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(IAR-Noticias)
24-May-05 /
InSurgente
Por Antonio
Maira
Poco
a poco, las informaciones están completando el cuadro. Los EEUU, dice ahora el
presidente Bush, crearán un Cuerpo de Respuesta Activa Civil para reconstruir la
economía y las instituciones de los países en “transición a la democracia”. Algo
así como un “ejército civil de intervención rápida”.
De manera que cuando ese nuevo
instrumento esté listo para su solidaria tarea, las unidades militares de
intervención rápida arrasarán países sin restricciones ya que inmediatamente
después serán reconstruidos. Guerra, “intervención humanitaria” y
negocio, plenamente integrados.

El asunto fue presentado tras una
queja presidencial que parecía una justificación del desastre de Iraq: "mientras
el ejército de los EEUU puede desplegarse rápidamente, no ocurre los mismo con
los funcionarios civiles".
Hace unos días se hacía pública una noticia vinculada directamente con ésta.
Según informaba Naomi Klein, hace ya casi un año, concretamente el 5 de agosto
de 2004, Bush había creado una oficina que había pasado desapercibida, o
percibida y silenciada por los grandes medios. Su nombre es “Oficina del
Coordinador para la Reconstrucción y Estabilización”.
El funcionario jefe de la misma fue
nombrado inmediatamente. Se trata de Carlos Pascual, anterior embajador en
Ucrania –país en proceso de reconstrucción silenciosa-. Se encargará de la
planificación y el control de las tareas de reconstrucción en situaciones
similares a la de Iraq. La misión de esta dependencia gubernamental es la de
trabajar en la planificación detallada de períodos post-conflicto. Lo
realmente significativo de la noticia es que el primer “trabajo de campo” de la
oficina mencionada consiste en elaborar planes detallados de reconstrucción de
países que no han sido destruidos... todavía.
El trabajo de planificación, necesariamente detallado, se iba a extender a
veinticinco países, muchos de ellos sin conflicto alguno, todos
absolutamente ignorantes de la “tarea” que se realizaba sobre ellos.
Tras las declaraciones de Bush del día 17 de mayo, la amplitud de los trabajos
que está realizando el Coordinador aparecen con mayor claridad. El Cuerpo de
Respuesta Activa Civil estará formado por “especialistas en emergencia,
economía, sanidad, enseñanza, tribunales y orden público, instituciones
democráticas y sistemas fiscales. Expertos que puedan contribuir a resolver
situaciones de crisis”.
La
lista de “países reconstruibles” situados en una “lista de vigilancia”
permite establecer equipos de trabajo que estarían integrados por “empresas
privadas, ONGs y miembros de Thin Tanks. Actuarían como “organizaciones de
respuesta rápida” que entrarán en la planificación pre-guerra y serán
capaces de “movilizar y desplegar recursos” una vez que el conflicto haya
disminuido. Todo ellos según las primeras declaraciones de el mencionado Carlos
Pascual.
De modo que ahora ya sabemos que habrá un Cuerpo civil que coordinará el negocio
de las empresas privadas, las ONG,s y los expertos especiales.
La planificación económica y financiera detallada de la reconstrucción tiene que
hacerse sobre un informe completo de los resultados de la destrucción que, en
consecuencia, también será planificada.
El Coordinador también ha hecho una evaluación de los ritmos de trabajo. “La
oficina será capaz de coordinar tres operaciones totales de reconstrucción de
países realizadas al mismo tiempo, y con duraciones aproximadas de cinco a siete
años”. Frenético sin duda.
También había indicadores sobre el detalle de la planificación en las
declaraciones del Coordinador. Sería suficiente para permitir la firma de
“contratos precompletados”.
Mr. Pascual ha trabajado tan eficazmente que menos de un año después de su
nombramiento ya ha ofrecido al presidente una evaluación del cuerpo de
funcionarios que le permitirá a los EEUU coordinar esas tres tareas de
“reconstrucción completa” del que hablaba en sus declaraciones.
La interpretación evidente de las dos noticias es que los EEUU están
desarrollando planes estratégicos generales que se basan en las siguientes
etapas:
Primero.- Identificación de “intereses vitales” tales como el control de
fuentes de energía, mercados potenciales de gran importancia, materias primas.
Segundo.- Análisis de la disponibilidad de los gobiernos locales para satisfacer
esas necesidades vitales de los EEUU.
Tercero:- Planificación y activación de crisis cuando esos “intereses vitales”
no se consideran asegurados.
Cuarto.- Planificación de la destrucción y la reconstrucción según planes
elaborados conjuntamente por el Pentágono y la Oficina de Reconstrucción y
Estabilización.
Quinto.- Guerra. Destrucción de la economía y de los servicios públicos, y de la
estructura económica y social.
Sexto.- Reconstrucción que irá acompañada de una privatización plena, de
la creación de un mercado protegido monopolístico (contratos de reconstrucción)
para las multinacionales norteamericanas, y de una transferencia intensa de
propiedad.
La planificación detallada de la destrucción-reconstrucción se hará en comités
en los que compartirán tarea los funcionarios y los representantes
empresariales.
El negocio fijará los límites y la intensidad de la destrucción planificada.
En síntesis nos encontramos con la planificación de la guerra por comisiones
empresariales.
La
lógica y el planeamiento empresarial será completado con la incorporación de
un discurso general sobre la “democratización”, la “transición a la democracia”,
la “extensión de la Libertad por el mundo”. El discurso ha sido plenamente
incorporado por Falsimedia. También ha sido digerido plenamente por los
intelectuales que reservan su “sentido ético” para atacar a Cuba.
Los destrozos materiales y sociales creados por estas “guerras de liberación y
democratización” han sido bautizados por Bush, en su intervención del 17 de
mayo, como “escombros de la opresión”.
Hay dos precedentes para la tarea del Coordinador de la Reconstrucción y
Estabilización.
Uno de ellos es Iraq. Precedente de guerra y destrucción total de un
país.
El otro es Cuba cuya “reconstrucción económica e institucional” está
definida detalladamente en el Informe del Comité para la Transición a una Cuba
Libre.
Los niveles de inhumanidad con la que actúan los Estados Unidos son plenamente
visibles en los dos casos.
Iraq es un país lleno de “escombros de la opresión” que crecen día a día
desde la invasión norteamericana.
Cuba es un país para el que se planifica un expolio total de su riqueza
colectiva, además de la destrucción de sus sistemas de salud, de educación, su
seguridad social -“de niveles inmerecidos requerimientos relajados” según dice
el Comité Powell-, y sus planes asistenciales.
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