a falacia salió
primero del gobierno de Hugo Chávez
(enemigo simulado de EEUU) quien ofreció petróleo accesible a los estados
"pobres" de EEUU ante la emergencia de la catástrofe.Siguió por Fidel Castro (un ex revolucionario
anciano, sólo preocupado por conservar el poder en "su isla"), quien ofreció
"ayuda" médica a su enemigo imperialista desde hace 45 años.
La "gran estrategia", tanto de Chávez como de
Fidel Castro, consiste en decir que no ofrecen "ayuda" al gobierno de Bush,
sino al "pueblo" norteamericano, una parte mayoritaria del cual vota a Bush y a
los halcones para terminar con la "carrera política" de ambos líderes
"comunistas".
Otros países, con gobiernos sometidos a
Washington (que votan sin chistar en la ONU o la OEA lo que les pone por delante
el Departamento de Estado, y que tienen sus economías atadas de por vida al FMI
controlado por el Tesoro norteamericano) también ofrecieron "ayuda"
a la
poderosa superpotencia afectada por el huracán.
Si no se supiera que hay una gigantesca campaña
de prensa internacional (manejada por las grandes cadenas mediáticas "anti-Bush",
los demócratas estadounidenses, y los gobiernos y sectores del establishment
europeo que quieren terminar con el reinado de los halcones), se podría llegar a
pensar que el mundo está atrapado en una rueda esquizofrénica sin salida.
Es para llegar a pensar que el planeta
capitalista está sumido en una decadencia donde lo más destacable es la
demencia y la alienación que ha convertido (según una metáfora) a los cerebros humanos en simples
terminales del sistema operativo de Microsoft, manejado desde EEUU.
Pero no hay nada de eso. Si bien a las mayorías
niveladas por el consumismo les cabe la alienación y la estupidez
masificada, los sectores y gobiernos capitalistas que comparten (en
calidad de socios menores) el poder imperial con EEUU utilizan estos recursos de
la falacia, la mentira, y el "doble discurso" para terminar con los neocons y
tomar -o influenciar- el control de la Casa Blanca en sustitución de Bush y los
halcones.
Los Chirac, los Schroeder, los Zapatero, junto
con los demócratas norteamericanos quieren hacer con la prensa internacional
lo que no pueden realizar en la ONU, en la OTAN, o en cualquier foro u organismo
internacional, donde siempre juegan de "furgón de cola" de las decisiones de
Washington, el Pentágono o el Departamento de Estado.
La lucha por el poder político entre
"demócratas" y "halcones" se sale del ámbito norteamericano, sustituye a la
guerra por aéreas de influencia entre la URSS y EEUU, y se proyecta, a través de
la información unidireccionada, como una divisoria de aguas ideológicas a
todo el planeta.
Lo que antes era una lucha entre el comunismo y
el capitalismo (entre imperios diferentes), hoy se ha convertido en una guerra
entre la ultraderecha internacional (representada por los halcones) y el
"progresismo" internacional (representado por los demócratas
norteamericanos) y los gobiernos y poderes que aprovechan demagógicamente
la mitología del capitalismo de "rostro humanizado", como es el caso de Francia,
Alemania, España, cuyas corporaciones lucran con las invasiones militares y
conquistas de mercado ejecutadas por los halcones.
A diferencia de la antigua guerra externa
entre comunismo y capitalismo, hoy las contradicciones y las peleas se
resuelven en el seno de un "Imperio único", y ya no se pelea militarmente sino
por medios políticos y mediáticos.

Lo que hoy se llama "izquierda"
(sin vocación, ideología, u organización para la "toma del poder real"), se asimila
(conciente o inconscientemente) al polo del "progresismo internacional"
representado por la Europa "progresista" y los demócratas estadounidenses que,
por distintas redes y vasos comunicantes, controlan el "paquete "mayoritario" de
la prensa internacional.
De tal manera, que cuando el "progresismo
internacional" lanza sus campañas mediáticas internacionales contra Bush y los
halcones (la "ultraderecha internacional") la "izquierda internacional",
vaciada de discurso propio y de contenido revolucionario, las toma como suyas.
Eso explica la actitud
de Chávez y de Castro,
políticos del "progresismo internacional", reaccionando al unísono con el "polo
europeo" y los demócratas en un aprovechamiento político explícito de la
catástrofe y del costo político y social dejado por el huracán Katrina.
Y hay que agregar un dato: ni Castro, ni
Chávez, ni Chirac, ni Zapatero, quieren cambiar el mundo, sólo quieren
conservar el poder político en sus respectivos feudos, lo mismo que quieren Bush
y los halcones, que hoy controlan la Casa Blanca.
Esta estrategia consiste principalmente en
mostrar a los EEUU (gobernado por Bush y los halcones) convertido en un país del
"tercer mundo" con pobreza parecida a la de Haití, Bolivia, o cualquier
país de las áreas subdesarrolladas llevados a esa condición por el
capitalismo explotador, tanto de Washington como de Europa.
Esta
maniobra responde a una táctica demócrata para voltear al gobierno de los
halcones
proyectada al plano internacional y
que consiste en presentarlo a Bush como un "incapaz" de conducir las
riendas de EEUU.
Y Bush
es mucho más que un "incapaz" o un alienado religioso, es el gerente de turno
de un Imperio capitalista asesino, la misma función que cumplieron y
van a cumplir los demócratas el día que se hagan cargo nuevamente de la Casa
Blanca.
Las
denuncias y las campañas contra Bush y los halcones tendrían sentido,
serían razonables y justas, si al mismo se denunciara y se atacara las maniobras
de los demócratas (la "otra cara" del Imperio) que utilizan las campañas
contra Bush para tratar de encaramarse en el sillón de la Casa Blanca.
La
llamada "izquierda" y el "progresismo internacional" critican y atacan
celosamente al "Imperio de la ultraderecha con Bush", pero se cuidan celosamente
de atacar al "Imperio de los demócratas", del cual en verdad forman parte y
están asimilados.
Su
Biblia periodística de cabecera es The New York Times: no atacan al
Imperio capitalista norteamericano como totalidad funcional, no atacan a los
bancos y trasnacionales del Imperio o a la prensa imperialista internacional,
atacan a Bush, un gerente eventual del Imperio que impide que un demócrata
esté sentado en la Casa Blanca.
Chávez
y Castro, por ejemplo, atacan con ferocidad al "Imperio" de Bush (no al Imperio
capitalista, sino al "Imperio de Bush), protegiendo celosamente a los
demócratas, familia de la cual forman parte por "izquierda".
Entonces, y según el costado de la zanja donde se esté parado, la CIA es "mala"
si está manejada por los halcones, pero es "buena" si está al servicio de las
continuas campañas de los demócratas contra la administración Bush.
Chávez,
después de ser atacado por un pastor demente de "ultraderecha" que pidió su
muerte, fue "consolado" por un pastor "progresista" demócrata, Jesse Jackson, a
quien recibió en Caracas como si fuera un jefe de Estado.
Ni
Chávez, ni Castro, ni la banda del "progresismo internacional" luchan contra el
Imperio capitalista estadounidense, luchan contra la cara "ultraderechista del
Imperio" representada por Bush.
El
huracán Katrina sirvió de marco ideal para el inicio de una campaña demoledora
de la prensa imperialista demócrata contra Bush, cuyo eje vertebrador está
centrado en los diarios The New York Times y The Washington Post.
Estos
diarios, cuyos consorcios propietarios pertenecen a la más rancia oligarquía
financiera de Wall Street, son tomados como "fuentes confiables" por
la izquierda y el "progresismo internacional".
Desde
el "aparato progresista" de la prensa internacional se empezaron a lanzar
consignas y titulares de que las regiones afectadas por el el Katrina se
parecían a "Haití", o a cualquier región del "tercer mundo".
Y
entonces comenzó la campaña internacional para ofrecerle "ayuda" a la
superpotencia en "crisis" por culpa de Bush, casi en una réplica de una campaña
electoral burguesa, donde la oposición demuele la credibilidad del presidente de
turno para quedarse con el poder.
Esta falacia, conducida a niveles extremos,
llevó a que el gobierno de
Sri Lanka (uno de los países con más pobreza del
universo) le ofreciera "ayuda" a EEUU para paliar la catástrofe dejada por
Katrina, y sin que nadie internara a su presidente (títere de Washington) en un manicomio.
Veamos a grandes rasgos cual es el país
"tercermundista", la "potencia en crisis", a la cual Castro, Chávez y el
"progresismo" ofrecen "ayuda" para descolocar políticamente
a Bush.
EEUU: ¿Potencia del "tercer mundo"?
Estados
Unidos es el dueño de la moneda patrón del mundo: el dólar (el 80% de las
transacciones internacionales se efectúan en esa moneda).
Es el propietario de la Reserva Federal, del Complejo
Militar-Industrial más poderoso del planeta, del poder
tecnológico-informático mundial situado en Silicon Valley, y del templo
financiero de Wall Street (la Meca del capitalismo mundial).
Es el dueño real del FMI, de la ONU, de la OTAN y de todas
las instituciones multilaterales de crédito. Su PBI anual es igual al de las
nueve primeras potencias capitalistas juntas, y equivale a la producción
anual de más de 180 países del área subdesarrollada del mundo.
Matemáticamente, su poder representa entre el 50 y el 60% de todo lo que hay
en la tierra, y es el propietario del arsenal nuclear y militar más
grande del planeta (capaz de destruir decenas de veces a la Tierra).
Un informe del Financial Times de mayo de 2002, analiza que casi un
48% de las mayores compañías y bancos en el mundo son de los EE.UU. y un 30% son
de la Unión Europea, sólo 10% son japoneses.
En síntesis, casi 90% de las mayores corporaciones que dominan la
industria, la banca, y los negocios son estadounidenses, europeas o japonesas.
Africa y América Latina no figuran en la lista.
Cinco de los 10 principales bancos, seis de las10 principales compañías
farmacéuticas y / o biotecnológicas, cuatro de las 10 principales
compañías de telecomunicaciones, siete de las principales compañías de
tecnologías de la información, cuatro de las principales compañías de
petróleo y gas, nueve de las 10 principales compañías de software,
cuatro de las 10 principales compañías de seguros y nueve de las 10
principales compañías de comercio minorista, son estadounidenses.
Las estadísticas, los hechos diarios, indican que
el
desarrollo expansivo del capital transnacional (industrial, tecnológico o
financiero) está atado al rol y al poder militar-guerrerista del Estado
imperial norteamericano.
La expansión en el exterior de las corporaciones multinacionales se apoya en
el arsenal nuclear y en la maquinaria militar de la potencia regente, por
eso los gobiernos y los establishment dependientes del "tercer mundo" cuando
tienen una crisis política o social no hablan con las embajadas de Europa, China
o Rusia, sino que "hablan con la embajada norteamericana".