferir teléfonos celulares y televisiones.
Paradojalmente el
informe de acusación a Siria que leerá Annan en la ONU -invirtiendo la carga de
la prueba- tomará los mismos argumentos par demostrar que el atentado fue
producido por los servicios secretos sirios.
Las huellas de la
CIA
Tras el asesinato del ex premier libanés Rafic Hariri, la
televisión Al Iraquía
había mostrado imágenes de nueve supuestos
"insurgentes" iraquíes, dos de los cuales confesaron
haber recibido entrenamiento en el uso de armas y explosivos en Siria.
"Yo fui reclutado
en el año 2001 por los
servicios secretos sirios en el puerto sirio de Latakia, donde recibí
instrucción en la fabricación de explosivos, preparación de coches bomba y
asesinatos", aseguraba uno de los detenidos, identificado como Mohanat Abdula
Sultán al Tai, según la emisora iraquí.
La operación
-adjudicada a la CIA por varios medios áárabes- fue realizada en medio de las acusaciones
de Washington y Tel Aviv al gobierno sirio por el atentado que terminó con la
vida de Hariri, un aliado histórico de EEUU que lideraba los sectores anti-sirios
en el Libano.
Rafic Hariri,
un aliado de Washington asesinado hace dos semanas en el Líbano, había sido
derrotado en agosto del año pasado cuando su petición de renuncia del actual
presidente y del retiro de las tropas sirias fue desestimada por la mayoría del
Parlamento libanés, y tuvo que renunciar a su cargo de primer ministro.
En opinión de los
voceros de Damasco, el sector "anti_Sirio" de Hariri, tras su derrota, había
perdido predicamento político, y su asesinato no hizo otra cosa que
fortalecer a la oposición al gobierno y a los grupos
pro-estadounidenses que piden el retiro de las tropas sirias del Líbano.
Hariri mantenía una postura dialoguista tanto con el
gobierno pro-sirio como con las organizaciones armadas islámicas, y apostaba a
tomar de nuevo el poder en un proceso democrático confiando en su carisma
político.
El ministro de
Justicia, Addoum, minimizó la posibilidad de que el atentado fuese atribuible a
Al Qaeda, por los vínculos económicos y políticos de Hariri con Arabia
Saudita.
Por otra parte, el premier asesinado mantenía
buenas
relaciones con Siria a través del ex jefe de la inteligencia militar
de ese país, general Ghazi Kenaan, que le sirvió como
enlace entre Siria y Arabia Saudita durante su gestión como primer ministro del
Líbano
Por lo que su asesinato, carecía de sentido práctico y no le
daba ningún rédito a los sectores pro-sirios ni al gobierno aliado de
Siria en el Líbano, y menos aún a las organizaciones de resistencia que
mantuvieron status de reconocimiento oficial durante la gestión de Rafic
Hariri como primer ministro.
En resumen, y a pocas horas del atentado, tanto los sirios como la inteligencia
árabe, señalaban que razonablemente todas la huellas digitales del atentado contra Rafic
Hariri
conducen a la CIA y al Mossad, y a los beneficiarios principales de su
asesinato: Washington y Tel Aviv que han conseguido el argumento
justificatorio principal para su plan de invasión a Siria.
El jueves, el títere
de Washington, Kofi Annan intentará invertir la carga de la prueba
utilizando los mismos argumentos sobre el atentado, pero señalando a Siria como
culpable.
Quien era Rafik Hariri
Hariri gobernó el país desde
comienzos de los '90 hasta octubre del año pasado. Su renuncia, por
diferencias con el presidente pro-sirio Emile Lahoud, en
relación al pedido de retiro de las tropas sirias del Libano por EEUU y la
ONU sacudió a todo el ámbito político libanés.
Durante su mandato
Hariri cultivó relaciones privilegiadas con Washington, e hizo uso de sus
relaciones para incentivar la inversión estadounidense y europea,
y coordinó personalmente las concesiones a compañías
para la remodelación del centro financiero de Beirut, lo que
le convirtió en el favorito de las transnacionales que operan en el Libano.
Esto le posibilitó
convertirse el el hombre más rico e influyente del Líbano con una fortuna
estimada e U$A 2.000 millones.
Elogiado por sus
dotes de "pragmático" por los centros financieros internacionales,
Hariri endeudó por millones al país y su salida del gobierno, por
diferencias con el presidente Emile Lahoud, dividió al sector político
libanés entre pro-sirios y anti-sirios pro-EEUU.
De inocultable
tendencia anti-Siria, el ex primer ministro se había unido en
los últimos tiempos a los llamados realizados por políticos de la oposición para
que Siria retire a sus tropas del Líbano.
Hariri presentó su renuncia el 6 de septiembre,
junto con cuatro ministros más: Maruan Hamde, titular de Economía,
Ghazi Aridi (Cultura), Abdalá Farhad (Asuntos de Desplazados) y Fares Buez
(Medio Ambiente).
Basaron
su renuncia en un desacuerdo con la aprobación de una enmienda
constitucional que permitió al
presidente Emile Lahoud mantenerse en el poder por tres años más,
que el Parlamento había votado bajo
supuesta presión Siria.
Orgulloso de
reinsertar al Líbano en el mapa financiero internacional, Hariri fue
criticado por su programa económico por los sectores populares
mientras recibía elogios del FMI y del Banco Mundial.
Por el otro, fue el responsable del
incremento de la deuda pública y déficit en el presupuesto, lo cual impulsó un
alza en los intereses y la paralización de la economía,
arrojando a los más bajos niveles de pobreza a los sectores más humildes del
país.
Mientras sus
opositores destacaban su responsabilidad en la crisis económica del país,
para sus seguidores, Hariri era elogiado por Washington,
los organismo de créditos, y el presidente francés Jacques Chirac,
que comenzaron a ver en el primer ministro libanés un
reaseguro contra la influencia de Siria y de las organizaciones armadas
que combaten el expansionismo israelí en la región.
La identificación de Siria
como un país "terrorista"
que brinda asilo y protección
a las organizaciones islámicas que, según EEUU e Israel, "desestabilizan a
Medio Oriente", fue
lanzada por Washington a
solo una semana de la ocupación militar de Irak.
Después que sus tanques ingresaran
a Bagdad el presidente norteamericano George W. Bush intensificó
su presión sobre Siria para que se abstenga de ayudar a integrantes del
régimen iraquí de Saddam Hussein.
Bush
le advirtió entonces que "coopere con la Casa Blanca",
quien había acusado al gobierno sirio de apoyar a
grupos extremistas y de tener armas químicas.
En septiembre de 2004 Rafik Hariri
,
en forma encubierta apoyó la operación diplomática de EEUU,
Gran Bretaña y Francia realizada -como siempre- con la
complicidad del Consejo de Seguridad de la ONU, que
solicitaba el retiro de las tropas Sirias del Líbano.
El Consejo de Seguridad de la ONU, mediante la
resolución 1559, firmada por todos los países europeos (que
paradojalmente) "cuestionan" la
política de Bush en Irak, también pidió el retiro de todas las tropas
sirias en Líbano, y
el enviado especial de EEUU al Medio Oriente, William Burns, le pidió a Siria que ponga fin a lo que llamó
"interferencia en los
asuntos internos del Líbano".
EEUU y Francia (que hizo
nuevamente gala de su "doble discurso") redactaron la resolución 1559 del
Consejo de Seguridad después de que Siria, con unos 17.000 efectivos
en Líbano, pidiera a altos cargos de ese país que ampliaran el mandato del
presidente Emile Lahoud, cercano aliado de Siria, pese a la oposición local.
El hoy asesinado ministro
Rafik Hariri
encabezó las posturas de los sectores
anti-sirios, y renunció cuando la maniobra fracasó en el Parlamento que consagró
la continuidad del presidente libanés pro-sirio
Emile Lahoud.
El Parlamento libanés
rechazó la resolución, que también pedía que los "ejércitos extranjeros"
abandonaran el Líbano, y enmendó la Constitución para permitir a Lahoud
seguir en el cargo tres años más.
Retirado del gobierno, Hariri
continuó utilizando su
peso político para movilizar a los sectores opositores
contra la influencia Siria en el gobierno del Líbano, en coincidencia con las
amenazas de Washington y de sus funcionarios
de lanzar un ataque
militar
contra a ese país.
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