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(IAR-Noticias)
06-Sept-05
Informe
especial
La
catástrofe del Katrina lo dejó a Bush bajo fuego cruzado tras su
deficiente desempeño en la prevención y ejecución de las medidas de salvataje
durante la furia del huracán. Una lluvia de críticas provenientes hasta de
su propio partido acorralan al presidente norteamericano, a punto tal, que
algunos ya hablan (recordando el Watergate) de un "Katrinagate".
¿Dios salvó a Castro y condenó a
Bush?, se preguntan azorados analistas de la derecha estadounidense
que no entienden como la administración republicana no previó medidas
preventivas, alarmas y operaciones de rescate para una región de "alta
peligrosidad ciclónica".
Se refieren a que en el
Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Miami se cuenta con la más completa
información sobre la formación de ciclones en las aguas del Atlántico o
en el Golfo de México.
Aviones dotados de cámaras e
instrumentos de alta tecnología pueden ingresar en el ojo de las tormentas
para ofrecer una información fidedigna de su potencia y poder de destrucción.
Tanto Estados Unidos como todas las naciones de la cuenca del Caribe y Golfo de
México utilizan esta información preciosa que permite adelantar los boletines
de alarmas y tomar las medidas de precaución.
Como contrapartida, señalan que Cuba ha desarrollado un sistema de prevención,
alarma y evacuación que ha evitado muchas tragedias, y que Fidel Castro exhibe
como uno de sus mayores logros en desmedros de sus enemigos del Norte.
Disparen
contra Bush

Ni Bush ni los halcones contaban
con la "astucia" del huracán Katrina que en cuestión de horas los puso
frente a una situación inédita y sin "respuesta administrativa" para enfrentar
las consecuencias catastróficas de la tragedia, cuya magnitud en lo
económico y social todavía no se puede prever con exactitud.
Los expertos -dentro y fuera de EEUU-
hablan incluso de una profunda "crisis energética" con las reservas petroleras
del Imperio norteamericano en rojo, y arrastrando consigo a todas las economías
interdependientes del planeta.
El eje de los ataques contra Bush descansa en el argumento de que la destrucción
causada por Katrina fue evitable y predecible, y hasta fue pronosticada
por algunos especialistas.
En opinión de los medios
norteamericanos fue un grave error el alojamiento en el estadio Superdome de Nueva Orleans de la gente que no pudo huir. Un enorme puente
aéreo debería de haberse previsto ante un huracán de fuerza 5, el de mayor
destrucción, coinciden muchos expertos.
Para algunos críticos, Bush
negó la existencia de los problemas en la ayuda por el huracán esta semana.
Esperó hasta el viernes para reconocer que "los resultados no son
aceptables", e incluso en ese momento, Bush matizó sus declaraciones.
"Aun antes del huracán Katrina, los gobernantes comenzaban a preguntarse si
las unidades de la Guardia Nacional estarían disponibles para emergencias
domésticas. Esa preocupación está hoy amplificada por escenas de saqueo y
desorden", señaló este jueves el diario The New York Times, junto con The
Washington Post, las dos columnas mas influyentes de las legiones mediáticas "anti-Bush".
Otros medios señalan que los republicanos están preocupados de que Bush
parezca fuera de la realidad al defender la caótica y descoordinada
respuesta dada a la tragedia.
Uno de los pocos que defienden al gobierno de Bush en el New York Times, David Brooks, también mostró su
enojo.
Brooks y otros columnistas están
llamando a este desastre natural como el "anti-11 de septiembre".
"La primera regla de una sociedad
-cuando hay una crisis se protege a los vuulnerables- fue pisoteada", escribió el
articulista del Times el pasado domingo.
"Dejar a los pobres en Nueva Orleans
fue el equivalente moral a dejar a los heridos en el campo de batalla", agregó.
"Es imposible defender el que algo así pase en Estados Unidos", sentenció el
ex líder de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, miembro calificado del
Partido Republicano al que pertenece Bush.
"Nadie puede estar contento con el tipo de respuesta que hemos visto en Nueva
Orleáns", secundó el gobernador republicano de Massachusetts, Mitt Romney.
Catástrofe pronosticada

La guerra con munición pesada desatada contra la Casa Blanca se complementa con
la afirmación de que los elevados costos de la guerra de Irak, combinados
con las exenciones de impuestos al sector más rico de la población, y la
fijación con la "seguridad interna", redujo la cantidad de fondos
destinados a impedir desastres naturales como el que produjo Katrina.
Dentro de los riesgos de esta reducción de fondos se encontraban los
proyectos para el control de inundaciones de la destruida ciudad de Nueva
Orleans, cuyo posible impacto negativo fue adelantado por una seria de informes
publicados por The Times-Picayune, entre 2004 y 2005.
"Nadie podía decir que no se veía
venir", señaló en su publicación electrónica el propio The Times-Picayune,
cuyas imprentas permanece bajo las aguas que aún cubren la ciudad de Nueva
Orleans.
A esto se suma, a modo de artillería
pesada contra Bush, la reducción de las operaciones de la Agencia Federal para
el Manejo de Emergencias (FEMA) dispuesto por el gobierno.
El organismo oficial había ganado
prestigio en los años 90 por su rendimiento operativo en la reducción de
efectos de catástrofes naturales.
El diario
The New York Times,
cabeza de la campaña "anti-Bush" en EEUU, señala que con anterioridad al
11 de setiembre de 2001, la Oficina Federal de Gestión de Emergencias (OFGE)
enumeró las tres catástrofes más probables que enfrentaban los Estados
Unidos: un ataque terrorista en Nueva York, un terremoto importante en San
Francisco y un huracán en Nueva Orleans.
En diciembre de ese año fue
publicado en "The Houston Chronicle" que el huracán en Nueva Orleans sería el
más mortal", en tanto el diario describía una potencial catástrofe muy
similar a la que se está registrando ahora.
Entonces ¿por qué razón Nueva Orleans y el país no estaban preparados?, se
pregunta The New York Times.
Primera pregunta: ¿por qué tardaron tanto en llegar la ayuda y la seguridad? El
huracán Katrina comenzó hace cinco días pero ya el viernes de la semana pasada
estaba claro que podía causar enormes daños en la costa del golfo de México,
señala el Times.
Sin embargo, la respuesta que
podría esperarse de un país avanzado nunca llegó. Miles de norteamericanos están
muertos o agonizando, no porque se negaran a evacuar sino porque eran demasiado
pobres o estaban demasiado enfermos como para salir sin ayuda —la que de todas
formas no llegó nunca—. Muchos de ellos aún la esperan, agrega el diario
neoyorquino.
Para la derecha norteamericana que
critica a Bush y a los halcones por su "imprevisión", la primera pregunta
que plantea la catástrofe es la falta de preparación ciudadana y la
irresponsabilidad de algunos gobernadores.
Demócratas al ataque
Tras
su tardía reacción ante la catástrofe, George W. Bush comenzó a ser blanco
de fuertes críticas de los demócratas y de sus propios aliados
republicanos por la lentitud en el envío de ayuda a las zonas afectadas por la
catástrofe.
Incluso el jefe de la mayoría republicana, Bill Frist, aliado del presidente
Bush y considerado también como un potencial candidato a la Casa Blanca 2008,
propuso una reunión del Congreso para estudiar la reacción del gobierno luego
de Katrina.
Por su parte, la senadora demócrata Hillary Clinton -en un claro
aprovechamiento electoral- urgió al presidente Bush a nombrar una "Comisión
Katrina" similar que la creada luego de los atentados del 11 de septiembre
de 2001.
El lento ritmo de los esfuerzos de asistencia a los damnificados "parece
confirmar que nuestra habilidad para responder a desastres catastróficos
todavía no es adecuada", señaló la ex primera dama en una carta al
presidente.
"Hay crecientes evidencias de que nuestra nación no estaba preparada"
para enfrentar la emergencia", dijo la senadora en campaña.
A tres años de la elección presidencial, en noviembre de 2008, los demócratas ya
están aprovechando los errores de la administración Bush para intentar retomar
el control del Congreso, en las elecciones legislativas en noviembre de 2006.
Otros personajes como el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin (lanzado a la
carrera electoral), y varias publicaciones en EEUU y en el exterior
acusaron abiertamente al gobierno de Bush de no haber previsto respuestas
suficientementes antes la gravedad de la situación.
El "Katrinagate" en marcha
Un
sondeo de The Washington Post (Junto con The New York Times
cabezas editoriales de la campaña "anti-Bush") y la cadena televisiva ABC,
publicado el domingo, muestra a un país dividido en cuanto a la gestión de esta
crisis, con 47% de personas insatisfechas y 46% a favor.
El 51% de las personas interrogadas estimaron que la reacción de las autoridades
federales fue insuficiente o mala, mientras que el 48% entendió que
fue excelente o buena.
Dos tercios de los encuestados
consideraron que Washington podría haber estado mejor preparado.
Katrina, encima, llegó en mal momento para Bush, cuya medición de popularidad
se encontraba en los niveles más bajos de toda su gestión, con una
oposición creciente a su política en Irak y pedidos de retiro de las tropas en
el Congreso.
Mientras Bush y su estado mayor corren
a visitar de nuevo las zonas afectadas por el huracán Katrina, se hace cada vez
más evidente que se enfrenta a uno de los más grandes retos políticos desde la
caída de Richard Nixon en 1970.
Muchos medios y periodistas, de
conocida filiación "Anti-Bush" ya hablan de un "Katrinagate" en marcha
contra el actual presidente norteamericano, similar al "Watergate" que
derrocó a Nixon de la presidencia de EEUU..
El miércoles se prevé una primera audiencia en el Senado, para formar una
comisión de investigación ("Comisión Katrina") sobre el desempeño del
gobierno antes y después del huracán que devastó el sudeste estadounidense, que
recuerda la que se formó tras los atentados del 11-S en Washington y
Nueva York.
El ex presidente demócrata Bill Clinton (también en campaña de imagen) agregó que
propondrá un proyecto de ley para separar la Agencia Federal de Control de
Emergencias (FEMA) del Departamento de Seguridad Interior y convertirla en
órgano de nivel ministerial.
Clinton, dio un respaldo tácito a la
iniciativa de formación de una comisión por parte de su esposa, Hillary Clinton,
pero destacó que cualquier investigación sobre las circunstancias bajo las
cuales ocurrió el desastre debe ser realizada luego que se logre resolver las
necesidades inmediatas de las víctimas.
Clinton se unió a su predecesor George Bush (padre) para liderar la campaña de
recolección de fondos, reiterando su alianza durante el desastre por el tsunami
en Asia a comienzos de año, cuando reunieron mil millones de dólares.
"Creo que debería haber un análisis de lo que ocurrió y tengo fuertes opiniones
sobre cómo creo que debería ser organizado y operado el FEMA", dijo Clinton a
periodistas tras el lanzamiento en Houston, Texas (sur).
"Pero el momento para hacer eso, en mi opinión, es luego que pase un tiempo.
Ahora todavía estamos encontrando cadáveres, y podría haber algunas personas
vivas", añadió el ex presidente.
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