|
(IAR-Noticias) 14-May-05
Por Patrick Martin -
WSWS
El
analista del Departamento de Defensa Lawrence A. Franklin, fue acusado el 4 de
mayo por 6 delitos relacionados con la entrega de información
"clasificada" a personas no autorizadas a recibirla. Él está acusado de pasar
documentos a dos lobbystas pro-israelíes, funcionarios del Comité de Asuntos
Públicos de Israel (AIPAC), los cuales a su turno remitieron el material (de
inteligencia) al Estado judío.

De acuerdo a documentos del tribunal, Franklin
también hizo desautorizadas entregas a (no determinados) representantes de
medios y a un no identificado funcionario extranjero, que se cree sea Naor Gilon,
jefe del Departamento Político de la embajada de Israel en Washington. La prensa
israelí reportó que Gilon dejó su puesto en USA para retornar a Israel.
La Embajada de Israel lo llamó "una decisión personal", declarando que no tuvo
nada que ver con el caso Franklin. De acuerdo a un informe de prensa, el FBI
está también investigando si material altamente clasificado (secreto) de la NSA
(Agencia Nacional de Seguridad) "fue también enviado a Israel".
La investigación sobre Franklin fue hecha por primera vez pública el pasado
agosto, con la revelación de que el FBI estaba llevando a cabo una operación de
vigilancia sobre el AIPAC (Comité de Asuntos Públicos de Israel), uno de
los más poderosos de los grupos que hacen lobby en Washington. Dos
funcionarios de AIPAC fueron el blanco: Steven Rosen y Keith Weisman, director
del grupo de temas de política exterior y analista mayor del Medio Oriente,
respectivamente.
Esto fue seguido por varias incursiones del FBI en las oficinas de AIPAC,
en las cuales los agentes se llevaron computadoras y archivos usados por Rosen,
Weissman y otros cuatro funcionarios, incluido el director Howard Kohr y el
gerente general Richard Fishman. AIPAC inicialmente denunció las acusaciones
como una campaña antisemita. El mes último, sin embargo, el grupo despidió a
Rosen y Weissman, aunque continúa pagando sus gastos legales.
Franklin es el especialista principal sobre Irán del Pentágono, y trabajó para
el subsecretario para políticas, Douglas Feith, un miembro clave del grupo
neo-conservador de civiles que empujaron más duramente por acciones militares de
USA contra Irak. Franklin no es un político designado o activista, pero su
visión de línea dura sobre Irán concuerda con la agenda política de los
neo-conservadores. Él también tiene cercanas conexiones personales con
Israel, habiendo trabajado frecuentemente en tiempo compartido como agregado de
defensa en la embajada de USA en Tel Aviv, como parte de su servicio en la
reserva militar.
Esto tomó la forma de una investigación del FBI y de una serie de filtraciones
en la prensa, y ha ido irrumpiendo como un amargo conflicto dentro del
establishment político de Washington. La base del conflicto es el reconocimiento
de que la invasión a Irak ha devenido en un desastre estratégico para el
imperialismo americano. Lanzada inicialmente sobre la premisa de que Estados
Unidos iba a conquistar fácilmente el país y asegurar el control de sus inmensos
recursos petroleros - los segundos del mundo - la guerra en Irak se ha
convertido en un problema, reteniendo, indefinidamente,140.000 efectivos, el
volumen de lo desplegable por el ejército de USA.
Washington esperaba lograr una posición de indisputado dominio en los mercados
del petróleo con el control de Irak y Afganistán y de otras bases militares
obtenidas después de los ataques del "9/11", y una importante posición
estratégica en el Medio Oriente y Asia Central. En vez, Irak ha devenido una
ciénaga que restringe, más que expandir, la posibilidad de los Estados Unidos de
amenazar con más agresiones militares. El general Richard Myers, jefe del estado
mayor conjunto, admitió la semana última en un testimonio en el Congreso, que el
despliegue en Irak, haría a las acciones militares adicionales más difíciles
y costosas.
Ninguna parte de la elite que gobierna USA va a aceptar el abandono de la
aventura Irak, la cual sería una derrota más desastrosa que Vietnam. Las
divisiones han emergido sobre los siguientes pasos después Irak, con la
línea dura de la facción de los neo-conservadores, impulsados por la casi
mesiánica creencia en la potencia militar de USA, y demandando una agresiva
campaña contra Irán. Sus oponentes, caracterizados como "realistas" en los
corrillos de Washington, abogan por un más estrecho enfoque, para asegurar Irak
y confiar, al menos por los tiempos por venir, en los métodos diplomáticos para
tratar con Irán y otros potenciales objetivos, como Corea del Norte.

Las cuestiones en la disputa con Irán incluyen el apoyo de USA a los grupos
exiliados, la credibilidad de la inteligencia de USA sobre el alegado proyecto
de armas nucleares, y la potencial acción militar de USA - en otras palabras, la
misma constelación de temas que emergieron en relación a Irak y la exposición de
sus mentiras en el desarrollo de la guerra en Irak: no había armas de
destrucción masiva, no había vínculos con Al Qaida, no había planes por parte de
Saddan Hussein de usar terroristas contra Estados Unidos.
El conflicto se fue desarrollando aún antes de la conquista de Irak, pero
comenzó a emerger más abiertamente en el período desde la reelección de Bush, en
una serie de desplazamiento personales y filtraciones a la prensa. En el
Pentágono los dos neo-conservadores más cercanamente asociados con la campaña de
guerra contra Irak, el asesor del secretario de defensa, Paul Wolfowitz y el
subsecretario para políticas, Douglas Feith, fueron removidos. Feith presentó su
dimisión en enero, aunque no ha sido reemplazado hasta ahora. En marzo,
Wolfowitz fue ascendido, como jefe del Banco Mundial.
Otro prominente neo-conservador, John Bolton, N° 3 en el Departamento de Estado,
ha sido nombrado embajador de USA en la ONU (luego que la entrante secretaria de
estado, Condoleeza Rice declinó nombrarlo su asesor). La oposición a su
nombramiento ha sido alimentada por una serie de filtraciones de ex y actuales
funcionarios de Departamento de Estado con viejas diferencias políticas con
Bolton, particularmente sobre Irán y Corea del Norte.
Estos conflictos han sido acompañados por esfuerzos en levantar tensiones con
Irán a través de filtraciones a los medios. Citando fuentes de inteligencia,
Seymour Hersh reporta en el New Yorker que USA ha llevado adelante operaciones
de reconocimiento de inteligencia dentro de Irán desde bases en Afganistán
buscando información sobre objetivos para futuros ataques aéreos. Funcionarios
del Pentágono revelan que planes de contingencia para acciones militares contra
Irán han sido rediseñados. Y el vicepresidente Richard Cheney abiertamente
sugiere que Israel puede llevar a cabo un golpe militar contra
instalaciones nucleares iraníes.
Es en este contexto político que las investigaciones sobre Franklin se vienen
desarrollando. Los medios pro-israelíes han establecido que la CIA y el FBI
están tomando como objetivos a neo-conservadores con cercanos lazos con el
gobierno del primer ministro Ariel Sharon. El New York Sun, que tiene
lazos estrechos con los neo-conservadores, señaló que la investigación del FBI
sobre las filtraciones del Pentágono fue instigada por el mismo Rumsfeld.
La disputa sobre la política con Irán refleja no solamente diferentes
perspectivas estratégicas, sino conflictivos intereses de estado, dado
los cercanos lazos entre los neo-conservadores y el gobierno de Sharon en
Israel. Aunque Israel y los Estados Unidos han sido desde hace tiempo cercanos
aliados contra los estados árabes y el pueblo palestino, sus intereses no son
idénticos.
El incidente más notorio de un conflicto USA-israelí emergió con el caso de
Jonathan Pollard, cuando el analista de la Marina fue descubierto espiando para
Israel en 1986 y fue sentenciado a prisión de por vida. Él esta en prisión
todavía, a pesar de las repetidas demandas de diferentes gobiernos israelíes,
por la inflexible oposición a su liberación por parte de el aparato de
inteligencia-militar de USA.
Mientras los funcionarios israelíes declaran que luego de Pollard ellos han
detenido todas las operaciones de espionaje contra el gobierno de USA, hay
pocos funcionarios en Washington que creen tales declaraciones (uno de las
muchos inexplicables facetas del affaire Monica Lewisnky fue el alerta del
presidente Clinton que ella debería tener cuidado en sus llamadas telefónicas a
la Casa Blanca porque las líneas eran monitoreadas - una observación que
seguramente fue una referencia a una vigilancia israelí).

El diario liberal American Prospect reporta en el pasado noviembre: "desde el
caso Pollard ... al menos 6 acusaciones selladas que han sido emitidas contra
individuos por espionaje a favor de Israel". Ninguna de esas acusaciones han
terminado en procesamientos abiertos, todas ellas han sido manejadas
discretamente a través de canales diplomáticos.
El caso Franklin no parece involucrar espionaje. No hay indicación de que
Franklin haya tenido acceso a información secreta sobre tecnología, códigos de
comunicación u operaciones encubiertas de USA. Él era un analista en la Oficina
de Políticas Especiales, encargado de ayudar a desarrollar las políticas de USA
hacia el régimen iraní, y él suministró documentos a AIPAC e Israel sobre ese
asunto.
Los Estados Unidos tienen una larga historia de manipular las políticas de Irán,
y por un cuarto de siglo, durante el reinado del Sha Reza Pavlevi, confiaba en
Irán la tarea de ser su principal policía en la región del Golfo Pérsico. A
pesar de las presentes tensiones con el régimen fundamentalista de Teheran,
Washington considera Irán el mayor y más poblado país en Asia sudoccidental, con
grandes reservas de petróleo, como un aliado deseable y con un potencial valor
estratégico.
Para Israel, sin embargo, la percepción de las ambiciones nucleares de Irán son
la amenaza estratégica N° 1 a la existencia del régimen sionista: en
parte, porque una bomba atómica, no importa lo primitiva que sea, puede destruir
el estado de Israel; y en parte porque Israel confía en el efecto disuasivo de
su masivo arsenal nuclear para neutralizar la enorme ventaja en cantidad de
gente de los árabes y de los estados musulmanes. Si alguno de esos estados
fueran a devenir en potencia nuclear, esto alteraría dramáticamente el balance
estratégico de la región. (¿y Pakistán largamente musulmán y la India con un 20
% de musulmanes?).
Estas preocupaciones han sido evidentemente compartidas por Franklin. Él
inicialmente se acerca a 2 funcionarios de AIPAC con información sobre alegados
apoyos por parte de Irán para ataques a las fuerzas de USA en Irak, así como
amenazas a espías israelíes operando en la zona controlada por los kurdos en el
norte de Irak, en junio de 2003. Las acusaciones penales contra Franklin están
relacionadas a esta transferencia de información.
Las relaciones de Franklin con AIPAC llaman la atención de el FBI, según se
reporta, como parte de su investigación de las actividades de Ahmed Chalabi,
el exiliado iraquí shiita quien a jugado un rol mayor en suministrar al gobierno
de USA falsa evidencia para sostener sus argumentaciones de que Saddan estaba
construyendo "armas de destrucción masiva" - la acusación central en la campaña
de la administración Bush para ir a la guerra con Irak.
Chalabi sirve en el gobierno provisional establecido por USA en Bagdad, antes de
romper ostensiblemente con Washington hace un año y después que la policía
respaldada por USA incursionó en las oficinas de su Consejo Nacional Irakí.
Agentes de inteligencia de USA declararon a la época que ellos sospechaban que
Chalabi filtraba información secreta de inteligencia a Irán. Entre otras
cosas ellos decían que él les había revelado a los iraníes que USA había
descifrado sus códigos secretos de comunicación. Como Chalabi sólo puede haber
sabido esto a través de sus contactos en el Pentágono, donde él era un favorito
de los neo-conservadores, la investigación del FBI dentro de esa supuesta falla
de seguridad los llevó a Franklin.
La naturaleza de la relación de Fraklin con Chalabi no ha sido hecha pública.
Pero Franklin fue aparentemente inducido por el FBI volverse en contra de sus
contactos en AIPAC. Él participó de una operación "trampa" en julio de 2004,
dirigida contra los mismos funcionarios con los que él se había encontrado el
año anterior. Esta vez, él les suministró documentos acerca de la política de
USA hacia Irán, mientras los agentes del FBI grababan el encuentro.
De acuerdo a la revista Time, Franklin también hizo llamadas telefónicas
bajo la dirección del FBI para ayudar a encontrar evidencia contra los aliados
de Chalabi. En este estado del caso, otras operaciones "trampa" fueron dadas a
conocer por una filtración a CBS News, la cual informó el 27 de agosto de
2004 que el FBI estaba investigando un "topo israelí" en el Pentágono.
Subsecuentes informes mencionaron a Franklin, él fue suspendido en su empleo en
el Pentágono, y su utilidad como colaborador del FBI finalizó - un hecho que
sugiere que la filtración a la CBS provino del lado de los
israelíes/neo-conservadores, para alertar a otros potenciales blancos de la
investigación del rol colaboracionista de Fraklin.
Desde entonces, Franklin ha aparentemente tenido un cambio de "sentimientos". En
octubre pasado el retuvo al muy caro abogado defensor, Plato Cacheris, y rechazó
seguir cooperando con el FBI. En enero de 2005, él fue inexplicablemente
puesto de nuevo en la plantilla de personal del Pentágono, aunque en una
posición "menos sensible". El FBI ahora dice estar investigando las relaciones
de Franklin con Manucher Ghorbanifar, un hombre de negocios iraní y "mensajero"
del régimen de Teheran durante el escándalo Irán-contras de los '80.
Los lapsus de tiempo en la acusación contra Franklin subrayan su carácter
político. Él fue acusado de desautorizadas filtraciones a AIPAC aproximadamente
2 semanas antes la conferencia anual del grupo, fijada para mayo 22-23 en
Washington. La secretaria de estado Rice, el primer ministro de Israel, Sharon,
y cada simple líder congresista, Republicano y Demócrata por igual, tienen
programado asistir. El principal exhibidor levantado en el centro de
convenciones de Washington para la ocasión es un modelo en escala de una réplica
de la planta de uranio enriquecido de Irán y sus equipos, y el foco de la
conferencia es promover el apoyo para una más agresiva posición de USA hacia
ese país.
La relación entre Chalabi, los israelíes, Irán y el aparato militar y de
inteligencia de USA son extremadamente retorcidas, y caracterizadas por
dobles cruzamientos y la filtración de información falsa a los medios. A pesar
de la acusación pública de que él es un espía iraní, por ejemplo, el político
irakí desde entonces a resurgido como asesor del primer ministro y un ministro
del petróleo en los hechos, en el nuevo gobierno respaldado por USA del primer
ministro Ibraham Jaafari.
Pero una cosa parece clara: el caso Franklin es el producto de un rabioso
conflicto político en la oficial Washington, cuyas raíces descansan en el
fracaso de la agresión de USA en Irak. Sus acusaciones, en las vísperas de la
reunión anual del lobby pro-sionista, debe ser visto como "tiro por elevación",
no sólo a los neo-conservadores, sino al mismo régimen israelí también.
*La
versión en inglés de este artículo está en
World Socialist
Web Site
|