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(IAR-Noticias)
29-Jul-05
Informe especial
George
W. Bush intenta cambiar la frase "guerra contra el terrorismo",
por un concepto más abarcativo que, según su entorno, expresa que la lucha
contra al-Qaeda y otros grupos es tanto una misión militar como una lucha
ideológica.
El cambio, según la cadena BBC,
busca reflejar una campaña más amplia de EEUU contra el terrorismo.
El cambio de nombre buscaría avanzar
hacia un concepto de lucha no sólo militar, sino también ideológica
contra organizaciones como al-Qaeda y otros grupos a los que la Casa Blanca
clasifica como "terroristas".
La nueva expresión apareció públicamente en momentos en que los estadounidenses
están cada vez más pesimistas sobre la ocupación militar de Irak y escépticos sobre
la validez de la llamada "guerra contra el terrorismo".
En enero Bush asumió su segundo mandato con
la promesa de "terminar con las tiranías" y llevar la libertad y la democracia
"hasta los rincones más recónditos del mundo", George W. Bush, asumió ayer su
segundo mandato como presidente de Estados Unidos.
"La mejor esperanza para la paz en nuestro mundo reside en la
expansión de la libertad en todo el Planeta", afirmó Bush
dejando en claro que la política exterior iniciada tras el 11-S (ahora
disfrazada de empresa "libertadora") seguiría inconmovible y con más fuerza con
la halcona negra, Condoleezza Rice, al frente de Departamento de Estado.
Para
los expertos en los temas
de Washington el nuevo discurso de la "lucha contra las
tiranías" se situaba en la continuidad de la guerra contra el terrorismo.
Por
lo tanto -señalaban en enero- constituye la etapa superior de
la política iniciada tras el 11-S,
y el comienzo de la intervención militar y los ataques preventivos
contra países y gobiernos que no ejerciten la "democracia y las libertades"
como lo entienden Bush y el grupo de halcones que escribieron la doctrina de la
"guerra preventiva", con Condoleezza Rice a la cabeza.
Quedaba
en claro para muchos que, en la nueva modalidad discursiva de Bush al asumir su
segundo mandato, el Imperio
estadounidense resolvió complementar la "guerra contraterrorista" con la
exportación de "democracia a todo el mundo", según el decálogo del Pentágono
y el manual aplicado de la "guerra preventiva".
No obstante, y con su clásico "estilo directo" Bush dejó en claro que
EEUU no dudará en utilizar su poder militar para provocar cambios de
regímenes políticos en los países gobernados por "tiranías" que amenacen la
seguridad de su país.
Según
la particular visión de la nueva "doctrina Bush", la
libertad y la seguridad de EEUU están íntimamente ligadas a que haya libertad y
democracia en otros países, y si no la
hay
(al menos en los términos que entiende Washington) los marines, los tanques
Abrams y los misiles de última generación están para aplicarla donde sea
necesaria.
La
seguridad en este país "depende cada vez más del éxito de la libertad en
otras tierras", señaló en el discurso de su
segunda presidencia presagiando las futuras
cruzadas contra las "tiranías" y el "eje del mal" que su
administración piensa llevar a cabo durante los próximos cuatro años.
El "presidente de la guerra" estadounidense no habló esta vez de
guerra "contraterrorista" sino de misión "moral"
contra países que alberguen regímenes "tiranos". "EE.UU. va a
clarificar continuamente ante cada gobernante y cada país la opción moral entre
opresión y libertad", señaló Bush.
En los últimos días, altos
funcionarios en la Casa Blanca han empezado a referirse a una "lucha global
contra los enemigos de la libertad", en la que se deben usar todas las
"herramientas del Estado", señala la cadena británica BBC en un artículo
publicado esta semana.
Aunque el lema de "guerra contra el terrorismo" -utilizado por primera vez por
Bush luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001- se seguirá escuchando
de tanto en tanto, se indicó que cada vez se utilizará más otro tipo de
lenguaje.
Un funcionario de la Casa Blanca le dijo a la BBC que el cambio no significa una
modificación en la manera como se enfrenta este conflicto, sino que busca dar
una perspectiva más amplia sobre la "naturaleza cambiante" de la lucha.
Demostrando que el nuevo giro abarca a todos los funcionarios de la Casa Blanca,
el secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, utilizó el nuevo tipo de
lenguaje el viernes pasado, cuando, al alabar a un oficial de la armada que
pasaba a retiro, dijo que había servido a su país "cuando se libra la lucha
global en contra de los enemigos de la libertad y la civilización".
Al día siguiente, el diario New
York Times publicó un artículo co escrito por el Asesor Nacional de
Seguridad, Steven Hadley, en el cual expone la nueva manera de pensar del
gobierno.
"La acción militar es sólo una parte de la guerra contra el terrorismo",
señaló
"Al mismo tiempo se deben utilizar todas las herramientas a disposición del
Estado, así como la influencia económica y el empuje privado", añadió.
"La gente de todo el mundo que ama la libertad debe utilizar los medios a
su alcance -comunicaciones, comercio, educación- para apoyar a los valientes
musulmanes que dicen la verdad acerca de su religión e historia y las rescatan
de las manos de aquellos que quieren secuestrarlas para sus maléficos fines",
añadió el funcionario de Bush.
El lunes, el más alto comandante
militar de EEUU, general Richard Myers, habló en la misma línea que el resto de
los funcionarios.
"La lucha por la democracia"
No
faltaron los que descubrieron que las "nuevas ideas" de Bush y sus asesores se nutren de un
libro titulado
"La lucha
por la democracia: el poder de la libertad para superar la tiranía y el terror",
de Natan Sharansky, un disidente soviético que tras 9 años en las cárceles de la
URSS emigró a Israel y se convirtió al sionismo.
En su libro (uno de los favoritos de Bush) Sharansky argumenta que habrá paz
entre Israel y los palestinos sólo si la Autoridad Palestina
"se democratiza". Hasta
que eso no ocurra, Israel no tendría que hacer concesiones,
sostiene el autor.
Por
supuesto que Bush no fue a comprar el libro a ningún
quiosco, sino que el mismo (como todo su material de lectura sobre el Medio
Oriente) le llegó de manos de Cheney y del lobby judío que vigila la
"pureza doctrinaria del presidente norteamericano", para conservar la pureza de
sus negocios con las guerras del Pentágono.
Este grupo pro-israelí está integrado por funcionarios
de Defensa y de la Casa Blanca liderados por Dick
Cheney y Donald
Rumsfeld, y que integran entre otros, la asesora de Seguridad Nacional,
Condoleezza Rice; el ex segundo de Rumsfeld, Paúl Wolfowitz, el
Secretario Adjunto de Estado para Control de Armas John Bolton,
y Douglas Feith, el renunciante tercer
funcionario en importancia del Pentágono.
Para los expertos no hay duda que detrás del nuevo discurso de
Bush, de su obsesión por liberar a los países de las "tiranías", están la
estrategia y los negocios del
lobby judío, representado por el "cerebro" político de Bush,
Karl Rove, quien le escribe los discursos y le baja "línea doctrinaria"
al presidente estadounidense.
Este lobby de neoconservadores, ejecutor de la línea matriz de
la política exterior norteamericana desde el 11-S, defiende abiertamente
la intervención militar en todo el mapa de Medio Oriente para eliminar "la
amenaza árabe a Israel", escudado detrás de la "guerra contra el
terrorismo".
Detrás
de la nueva doctrina libertaria contra las "tiranías y
favor de a libertad" expresada
por Bush, se esconde el viejo proyecto de "cambio
régimen" en Irán, Siria, Arabia Saudí y la Autoridad
Palestina, al que siempre consideraron un "imperativo
urgente" de la agenda de política exterior estadounidense.
Sus teóricos
sostienen que Israel y Turquía son los únicos verdaderos Estados-naciones de la
región y han estado pronosticando la desintegración de algunos Estados
árabes desde la primera Guerra del Golfo, hasta que
lograron sus propósitos de invadir y ocupar militarmente Irak
con
el hijo de George Bush, que dejó la obra inconclusa cuando era presidente de
EEUU.
Brian Whitaker, columnista de The Guardian, publicó un documento del año
1996 con el título "Un cambio nítido: una nueva estrategia para asegurar el
territorio nacional," escrito por el grupo JINSA para aconsejar al
entonces primer ministro entrante israelí Benjamin
Netanyahu.
Whitaker ubica en este documento las raíces de la "teoría de los bolos"
del Oriente Medio, según la cual un golpe dirigido contra Irak
podría derribar varios regímenes árabes del Medio
Oriente.
La misma teoría la repiten ahora poniendo en el centro a Siria y a Irán,
y con la mira puesta en el resto de los países agendados como
"blancos" del Pentágono, a los que acusan de proteger y entrenar
a
los grupos de la resistencia
que combaten a la ocupación militar de EEUU en Irak.
Durante
el discurso que pronunció durante la audiencia ante la Comisión de Relaciones
Exteriores del Senado, Condoleezza Rice, a punto de asumir como
nueva secretaria de Estado, presentó una lista de lo que llamó seis
"tiranías": Cuba, Bielorrusia, Irán, Myanmar (ex
Birmania), Corea del Norte y Zimbabwe, y,
curiosamente, no mencionó a Siria.
Para la mayoría de
los expertos, y a pesar de la avanzada política y diplomática contra Irán, el
objetivo militar inmediato de la Casa Blanca y el Pentágono es Siria, donde
la CIA
y el resto de la inteligencia norteamericana sitúan el centro logístico y
financiero de la resistencia armada iraquí.
La "omisión" de Siria
en la lista citada por la nominada secretaria de Estado, es posible que se
haya debido al escándalo político levantado por los más influyentes medios
norteamericanos como The New York Times, The Washington Post y
Newsweek, entre otros, quienes denunciaron que el Pentágono preparaba acciones
militares y "escuadrones de la muerte" con la misión de infiltrarse en Siria
para asesinar a jefes de la resistencia iraquí refugiados en ese país.
El "objetivo
Siria" es un proyecto que permanece agendado desde el mismo momento que las
tropas norteamericanas se apoderaron de Irak.
Cuidando la "imagen
exterior"
A principios de este mes, el ex
canciller británico Robin Cook criticó el lenguaje empleado por el presidente de
EEUU, diciendo que en lugar de aislar a los terroristas había molestado a los
musulmanes en todo el mundo.
Cook, quien se opuso a la guerra en Irak, le dijo a la BBC que creía que "el
problema con el enfoque de George Bush es que sigue hablando sobre la guerra
contra el terrorismo como si fuera algo que pudiera resolverse militarmente. Y
no lo es".
Pero mientras Bush sigue hablando de "llevar la ofensiva a donde está el
enemigo", en sus discursos más recientes ha hecho énfasis en libertad,
democracia y el choque de ideas a nivel mundial.
Un funcionario de la Casa Blanca indicó a la cadena BBC: "La 'guerra' es
más que una respuesta militar, es una batalla de ideas y un combate
contra el extremismo. Y el gobierno de EE.UU. y sus aliados en el mundo deben
usar todos sus recursos.
En Afganistán, el régimen extremista
del Talibán no tiene una base de operaciones. Un lugar claramente identificado.
Allí hay ahora un gobierno elegido democráticamente", señaló el funcionario.
El teniente general James T. Cinway, importante jefe militar en Irak, que más
que discusiones militares se habían llevado a cabo "discusiones filosóficas"
sobre el tema con aliados de EEUU.
Un vocero del Pentágono señaló a a la BBC que el título de un nuevo manual para
comandantes militares sugiere una lenta evolución hacia considerar otros
aspectos de la misión además de los militares.
La frase "guerra contra el terrorismo" fue utilizada por primera vez en
la prensa occidental para referirse a los esfuerzos que hicieron los británicos
para detener una racha de ataques en Palestina a finales de los años
cuarenta, cuando el territorio era ocupado y gobernado por la corona británica.
Después, durante la década de los 80, Ronald Reagan volvió a emplear la frase
con frecuencia.
Luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001, se convirtió en la
columna vertebral de la nueva doctrina de Seguridad Nacional que tiene a la
"guerra preventiva contra el terrorismo" su matriz doctrinaria.
En su segundo mandato George W Bush
decidió introducirle un maquillaje semántico, cambiar "guerra contra el
terrorismo" por "lucha global contra los enemigos de la libertad", y luego
seguir haciendo lo mismo: invadir países y apoderarse de sus recursos
estratégicos a sangre y fuego.
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