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(IAR-Noticias) 04-Mar-05 Informe especial
En
septiembre de 2004, el portavoz oficial de la Casa Blanca, Scott McClellan,
anunció que las últimas cifras mostraban que 997 militares norteamericanos
habían muerto en Irak, a 18 meses de la ocupación militar de ese país en
marzo de 2003.
De
acuerdo a conteos realizados por la agencia Associated Press y otros
medios norteamericanos, actualmente la cifra de soldados de EEUU que perdieron
la vida en Irak se aproxima a los 1500. Estos números coinciden en
general con el balance proporcionado por el Pentágono.
Esto indica que, en solo
5 meses, la potencia invasora perdió 500 efectivos, la mitad de
los que había perdido en 18 meses de ocupación militar.
La cifra total de bajas en lo que va del año 2005 asciende aproximadamente a
155 soldados de EEUU y más de 560 colaboracionistas iraquíes muertos
(militares, policías y civiles) por atentados y ataques de los rebeldes
iraquíes, según el resumen de información oficial registrado a diario por
la prensa.
Solamente en el mes de enero -según el mismo conteo
periodístico- murieron aproximadamente 106 soldados
norteamericanos y más de 300 colaboracionistas iraquíes ( entre policías y
soldados).
Si bien no hay un registro oficial periodístico de ciudadanos comunes muertos
por ataques (mayoritariamente chiíes), considerados "colaboradores civiles"
de EEUU por los rebeldes, el balance, en lo que va del 2005, no baja de las
300 víctimas, registradas principalmente en los atentados a mezquitas y
partidos políticos.
Estos números revelan, más que ningún análisis, la
efectividad mortífera de la guerrilla iraquí,
durante la escalada de ataques y atentados comenzada antes de las elecciones, y
que continua hasta el presente.
El accionar de la guerrilla iraquí

El mando militar estadounidense reconoció que la cuarta parte de los muertos de
EEUU son por ataques a los vehículos de combate Humvees, informó hace una
semana la cadena Al Jazeera.
Según el sitio CSAWeb,
500 muertos del total del total que lleva EEUU desde que se
inició la invasión en Irak son consecuencia de los ataques de la guerrilla a
los
vehículos de combate Humvees con bombas que estallan a su paso y
disparos de cohetes y lanzagranadas contra
los mismos.
Por otra parte el Pentágono
oculta la cifra real de su bajas dado que en sus datos no contabiliza a
los que mueren en hospitales fuera de Irak como consecuencia de las heridas
ocasionadas por las acciones de la guerrilla.
El número oficial de muertos es de más de 1.495,
pero otras fuentes la elevan a los 1.532, no
contabilizándose entre los heridos (oficialmente 10.900) a los
afectados por depresión y enfermedades
mentales.
El Pentágono había anunciado que blindaría a los Humvees, no concebidos para una
situación de guerra sino para transporte en la retaguardia. Hasta el momento
sólo 2.000 de los 19.000 vehículos Humvee que EEUU ha desplegado en Irak han
sido blindados, lo que causa mayor cantidad de muertos entre los soldados de
EEUU.
La semana pasada el diario The Washington Post informó que la ofensiva
rebelde contra las fuerzas ocupantes y los colaboracionistas alcanzan un
promedio de 60 ataques diarios desde los comicios, el 30 de enero.
Analistas de inteligencia de EEUU citados por el Post señalan que la
guerrilla actúa en células pequeñas, y que sus combatientes han huido de las
grandes concentraciones de combatientes como en Faluya, lo que facilita su
accionar efectivo y rápido repliegue.
Por otra parte, el diario británico The Independent informó que sólo
5.000 soldados colaboracionistas están entrenados para el combate contra la
resistencia. El Pentágono está estudiando cómo concretar el plan de
formación de 270.000 soldados y policías colaboracionistas se retrasa.
El fracaso de las fuerzas colaboracionistas se produce
principalmente por el incremento de los ataques y atentados rebeldes que
provocan deserciones constantes entre los reclutas y los efectivos
iraquíes.
El Pentágono admite que unos 5.500 soldados
desertaron, aunque
las organizaciones de familiares creen
que la cifra real es probablemente mucho mayor.
Algunos de estos
desertores han huido a Canadá.
El semanario alemán Der Spiegel publicó recientemente un reportaje en el
que se cuenta la historia de Darrell Anderson, un soldado de 22 años de
Lexington, Kentucky, que desertó tras conocer que su unidad, la Primera División
de Tanques de EEUU, con base en Alemania, iba a ser enviada a Irak. Anderson se
encuentra ahora en Canadá con algunos otros antiguos soldados de EEUU.
Según Hal Bernton, un
periodista del Seattle Time, la “Reserva del Ejército ha puesto en marcha
una nueva política destinada a poner fin a estas dimisiones.
En aplicación de esta
política, los oficiales que tengan a su cargo como mínimo a una compañía y que
no hayan sido desplegados aún en Irak o Afganistán no podrán renunciar, a
menos que puedan demostrar “razones personales extremas.”
En Fort Bragg, la mayor instalación militar del mundo y sede de la
célebre 82 División Aerotransportada del ejército, conocida como la
”Guardia de Honor de Estados Unidos”, por lo menos 50 de sus soldados en Irak
murieron en acción.
Este panorama se contradice con el que presentó el general del ejército Charles
H. Swannack Jr., comandante de la 82 División Aerotransportada, quien hace un
año declaró ante periodistas en Bagdad: "Estamos
deslizándonos hacia el éxito".
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, había dicho que Washington
apostaba a una "estrategia del éxito" basada en la preparación para el
combate de los colaboradores de EEUU, en oposición a la "estrategia de salida"
que plantean los demócratas y los medios de comunicación vinculados a
la oposición.
Un informe elaborado en el mes de octubre pasado por una
comisión estratégica del Pentágono admite que la guerra en Irak está perdida,
y fue suprimido durante la campaña electoral.
El documento, publicado por el Destacamento Special
sobre Comunicación Estratégica del Consejo Científico de Defensa,
fue "silenciado" por los medios más importantes de EEUU. Nadie en los
ámbitos políticos -ni Republicano ni Demócrata-
aludió a sus revelaciones.
El informe fue
suprimido durante el período de la campaña electoral, cuando sus
conclusiones sin duda habrían creado
graves problemas para el gobierno de Bush.
Enfermedades mentales
Muchos
marines sufren profundas enfermedades psiquiátricas después de
servir en Irak, según un documento de la Marina de EEUU obtenido por la Unión
Americana de Libertades Civiles.
El
documento señala que algunos marines relataron cómo habían matado a soldados
iraquíes en combate o habían apuñalado a iraquíes que se hallaban en el suelo,
con el fin de asegurarse de que estaban muertos. Algunos de ellos fueron
apuñalados hasta 28 veces.
Según
The New York Times, el estudio demuestra que “uno de cada seis
soldados norteamericanos tiene síntomas de aguda ansiedad, fuerte depresión o
desorden de estrés postraumático, una proporción que, según algunos
expertos, podría aumentar eventualmente hasta uno de cada tres, la tasa que fue
hallada entre los veteranos del Vietnam.”
Estos problemas psicológicos
han incrementado la tasa de suicidios entre los marines norteamericanos,
que ha alcanzado su nivel más alto de los pasados cinco años.
En 2004 hubo 32 suicidios
confirmados o posibles de marines estadounidenses, sobrepasando así a los 28
ocurridos en 2001, cuando EEUU invadió Afganistán.
Aunque los marines son
el cuerpo militar más reducido de EEUU, en lo que respecta al número de sus
efectivos, han venido teniendo la tasa de suicidios más alta, una media
de 25 al año, de entre los distintos cuerpos militares de EEUU desde 1999, año
en que el gobierno estadounidense comenzó a conservar registros detallados.
Además, el Times señala
que “hasta finales de septiembre, el Ejército había evacuado a 885 soldados de
Irak por razones psiquiátricas, incluyendo a algunos que habían amenazado con o
tratado de suicidarse.”
Rechazo y movilizaciones en todo el mundo

Este lunes una encuesta de la consultora Zogby evidenció que el 61 por
ciento de los estadounidenses piensa que fue un error la agresión armada al
país árabe, en tanto un 39 por ciento considera que valió la pena.
Según informó el diario
The Christian Science Monitor medio centenar de pueblos en el estado de
Vermont exigirán la salida de las tropas de EEUU de
Irak, mientras
crece el rechazo nacional a la guerra.
De acuerdo con el diario, de los
251 pueblos de Vermont, 200 han enviado efectivos de la Guardia Nacional al
país del Golfo Pérsico, y según las estadísticas la proporción de militares
del Estado muertos en suelo iraquí es superior a la de cualquier otro territorio
norteamericano.
Esto "trae al debate a las mismas personas que deben discutir el impacto de
la guerra: las familias de los guardias nacionales, los políticos locales,
los departamentos de policía, y los funcionarios de educación", aseguró Nancy
Lessin, cofundadora de la organización Familiares de Militares al Habla.
La agrupación antibelicista prevé una campaña en la cual instará a las
autoridades a estudiar los efectos de la guerra, sobre todo las
consecuencias del envío de miembros de la Guardia Nacional, desde el estado de
Oregón, en el noroeste, hasta Maine, en el noreste.
Para el próximo 19 de marzo, al cumplirse dos años de la invasión a Irak
diversas organizaciones en Estados Unidos preparan manifestaciones contra la
embestida bélica al país árabe.
Bajo el lema
"El mundo dice fin a la guerra", la coalición Unidos por la Paz y la
Justicia llamó a los norteamericanos a rechazar ese día a la Administración Bush
y exigir el regreso a casa de los 150 mil militares desplegados en suelo iraquí.
”El mensaje no es "que los
muchachos vuelvan a casa después de arreglar las cosas",
sino "que vuelvan ahora”, dijo a
la agencia IPS
Lou Plummer, un veterano de guerra hoy devenido en pacifista, quien tiene un
hijo militar en actividad.
La movilización es organizada por
veteranos de guerra y familiares de soldados. Asistirán delegaciones incluso
desde el lejano estado de Hawaii, un archipiélago en el océano Pacífico.
Entre los oradores figuran Daniel Berg, padre de Nick Berg, un civil
estadounidense decapitado en Irak, Lila Lipscomb, la madre de un soldado muerto
que apareció en la película ”Fahrenheit 9/11”, y David Potorti, cuyo hermano
murió en el atentado del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.
El fin de semana, Plummer asistió a una conferencia de activistas contra la
guerra en el sudoriental estado de Missouri, en la que participaron varios
cientos de pacifistas, ex combatientes y familiares de soldados de 35 de los
51 estados estadounidenses y de Canadá.
Fue la primera reunión para considerar el derrotero del movimiento contra la
guerra en Irak después del comienzo del segundo
periodo presidencial de George W. Bush.
La conferencia fue coordinada por la coalición Unidos por Paz y Justicia, que
reúne a mil organizaciones nacionales y locales.
”Planeamos lanzar una campaña educativa a nivel nacional para alcanzar a
personas que están de acuerdo con nosotros pero no participan en el movimiento”,
dijo a la coordinadora de la red, Leslie Cagan.
Además, los opositores a la guerra en Irak apuntarán
contra los problemas económicos en las comunidades locales estadounidenses,
intentarán forjar
alianzas entre religiosos y laicos y mantendrán la presión sobre el
Congreso norteamericano.
”El mensaje no es "que los
muchachos vuelvan a casa después de arreglar las cosas",
sino "que vuelvan ahora”, dijo a
la agencia IPS PLou
Plummer, un veterano de guerra hoy devenido en pacifista, quien tiene un hijo
militar en actividad.
”Planeamos lanzar una campaña educativa a nivel nacional para alcanzar a
personas que están de acuerdo con nosotros pero no participan en el movimiento”,
dijo a la coordinadora de la red, Leslie Cagan.
También habrá protestas y manifestaciones en todo el
mundo. Ya en febrero de 2003, un mes antes de la invasión, más de 10
millones de personas marcharon simultáneamente en 60 países para repudiar la
inminente guerra.
Para este año se planifican actividades en Alemania, España,
Dinamarca, Gran Bretaña, Grecia, Francia, Islandia, Italia y otros
países europeos, así como en Australia, Bangladesh, Brasil, Corea del Sur, Japón
y Sudáfrica.
En Sydney, la ciudad más poblada de Australia, los manifestantes también
protestarán contra la decisión del gobierno de John Howard de enviar otros 450
soldados a Iraq, anunciada esta semana.
Las actividades en Suecia son coordinadas por la Red Contra la Guerra, que reúne
a 40 partidos políticos, organizaciones religiosas y otras instituciones.
El principal acto será en el centro de Estocolmo,
e incluirá en su plataforma el cese de la ocupación de territorio palestino por
parte de Israel.
El "Síndrome Vietnam"

El primero en hablar
del "Síndrome Vietnam" en EEUU fue el senador demócrata Edward Kennedy
quién advirtió a Bush que su administración en Irak estaba produciendo un
fenómeno similar al producido por la guerra del sudeste asiático, en la
década del
setenta, donde EEUU tuvo que retirarse después de perder miles de
soldados en la contienda.
IAR-Noticias
señaló, en noviembre pasado, que, en términos políticos y sociales, y a
corto plazo, el empantanamiento de las tropas norteamericanas en
Irak le iba a costar a Bush y a su
administración una reacción -de características todavía no mensuradas- dentro de
EEUU,
donde la oposición y
familiares de las víctimas esperaban
el momento oportuno para protestar por la muerte y mutilación de soldados
norteamericanos en Irak.
Habíamos señalado
que la oposición política y mediática "anti-Bush", los perdedores de
la elección del 8 de noviembre, con The New York Times y The
Washington Post a la cabeza, retomarían las campañas contra el presidente
apuntando a su flanco más débil: la ocupación militar y los muertos de Irak.
(ver:
La nueva estrategia editorial de The New York Times).
Por más que Bush y su administración
salieron fortalecidos con el triunfo electoral,
los comicios, reñidos como nunca históricamente, polarizaron
a la sociedad norteamericana alrededor de lo que estaba
pasando en la ocupación militar de Irak.
Toda la política editorial, tanto de The New York Times
como de The Washington Post, se orientaron, tras los comicios,
a crear un "síndrome Vietnam" en sintonía con la
estrategia de los demócratas en el Congreso norteamericano, en una puja por el
poder con los halcones del Pentágono a quienes no
pudieron arrebatar por vía electoral los negocios y el poder de la Casa
Blanca.
En enero de año esa maniobra adquirió una evidencia clara cuando
16 representantes demócratas del Congreso
exigieron a Bush la retirada inmediata de las tropas de Estados Unidos de
Irak, según informaba
la prensa
norteamericana.
Encabezados por la representante Lynn
Woolsey, los congresistas pidieron al mandatario iniciar de inmediato el
retiro de los 150 mil efectivos estadounidenses, en una carta pública
enviada a la Casa Blanca.
Hay que recordar que
en los últimos días de diciembre pasado el jefe de la Casa Blanca
había decidido incrementar la presencia militar
en esa nación ocupada, a fin de intentar "preservar la
seguridad" en torno a las elecciones del 30 de enero.
Además, Bush y el
Pentágono habían
ratificado que las tropas norteamericanas no se retirarán hasta
tanto las fuerzas iraquíes, armadas y entrenadas por Estados Unidos, sean
capaces de hacerse cargo de la situación.
La misiva de los legisladores
demócratas fue enviada a diversos sectores políticos de Washington, a fin de
"promover el debate" sobre
cómo Estados Unidos podía retirar sus unidades militares
de aquel país del Golfo Pérsico.
La carta a Bush se dio a conocer justo cuando Brent Scowcroft, ex secretario de
Seguridad Nacional bajo la presidencia de Bush padre, decía
en Washington que la continuación de la insurrección trae a discusión el asunto
de cuándo "nos vamos a ir" de allí.
Woolsey y otros demócratas
de la Cámara Baja, entre estos Sam Farr, de Carmel, Pete
Stark, Fremont, y Barbara Lee, Oakland, urgieron al mandatario a sacar a los
ocupantes.
La retirada es "el único camino
para ayudar realmente a nuestras tropas", afirmaban
los congresistas en el texto enviado a Bush.
A diferencia del
sentimiento genuino de los familiares de las víctimas y de la población en
general, la maniobra de los políticos demócratas y de un sector del
establishment estadounidense no está exenta de oportunismo y doble
discurso.
Estos mismos
demócratas (tanto como Kerry que fue su candidato en la últimas elecciones)
apoyaron la invasión a Irak en el 2004 y suscribieron todos los presupuestos
militares solicitados por Bush en el marco de la ocupación de Irak como en el de
la "guerra contra el terrorismo".
No obstante, en su
carta pública, sostenían que la invasión ha
provocado renovados sentimientos antinorteamericanos entre la población
iraquí y otros pueblos árabes.
Consideraban
además que la agresión hizo a Irak un país
"menos seguro", en franca contraposición con
la postura de la Casa Blanca. Afirman que la mejor manera de combatir a la
insurgencia es sacando a los militares del Pentágono.
En eso de que Irak es
un país "menos seguro", no se sabe bien que querían decir estos legisladores,
" ya que la invasión de 140.000 soldados y tanques norteamericanos, que ellos
avalaron y apoyaron, le quitaron la seguridad y la vida a 100.000 iraquíes,
entre ellos niños, mujeres y ancianos.
Pero aunque
oportunista, la movida de los demócratas tiene su lado positivo, dado que
a través de ella se orienta a crear el gran debate nacional "sobre los
muertos de Estados Unidos en Irak"
que estaba previsto para el último tramo de la campaña
electoral de Kerry antes del 2 de noviembre, y que finalmente fue desechado por
su equipo de campaña.
Siempre se dijo por otra parte -todos los expertos en Estados Unidos así lo
sostienen- que el Talón de Aquiles de Bush en Irak eran los soldados
estadounidenses muertos o heridos que dejaría la ocupación.
El sentimiento "anti-Vietnam" es tan fuerte como el miedo al "terrorismo" en las
franjas mayoritarias de la sociedad estadounidense. Bush, así coinciden todos
los especialistas, ganó las elecciones con el "miedo al terrorismo".
La movida de los legisladores demócratas solo se trataría de la
primera fase de una ofensiva para exigirle a Bush
que transparente la verdadera cifra de muertos y heridos
estadounidenses en las masacres del triángulo suní
y en todo Irak.
De esta manera tratan de que Bush, que contó hasta ahora
con el silencio y la complicidad de la opinión pública internacional para
ejecutar su genocidio militar en Irak, encuentre su
Waterloo político dentro de su propio Imperio.
El "Síndrome Vietnam", a
medida que se suman los marines muertos y heridos en Irak,
y con el programa de rechazo y movilizaciones que se
avecina tanto en EEUU como en el mundo, se cierne cada
día con más certeza sobre la cabeza de George W
Bush.
La información para este informe fue tomada de
las siguientes fuentes:
IAR-Noticias
Rebelión
Prensa Latina
Agencia IPS
The New York Times
La Jornada
CSCAweb
Äl Jazeera
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