El más completo directorio en español

HOME| Titulares| Diarios| Radios| TV.| Buscadores| Economía| Mundo| Alternativos| Archivo| Mail

 

Latinoamérica

Argentina

Norteamérica

Europa

Medio Oriente

Irak

Asia

Africa

Medios

Internet

Autores

Especiales

Archivo

TITULARES
del Mundo

I Argentina I Brasil I
I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I

EN VIVO

Radios del
Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I 
I Medio Oriente I 
I Internacionales I

MEDIOS
ALTERNATIVOS


I Periódicos
 
y Redes
I
I
Agencias
 de Noticias I
I
Publicaciones
 
y Sitios I
I
Prensa
 
de Izquieda I

BUSCADORES

del Mundo


I América del Norte I
I América Central I
I América del Sur I
I Europa I España I
I Africa I Asia I
I Medio Oriente I
I Oceanía I
I Temáticos I
I Internacionales I 

TELEVISION

      del Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I 
I Medio Oriente I

ECONOMIA
MUNDIAL


I América Latina I
I Africa I Asia I
I España I EE.UU. I
I Europa I
I
Oceanía I  
I Canadá I 
I Medio Oriente I 
I Bolsas del Mundo I

MEDIOS

del Mundo


I Agencias
de Noticias
I

I Diarios I 
I Revistas I
I Radios I
I Televisión I

 

Agregar 
a favoritos

Recomendar
 este sitio

 
 

NOTICIAS

NORTEAMERICA  

Wednesday, 23 de February de 2005

"Terrorismo interno"

Fuerza "contraterrorista" del FBI persigue a los adversarios de Bush

La metodología de persecución, acopio de información y procedimientos operativos se basan en postulados de la "guerra contraterrorista" externa. Se identifica a los adversarios de Bush como incursos dentro de un "eje del mal" interno que amenaza la seguridad nacional de EEUU.

(IAR-Noticias) 24-Feb-05  

A mediados del año 2004, el  FBI ha puesto en práctica planes y operaciones de espionaje interno orientados a intimidar y agredir a los adversarios de la política belicista  del gobierno de Bush.

La metodología de persecución, acopio de información y procedimientos operativos se basan en postulados de la "guerra contraterrorista" externa. Se identifica a los adversarios de Bush como incursos dentro de un "eje del mal" interno que amenaza la seguridad nacional de EEUU.

Protestas "anti-Bush" en Nueva York, (Reuters)i

La metodología "contraterrorista" del FBI aplicada contra los activistas "antiguerra" busca crear cierta mentalidad para confundir al terrorismo externo con toda oposición que pueda producirse dentro del país.

La premisa básica es que toda persona que se oponga a la política extranjera o interna del gobierno es, por obligación, culpable de auxiliar e incitar a los terroristas.

El ex Fiscal de la nación, John Ashcroft, compareció ante el Comité Judiciario del Senado en diciembre, 2001, para explicar la lógica en la que el gobierno se basaba para adoptar las medidas dictatoriales de "seguridad interna".

Ashcroft defendió las acciones del gobierno para crear tribunales militares secretos en los cuales enjuiciar a individuos acusados de ser terroristas y puntualizó que todo el que criticara esas medidas "le estaba dando munición a los enemigos de Estados Unidos".

Luego formuló una advertencia: "A aquellos que les gusta asustar a la gente que aman la paz con el fantasma de las libertades que han desaparecido les tengo este mensaje: las tácticas de ustedes sólo ayudan a los terroristas, pues socavan la unidad nacional y disminuyen nuestra determinación". [Ver en inglés “Ashcroft defends Bush’s war against the Constitution: Tells Senate hearing that critics ‘aid terrorists’”]

Espionaje y amenazas

Durante  la Convención Nacional Demócrata, celebrada en Boston en agosto del año 2004, y la  convención del Partido Republicano en la ciudad de Nueva York a principios de septiembre, la Fuerza de Tarea Conjunta Contra el Terrorismo (JTTF]) del FBI movilizó a sus  agentes para que espíen, interroguen y amenacen a los manifestantes contra la guerra, inclusive interferir con sus actividades para rendirlas obsoletas.

Violando los derechos democráticos básicos y constitucionales, la JTTF actualmente mantiene bajo vigilancia y en varios casos ha interrogado a docenas de personas en por lo menos seis estados acerca de sus acciones y opiniones en contra de la guerra.

La JTTF ha visitado los hogares y lugares de trabajo de opositores a la guerra, así como también a amigos y a parientes. En ninguno de los casos se comprobó evidencia de actividad delictiva—ni perpetrada ni calculada—por parte de los individuos interrogados, no obstante lo cual el grupo especial del  FBI los tiene fichados e identificados como "terroristas.

Siguiendo las pautas establecidas por la política del gobierno de Bush tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, el FBI argumenta que se ve obligado a poner en práctica estas medidas debido al estado de "guerra contra el terrorismo", la cual -según el criterio oficial- está por encima a todas las libertades civiles fundamentales, inclusive la Primera Enmienda a la Constitución, que garantiza la libertad de expresión y la asociación libre.

Para las victimas, este  espionaje no es más que la resucitación del maccartismo, cuyo objetivo es silenciar a los los grupos, activistas  y dirigentes que se oponen a la estrategia belicista y las distintas políticas represoras  de la administración Bush.

La Unión pro Derechos Civiles de Estados Unidos (ACLU) informó en varias oportunidades el año pasado, que agentes del FBI vigilaban constantemente las actividades de los activistas políticos que planeaban manifestarse en varios acontecimientos políticos protagonizados por Bush, inclusive la Convención Nacional Republicana en septiembre.

El mismo esquema "preventivo" repitieron antes de la gran fiesta de asunción del segundo mandato de Bush en Washington, oportunidad en que fueron detenidas centenares de personas fichadas como "terroristas" en los archivos del JTTF.

El 16 de octubre pasado,The New York Times reportó que tres hombres en el Estado de Missouri,  fueron perseguidos por agentes federales por varios días durante el período previo a la realización de la convención Demócrata.

Según el diario, agentes del FBI visitaron los hogares de los padres de los jóvenes y los interrogaron acerca de las actividades y creencias políticas de sus hijos.

Los tres habían planeado participar con un grupo activista en una manifestación contra Bush durante la convención, pero no pudieron salir del estadoadebido a una orden jurídica que los obligó a comparecer ante un gran jurado federal el 29 de julio.

Denise Lieberman, directora de asuntos jurídicos de la ACLU en la sección oriental de Missouri, señaló: "La experiencia de ser vigilados por la JTTF debido a sus actividades de protesta han dejado a estos tres jóvenes muy aterrorizados. Las interrogaciones del FBI han tenido un efecto escalofriante sobre la libre expresión."

En Denver, Estado de Colorado, en el mismo periodo agentes policiales visitaron el hogar de Sarah Bardwell, estudiante de 21 años de edad haciendo un cursillo con el Comité de Servicio de los Amigos Americanos, grupo cuáquero contra la violencia.

La joven fue interrogada por cuatro agentes del FBI y dos oficiales de la policía de la ciudad de Denver, oportunidad en que, (según denunció la estudiante a la ACLU)  los agentes le dijeron a ella y a sus compañeras de casa que "estaban tomando ciertas medidas de precaución e investigatorias".

Según la ACLU, las preguntas que los agentes le hicieron a Sarah fueron muy similares a las que se le hicieron a otros que la JTTF había previamente interrogado: "¿Tiene usted planes para perpetrar actos criminales en la convención nacional? ¿Conoce a alguien que tenga esos planes? ¿Sabe usted que es un crimen tener conocimiento de, o prestarle ayuda a, alguien que tiene planes para perpetrar dicho delito y no denunciarlos?"

Los "planes" de los activistas contra el belicismo de Bush consisten simplemente en expresar públicamente su descontento con la política oficial de la Casa Blanca.

Paranoia persecutoria

Para las organizaciones de derechos humanos y los grupos de activistas la persecución que el FBI ha puesto en marcha es un elemento muy importante de la "guerra contra el terror" del gobierno de Bush.

Y es con esta "guerra" -señalan- que el gobierno ha buscado, desde un principio, la manera de sembrar el pánico proveniente de peligros externos y así justificar las medidas dictatoriales puestas en práctica por el estado mismo. Inmediatamente tras los ataques del 11 de septiembre, el blanco principal de estos ataques fueron inmigrantes árabes y musulmanes.

Varias redadas terminaron en el encarcelamiento de miles de personas por el solo hecho de su militancia contra el gobierno de Bush, o por pertenecer a la comunidad árabe o musulmana.

Muchos permanecieron detenidos por meses sin imputárseles ningún cargo. Otros fueron deportados sólo por haber infringido ciertos reglamentos insignificantes de inmigración. Este ataque contra los derechos básicos cada vez más se dirige contra los propios ciudadanos de Estados Unidos, denuncian las organizaciones de derechos humanos.

Para esas organizaciones, Bush y los Republicanos, con el apoyo de la gran mayoría de los Demócratas en el Congreso de EEUU, se aprovecharon de los eventos del 11 de septiembre, 2001, para socavar, de una manera sin precedente, derechos civiles muy antiguos: el derecho a la privacidad, la protección contra los registros y las incautaciones ilegales, la presunción de la inocencia y el derecho de habeas corpus.

A instituciones del Estado, tales como el FBI y la CIA, se les ha concedido poderes sin paralelo para compartir información por medio de enormes bases de datos computarizados, en tanto que el Acta Patriota de Estados Unidos de América y el Ministerio para la Seguridad de la Patria han integrado estas medidas anticonstitucionales a la estructura jurídica del país.

La paranoia persecutoria de la administración Bush se puso de manifiesto el día de la asunción del segundo turno presidencial enmarcado por el despliegue de  más de 6.000 efectivos policiales, 10 mil soldados de fuerzas especiales (sin contar un número no especificado de agentes del servicio secreto y policías sin uniforme), mientras el  área era vigilada por helicópteros y sistemas electrónicos de última generación.

Según el corresponsal de la BBC, unas cien cuadras del centro de Washington fueron cerradas al tráfico, en otras cien había restricciones a la circulación, y, a diferencia de ceremonias anteriores, esta vez se han establecido controles estrictos para presenciar el desfile.

En esa oportunidad los grupos operativos del JTTF practicaron. antes y durante la ceremonia, centenares de detenciones que fueron cuidadosamente omitidas por la gran prensa en su cobertura de información.

Un titular de The New York Times justificó ímplicitamente las detenciones realizadas por el gobierno y pintó de "agitadores políticos" a las víctimas del espionaje del FBI.

En distintas ediciones, el influyente diario estadounidense  críticó a estas "investigaciones burdas" del FBI, llamándolas ineficaces y un desvío de la verdadera "lucha contra nuestros enemigos extranjeros".

El 5 de octubre, 2003, el Boletín sobre el Espionaje del FBI admitió que el "FBI no posee ninguna información que indique que se están planeando actividades violentas y terroristas como parte de las manifestaciones [en contra de la guerra], pero si sostuvo que "existe la posibilidad que elementos de grupos activistas puedan tratar de participar en actos violentos destructivos para causar el desorden".

Las organizaciones de derechos humanos sostienen que existe una similitud muy nefasta entre esta política "preventiva" contra ciudadanos y residentes que respetan las leyes y, por otra, la política oficial por la cual  el gobierno de Bush lanza "guerras preventivas contra otros países, pretextando la "amenaza a la seguridad nacional".

La edición del Times del16 de agosto pasado, señala que el periódico ha obtenido una "opinión jurídica" de cinco páginas, previamente clasificada, del Asesor Jurídico del Ministerio de Justicia, quien asegura que la interrogación de los manifestantes, y el espionaje al cual han sido sometidos, no constituyen ninguna infracción de la primera enmienda a la Constitución, la cual protege la expresión libre.

Según el experto oficial citado por el Times: "Dada la índole limitada de semejante espionaje llevado contra el público, todo efecto ‘escalofriante' que dichos informes posiblemente causen [del espionaje del FBI] serían mínimos y mucho menos importantes que la imperativa de defender la seguridad y el orden para proteger al público durante manifestaciones tan enormes".

Los funcionarios del gobierno de Bush repetidamente han negado toda intención de restringir los derechos civiles e insinúan que estas acusaciones se basan en la "política de la calumnia".

Joe Parris, vocero del FBI en Washington, defiende las nuevas medidas contra los manifestantes en The New York Times: "el FBI no tiene que ver nada con la restricción de los derechos que la Primera Enmienda a la Constitución le garantiza a todos".

En sus comentarios al New York Times, Parris añadió que "la Primera Enmienda no protege la acción criminal. Lo que nos preocupa son los daños físicos que los convencionistas, los ciudadanos, los policías y los que primero llegan a esas situaciones podrían sufrir".

Esta declaración demuestra que el FBI cree en la existencia de una relación interactiva entre la expresión libre protegida por la Constitución y la "criminalidad violenta".

De esta manera  puede justificar el acoso y la intimidación de personas contra quienes, según la misma agencia policíaca del gobierno admite, no existe ninguna prueba de actividad delictiva.

El verdadero blanco

El Comité de Redacción del Sitio de la Maya Mundial Socialista (World Socialist Web Site: WSWS) lanzó su propia declaración el 7 de noviembre, 2001, en la que advirtió: "Aunque por el momento la mayoría de los que han caído víctimas de las redadas del gobierno son inmigrantes con raíces en el Oriente Medio y el Asia central, sólo es cuestión de tiempo antes de que estos mismo métodos antidemocráticos se usen de manera más amplia".

Para esa organización "cada vez queda más claro que estas medidas dictatoriales, las cuales aumentan cada vez más, no han aparecido para contrarrestar el peligro del terrorismo extranjero, sino para suprimir la creciente oposición a la política del gobierno. ¿Es mera coincidencia que los que el Comité Unido Contra el Terrorismo del FBI ha acusado de promover la violencia son inevitablemente oposicionistas a la política militarista del gobierno de Bush?"

"El gobierno todavía tiene que explicar por qué los oposicionistas izquierdistas a la política del gobierno son aliados conscientes o inconscientes del terrorismo", señala

"Vale la pena recordar el acto terrorista más sangriento que haya tenido lugar en suelo etadounidense anterior al 11 de septiembre: el bombardeo en la ciudad de Oklahoma City en abril, 1995, perpetrado por elementos fascistas relacionados a las milicias y a otros grupos vinculados a individuos muy destacados del Partido Republicano", continúa.

Luego el World Socialist Web Site y el Partido Socialista por la Igualdad advierten que "las acciones del FBI muestran que a partir del 11 de septiembre, los derechos civiles han sido enormemente socavados en Estados Unidos. Todas las medidas que se han adoptado—el Acta Patriota, la creación del Ministerio para la Seguridad de la Patria, los arrestos y las detenciones sin límite de tiempo de ciudadanos y no ciudadanos, acusados de ser "combatientes enemigos" que no tienen derecho a obtener defensa jurídica—representan el armazón de una dictadura militar".

Este artículo fue elaborado con información publicada en: http://www.wsws.org/


 VOLVER A HOME

comentar esta nota

© Copyright 2003  iarnoticias.com | Derechos reservados | Director Rodrigo Guevara

 

Se autoriza el libre uso, impresión y distribución de toda la información editada, siempre y cuando no sea utilizada para fines comerciales y sea citada la fuente.

contactos@iarnoticias.com