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Friday, 20 de May de 2005

Los vínculos de la CIA con el terrorismo de Estado y el narcotráfico

Posada Carriles complica la credibilidad de la guerra "contraterrorista" de Bush

Un proceso legal largo contra Posada Carriles -según los expertos- revelaría inevitablemente una parte sustancial de la estrategia intervencionista, terrorista y desestabilizadora de la CIA en la región, por lo cual Washington deberá ultimar un plan para sacarlo rápidamente de la escena pública. Incluso por medio de su asesinato.

(IAR-Noticias) 20-May-05                       Informe Especial

Eduardo Soto

El abogado de Posada, Eduardo Soto, dijo que intentarán demostrar que su defendido es residente en EE.UU. (AP)

El terrorista Luis Posada Carriles (llamado glamorosamente "combatiente anticastrista" por la mafia cubana-americana de Florida) quedó el martes bajo custodia de agentes federales estadounidenses, y pone al gobierno de George W. Bush en una encrucijada, obligándolo a elegir entre extraditarlo a Venezuela, mantenerlo en el "limbo legal" o buscar otro país que lo refugie.

Curiosamente, el Imperio que convirtió a la "guerra contra el terrorismo" en una estrategia de dominio regional (imponiendo a los ejércitos y policías locales la impronta del combate contra ese "flagelo") hoy se encuentra acorralado por evidencia de estar cobijando a un probado ex agente de la CIA acusado de crímenes de lesa humanidad por medio del terrorismo.

La cuestión no es un asunto menor, dado que no solamente los gobiernos de Cuba y de Venezuela utilizarán ese hecho para descalificar las banderas doctrinarias del "contraterrorismo" de Bush sino que también sus propios amigos regionales verán en esa contingencia un flanco vulnerable para arrancarle concesiones (más presupuesto o ventajas políticas) a cambio de continuar dentro de la estrategia coordinada por la CIA, el Pentágono y el Comando Sur de EEUU.

El impresentable Posada Carriles, acusado de varios atentados contra el gobierno cubano de Fidel Castro, está en custodia de los agentes del Departamento de Seguridad Interior (DSI).Dicho organismo recordó inmediatamente que no acostumbra a extraditar gente a Cuba ni a países que actúen en nombre de Cuba, en referencia implícita a Venezuela, que también pidió su extradición.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, quien acaba de exigir la deportación y acusar a EEUU de "proteger al terrorismo internacional", mantiene una relación casi de supervivencia mutua con Castro, al que Posada Carriles intentó asesinar en el año 2000 en Panamá.

Sorpresivamente, el "combatiente anticastrista" decidió esta semana  abandonar el anonimato de su presencia en territorio estadounidense presentándose ante una rueda de periodistas en Miami, donde siempre permaneció (con conocimiento de las autoridades) desde que fue indultado por el gobierno panameño de Mireya Moscoso.

La aparición del dinosaurio jurásico del terrorismo "anticubano" marcaría el principio de un problema político y diplomático a resolver por el Departamento de Estado quien viene de desarrollar una campaña de estrangulamiento y aislamiento de los gobiernos de Chávez y de Castro, precisamente bajo la argumentación de que desestabilizan la región y protegen al terrorismo y al narcotráfico en sus territorios.

Precisamente -las del narcotráfico y el terrorismo- estas son las banderas que mejor representa el veterano Posada Carriles, un operativo de la mafia cubano-americana emparentado con el legendario Mas Canosa, y que aunque "retirado", sigue siendo  un símbolo viviente de la lucha "anticomunista" que continúan sosteniendo líderes como Otto Reich y el actual subsecretario de Estado Roger Noriega.

Si bien la estrategia latinoamericana de la "guerra contraterrorista" pone como eje una supuesta asociación del narcotráfico y de las FARC con las redes internacionales del  "terrorismo islámico", no escapa al ojo de los expertos que la trama del tráfico de drogas y de armas en América Latina tiene su base operativa en Miami, mas precisamente en los búnkeres de la mafia cubano-americana ligada históricamente a las operaciones encubiertas de la CIA que se valió de esa metodología para voltear gobiernos o asesinar a enemigos de Washington en la región.

Una "papa caliente" para EEUU

Luis Posada Carriles

Posada Carriles fue acusado este jueves de ingresar ilegalmente a EE.UU.

La aparición pública de Posada Carriles, su presencia dentro de un contexto mediático internacional, sitúa a la mafia narcoterrorista de Miami, aliada incondicional de los halcones de Washington y el Pentágono, en el centro del escenario, poniendo al gobierno de Bush en su verdadero lugar de patrocinador y protector de su accionar por medio de las redes económicas y políticas de la CIA.

En otras palabras, con Posada Carriles (un fósil representativo de esa mafia) se pone en el tapete de la información diaria a la mayor base operacional del terrorismo de Estado en Latinoamérica, desde la cual George Bush padre, en la década del 80 y como vicepresidente de Reagan, construyera las redes del "Contragate" para eliminar a los gobiernos y combatientes populares que se oponían a la estrategia de dominio de Washington en la región.

La propia oposición demócrata de EEUU (con The Washington Post y The New York Times como fogoneros mediáticos) no va a dejar pasar la oportunidad de enrostrarle a Bush y su administración conexiones históricas con esa mafia identificada actualmente con el Plan Colombia, el narcotráfico, y los paramilitares colombianos.

El punto conflictivo -en opinión de analistas y medios norteamericanos-  reside en la trampa jurídico política a la que ingresó Washington con el "blanqueo" de la presencia de Posada Carriles en territorio estadounidense.

"Al dar estas entrevistas a la prensa, Posada Carriles se convirtió en una papa caliente política que Estados Unidos no tuvo más remedio que atrapar, aunque su preferencia era claramente quedar fuera del caso", dijo a la AFP Daniel Erikson, experto en Cuba, del Diálogo Interamericano (independiente).

"Parece que las opciones son mantenerlo en custodia o encontrar un tercer país donde enviarlo. Claro que siempre está la opción de tratar de enfrentarlo a un proceso legal aquí, donde puede incluso ser absuelto", o dejarlo en una suerte de "limbo legal", añadió.

Erikson estimó no obstante que "no pueden detenerlo de manera indefinida", y que sería extremadamente difícil concederle asilo político.

El DSI tiene hasta 48 horas para pronunciarse sobre el estatus migratorio de Posada Carriles, que entró al país ilegalmente.

Varios expertos estiman que Washington evitaría extraditarlo a Venezuela por desconfianza en su sistema judicial, por temor a un "circo" en torno a su proceso o a que Chávez lo envíe luego a Cuba, donde podría ser ejecutado.

Antes de entrar en custodia del DSI, Posada Carriles anunció en Miami que retiraría su pedido de asilo en Estados Unidos si causaba un problema al gobierno. Hasta ahora, el gobierno estadounidense había afirmado que desconocía el paradero de Posada Carriles y había evitado calificarle de "terrorista".

"He vivido 30 años en el mundo clandestino. Si mi petición de asilo causa problemas a Estados Unidos, la retiraré", dijo el martes Posada Carriles a un grupo de periodistas, durante una entrevista clandestina.

Si el gobierno de Bush decide no extraditar a Posada Carriles, acusado de varios atentados terroristas contra el gobierno cubano, se arriesga a ser acusado de doble moral, por su política de "combate al terrorismo".

"Los costos de un fracaso de extraditar a Posada Carriles no son triviales (...) No ayudaría a este país ser visto como manipulador del proceso legal de extradición con fines políticos", sostuvo William Rogers, ex jefe de la diplomacia estadounidense para Latinoamérica.

"Un rechazo a extraditarlo será interpretado en toda Latinoamérica como que Estados Unidos acepta el terrorismo, siempre y cuando el acto terrorista sea dirigido contra un régimen que no nos gusta", añadió Rogers en el boletín del Diálogo Interamericano.

"La pregunta es si Estados Unidos considera que el terrorismo contra Cuba es diferente de otros tipos de terrorismo contra los que lucha. Y hasta ahora, la respuesta parece ser que sí, que ven el caso de Cuba como diferente y de alguna manera más justificable", estimó Erikson.

Según Philip Peters, experto en Cuba del centro de investigación Lexington Institute, si Estados Unidos no trata a Posada Carriles como a otros acusados de terrorismo enviaría el mensaje de que si bien "Washington defiende la democracia, a veces también da cabida a una pequeña minoría de expatriados que mataría a civiles cubanos para obtenerla".

Posada Carriles, un químico cubano de 77 años, nacionalizado venezolano y ex agente de la CIA, fue indultado en 2004 por Panamá cuando cumplía una condena de ocho años de cárcel por intentar asesinar a Castro en 2000.

También es prófugo de la justicia venezolana por la voladura de un avión comercial cubano en octubre de 1976, en la cual murieron 73 personas. La Habana lo acusa asimismo de ser el autor intelectual de atentados con bomba a hoteles cubanos en 1997, en los que murió un turista italiano.

Para la mayoría de los expertos, el problema no reside en los cargos y acusaciones que pesan sobre la cabeza de Posada Carriles,  sino en la olla política que destaparía su enjuiciamiento.

Un proceso legal contra Posada Carriles revelaría inevitablemente una parte sustancial de la estrategia intervencionista, terrorista y desestabilizadora de la CIA en la región, por lo cual Washington deberá ultimar un plan para sacarlo rápidamente de la escena pública.

Incluso por medio de su asesinato.


Documentos probatorios contra EEUU

En el periódico Rebelión fueron divulgados este viernes documentos adicionales del Archivo Nacional de Seguridad, de la Universidad George Washington, demostrativos de que la CIA contaba con información previa de inteligencia desde junio de 1976 -cuatro meses antes- de los planes terroristas de residentes cubanos en la Florida, involucrados en la voladura del avión de Cubana de Aviación en Barbados que costó la vida a 73 civiles.

El Archivo también hizo público un documento que demuestra que el Agregado del FBI en Caracas había sostenido múltiples contactos con uno de los dos venezolanos que colocaron la bomba en el avión, y que se le otorgó una visa a ese venezolano para entrar a Estados Unidos, cinco días antes del atentado, a pesar de las evidencias de su vinculación con el crimen organizado por Luis Posada Carriles.

Ambos documentos fueron presentados en el programa estelar de la televisora ABC, Nightline, dedicado a Luis Posada Carriles, detenido en Miami este martes por el Departamento de Seguridad de la Patria.

El Archivo también dio a conocer un informe del Buró de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado, enviado al Secretario de Estado Henry Kissinger, sobre el sabotaje del vuelo 455 de Cubana de Aviación. El informe registra que un informante de la CIA oyó por casualidad cuando Posada dijo, antes del antentado, en septiembre de 1976, que "vamos a golpear un avión cubano." Esta información, al parecer, no fue enviada a la CIA hasta después del criminal acto.

En los documentos no existe ninguna evidencia de que la CIA haya alertado a las autoridades cubanas de esta amenaza terrorista. Estos documentos, llenos de tachaduras, no refieren que el informante de la CIA pudo haber sido el propio Posada, que en aquella época estaba en contacto periódico con los agentes de la CIA y el FBI en Venezuela.


 

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