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(IAR-Noticias) 08-Feb-05 Informe especial
Haciendo de bisagras de la estrategia de
Washington, "expertos en terrorismo" de más de cincuenta países
toman parte en la Primera Conferencia Internacional Antiterrorista,
inaugurada en Riad, la capital de Arabia Saudita, y que
se extiende durante cuatro días.
"Nuestra religión odia el
terrorismo", dice la valla ubica en Riad, sede de la conferencia.
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Mostrando el carácter esquizofrénico
del evento, las autoridades sauditas (país acusado de
financiar y cobijar al "terrorismo internacional") dijeron haber invitado a
representantes de países "golpeados por el terrorismo"
y a organizaciones internacionales y regionales,
incluidas la ONU, la Liga Arabe y la Interpol.
En la reunión, en la que participan
también representantes de organizaciones internacionales y regionales, incluida
la ONU y la Interpol, especialistas en seguridad de varios continentes estudiarán
durante cuatro días una "estrategia global contra el
terrorismo".
Entre los países invitados figuran Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España,
Alemania y Rusia, además de numerosos estados árabes y musulmanes como Egipto, Yemen, Argelia, Marruecos,
Siria y Jordania, y 14 asiáticos, entre ellos Japón, la India, Indonesia,
Pakistán, Sri Lanka, Irán y Filipinas.
Curiosamente, Siria e
Irán, participantes del evento "contraterrorista"
están incluidos en la lista de países que Condoleezza Rice, la flamante
secretaria de Estado norteamericano, calificó como "tiranías" defensoras
del terrorismo, en la cual también incluyó
a Cuba, Bielorrusia, Irán, Myanmar (ex
Birmania), Corea del Norte y Zimbabwe.
Las deliberaciones incluyen las "causas
del terrorismo", y la historia y la formación de las
organizaciones "violentas", entre
otras cuestiones relativas al intercambio de información y la cooperación en
materia de seguridad.
Diplomáticos y responsables de seguridad de varios países, por
su parte, se han mostrado de acuerdo en que el terrorismo es un fenómeno "multidimensional"
vinculado a la política, la socio-economía y la cultura, y no
una creación histórica de la CIA infiltrada en las organizaciones islámicas,
según coinciden todos los expertos que estudiaron seriamente el tema.
A pesar de esto, la definición del terrorismo promete ser "un
punto de contención", han indicado los medios de
comunicación del reino wahabí, el país de donde procedieron 15 de los 19
supuestos autores de los atentados del 11 de septiembre
de 2001 en EEUU.
La reunión de cuatro días, la primera de este tipo en el
reino wahabí, fue inaugurada en Riad
por el heredero y gobernante de facto del país, príncipe
Abdulá bin Abdelaziz, en medio de excepcionales medidas de seguridad.
Todo en sintonía con la "democracia liberadora" pregonada por Bush y su
administración.
En la opinión humorística de algunos
especialistas, para completar el escenario sólo faltaba la invitación a Bin
Laden y a la CIA, organización que infiltra, entrena y financia a todos los
grupos terroristas del mundo que actúan por cuenta de Washington en todo el
planeta.
Entre los delegados figuran la consejera
de seguridad nacional de Estados Unidos, Francis Townsend (la
halcona blanca favorita de Bush y de Condoleezza Rice) y la jefa de
la agencia británica de Inteligencia, Eliza Manningham-Buller.
Contradicciones
De acuerdo con un corresponsal de la BBC en Arabia
Saudita, aunque varios de los participantes -como por ejemplo, EEUU e Irán-
tienen "visiones muy diferentes"
sobre lo que es terrorismo, el punto de coincidencia lo constituye la
intención de "combatir a la red Al Qaeda".
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Soldado custodiando Wall
Street: el templo del capital internacional. |
Sin entrar a indagar en otros detalles de
la citada conferencia, la participación de Irán y EEUU en un mismo evento contra
el "terrorismo", parece por sí sola una muestra de demencia y "doble
discurso" de carácter monumental.
¿No es que Irán está bajo la mira amenazante de Washington por ser un país
terrorista?
Hay que recordar que uno de los argumentos
que utiliza Bush para amenazar con un posible ataque militar a Irán,
es el de la supuesta vinculación de ese país con el "terrorismo
internacional", en especial con la red Al Qaeda, que según las
autoridades de inteligencia norteamericanas sería protegida y albergada por el
régimen fundamentalista iraní.
A su vez el régimen de los clérigos
iraníes (principalmente su jefe, el ayatolá Jameini) acusa permanentemente a la
CIA y al gobierno de Bush de estar detrás de todos los atentados terroristas
en el mundo, incluidos los de Irak y Medio Oriente.
Eso no impide al régimen iraní enviar a un
representante a buscar fórmulas comunes para "combatir al terrorismo"
con un representante del gobierno de EEUU, en una aparente farsa política
que supera todo lo conocido.
Según sus organizadores, el
evento internacional, que se realiza en medio de fuertes
medidas de seguridad, espera lograr el "respaldo mundial
contra la violencia y el terrorismo".
Entre los principales asuntos que se abordarán figura la
relación del terrorismo con el blanqueo de dinero, el tráfico de drogas y el
contrabando de armas.
En este punto, es importante recordar que
Arabia Saudita, el país organizador del evento, fue señalada por diversos
informes parlamentarios estadounidenses no solamente como un país financista del
"terrorismo internacional", sino también como el mayor centro de lavado de
dinero proveniente del narcotráfico y el contrabando de armas en Medio Oriente.
Arabia Saudí ya estaría intercambiando información con
Estados Unidos para "combatir al terrorismo", señalan fuentes de
Riad.
Pero varias naciones occidentales,
que también participan de la conferencia, han responsabilizado
anteriormente al reino
de exportar el terrorismo y no informar abiertamente sobre las medidas
que toma para desbaratar la estructura de Al Qaeda en su territorio.
¿Cómo es que Arabia Saudita, considerada "protectora del terrorismo
internacional", organiza una conferencia para "combatir al terrorismo
internacional"?
Agregando más confusión al cuadro de situación,
el mufti de Arabia Saudita, la máxima autoridad religiosa del país, instó a
todos los musulmanes a participar en la lucha contra el terrorismo.
El jeque Abdelaziz Bin Abdala Al Sheij dijo que el
asesinato y secuestro de inocentes violan los preceptos del Islam y rechazó las
"corrientes malvadas" que promueven la violencia entre los musulmanes.
Para completar el escenario: el gobierno
de EEUU, participante estelar de la conferencia (que en realidad dirige entre
bambalinas) caracteriza al "terrorismo internacional" como de origen
"musulmán", y sus servicios de seguridad (con el FBI a la cabeza) han
lanzado redadas constantes y detenciones masivas contra musulmanes
por el sólo hecho de pertenecer a esa comunidad.
Eso no le impide
al representante norteamericano sentarse con iraníes,
musulmanes, y con la misma Liga Arabe, a discutir medidas para combatir al
"terrorismo internacional", según Bush, encarnado en los proyectos islámicos de
"dominar el mundo por el terror".
Es como inventarse un enemigo, y luego
asociarse al enemigo para combatir al enemigo.
La estrategia
encubierta
Al simple vista, las contradicciones
(y los absurdos)
emergentes de la conferencia "contra el terrorismo" parecen una dialéctica de
locura sólo explicable y concebible en la etapa de decadencia irracional
que vive la humanidad gobernada por el sistema capitalista liderado por los EEUU
de la era Bush.
Sin embargo, y observada bajo el prisma
objetivo del análisis estratégico, la mencionada locura no es tal,
sino que esconde tácticas de acción prolijamente diseñadas para conseguir
objetivos políticos y geopolíticos bien delimitados dentro del mundo árabe y
musulmán, particularmente en aquellos países que se encuentran en la mira
invasora del Pentágono.
La mayoría de los expertos consultados
para este informe coinciden en un punto: por medio de esta conferencia
aparentemente absurda, los asesores de Bush, conducidos por su "cerebro"
estratégico, Karl Rove, buscan embarcar a los países árabes y musulmanes en una
"guerra contra el terrorismo" orientada a producir una división entre
"moderados" y "violentos".
Su objetivo principal está
dirigido a
conseguir que sean los propios países y sectores árabes y musulmanes "moderados"
los que combatan a los grupos "terroristas violentos" dentro de sus propios
países, abriendo la puerta para una intervención armada de EEUU, o de las
fuerzas de la OTAN controladas por el Pentágono.
En términos políticos y militares, la
conferencia "contra el terrorismo" apunta a preparar el terreno para una
vertebración operativa de un plan secesionista imperial orientado a armar
"caballos de Troya" en el mundo árabe y musulmán, usando como pretexto el
combate contra el "terrorismo" y las "dictaduras".
No
se trata de otra cosa (y como ya fue plasmado en el discurso de asunción de Bush)
que de la complementación de la "guerra contra el terrorismo" con el
combate contra las "tiranías" mediante "procesos democráticos"
instaurados en todo el tablero del mundo árabe y musulmán.
En Irán, por ejemplo, la idea de combatir
al "terrorismo violento" prende en los sectores "reformistas" conducidos por el
presidente Jatami, que cuenta con respaldo mayoritario entre las clases
medias, la universidad y los medios de comunicación iraníes, no así entre los
militares y los grupos de la economía controlados verticalmente por los clérigos
fundamentalistas.
Para
esos sectores, víctimas constantes de
represiones sangrientas por la policía y el ejército de los clérigos, el régimen
teocrático liderado por el ayatolá Jameini reviste características de un
Estado terrorista y fundamentalista, cuya existencia es incompatible con
la democracia y las ideas de renovación que marcan a los "reformistas" desde su
nacimiento con la primera presidencia de Jatami.
Si bien
Irán no es una "dictadura", tampoco es una "democracia" en el sentido occidental,
ya que los clérigos (los dueños del poder real) son una
autocracia armada que presiona constantemente sobre el gobierno electo de Jatami,
y brinda apoyo al Hezbolá libanés y
al grupo palestino Hamás (considerados como "terroristas" por
EEUU), además de su "ambición nuclear"
bajo la mira constante del Pentágono.
Democracia vs. dictadura
Fuentes de inteligencia, árabes y
norteamericanas, vienen señalando una infiltración creciente de la CIA entre
los sectores iraníes "progresistas" (cuyas ideas son censuradas y sus
medios son clausurados), con la finalidad de abrir una cuña de consenso
social para una intervención armada norteamericana "liberadora" contra el
régimen teocrático exportador de "violencia y terrorismo" liderado por el
ayatolá Jameini.
En este contexto, y sostenida por las
experiencias de Afganistán, Palestina e Irak, la estrategia norteamericana está
orientada a apuntalar en el mundo islámico "procesos democráticos" en
contra de gobiernos "tiranos" defensores del terrorismo, tal cual lo explicitaran Bush y su nueva secretaria de Estado, Condoleezza Rice, en sus
recientes discursos.
Esto incluye en primer lugar a Irán y Siria, señalados por diversas fuentes
(incluidos los más influyentes medios estadounidenses) como objetivos
militares prioritarios en el segundo mandato de Bush.
Luego de consolidar el control sobre los militares y las
corporaciones de inteligencia el Presidente y sus
consejeros de seguridad nacional se han consagrado a la
preparación de acciones encubiertas para apuntalar invasiones militares
contra Irán y Siria.
Según
el influyente columnista de New Yorker,
Seymour M. Hersh,
Bush tiene una "agenda agresiva y ambiciosa" para usar
contra los mullahs en Irán y contra objetivos en la guerra en curso contra el
"terrorismo" en el Medio Oriente.
A pesar de la deteriorada situación de la seguridad en Irak-señala
el periodista-, la Administración
de Bush no ha reconsiderado su objetivo político básico a largo plazo en el
Oriente Medio: el establecimiento de la democracia y de la "libertad de
mercado" en toda la región.
En
ese sentido, Washington estaría planeando complementar los "ataques militares
preventivos" contra Irán y Siria, con operaciones encubiertas de la CIA
orientadas a fortificar a los grupos opositores internos, tanto del
régimen autocrático de Irán como del gobierno sirio, al que la
inteligencia norteamericana sindica como protector principal de los grupos
"terroristas" que desarrollan su accionar en Irak y Medio Oriente
Dentro de este tablero estratégico, la
conferencia "contra el terrorismo" abre un espacio internacional para integrar a
los árabes y musulmanes "moderados" (gobiernos, organizaciones o sectores
internos) en un mismo frente de guerra contra las "dictaduras" y el
"terrorismo" liderado bajo cuerda por EEUU.
En
Siria y en Irán, objetivos centrales de la política exterior de Bush, la
estrategia apunta a consolidar "procesos democráticos" mediante la presión
política de los grupos opositores, que posibilitaría mayor argumentación a
Washington para el emplazamiento militar de esos países.
Se
trata de la misma metodología de "apertura
democrático-electoral" contra la "violencia terrorista" que
Washington ya está aplicando -con resultados disímiles- con Hamid Karzai
en Afganistán, con Abud Mazen en Palestina , y con
Iyad Allawi en Irak, cuyas funciones pasan por legitimar la ocupación
militar norteamericana (e israelí en el caso de Palestina).
En
este contexto, la conferencia "contra el terrorismo" en Arabia Saudita busca
prioritariamente sentar las bases de consenso y cooperación
internacional contra las "dictaduras" y el "terrorismo" (tanto en el mundo
árabe y musulmán como en el occidental) orientado a legitimar la ejecución
del plan de invasión militar a Irán y Siria.
Como se verá (y como siempre pasa con Bush y los halcones), lo que a simple
vista parece absurdo y estúpido, siempre vehiculiza un plan imperial de
conquista y apoderamiento de mercados.
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