El discurso de Bush vino como réplica a la
andanada de críticas y denuncias que desde las usinas mediáticas del
establishmet "anti-Bush" se lanzaron sobre la derrota que están
sufriendo las tropas invasoras norteamericanas en Irak.
En este contexto -y por boca del jefe de la
CIA- reapareció el fantasma siempre útil del "ultra-terrorista" Osama bin Laden,
de quién Porter Goss dijo que se encontraba vivo y gozando de buena salud, y que
la Agencia conoce su paradero.
En la misma orientación, la Casa Blanca
aumentó drásticamente la estimación del número oficial de ataques
perpetrados en el mundo por el "terrorismo", en intento, según dijo, por
presentar una visión más clara del fenómeno global.
El Centro Nacional Contra el Terrorismo, establecido en diciembre para integrar
y analizar la información de la inteligencia estadounidense sobre terrorismo,
dijo que los ataques terroristas dejaron 6.060 muertos, 16.091 heridos, y
6.282 secuestros en todo el mundo el año pasado.
La región de Oriente Medio y el Golfo Pérsico, y la del sur de Asia, acumularon
el 37 y el 33 por ciento del total de los incidentes, según la estimación
oficial.
La quintuplicación en la cifra de ataques en 2004 -señala- resulta tras la
introducción de una nueva definición de terrorismo que abarca tanto a los
ataques internacionales como a los locales, e incluye a todo daño
producido por ellos, ya sean personales o materiales.
En abril, La Casa Blanca informó de que los 651 actos de terrorismo
internacional habían causado 1.907 muertes, 6.704 heridos, y 710 secuestros en
2004. Los datos se basaban en una definición más limitada que excluía los
ataques internos e incluía sólo a los heridos graves y los daños por encima de
los 10.000 dólares (8.420 euros).
El director interino del centro, John Brennan, dijo que la agencia decidió
ampliar su definición de ataque terrorista después de llegar a la conclusión de
que la anterior no reflejaba adecuadamente lo que ellos llaman un creciente y
devastador problema mundial.
Los nuevos datos muestran que en 2004 sólo en Irak se contabilizaron 866
ataques - alrededor del 27 por ciento del total - con 2.708 muertos, 5.711
heridos, y 222 secuestrados.
Esta cifra se compara con los aproximadamente 200 ataques de los que se
informó en abril (con la antigua definición) y los 22 sobre los que se
informó en 2003.
Estas cifras no hacen sino reforzar
el último mensaje de Bush:
"Como la mayoría de los estadounidenses veo las imágenes de violencia.
Cada imagen es horrenda y el sufrimiento es real", fueron sus
palabras iniciales recreando las imágenes que el
televidente promedio ve todos los días desde Irak.
"En medio de la violencia, sé que
los estadounidenses se preguntan: ¿vale la pena el sacrificio? Vale la pena y es
vital para la seguridad futura de nuestro país. Y esta noche les explicaré por
qué", señaló con estudiada seguridad el hombre a quien sus propios generales le
están advirtiendo que la "guerra" en Irak está perdida..
Otro escenario indicativo , esta vez interno, de
que hay en marcha una preparación de un nuevo "clima terrorista" fue el
encarcelamiento de musulmanes
en aplicación de
una ley estadounidense que permite el arresto y detención de "testigos
materiales" de los que la policía supone que pueden tener informaciones
importantes sobre terrorismo.
Según
un informe de las organizaciones Human Rights Watch y
American Civil Liberties Union (ACLU), la semana pasada, estos ciudadanos han
sido acusados
de crímenes relacionados con el terrorismo, y la mitad no han sido nunca llamados
a testificar.
A fines de mayo pasado la Agencia Central de Inteligencia estadounidense
lanzó una serie de
maniobras secretas tituladas “Horizonte silencioso” para poner a prueba las
defensas de sus expertos contra un ataque electrónico en la misma escala de los
devastadores atentados terroristas del 11 de septiembre.
El ejercicio de tres días, debería revelar la capacidad de
reacción del gobierno y de la industria ante eventuales perturbaciones
graves de Internet.
Los informantes hablaron con la condición de no ser identificados debido al
carácter delicado de los ejercicios, que se desarrollan en Charlottesville,
Virginia, a unas dos horas al suroeste de Washington.
Los simulacros se
situaron a cinco años en el futuro, y supuestamente fueron realizados
por una alianza ficticia de organizaciones antinorteamericanas, incluyendo
piratas cibernéticos opuestos a la globalización. Los daños más graves serían
infligidos en las últimas horas del simulacro, según los informantes.
El simulacro de un ataque en gran escala contra la seguridad nacional fue
realizado por el
Centro de Información sobre
Operaciones de la CIA, que evalúa las amenazas
contra los sistemas computarizados de EEUU por parte organizaciones
terroristas y piratas informáticos.
El director del FBI, Robert Mueller, advirtió
hace poco que los
terroristas han contratado a científicos especializados en computadoras, pero
dijo que la mayoría de los piratas cibernéticos “carecen de recursos o de
motivación suficientes para atacar las infraestructuras fundamentales de
información de Estados Unidos”.
Para los expertos, la Casa blanca y
sus estructuras de Inteligencia y Seguridad, en las últimas semanas, vienen
incrementando sus acciones rutinarias orientadas a mantener vigentes los
mecanismos de defensa ante eventuales amenazas o ataques terroristas.
Los especialistas no descartan otra "escalada
de alertas antiterroristas" como la que se implementó en enero de 2004, a
días del atentado del 11-M en España, y que abarcó un gigantesco
operativo de seguridad tanto en EEUU como en Europa.
The Washington Post informó el lunes que la CIA y
su equivalente francesa, la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE),
crearon en París un centro secreto para cooperar “estrechamente en la lucha
contra el terrorismo”, el cual no tiene por función recoger información sino
planear operaciones encubiertas contra terroristas.
Esta estructura, denominada “Alianza Base”, fue
creada en 2002 para “analizar los movimientos transnacionales de supuestos
terroristas y lanzar operaciones de captura o espionaje”, y está dirigido por un
general francés, indica el informe del Post.
Según el diario, el centro cuenta con agentes de
Alemania, Gran Bretaña, Canadá y Australia trabajando en casos específicos.
Tal cooperación permitió entre otras cosas detener
en Francia a un alemán convertido al Islam, Christian Ganczarski,
considerado uno “de los miembros europeos vivos más importantes de Al Qaeda”.
La organización conjunta
plantea además un programa informático sobre
desaparición de personas o de cadáveres no identificados, así como de una red de
alerta "ataques terroristas" , de usurpaciones de identidad y un sistema de
identificación de vehículos.
Desde este centro se presume que la CIA estaría
planificando una acción coordinada de "descubrimiento" de redes
terroristas que estarían planeando atentados combinados en Europa y EEUU.
En otras palabras, se estaría en las vísperas de
otro gigantesco "operativo de seguridad" como el implementado en enero de
2004,
cuando el gobierno de Blair
denunció la existencia de “datos creíbles y
específicos” sobre un intento de secuestro de aviones para provocar un nuevo 11-S.
Como esta sucediendo en estos días
Londres y Washington
-en fina sintonía como siempre- venían espeeculando con una supuesta
intercepción electrónica de mensajes de Al Qaeda "amenazando" con un ataque con
misiles a EEUU y a ciudades europeas.
Toda la operación culminó con "alertas
antiterroristas", anulación de vuelos, anulación de vuelos,
los estrictos controles a los pasajeros, tanto a la salida como a su llegada a
los aeropuertos de Londres y de Washington, agregado a la presencia de agentes armados en algunos
aviones.
El
Gobierno británico dio sus
propias explicaciones del "alerta" diciendo : "fuentes de inteligencia han advertido de
planes terroristas “específicos y creíbles” para secuestrarlo y estrellarlo
contra un objetivo en Washington", señaló el ministro británico de
Transportes, Alistair Darling.
La CIA, el MI6 (servicio
de inteligencia del Reino Unido), el Home Office británico y el Departamento de
Seguridad Interior estadounidense coordinaron estrechamente sus actividades y
actuaron en forma sincronizada para dar sustento a las amenazas de ataques.
Al final de los operativos y la "psicosis del
miedo" , y sin que nada sucediera, Bush, que a fines de diciembre de 2003 perdía
por 7 puntos con Kerry en las encuestas de la campaña presidencial, pasó a
superarlo por 10 puntos en los sondeos.
Un sondeo de USA Today/CNN/Gallup,
la semana pasada, reveló que
un
64% de los estadounidenses cree improbable otro atentado terrorista contra su
país en el corto plazo, cuando en octubre de 2001, un mes después de los
ataques del 11 de setiembre, 85% pensaba que nuevos atentados eran inminentes.
La reactualización de las "alertas terroristas"
tanto en EEUU como en Europa, particularmente en Gran Bretaña, estarían
orientadas a revertir esa tendencia decreciente de credibilidad en los ataques
terroristas.
Para su supervivencia política, Washington tiene
que demostrar-a cualquier costo- que el "peligro terrorista" sigue
existiendo.