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(IAR-Noticias) 07-Abr-05 /
Red Voltaire
Cada
vez con más frecuencia, think tanks / [centro de investigación, propaganda y
divulgación de ideas, generalmente de carácter político N del T.]
neoconservadores como el Center for Security Policy [1]
citan las publicaciones de la Jamestown Foundation.
Esta asociación, creada en 1983,
estaba prácticamente inactiva hasta que fue reanimada con motivo del 11 de
septiembre para ser integrada al dispositivo del paso brusco de la Guerra Fría a
la Guerra contra el Terrorismo.
Durante el primer mandato de Reagan,
varios tránsfugas comunistas se quejaron de no haber tenido en Occidente una
carrera comparable a la que habían dejado en el Este. Al entonces director de la
CIA, William J. Casey, se le ocurrió la idea de complacer a algunos de ellos
publicando sus testimonios. Así mataba dos pájaros de un tiro: por un lado, los
tránsfugas recuperaban la posición pública que habían perdido y, por otro, sus
declaraciones alimentaban la campaña anticomunista de la Agencia de espionaje.
Así se creó la Jamestown Foundation.
Su dirección le fue confiada a William Geimer. Este sacó al escenario público a
dos altas figuras políticas del Este que habían pedido asilo político en los
Estados Unidos: a uno de los antiguos amos rumanos de la información, el general
Ion Pacepa y, sobre todo, al ex subsecretario de las Naciones Unidas, el
diplomático soviético Arkady Shevchenko, quien había desertado en abril de 1978
y caído en un estado depresivo.
Este último publicó sus memorias, que
se convirtieron en un best-seller [2]
y le abrieron las puertas de los estudios de televisión y de las salas de
conferencia.
La obra estaba repleta de anécdotas y
de detalles sobre el funcionamiento del Kremlin dados por un testigo ocular.
Infelizmente, una investigación periodística [3]
demostró que Shevchenko no había estado presente en muchas de las situaciones
que narraba. Nunca se supo si se trataba de un fabulador que había engañado a la
CIA o de una campaña de insidias organizada por la Agencia de espionaje.
Las memorias de Pacepa, por su parte,
no fueron impugnadas [4]. En
este período, la Fundación contaba entre sus administradores tanto a Dick Cheney
como a Marcia Carlucci (esposa de Frank C. Carlucci, entonces el número 2 de la
CIA).
Aunque la Jamestown Foundation
desempeñó un papel en el período de Reagan, sus actividades se vieron pronto
limitadas debido al derrumbe de la Unión Soviética, acontecimiento que la
privaba de una de sus razones de ser. Se concentró entonces en la edición de un
boletín diario de noticias sobre el mundo postsoviético.
Asimismo, se le pidió resolver el
caso del comandante Viktor Sheymov, un tránsfuga de la KGB, que se consideraba
afectado en la aplicación del protocolo de reubicación que había firmado con la
CIA. Tomó como abogado a uno de los administradores de la Fundación, el Sr. R.
James Woolsey, y renegoció con la agencia su salario mensual y sus ventajas [5].
Pero sólo después que la Corte
Suprema designó a Bush para ocupar la Casa Blanca fue que la Fundación se
reactivó plenamente, tarea llevada a cabo por Woolsey (quien entretanto había
sido director de la CIA) y por el ex consejero nacional de Seguridad, Zbigniew
Brzezinski [6].
La misión consistía en adaptar el
discurso de la Guerra Fría (llamada «Tercera Guerra Mundial») a la Guerra contra
el Terrorismo (llamada «Cuarta Guerra Mundial»).
En su versión actual, la Jamestown Foundation edita una serie de boletines
informáticos que alimentan los think tanks neoconservadores:
Chechnya
Weekly (semanal) es el boletín oficial del American Committee for Peace in
Chechnya (Comité Norteamericano para la Paz en Chechenia) de Zbigniew Brzezinski
y Alexander Haig, que es una filial de la Freedom House [7]
de R. James Woolsey [8] . Su
redactor es Lawrence A. Uzzell, un universitario que durante la Guerra Fría se
había dedicado a defender la libertad religiosa en el mundo comunista.
China
Brief (bimensual) es redactado desde julio de 2001 por un universitario
neoconservador, Arthur Waldron, quien es además administrador de la Freedom
House. Un suplemento, la North Korea Review, se publica con frecuencia irregular
y gira en torno a un tránsfuga de alto nivel, Il-Kwawg Sohn.
Terrorism
Monitor (bimensual), que desde septiembre de 2003 amplía su campo de observación
al Cercano Oriente y responde a las nuevas preocupaciones de Washington. Su
redactor es Mahan Abedin, colaborador del Middle East Forum de Daniel Pipes [9],
y difunde una visión paranoica del Islam. Un suplemento, Terrorism Focus
(bimensual) presenta análisis de documentos redactados en Londres por Stephen
Ulph, periodista del grupo de prensa militar-industrial Jane’s.
No puede dejar de asombrar el
carácter no representativo, sino fantasioso, de los documentos analizados, todos
los cuales contribuyen a reforzar la idea de que existe una poderosa e invisible
organización jihadista mundial llamada Al Qaeda.
Eurasia
Daily Monitor es la publicación faro de la Fundación. Se inició de modo sencillo
en 1995, convirtiéndose en el diario de referencia para los intereses
estadounidenses en el mundo postsoviético. Ataca a la Rusia de Putin y elogia la
«democratización» en marcha de las «revoluciones» de rosas, naranja, de los
tulipanes, etc. Su dirección está a cargo de la profesora Ann Robertson, con la
ayuda de una docena de periodistas.
En realidad, la Jamestown Foundation
es uno de los elementos de un dispositivo más amplio controlado por la Freedom
House y vinculado a la CIA.
En la práctica, se ha convertido en
una agencia de prensa especializada en temas referentes a los Estados comunistas
y poscomunistas y al terrorismo.
Si bien publica informaciones de
calidad sobre asuntos susceptibles de comprobarse, no vacila en lanzar las
imputaciones más burdas sobre el resto, brindando así a los think tanks
neoconservadores una imagen del mundo que corresponde a sus fantasmas y
justifica su política.
También existen muchos otros medios o
soportes con la cual el espionaje estadounidense trata de inmiscuirse o
controlar, sea el debate público o tener una influencia en la opinión de los
ciudadanos.
Red Voltaire
Ver los
artículos de Red Voltaire
[1]
«El Center
for Security Policy: Los manipuladores de Washington» , por Thierry Meyssan,
Voltaire, 11 de enero de 2005.
[2]
[2] Breaking with Moscow por Arkady N. Shevchenko, Random House, 1985.
[3]
«The spy who came in to be sold; the invention of Arkady Shevchenko, supermole
», por Edward Jay Epstein, The New Republic, 15 de julio de
1985.
[4]
Red Horizons, Chronicles of a Communist Spy Chief por el teniente general Ion
Mihai Pacepa, Regnery Publishing, 1987.
[5]
Este asunto salió a la luz en el año 2000 con motivo de un proceso que
enfrentaba a la CIA a un par de tránsfugas comunistas. La Agencia se encargó de
garantizar cierto nivel de ingresos a los espías a quienes había dado una nueva
identidad: John & Jane Doe. Con carácter regular, se les pagaba una
indemnización cuyo monto iba disminuyendo gradualmente hasta cesar, a medida que
aumentaban los ingresos legales de la familia. Pero como resultado de una
fusión-restructuración empresarial, el Sr. Doe perdió su empleo y reclamó, sin
lograrlo, que la CIA reanudara sus pagos compensatorios. El caso fue presentado
recientemente ante Corte Suprema, cf «Court to Hear Arguments of CIA Spies» por
Charles Lane, The Washington Post, 10 de enero de 2005, p. A2.
[6]
«La
monstruosa estrategia para destruir Rusia» por Arthur Lepic, Voltaire, 12 de
diciembre de 2004.
[7]
«Freedom
House: cuando la «libertad» no es más que un pretexto», Voltaire, 3 de enero
de 2005.
[8]
El Comité fue creado en 1999 y el semanario comenzó a publicarse en el año 2000.
[9]
«Daniel
Pipes, expert de la haine» texto en francés), Voltaire, 5 de mayo de 2004.
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