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(IAR-Noticias)
11-Ag-05
Este
jueves, en Texas, el presidente Bush se reunirá con sus principales equipos de
defensa y política exterior para analizar temas que -oficialmente-
incluyen el nivel de las tropas en Irak y los programas nucleares en Irán y
Corea del Norte.
El vicepresidente, Dick Cheney, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y la
secretaria de Estado, Condoleezza Rice, participarán en las conversaciones con
Bush en su hacienda en Crawford, Texas.
La reunión anual en Texas tiene lugar en momentos en que los índices de
aprobación de Bush han caído por debajo del 50 por ciento, mientras un
creciente número de estadounidenses se opone a la guerra en Irak.
El principal portavoz del Pentágono, Lawrence Di Rita, dijo el lunes que Estados
Unidos podría aumentar el número de fuerzas en Irak hacia fines de año
para mejorar la seguridad.
Pero -y según coinciden hoy medios y
analistas norteamericanos- la preocupación de Bush y su Estado Mayor pasa
por dos temas excluyentes: incremento de los ataques de la resistencia iraquí y
versiones persistentes de guerra civil que la prensa norteamericana ha
comenzado a propalar con insistencia en los últimos días.
La falta de "resultados" en el
combate a la resistencia iraquí está convenciendo a muchos legisladores
(incluidos republicanos) de que la estrategia militar para estabilizar la
situación ha fracasado.
Por otra parte, en la última semana
medios y analistas norteamericanos se hicieron eco de persistentes rumores de
guerra civil que se agitan en Irak, donde el gobierno compuesto por chiíes y
kurdos se encuentra expuesto a ataques demoledores diarios contra su aparato de
seguridad y a asesinatos de dirigentes y figuras representativas de sus comunidades.
Las muertes diarias de soldados
norteamericanos deteriora la credibilidad de Bush, cuya imagen -según los últimos
sondeos- a experimentado un bajón notable, pese a la suba que había
experimentado hace un mes tras los atentados del 7-J en Londres.

Un 50 por ciento de los norteamericanos piensa que el presidente Bush no es honesto, y un 48 por
ciento dice que sí lo es, según una encuesta de AP-Ipsos tomada en un momento de
creciente preocupación por Irak.
La administración Bush insiste
en que no habrá guerra civil y que las negociaciones para producir una
nueva Constitución iraquí están bien encaminadas, no obstante la escalada
de ataques mortales de la resistencia tienen su efecto demoledor
en Washington.
La inquietud por una guerra civil en estado larval se expresó en dos
artículos publicados el domingo por el diario The New York Times, uno de ellos
titulado ”Guerrilleros en Iraq se fortalecen, pese a esfuerzos de EEUU”, y otro,
por John Burns, llamado ”¿Sabremos si hay guerra civil?.
La última nota describió un
incremento de la violencia de los musulmanes sunitas contra la mayoritaria
comunidad chiíta, que llevó al líder religioso chiíta Alí Sistani a exhortar al
gobierno a ”defender al país de la aniquilación masiva”.
”Desde el momento en que los soldados estadounidenses cruzaron la frontera, hace
18 meses... quedó claro que la libertad de la tiranía de Saddam Hussein sería
tan fracturada... que podría desembocar en una guerra civil”, señaló Burns.
”Los últimos acontecimientos sugieren que esa pesadilla puede convertirse en
realidad”, afirmó el autor, y agregó que milicias chiítas y unidades
policiales militares chiítas y kurdas adoptan cada vez más represalias que
incluyen secuestros, torturas y ejecuciones de presuntos insurgentes y sus
simpatizantes.
El segundo artículo, escrito por otros dos corresponsales del New York Times en
Bagdad, cita a altos oficiales militares estadounidenses diciendo que la
resistencia es ”cada vez más violenta, fuerte y sofisticada” y que el
esfuerzo de la guerra es como el de llenar un tonel agujereado.
”Capturamos o matamos muchos insurgentes, pero son reemplazados con mucha más
rapidez... Siempre hay un insurgente listo para ocupar el lugar de otro”, señaló
un alto oficial al citado por el artículo del Times.
La persistencia de los dos más influyentes diarios de EEUU, The Washington Post
y The New York Times, avivando el retiro de las tropas dan libreto al
Partido Demócrata para desarrollar una ofensiva en el Congreso.
Los
nuevos reclamos también fueron estimulados por la filtración este mes de un plan
de Gran Bretaña para reducir a la mitad el número de tropas en Irak para el
segundo semestre de 2006.
John Deutch, ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y asesor
del Partido Demócrta, publicó una columna en el Times en la que pidió ”un
pronto plan de retiro” a iniciar junto con las elecciones iraquíes previstas
para el 15 de diciembre.
Deutch propuso un cronograma para reducir las operaciones militares y mantener
”una fuerza regional de reacción rápida” en reserva, así como programas
de inteligencia y entrenamiento.
Posteriormente se conoció un plan más detallado del gabinete de expertos
Proyecto sobre Alternativas de Defensa, con sede en Boston, que preveía una
retirada completa, salvo por un contingente multinacional de monitoreo y
entrenamiento, de menos de 10.000 integrantes (hasta 2.000 de ellos
estadounidenses), antes de septiembre de 2006.
”La clave es alcanzar un acuerdo político con líderes sunitas a todo nivel y con
los vecinos de Irak, en especial Siria e Irán”, señaló Carl Conetta, autor del
informe.
Hasta ahora
las
propuestas de establecimiento de un cronograma para el repliegue de los de los
140.000 soldados estadounidenses estacionados en Irak sólo obtuvieron hasta
ahora el apoyo de un cuarto de los miembros del Congreso, la situación parece
a punto de cambiar.
La ausencia de resultados militares
en el combate contra la resistencia está impulsando a muchos legisladores -tanto
demócratas como republicanos moderados- a considerar alternativas para retirar
las tropas norteamericanas de Irak antes de que sea tarde.
De estos temas, y de su repercusión
directa en la imagen presidencial, van a hablar este jueves Bush y sus equipos
estratégicos en su rancho de Texas.
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