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(IAR-Noticias) 13-May-05
Periodistas
y organizaciones de prensa vienen denunciando que en la Casa Blanca
funciona un sistema
organizado de desinformación y manipulación de noticias
financiado con fondos públicos de EEUU.
Las redes de esa trama
de divulgadores de "buenas noticias" oficiales se
integran con medios y columnistas conocidos que cobran
altas cifras en dólares para difundir masivamente la "cara
positiva" del gobierno de Bush.
En
febrero pasado un escándalo promovido por un falso
reportero excesivamente "condescendiente" con el
presidente puso al
descubierto un sistema de corrupción imperante en la Casa
Blanca, donde periodistas y medios son sobornados para favorecer a
las políticas de Bush.
El
diario USA Today acaba de revelar que los documentos hechos públicos por
el Departamento de Agricultura demuestran que la administración Bush pagó
9.375 dólares en 2003 -algo más de 7.300 euros- al escritor Dave Smith,
cuyos reportajes aparecieron a finales de 2004 en dos revistas especializadas: 'Outdoor
Oklahoma' -editada por el Departamento de Conservación de la Naturaleza del
Estado- y 'Washington-Oregon Game&Fish', de Primedia.
USA
Today señala que Bush tendrá que volver a dar explicaciones sobre los pagos
efectuados por este departamento a un periodista para que "investigara y
escribiera artículos para revistas de pesca y caza sobre los beneficios de los
programas del Servicio de Conservación y Fuentes Naturales (NRCS)".
Nadie
explicó -según el diario estadounidense- que Smith había cobrado del Gobierno.
La legislación del país establece que los medios de comunicación y los
periodistas deben informar a su público si reciben algún tipo de compensación
por defender un producto o un asunto concreto.
Los artículos publicados por Smith se centraron en cómo el dinero de una
tasa de subsidio agrario de 2002 había sido empleada en ayudar a la conservación
de los humedales de los que los entusiastas de la caza y la pesca disfrutan en
Oklahoma y el noroeste del país.
Dave
Smith, un biólogo de profesión que ahora trabaja para el NRCS en Montana, ha
declarado que las revistas para las que escribió sabían que cobraba del
Departamento de Agricultura, algo que las publicaciones han negado
A
principios de año, Bush se vio forzado a pedir disculpas después de que se la
prensa revelara que el Departamento de Educación pagó a una periodista para que
defendiera su política en este ámbito. El comentarista conservador Armstrong
Williams cobró 240.000 dólares para promover la ley de reforma educativa del
Gobierno y su programa estrella, "Que ningún niño quede atrás".
Williams, que pidió disculpas públicamente por no haber advertido el conflicto
de intereses, también tuvo la misión de convencer a otros periodistas negros de
participar en su cruzada.
Otros dos periodistas famosos, Maggie Gallagher y Michael
McManus, también admitieron haber aceptado miles de dólares para manifestar
desde sus tribunas su adhesión a diversos programas gubernamentales.
La columnista Maggie Gallagher, por su
parte, reconoció un
contrato de 21.500 dólares con el Departamento de Sanidad para promocionar un
iniciativa de Bush a favor del matrimonio.
Asimismo trascendieron diversos canales
oficiales que emplean a reporteros y corresponsales para trasmitir a la opinión
pública sólo "buenas noticias"
relacionadas con las diversas
áreas ejecutivas de la administración Bush.
A sí por ejemplo, el Servicio de Noticias de la Marina y la Fuerza Aérea
contrató desde 2001, al principio del gobierno de Bush,
a 40 reporteros, productores y relacionistas públicos para que crearan
”buenas noticias militares” con miras a su difusión en radios y televisoras
locales.
Las organizaciones de prensa estiman que los segmentos de
”buenas noticias” han sido vistos u oídos
por unos 41 millones de telespectadoresy radioescuchas,
en la mayoría sin que las emisoras de radio y televisión
citen sus fuentes.
Las investigaciones de las
organizaciones de prensa arrojaron
que más de 20 diferentes
agencias federales emplearon fondos públicos para
producir programas televisivos orientados
a promocionar las políticas de la administración Bush en
distintos sectores sociales, incluidos los tradicionalmente opositores al
oficialismo imperante en la Casa Blanca.
Dos organizaciones de defensa de la libertad de
prensa, Free Press y el Centro para Medios y Democracia,
emplazaron, la semana pasada, a
la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC)
para que investigue a las emisoras
radiales y canales televisivos que difunden noticias producidas
clandestinamente por el gobierno,
sin identificar la fuente.
Miles de ciudadanos firmaron una petición elaborada
por las dos organizaciones, en que exigieron a la FCC, al Congreso legislativo y
a emisoras locales a poner fin a las prácticas de elaboración de
falsas noticias por parte de las agencias
gubernamentales.
El director ejecutivo de Free Press, Josh Silver, señaló
a varias agencias que la petición implica que la FCC debe ”actuar
de inmediato y erradicar el fraude noticioso, así como hacer cumplir las leyes
vigentes sobre la "payola”. La payola es la práctica por parte de empresas
discográficas de pagar a las radios por la difusión de sus productos.
”El Congreso debe aprobar leyes que pongan fin a la difusión sin aclaraciones de
noticias fraguadas financiadas por el gobierno”, añadió
Silver.
Steven Aftergood, del Proyecto sobre Secretismo Gubernamental de la Federación
de Científicos de Estados Unidos, consideró que el ”apoyo clandestino de
comentaristas” y la difusión de paquetes de noticias en video ”refuerza las
sospechas en que lo que pasa por noticia hoy es, en realidad, comprado y
pagado”.
El "caso Gannon" fue el detonante de la polémica
que se sigue desarrollando en torno a la política
de manipulación informativa del Gobierno,
y día tras día -a través de nuevas investigaciones- aparecen nuevas revelaciones
sobre periodistas y medios que cobran para promocionar masivamente las
políticas de la administración Bush.
Atajándose del escándalo que se desató con su
periodista topo, en rueda de prensa del 26 de enero, el
presidente se manifestó en contra de este tipo de
prácticas y solicitó que se terminara con las mismas.
"Tiene que haber independencia", dijo Bush sin más
explicación.
Otros comunicadores conocidos masivamente en todo el país confesaron haber aceptado miles de
dólares para mostrar su complacencia con los programas de gobierno.
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