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(IAR-Noticias) 14-Feb-05 Agencias
Jeff
Gannon era un periodista "afortunado" que en
repetidas ocasiones conseguía el privilegio de preguntar en la Casa Blanca
(pasando por el resto de sus colegas) y que en repetidas
ocasiones desvió preguntas incómodas dirigidas al presidente.
Su excesivo protagonismo en las ruedas de prensa de
la Casa Blanca y sus preguntas edulcoradas a Bush desataron las sospechas
de sus compañeros, que terminaron acusándolo de ser
un topo del Partido Republicano utilizado para desviar la atención
de los temas más incómodos para el presidente.
En una Casa Blanca
que, desde los atentados del 11-S,
es una auténtica prueba de obstáculos,
donde los periodistas se someten a una serie de comprobaciones
exhaustivas, Gannon podía moverse con una comodidad que empezó a
llamar la atención.
Gannon
siempre conseguía hacer preguntas en las ruedas de prensa,
no sólo en las que diariamente ofrece el portavoz de la Casa Blanca,
Scott McClellan, sino también en las que ha concedido el propio presidente,
George W. Bush, en las que la oportunidad de preguntar es un auténtico
privilegio.
Pero las preguntas hacía Guckert, o Gannon,
eran siempre tendenciosas, y siempre a favor
del Gobierno. Cada vez que el vocero McClellan se veía
en apuros por alguna pregunta le
habilitaba la palabra a este corresponsal, que enseguida cambiaba
el tema preguntando otra cosa.
The Boston Globe
recogía hace unos días en un artículo sobre Jeff Gannon la polémica de la
que desde hacía semanas llevaban haciéndose eco numerosos weblogs
estadounidenses.
El Globe
cuestionaba por qué la Casa Blanca había facilitado una acreditación a este
reportero "sin antecedentes periodísticos" que hacía "preguntas suavizadas"
al presidente Bush y a su jefe de prensa y que reproducía en su medio "largos
pasajes de los informes oficiales de prensa como si fueran artículos originales".
Según los medios de
EEUU, 'TalonNews.com' está dirigido por un delegado y activista político del
Partido Republicano de Texas, que posee también 'GOPUSA.com', un sitio web que
se atribuye la misión de "llevar el mensaje conservador a América".
McClellan
reconocía que a Gannon nunca se le pidió un pase de prensa 'regular' para la
Casa Blanca y que, en lugar de eso, durante los últimos dos años accedió a los
encuentros con acreditaciones puntuales.
Estos pases de
prensa de día, según McClellan, suelen concederse a cualquiera que escriba para
una organización que publique regularmente.
El secretario de
Prensa de Bush justificaba la presencia de Gannon asegurando que muchos otros
reporteros y comentaristas políticos de medios menos conocidos e incluso de
otras áreas distintas a la política, suelen también acudir a las ruedas de
prensa.
McClellan decía que
no está en manos de la Casa Blanca decidir quién es y quién no es periodista y
rechazaba cualquier teoría sobre una supuesta conspiración.
La
gota que colmó llegó el pasado 26 de enero, cuando en su última rueda de prensa
televisada, Bush le dio la palabra, en detrimento de otros medios más
importantes.
Gannon preguntó sobre el Partido Demócrata: "Usted ha dicho que va a extenderles
la mano ¿Cómo va a colaborar con una gente que parece haber perdido el sentido
de la realidad?"
El
caso llamó la atención de algunos legisladores, como la
congresista demócrata Louise Slaughter pidió explicaciones directamente a la
Casa Blanca.
Según Slaughter, la Casa Blanca permitió el acceso de Gannon a sabiendas para
poder contar con un periodista "amigo" en las ruedas de prensa.
La Casa Blanca respondió, por boca de su portavoz, que el
corresponsal se sometió al mismo proceso de comprobación "que cualquier otro".
"En la época en la que vivimos, de medios cambiantes, no es fácil decidir o
elegir quién es periodista -explicó McClellan- Nos metemos en el tema de
periodismo partidista. ¿Dónde trazas la raya? Hay más gente que cruza la línea
en la sala de prensa".
Todo el escándalo llevó a que esta semana Gannon
presentase
su dimisión.
El miércoles, Gannon anunció en su
página web que renunciaba: "a
causa de la atención que se me ha prestado, encuentro que ya no me es posible
ser de manera efectiva reportero para Talon News".
En declaraciones al periódico The Washington Post, Gannon reconoció que
su inclinación política es conservadora, y aseguró
que sus colegas "también son partidistas, lo que pasa es que ellos
no lo admiten".
Gannon ha negado
cualquier vínculo con el Partido Republicano de Bush, según
señala Editor&Publisher.
En
una entrevista con este medio aseguraba además que jamás había
contribuido a una campaña política, "que es más de lo que se puede decir de
algunos de mis compañeros", añadía.
La cuestión es que
Gannon, que nunca ha revelado su edad,
nunca explicó cuál ha sido su formación ni en qué medios ha trabajado,
y por que razón utilizaba un nombre
falso.
De hecho, parece
que TalonNews.com también le ha dejado a él porque resulta prácticamente
imposible encontrar sus artículos en el periódico, de donde parecen haberse
esfumado.
El "caso Gannon" se añade a la polémica creada en torno a la política
informativa del Gobierno, después de que saliera a la luz que había pagado a
varios columnistas conservadores para que promocionaran su política.
Entre otros, el comentarista Armstrong Williams se disculpó en enero por
no haber revelado que su empresa recibió 240.000 dólares para promover la ley de
Educación.
Y la columnista Maggie Gallagher reconoció un
contrato de 21.500 dólares con el Departamento de Sanidad para promocionar un
iniciativa de Bush a favor del matrimonio.
Atajándose del escándalo que se avecinaba con su
periodista topo, en rueda de prensa del 26 de enero, el
presidente se manifestó en contra de este tipo de
prácticas y solicitó que se terminara con las mismas.
"Tiene que haber independencia", dijo Bush.
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