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Lunes, 18 de Julio de 2005

Un funcionario clave de la Casa Blanca

Rove en la mira: Los demócratas preparan una ofensiva contra el "cerebro" de Bush

Karl Rove, principal consejero político de la Casa Blanca y considerado como el hacedor estratégico de la carrera de Bush, pasa su peor momento político. Su nombre aparece en e-mails de un periodista como la fuente del gobierno que reveló la identidad de una agente de la CIA, en 2003. La justicia está a punto de procesarlo, y los demócratas y la prensa opositora se aprestan a utilizarlo para apresurar el desgaste y la caída de Bush. Luces y sombras del funcionario con más poder en la Casa Blanca.

(IAR-Noticias)  18-Jul-05                                                       

El principal asesor de Bush, acusado de filtrar a la prensa el nombre de una espía de la CIA

Informe especial

En febrero de este año  la Casa Blanca anunció que Karl Rove, el "arquitecto” de la victoria electoral de 2004 (para muchos el hacedor de toda la carrera política de Bush) se convertiría en jefe adjunto del equipo de la Casa Blanca, manteniéndose como consejero principal y asesor del Presidente.

Esta designación implicaba como señalaron algunos funcionarios a la prensa en ese momento , que Rove “coordinará la política dentro de los diversos consejos” de la Casa Blanca -incluida la seguridad nacional y la seguridad interna- mientras “continúa vigilando la estrategia para hacer avanzar” el programa de gobierno de Bush.

Para los especialistas Karl Rove es el hombre que con sus estrategias electorales lo llevó a W. Bush a ocupar la gobernación de Texas, a su reelección como gobernador, y luego a ocupar el sillón de la Casa Blanca, la máxima jerarquía política en el estado imperial norteamericano.

La investigación de la filtración del nombre de una agente de inteligencia de Estados Unidos (CIA) que involucró a Karl Rove volvió a tomar cuerpo hace una semana cuando un reportero volvió a señalarlo, situación que  tiene euforicos  a los demócratas, que ven al arquitecto de los triunfos del presidente George W. Bush como un blanco irresistible.

Eran las 11:07 a.m. del viernes 11 de julio de 2003 y el corresponsal de la revista Time, Matt Cooper, le enviaba un mensaje electrónico al jefe de la corresponsalía, Michael Duffy. El tema: “Rove/Confidencial”. En el texto se leía: “Hablé con Rove sobre el doble antecedente supersecreto durante dos minutos antes de que saliera de vacaciones…”

La semana pasada, después de que Time entregara a la justicia el mensaje electrónico junto con otras notas y más mensajes, Cooper accedió a testificar ante un jurado en el caso Valerie Plame, y terminó de denunciar al asessor presidencial com la "fuente" que reveló el nombre de la agente secreta de la CIA,

Al decir que había obtenido el “consentimiento personal” de su fuente (Roove)  en el último minuto, Cooper evitó una sentencia de prisión por desacato.

Los correos electrónicos fueron enviados por la revista Time a un gran jurado que investiga quién destapó la identidad del agente de la CIA, algo penado severamente por la ley estadounidense.

El caso armó un gran escándalo en EE.UU. y puso a dos periodistas a un paso de la cárcel por desodebecer un dictamen judicial que les ha ordenado que identifiquen a sus informantes.

Judith Miller, de The New York Times, se negó a identificar a su fuente y prefirió la cárcel. Durante dos años, el fiscal federal, Patrick Fitzgerald ha investigado la fuga de información sobre la identidad de Plame como agente de la CIA, del que hoy es acusado y denunciado Karl Roove.

Un fiscal federal investiga a Rove por la revelación  en julio de 2003 que la esposa de uno de los críticos de la guerra de Irak, Valerie Plame,  era una espía de la CIA, información para la que se apoyó en dos altos funcionarios de la administración Bush.

Este crítico de Irak, el ex embajador Joseph Wilson, acusó a Rove de "abuso de poder" y aseguró que la fuga de información buscaba castigarlo por decir que las afirmaciones de Bush de que Saddam Hussein había tratado de obtener uranio en Níger no eran exactas.

Después de que el nombre de su esposa apareciera en la prensa, Wilson dijo que ese hecho ponía en riesgo su vida por tratarse de una agente de inteligencia y acusó a Rove de haber revelado el nombre como venganza. Después, Wilson se retractó.

Cerca de dos años después de que la Casa Blanca negara estar involucrada el  reportero del Time, Matt Cooper, aseguró, aseguró ante la justicia que Rove le había dicho que la esposa de Wilson, Valerie Plame, trabajaba para la CIA.

La Casa Blanca parecía sorprendida por estos informes que no dejaban en claro si Rove sabía que Plame era una espía. Lo cual es un asunto clave, dado que la ley estadounidense considera un crimen desenmascarar a un agente encubierto de la CIA.

Rove, de 55 años, reputado por sus tácticas agresivas -o lo que sus críticos consideran "juegos sucios"- colaboró con Bush para ganar la gobernación de Texas, y desde entonces lo encaminó a la presidencia en 2000 y 2004.

Karl Rove es uno de los que está presente cuando Frances Townsend, Asesora de Seguridad Interna del Presidente y jefa de operaciones antiterroristas del personal de Seguridad Nacional, le alcanza a Bush lo que se conoce como el Informe Diario de Amenazas del Presidente (PDTR en inglés), o, en lenguaje burocrático, el "Palo de Golf".

Esa información confidencial es tan secreta que sólo una media docena de miembros del gobierno de EEUU puede verlo. Cuando la información es delicada, tiene una raya roja en un costado.

De esa reunión también suelen participar el vicepresidente Dick Cheney -el jefe político de los halcones-, la actual secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el jefe del Pentágono y "alma mater" del lobby judío, Donald Rumsfeld.

Esto grafica en parte el papel clave que desempeña Karl Rove en el entorno de Bush, quien se dirige a él  llamándolo por el apodo de "Chico Genial", y cuando lo describe en público lo señala como el "hombre que tiene un plan".

En esta carrera ha coleccionado sobrenombres como "el cerebro de Bush", como lo califica un libro reciente. El mismo Bush lo ha apodado como "niño prodigio" e incluso "flor de bosta", aunque Rove asegura que esto último no es tan desdeñoso como suena.

"Es una expresión de Texas. Por las flores silvestres que brotan del fertilizante natural -residuos orgánicos- en las llanuras texanas", explicó Rove a la cadena de televisión ABC en 2004.

Aunque no está claro qué tipo de flores pueden brotar del problema en el que se encuentra el veterano estratega: está públicamente vinculado a una filtración de información que puede haber comprometido a una agente encubierta de la CIA, y los demócratas piden su cabeza.

Rove cultiva una relación privilegiada con el "clan Bush", en particular con el padre del presidente a quien suele consultar en los temas claves de política exterior que incluye en su vasta agenda de asesoramiento político a George W. Bush.

El otro "flanco fuerte" de Rove es su coincidencia político-ideológica con el grupo de asesores y funcionarios neoconservadores conocido como el lobby judío, entre quienes figuran el subsecretario (viceministro) de Defensa, Paul Wolfowitz, el subsecretario de Defensa para Asuntos Políticos, Douglas Feith, y el hasta el año pasado presidente de la Junta de Políticas de Defensa (el principal cuerpo de asesores civiles del Pentágono), Richard Perle.


El portavoz de Bush Scott McClellan, ante un aluvión de preguntas no siempre amables, no evasivo respecto a las represalias (contra los denunciantes de Rove) que podría tomar la Casa Blanca: "A su tiempo, estaré encantado de hablar de eso, pero no hasta que la investigación haya concluido", dijo.

El presidente Bush, que en octubre de 2003 había calificado la filtración de "criminal", cambió el tono diciendo que no condenaría ni apoyaría a Rove hasta que concluyera la investigación, aunque hizo el jueves una demostración simbólica de apoyo, cuando caminó junto a él hacia el helicóptero presidencial que lo llevaría a Indiana, mientras saludaba con sonrisas a las cámaras.

"Es muy importante que la gente no prejuzgue la investigación basándose en informaciones de prensa", dijo Bush el miércoles en una reunión de gabinete.

Para unos Rove es una reencarnación de Maquiavelo, para otros simplemente es un rufián político sin escrúpulos que no conoce los límites en el ejercicio de la acción psicológica y de las intrigas políticas contra sus enemigos y los del Presidente.

En los extramuros de Washington Karl Rove es señalado como el "cerebro de Bush", en cuyo historial se mezclan, la derecha fundamentalista, los negocios y el crimen político.

"El hombre detrás de la cortina", "el rey Karl", "el inventor de un Presidente", "el cerebro de Bush", de todas esas formas se le llama a este consejero, de quien se dice que tiene una influencia en el entorno presidencial sólo comparable a la que ejercen Condoleezza Rice o el propio vicepresidente Dick Cheney, el socio y compañero de andanzas del padre de Bush.

Rove es considerado un hombre brillante pero implacable, un desertor escolar que desde niño quería dirigir una campaña política nacional.

Esta imagen ha sido exagerada en libros como "Bush"s Brain: How Karl Rove made George W. Bush presidential" ("El cerebro de Bush: cómo Karl Rove volvió presidenciable a George W. Bush") y "Boy Genius: Karl Rove, the Brains Behind the Remarkable Political Triumph of George W. Bush" ("Niño prodigio: Karl Rove, el cerebro tras el notorio triunfo político de George W. Bush").

Desde los años "80, Rove preparó al joven Bush para la presidencia y lo condujo a su sorpresiva victoria como gobernador de Texas en 1994.

James Moore y Wayne Slater, los autores de "Bush"s Brain", aseguran que Rove aprendió a convertir los rumores en armas políticas, y al mismo tiempo a deshacer sus huellas para no ser nunca rastreado.

Por ejemplo, las elecciones de 1994 en Texas estuvieron marcadas por el rumor de que Ann Richards, la contendiente demócrata de Bush, era lesbiana.

Durante la batalla por la candidatura presidencial republicana en el 2000, se esparció el rumor de que el principal oponente de Bush, el senador John McCain, había engendrado hijos ilegítimos.

Finalmente, el agresivo estilo de Rove se hizo evidente en la intensa contienda electoral de Bush y John Kerry, cuando el senador debió lidiar contra las acusaciones, endilgadas por la campaña de Bush, que lo ridiculizaban como un comandante en jefe indeciso.

El analista Wayne Madsen, en septiembre de 2001, acusó a Rove de haber aprovechado los atentados contra las Torres Gemelas para eliminar al político libanés Elie Hobeika, quien se encontraba investigando evidencias que demostraban que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, autorizó la masacre de cientos de hombres, mujeres y niños palestinos, en los campos de Sabra y Shatila, en 1982.

En su libro Cuba Confidencial: Amor y Venganza en Miami y La Habana, a fines de 2001, Ann Loiuse Bardach dio a conocer el apoyo de Rove a los sectores anticastristas de la mafia cubano americana, principalmente al sector liderado por Otto Reich.  Bardach señaló que  Rove "ha pedido al presidente que complazca a los de la "línea dura" como pago por su victoria electoral y por la de su hermano".

Del cerebro de Rove surgió la idea de atacar a Chávez como "violador de derechos humanos" y "narcoterrorista" y de amenazar con invasiones permanentes a Cuba, como estrategia para conseguir el voto de los electores cubano-americanos.

Según los que lo conocen, y desde la posición privilegiada que hoy ocupa en la Casa Blanca, Rove está convencido de que su “misión” más importante todavía está por venir en su relación de 32 años con George W. Bush.

Nadie todavía pudo averiguar de que se trata esa misión con que sueña el hombre que "siempre tiene un plan".

Algunos sitúan esa misión "por venir" por el lado de la "propagandización" de los ataques militares a Siria y a Irán.

En definitiva, Karl Rove siempre se encargó de "vender al mundo" los sueños de Bush.

Hoy pasa su peor momento acorralado por la prensa (a la que siempre utilizó) , la justicia y y la oposición democráta que ve en su caída una oportunidad irrepetible para terminar con Bush.
 

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