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(IAR-Noticias)
18-Jul-05

Informe especial
En
febrero de este año la Casa Blanca anunció que Karl Rove, el
"arquitecto” de
la victoria electoral de 2004 (para
muchos el hacedor de toda la carrera política de Bush) se
convertiría en jefe adjunto del equipo de la Casa Blanca, manteniéndose como consejero principal y asesor del Presidente.
Esta
designación implicaba como señalaron
algunos funcionarios a la prensa en ese
momento ,
que Rove “coordinará la
política dentro de los diversos consejos” de la Casa Blanca
-incluida la
seguridad nacional y la seguridad interna- mientras “continúa vigilando la
estrategia para hacer avanzar” el programa de gobierno de Bush.
Para los especialistas
Karl Rove es el hombre que con sus estrategias
electorales lo llevó a W. Bush a ocupar la gobernación de Texas, a su
reelección como gobernador, y luego a ocupar el sillón de la Casa Blanca,
la máxima jerarquía política en el estado imperial norteamericano.
La investigación de la filtración del
nombre de una agente de inteligencia de Estados Unidos (CIA) que involucró a
Karl Rove volvió a tomar cuerpo hace una semana cuando un reportero volvió a
señalarlo, situación que tiene euforicos a los demócratas, que ven
al arquitecto de los triunfos del presidente George W. Bush como un blanco
irresistible.
Eran
las 11:07 a.m. del viernes 11 de julio de 2003 y el corresponsal de la revista
Time, Matt Cooper, le enviaba un mensaje electrónico al jefe de la
corresponsalía, Michael Duffy. El tema: “Rove/Confidencial”. En el texto se
leía: “Hablé con Rove sobre el doble antecedente supersecreto durante dos
minutos antes de que saliera de vacaciones…”
La semana pasada, después de que
Time entregara a la justicia el mensaje electrónico junto con
otras notas y más mensajes, Cooper accedió a testificar ante un jurado en el
caso Valerie Plame, y terminó de denunciar al asessor presidencial com la
"fuente" que reveló el nombre de la agente secreta de la CIA,
Al decir que había obtenido el “consentimiento personal” de
su fuente (Roove) en el último minuto, Cooper evitó una sentencia de prisión por
desacato.
Los correos electrónicos fueron enviados por la revista Time a un gran
jurado que investiga quién destapó la identidad del agente de la CIA, algo
penado severamente por la ley estadounidense.
El caso armó un gran escándalo en EE.UU. y
puso a dos
periodistas a un paso de la cárcel por desodebecer un dictamen judicial que
les ha ordenado que identifiquen a sus informantes.
Judith Miller, de The New York Times, se negó a identificar a su
fuente y prefirió la cárcel. Durante dos años, el fiscal federal, Patrick
Fitzgerald ha investigado la fuga de información sobre la identidad de Plame
como agente de la CIA, del que hoy es acusado y denunciado Karl Roove.
Un fiscal federal investiga a Rove
por la revelación en julio de 2003 que la esposa de uno de los críticos de
la guerra de Irak, Valerie Plame, era una espía de la CIA,
información para la que se apoyó en dos altos funcionarios de la administración
Bush.
Este crítico de Irak, el ex embajador Joseph Wilson, acusó a Rove de "abuso
de poder" y aseguró que la fuga de información buscaba castigarlo por decir
que las afirmaciones de Bush de que Saddam Hussein había tratado de obtener
uranio en Níger no eran exactas.
Después de que el nombre de su esposa apareciera en la prensa, Wilson dijo que
ese hecho ponía en riesgo su vida por tratarse de una agente de
inteligencia y acusó a Rove de haber revelado el nombre como venganza. Después,
Wilson se retractó.
Cerca de dos años después de que la Casa Blanca negara estar involucrada el
reportero del Time, Matt Cooper, aseguró, aseguró ante la justicia que
Rove le había dicho que la esposa de Wilson, Valerie Plame, trabajaba para la
CIA.
La Casa Blanca parecía sorprendida por estos informes que no dejaban en
claro si Rove sabía que Plame era una espía. Lo cual es un asunto clave, dado
que la ley estadounidense considera un crimen desenmascarar a un agente
encubierto de la CIA.
Rove, de 55 años, reputado por sus tácticas agresivas -o lo que sus críticos
consideran "juegos sucios"- colaboró con Bush para ganar la gobernación
de Texas, y desde entonces lo encaminó a la presidencia en 2000 y 2004.
Karl Rove es uno de los que está presente cuando Frances
Townsend, Asesora de Seguridad Interna del Presidente
y jefa de operaciones antiterroristas del personal de Seguridad Nacional, le alcanza a Bush lo que
se conoce como el Informe Diario de Amenazas del
Presidente (PDTR en inglés), o, en lenguaje
burocrático, el "Palo de Golf".
Esa información confidencial es tan secreta que sólo una media docena de
miembros del gobierno de EEUU puede verlo. Cuando la información es delicada,
tiene una raya roja en un costado.
De esa reunión también suelen participar el vicepresidente
Dick Cheney -el jefe político de los halcones-, la
actual secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el jefe del Pentágono y
"alma mater" del lobby judío, Donald Rumsfeld.
Esto grafica en parte el papel
clave que desempeña Karl Rove en el entorno de Bush, quien
se dirige a él
llamándolo por el apodo de "Chico Genial", y cuando lo describe
en público lo señala
como el "hombre que tiene un plan".
En esta carrera
ha coleccionado sobrenombres como "el cerebro de Bush",
como lo califica un libro reciente. El mismo Bush lo ha
apodado como "niño prodigio" e incluso "flor de bosta",
aunque Rove asegura que esto último no es tan desdeñoso
como suena.
"Es una expresión de Texas. Por las flores silvestres que
brotan del fertilizante natural -residuos orgánicos- en
las llanuras texanas", explicó Rove a la cadena de
televisión ABC en 2004.
Aunque no está claro qué tipo de flores pueden brotar del
problema en el que se encuentra el veterano estratega:
está públicamente vinculado a una filtración de
información que puede haber comprometido a una agente
encubierta de la CIA, y los demócratas piden su cabeza.
Rove cultiva una relación privilegiada
con el "clan Bush", en particular con el padre del presidente a quien suele
consultar en los temas claves de política exterior que incluye en su vasta
agenda de asesoramiento político a George W. Bush.
El otro "flanco fuerte" de Rove es su
coincidencia político-ideológica con el grupo de asesores y funcionarios
neoconservadores conocido como el
lobby judío,
entre quienes figuran el subsecretario (viceministro) de Defensa,
Paul
Wolfowitz, el subsecretario de Defensa para Asuntos Políticos, Douglas Feith, y
el hasta el año pasado presidente de la Junta de Políticas de Defensa (el
principal cuerpo de asesores civiles del Pentágono), Richard Perle.
El portavoz de Bush Scott McClellan, ante un aluvión de preguntas no siempre
amables, no evasivo respecto a las represalias (contra los denunciantes de Rove)
que podría tomar la Casa Blanca: "A su tiempo, estaré encantado de hablar de
eso, pero no hasta que la investigación haya concluido", dijo.
El presidente Bush, que en octubre de 2003 había calificado la filtración de
"criminal", cambió el tono diciendo que no condenaría ni apoyaría a Rove
hasta que concluyera la investigación, aunque hizo el jueves una demostración
simbólica de apoyo, cuando caminó junto a él hacia el helicóptero presidencial
que lo llevaría a Indiana, mientras saludaba con sonrisas a las cámaras.
"Es muy importante que la gente no prejuzgue la investigación basándose en
informaciones de prensa", dijo Bush el miércoles en una reunión de gabinete.
Para unos Rove es una
reencarnación de Maquiavelo, para otros simplemente es un rufián político sin
escrúpulos que no conoce los límites en el ejercicio de la acción
psicológica y de las intrigas políticas contra sus
enemigos y los del Presidente.
En los extramuros de Washington
Karl Rove es señalado como el "cerebro de Bush", en
cuyo historial se mezclan, la derecha
fundamentalista, los negocios y el crimen político.
"El hombre detrás de la cortina", "el rey Karl", "el inventor de un Presidente",
"el cerebro de Bush", de todas esas formas se le llama a este consejero, de
quien se dice que tiene una influencia en el entorno presidencial sólo
comparable a la que ejercen Condoleezza Rice o el propio vicepresidente Dick Cheney, el socio y compañero de andanzas del padre de Bush.
Rove es considerado un hombre brillante pero implacable, un desertor
escolar que desde niño quería dirigir una campaña política nacional.
Esta imagen ha sido exagerada en libros como "Bush"s Brain: How Karl Rove made
George W. Bush presidential" ("El cerebro de Bush: cómo Karl Rove volvió
presidenciable a George W. Bush") y "Boy Genius: Karl Rove, the Brains Behind
the Remarkable Political Triumph of George W. Bush" ("Niño prodigio: Karl Rove,
el cerebro tras el notorio triunfo político de George W. Bush").
Desde los años "80, Rove preparó al joven Bush para la presidencia y lo condujo
a su sorpresiva victoria como gobernador de Texas en 1994.
James Moore y Wayne Slater, los autores de "Bush"s Brain", aseguran que
Rove aprendió a convertir los rumores en armas políticas, y al mismo tiempo a
deshacer sus huellas para no ser nunca rastreado.
Por ejemplo, las elecciones de 1994 en Texas estuvieron marcadas por el rumor de
que Ann Richards, la contendiente demócrata de Bush, era lesbiana.
Durante la batalla por la candidatura presidencial republicana en el 2000, se
esparció el rumor de que el principal oponente de Bush, el senador John McCain,
había engendrado hijos ilegítimos.
Finalmente, el agresivo estilo de Rove se hizo evidente en la intensa
contienda electoral de Bush y John Kerry, cuando el senador debió lidiar contra
las acusaciones, endilgadas por la campaña de Bush, que lo ridiculizaban como un
comandante en jefe indeciso.
El analista Wayne Madsen,
en septiembre de 2001, acusó a Rove de haber aprovechado los atentados contra las Torres Gemelas para
eliminar al político libanés Elie Hobeika, quien se encontraba
investigando evidencias que demostraban que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, autorizó la
masacre de cientos de hombres, mujeres y niños palestinos, en los campos de Sabra y Shatila, en 1982.
En
su libro Cuba Confidencial: Amor y Venganza en Miami y La Habana, a fines
de 2001, Ann Loiuse Bardach dio a conocer el apoyo de Rove a los sectores
anticastristas de la mafia cubano americana, principalmente al sector liderado
por Otto Reich. Bardach señaló que Rove "ha pedido al presidente
que complazca a los de la "línea dura" como pago por su victoria electoral y por la de su hermano".
Del cerebro de Rove surgió la
idea de atacar a Chávez como "violador de derechos humanos" y
"narcoterrorista" y de amenazar con invasiones permanentes a
Cuba, como estrategia para conseguir el voto de los electores
cubano-americanos.
Según los que lo conocen,
y desde la posición privilegiada que hoy ocupa en la Casa
Blanca, Rove está convencido de que su “misión” más
importante todavía está por venir en su
relación de 32 años con George W. Bush.
Nadie todavía pudo averiguar de que se
trata esa misión con que sueña el hombre que "siempre tiene un plan".
Algunos sitúan esa misión "por venir" por el lado
de la "propagandización" de los ataques militares a Siria y a Irán.
En definitiva, Karl Rove siempre se encargó de
"vender al mundo" los sueños de Bush.
Hoy pasa su peor momento acorralado
por la prensa (a la que siempre utilizó) , la justicia y y la oposición
democráta que ve en su caída una oportunidad irrepetible para terminar con Bush.
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