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(IAR-Noticias)
01-Sept-05
Informe
especial
Un
último sondeo realizado en EEUU sobre los niveles de aceptación o rechazo de las
políticas de Bush arroja dos resultados contradictorios: por un lado, su
popularidad cayó al nivel más bajo y la oposición a la ocupación militar de Irak
es mayoritaria, y por otro, el nivel de aceptación a su manera de conducir la
"guerra contra el terrorismo" es mayoritario.
Como dato curioso, y revelador de la
esquizofrenia de la sociedad-imperial estadounidense, hay que señalar que
la invasión y ocupación militar de Irak se realizó bajo la argumentación de la
"guerra contra el terrorismo" que Washington simbolizaba en la figura del
"tirano" Saddam Hussein.
Por otra parte, el discurso público
de Bush para mantener sus políticas genocidas en Irak está centrado en
terminar con el "terrorismo" de la resistencia iraquí que solamente en el
curso de este año ya mató a más de 400 soldados de EEUU y a más de 2000
colaboradores de la policía y el ejército iraquí.
Además el discurso "contraterrorista"
de Bush -que es aceptado por la mayoría- contrasta con el rechazo mayoritario a
su política de ocupación en Irak donde las tropas norteamericanas se encuentran
supuestamente "combatiendo al terrorismo".
Pero veamos los números de la
encuesta.

Según la encuesta, realizada por el programa de televisión ABC News y el
diario The Washington Post, el nivel de aprobación de la gestión del
presidente George W. Bush bajó a un mínimo del 45 por ciento por el
creciente rechazo a la política de ocupación de Irak y la subida de los precios
del petróleo.
El sondeo, publicado el martes, mostró que el 57 por ciento desaprueba la
forma en la que Bush está manejando el tema de Irak, y el 68 por ciento
considera que el nivel de bajas estadounidenses es inaceptable.
Pero una mayoría de los encuestados, el 54 por ciento, dijo que Estados
Unidos debería mantener sus fuerzas en Irak hasta que se restaure el orden civil
allí.
El 59 por ciento dijo que no cree que se deba fijar un plazo límite para
la retirada de las tropas estadounidenses.
Bush ha rechazado las peticiones de la oposición de los demócratas y de
las organizaciones "antiguerra" para que se retiren los soldados y pidió a
los estadounidenses que no cedan ante el creciente número de muertos, que
ahora ya se aproxima a 1.900.
La aprobación general de Bush fue dos puntos menor al mínimo anterior del 47
por ciento, de acuerdo con la encuesta.
El rechazo a la política de Bush para Irak ha aumentado desde diciembre, pero el
mandatario mantiene la aprobación de la mayoría para sus iniciativas contra
el terrorismo, reflejó el sondeo.
El 56 por ciento acepta su tarea en la lucha contra el terrorismo, un
incremento sobre el 50 por ciento que mantenía a comienzos de junio, y cuyo
ascenso, según las mediciones realizadas, tocó un pico del 58 por ciento luego
del atentado terrorista en Londres.
La encuesta, entre 1.006 adultos, se realizó del 25 al 28 de agosto, con un
margen de error de tres puntos.
Contradicciones: la "opinión
publicada"

Veamos de nuevo el "contenido"
de la encuesta:
A) la popularidad de Bush está
en el nivel más bajo de su historia, B) la mayoría rechaza su gestión en
Irak, C) la mayoría pide que se mantengan las tropas en Irak, D)
la mayoría aprueba la gestión de Bush al frente de la "guerra contraterrorista".
Los puntos A y B -si
los números de este sondeo son correctos- demuestran que la mayoría de la
sociedad estadounidenses está sensibilizada por las muertes y mutilaciones
diarias de los soldados norteamericanos en Irak y culpa a Bush de esas
muertes.
Los puntos B y C -a
modo de contradicción- revelan que los estadounidenses aprueban la "lucha
contraterrorista"-no obstante rechazar la gestión de Bush- y piden -no obstante
los muertos- que las tropas permanezcan en Irak.
¿Cómo es eso de rechazar la ocupación
de Irak y pedir la permanencia de las tropas invasoras?
La explicación a esta
esquizofrenia -o doble discurso- expresada claramente en el resultado del
sondeo, no hace otra cosa que reflejar el doble discurso y la esquizofrenia de
los grandes medios y cadenas norteamericanos, partiendo de la consigna probada
de que la "opinión pública" es la "opinión publicada".
Los contenidos editoriales de
los grandes medios opositores a Bush -con The New York Times y The Washington
Post a la cabeza- plantean que Bush se "equivoca" con su gestión en Irak, pero
que un abandono de Irak de las tropas norteamericanas significaría dejar al país
árabe en manos del "caos" y el "terrorismo".
Por otra parte, los medios opositores
a Bush, reflejando una estrategia del Partido Demócrata, sensibilizan todo el
día con los muertos y heridos estadounidenses en Irak y promueven marchas "antiguerra"
en EEUU.
En resumen, el mensaje de esos medios
y de la oposición a Bush, es que las tropas deben seguir en Irak, pero sin
Bush, si es posible con un demócrata en el gobierno, pero sin Bush,
que es lo que hubiera pasado si ganaba Kerry en las elecciones de
noviembre.
En otras palabras, lo que reflejan
los puntos A y B del sondeo es la "opinión publicada" de los
grandes medios y cadenas norteamericanas que junto con los demócratas quieren
sacarlo a Bush de la Casa Blanca, pero sin sacar a las tropas norteamericanas
de Irak.
Esto es, manejar con más
"racionalidad" la ocupación pero permanecer en Irak, cuyo control le permite
al Imperio estadounidense operar la segunda reserva petrolera del mundo y
mantener un formidable enclave militar-estratégico con proyección a todo el
Medio Oriente (petrolero).
En el otro polo, en las antípodas (y
como consecuencia de que ni la gran prensa ni los demócratas opositores han
denunciado los manejos políticos de Bush con el "terrorismo") Bush y los
halcones se perfilan como los únicos capaces de enfrentar al "terrorismo
internacional", según el sondeo.
Peligro: Al Qaeda en el horizonte
El
resultado de los puntos C y D del sondeo ( apoyo de la
"lucha contra el terrorismo" y apoyo a la permanencia de las tropas en Irak)
posibilita al genocida imperial George W Bush seguir manipulando a su favor el
"miedo al terrorismo" que se instaló masivamente en la sociedad
estadounidense tras los atentados del 11-S.
Los expertos y los propios sondeos
revelaron que el actual presidente consiguió su reelección en noviembre pasado
apelando al "miedo al terrorismo" de la mayoría de la sociedad norteamericana.
Esta contradicción -según revelan
todas las encuestas- de una sociedad que hoy rechaza mayoritariamente la gestión
de Bush, pero que lo necesita para "combatir al terrorismo", genera la
dinámica política de una administración gubernamental (la de Bush) que
tiene al "terrorismo" como política estratégica de Estado.
Y como nadie: ni la prensa
"opositora" estadounidense, ni los demócratas, ni los llamados "analistas"
internacionales, por ignorancia, o por complicidad, han denunciado la
metodología de control político y social con el "terrorismo", las apariciones de
Al Qaeda y sus ataques terroristas se van a seguir sucediendo.
En la medida que crezcan los puntos
A y B del sondeo (caída de la popularidad de Bush y crecimiento
del rechazo a su gestión en Irak) aumentan proporcionalmente las posibilidades
de que nuevos "ataques terroristas" de Al Qaeda se concreten en Europa o el
propio EEUU.
El manejo de Bush y los halcones
con el "terrorismo" sigue impune -las grandes mayorías ignoran totalmente el
uso del terrorismo como arma de dominación-, y un nuevo ataque como el del
7-J en Londres, o como el del 11-M en España es tan previsible
como los tsunamis o las catástrofes naturales que azotan el planeta.
Es más, el pronóstico, la fecha
probable de esos nuevos ataques terroristas que la CIA de Bush siempre tiene
en la manga, se puede bucear en la evolución de los sondeos de aceptación o
rechazo que publica la prensa norteamericana.
Muchos plantean que el blanco
esta vez será Italia, pero hay otros que señalan que el objetivo en la mira será
nuevamente la España de Zapatero, donde la dupla Aznar-Bush quiere volver al
gobierno.
Tampoco faltan los que señalan a
Alemania y a Francia (enemigos de cartón de EEUU) como los blancos prioritarios.
O los que -pensando en un 11-S
latinoamericano necesario para Washington- estiman que el próximo ataque
terrorista será en la Argentina, antes o durante la realización de la Cumbre
de presidentes con la presencia de Bush, en noviembre
¿Y
qué va a pasar esta vez, cómo van a reaccionar la opinión publica internacional
y los gobiernos del mundo ante una nueva y posible masacre terrorista?
De la misma manera que
reaccionaron ante el 11-S, el 11-M y el 7-J: incrementando sus políticas
represivas "antiterroristas" internas, comprando armas y sistemas electrónicos
para "prevenir" los ataques, afianzando los "planes contraterroristas" y los
acuerdos regionales de "guerra contra el terrorismo", que, en definitiva,
alimentarán las ganancias súper millonarias de las armamentistas y las
corporaciones capitalistas que "viven de la guerra".
En cuanto a la opinión pública (o
"publicada") masiva seguirá en la completa ignorancia, víctima
inconsciente de la manipulación mediática con la "psicosis terrorista",
con que las grandes cadenas informativas sumarán ráting masivo y
facturarán publicidad para sus empresas capitalistas.
El engranaje ganancial del
capitalismo (financiero, industrial, armamentista y de servicios) como ayer se
valió de las guerras convencionales para mantener activa su tasa de
rentabilidad, hoy factura ganancias siderales con las infinitas redes de
negocios y ventas que mueve la "guerra contraterrorista".
Así como como la administración
política y militar del Imperio estadounidense plantea como nueva hipótesis de
conflicto internacional a la "guerra contraterrorista", el capitalismo
transnacional, con EEUU a la cabeza, ha convertido a la "guerra
contraterrorista" en su principal fuente de ganancia y apoderamiento de
mercados y recursos naturales.
Y en esta cruzada imperial, y por
razones obvias, George W Bush y los neocons que controlan la Casa Blanca,
tienen de aliados a los gobiernos del mundo que, sin distinción de ideologías,
de países o continentes, han tomado como suya a la "guerra contraterrorista"
manejada desde Washington.
Esto, a nivel internacional,
garantiza que el próximo ataque terrorista de Al Qaeda, sea en el país que
fuere, permanecerá impune, de la misma manera que sus beneficiarios
económicos, políticos y militares (el Imperio y sus socios) lo utilizarán
para seguir acumulando poder y ganancias capitalistas.
Para saber la hora, el día y el lugar
del próximo ataque, no hay que mirar la "bola de cristal": basta
con leer correctamente las mediciones de la imagen pública de Bush y su
repercusión en la sociedad estadounidense.
Y luego ejecutar lo que hace IAR-Noticias:
analizar, procesar y sintetizar la "información" sin anteojeras ideológicas.
Esta operación mental, que cualquier
cerebro entero y no alienado puede realizar, nos permitió, casi con
precisión de reloj, anticipar los ataques del 11-M y el 7-J
antes de que sucedieran.
Y hoy vamos a jugar nuevamente de
"adivinos": Al Qaeda está asomando nuevamente por el horizonte de
Washington.
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