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(IAR-Noticias) 20-En-05
George
W.Bush -como era de esperar- comenzó su discurso de asunción reafirmando
la doctrina de la "guerra preventiva" como la columna vertebral de
su segundo período al frente de la Casa Blanca.
La
seguridad en este país "depende cada vez más del éxito de la libertad en
otras tierras", señaló presagiando las futuras
cruzadas contra el "terrorismo", las "tiranías" y el "eje del mal"
que su administración piensa llevar a cabo durante los próximos cuatro años.
"Mientras haya regiones enteras del mundo fermentando
resentimiento y tiranía... la violencia se concentrará y multiplicará su poder
destructivo", dijo en clara alusión a que las tropas de EEUU
seguirán desplegadas y multiplicadas allí donde se encuentren los "violentos"
y los "terroristas", por ejemplo Irak, Afganistán y Siria, hacia adonde
apunta la próxima agenda de conquista del Pentágono y la Casa Blanca.
"La mejor esperanza para la paz en nuestro mundo reside en la
expansión de la libertad en todo el Planeta", afirmó Bush
dejando en claro que la política exterior iniciada tras el 11-S seguirá
inconmovible y con más fuerza con la halcona negra, Condoleezza Rice, al frente
de Departamento de Estado.
Los analistas mediáticos anti-Bush fueron
coincidentes: George W. Bush inauguró su
segundo mandato al frente de la Casa Blanca con un discurso en el que ha
apelado a la libertad para justificar sus intervenciones bélicas.
Los medios norteamericanos señalaron tras el
discurso presidencial que Bush ofrece
una agenda "aún más dura"
que en su primer mandato, que se vio marcado por
la respuesta "contraterrorista"
a los ataques del 11 de septiembre de 2001.
El
jefe de la Casa Blanca recordó, en su alocución,
los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, como
"un día de fuego", y añadió: "nuestro deber no está definido
por las palabras que uso, sino por la historia que hemos visto juntos".
Bush recalcó en su discurso que la mejora
de la seguridad mundial depende de que "la libertad
impere en los lugares donde ahora hay tiranías".
El
presidente reelecto de Estados Unidos, que comienza su
segunda legislatura con el nivel más bajo de aprobación de ningún presidente
reelegido excepto Richard Nixon, señaló en otro tramo de su
discurso inaugural: "Hemos conocido divisiones que deben ser curadas para
progresar hacia los grandes propósitos, y yo me esforzaré de buena fe para
restituirlas".
Algunos comentaristas
televisivos destacaron que los presidentes de Estados Unidos suelen gozar
de una tradicional "luna de miel"
después de jurar el cargo, afirmando que este no puede
no ser el caso de Bush, debido a la división que polarizó a
los estadounidenses tras los comicios del 2 de noviembre pasado.
Después de su
victoria en noviembre sobre el senador John Kerry, Bush dijo a sus partidarios
el miércoles a la noche que "una toma de posesión es un momento de unidad para
nuestro país".
Sin embargo, y a tono con el discurso de
guerrero de Bush, más
de 6.000 efectivos policiales, 10 mil soldados
de fuerzas especiales (sin contar un número no
especificado de agentes del servicio secreto y policías sin uniforme)
están desplegados en el área, que es vigilada por helicópteros
y
sistemas electrónicos de última generación.
Según el corresponsal de la BBC, unas cien cuadras del centro de
Washington han sido cerradas al tráfico, en otras cien
hay restricciones a la circulación, y, a diferencia de
ceremonias anteriores, esta vez se han establecido controles estrictos para
presenciar el desfile.
La zona de
exclusión aérea que rige sobre Washington desde los atentados del 11 de
septiembre de 2001 se ha ampliado.
Se prohibieron
todos los vuelos, excepto los aviones comerciales que utilizan el aeropuerto
nacional Ronald Reagan, ubicado justo al frente de la zona de los festejos, en
la otra orilla del río Potomac.
También el
principal río de Washington y su afluente, el Anacostia, es controlado durante
la jornada por docenas de lanchas rápidas de la guardia costera.
Hasta las
limusinas están controladas, y el
Buró Federal de Investigaciones(FBI), dijo que maneja
informaciones sobre supuestos "planes de grupos
extremistas", que consisten en ampararse tras los
cristales oscuros de estos vehículos de lujo para usarlos como plataforma de
operaciones en eventuales ataques.
En la reja de la
fachada norte de la residencia oficial, se instaló un
podio protegido con cristales blindados, desde el cual el presidente Bush
presenciará el desfile cívico militar en su honor.
La juramentación
del nuevo periodo presidencial se la tomó el presidente
de la Corte Suprema, William Rehnquist, justo al mediodía, en las escalinatas de
la fachada oeste del Capitolio, sede del Congreso.
Tras su
juramentación, Bush ofreció su discurso ante las
250.000 personas que se estima se concentraron en la explanada de césped que
se abre entre el Capitolio y el famoso obelisco de Washington.
Luego de su
discurso recorrerá unos 3 kilómetros por la también famosa Avenida Pennsylvania,
hasta llegar al número 1600, la dirección oficial de la Casa Blanca.
Anti-Bush
Los tradicionales grupos contrarios al presidente George W. Bush han organizado
manifestaciones de protesta que se desarrollan paralelamente en
la periferia de los eventos oficiales, debido al férreo
aparato de seguridad que protege al jefe del Imperio.
Una de ellas
se denomina "Dale la espalda a Bush", y
sus organizadores pidieron a las personas que estarán en
la primera fila del desfile que se volteen cuando pase la caravana presidencial.
Michael McGuire,
uno de los organizadores de la protesta, explicó a la BBC que quieren simbolizar
"cómo Bush le ha dado la espalda a las cosas que nos parecen importantes,
como la seguridad social o el trato a las minorías".
"Este hombre ha
dado la espalda doméstica e internacionalmente" asegura McGuire.
La "fiesta del
Comandante en jefe"
Y en la noche, un
poco para relajar las tensiones de la tarde, se realizarán los "bailes" o
fiestas que tradicionalmente ofrecen los estados de la Unión y algunas
organizaciones políticas en honor al presidente.
Este año se
cuentan 20, aunque sólo nueve son "oficiales", y tienen
nombres "patrióticos" como la
fiesta de las Barras y las Estrellas (en referencia a la bandera
estadounidense), la fiesta de la Libertad, la de la Democracia o la de la
Constitución.
Como para remarcar
los nuevos tiempos de "guerra
permanente" anticipados por el discurso de Bush,
hay un nuevo "baile" denominado Las
Fiestas del Comandante en Jefe, a la que asistirá el presidente y su esposa
Laura.
Algunos son de
"estricta etiqueta", mientras que
otros son menos formales, pero en todos hay que pagar,
y las entradas pueden llegar a costar miles de dólares.
Se calcula que
todo costará unos US$ 40 millones, y
-según los organizadores- ;casi diez millones
han sido recabados por el Comité de Juramentación, gracias a una nueva ley que
permite aceptar donaciones privadas y corporativas para estos eventos.
Según la cadena CNN, tanto las trasnacionales y bancos de Wall
Street, como las poderosas corporaciones armamentistas,
petroleras y de servicios que contratan con el Pentágono, hacen cola para
aportar a las "Fiestas del Comandante en Jefe".
A
la luz de las nuevas ganancias que se aproximan con la "guerra
contraterrorista", no es para menos.
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