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(IAR-Noticias)
04-Jul-05
Agencias
Karl
Rove, asesor estratégico y llamado el "cerebro" de Bush, aparece en
varios emails como una de las fuentes que reveló a la prensa la identidad de un
agente de la CIA en medio de una investigación muy crítica con el gobierno
republicano tras la invasión a Irak, según reveló ayer la revista Newsweek.
Newsweek obtuvo la información
sobre Rove de dos abogados que pidieron no ser identificados porque ambos
representan testigos en el caso cuyas posiciones son cercanas a las de la Casa
Blanca. El periodista Cooper y una vocera de Time declinaron hacer comentarios.
Los correos electrónicos fueron enviados por la revista Time a un gran
jurado que investiga quién destapó la identidad del agente de la CIA, algo
penado por la ley. El caso armó un gran escándalo en EE.UU. y tiene a dos
periodistas a un paso de la cárcel por desodebecer un dictamen judicial que
les ha ordenado que identifiquen a sus informantes.
Newsweek obtuvo la información sobre Rove de dos abogados que pidieron no ser
identificados porque ambos representan testigos en el caso cuyas posiciones
son cercanas a las de la Casa Blanca. El periodista Cooper y una vocera de Time
declinaron hacer comentarios.
El origen del episodio se remonta a julio de 2003, cuando el nombre de la agente
de la CIA Valerie Plame apareció en una columna del periodista Robert Novak.
Fue ocho días después de que el marido de Plame,
el ex embajador Joseph Wilson, acusara públicamente al gobierno de Bush de
torcer la verdad para justificar la guerra en Irak.

Wilson había sido enviado por la Casa Blanca un
año antes a Niger para investigar si Saddam Hussein buscó comprar uranio en esa
nación africana para fabricar armas prohibidas. A su regreso, el diplomático
dijo que nada de lo que la Casa Blanca afirmaba sobre Saddam y Niger era cierto.
Después de que el nombre de su esposa apareciera en la prensa, Wilson dijo que
ese hecho ponía en riesgo su vida por tratarse de una agente de
inteligencia y acusó a Rove de haber revelado el nombre como venganza. Después,
Wilson se retractó.
Ahora, el nombre de Rove aparece en los e-mails que el periodista Mathew Cooper
intercambió con sus editores de Time.
Cooper se niega a revelar sus fuentes en una historia sobre ese operativo
de la CIA.
Junto Judith Miller, una colega de The New York Times, Cooper fue obligado por
la Justicia a dar los nombres de sus informantes sobre sus crónicas ligadas al
caso. La revista Time accedió el viernes a entregar e-mails y algunas notas de
su periodista. "Nosotros no estamos por encima de la ley", comentó Norman
Pearlstine, el editor en jefe de esa publicación al anunciar que cooperarían con
la investigación.
Pero Miller se niega a revelar sus fuentes en protección a su secreto
profesional. Los dos periodistas han dicho que preferían ir a la cárcel antes
que revelar sus fuentes. Destapar deliberadamente la identidad de un agente
encubierto de la CIA es un delito federal. Un fiscal especial fue designado para
investigar la filtración y citó a los periodistas para que revelaran la fuente.
Miller y Cooper invocan el derecho al secreto profesional que les permitiría
respetar el anonimato de sus fuentes, por lo que desafiaron la orden. Miller
nunca utilizó las informaciones relativas a Valerie Plame que le fueron
confiadas y Cooper mencionó la identidad de la agente en uno de sus artículos
Ayer, un abogado de Rove, Robert Luskin, negó que su cliente fuera quien
descubrió a la agente de la CIA. "Karl no hizo nada malo. No reveló la identidad
de Valerie Plame. Nunca reveló a sabiendas ninguna información clasificada. Y no
dijo a ningún periodista que Valerie Plame trabajaba para la CIA", afirmó.
Luskin confirmó que Rove había sido entrevistado por Cooper, de la revista Time,
para su artículo.
La revista Newsweek informó ayer que uno de los abogados que representan a un
testigo cercano a la Casa Blanca dijo que hay una creciente "preocupación" en la
sede del gobierno estadounidense de que el fiscal del caso esté finalmente
interesado en Rove.
Novak, el periodista cuyo artículo inició el escándalo, no fue citado a
declarar. Al parecer, según fuentes judiciales, podría haber llegado a alguna
clase de arreglo con la fiscalía.
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