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Estarían actuando fuerzas especiales "contraterroristas"

El ejército busca a pandillas armadas ocultas en Nueva Orleans

Algunas versiones hablan de verdaderas "masacres de lúmpenes" ya realizadas por las fuerzas especiales aprovechando la impunidad de una ciudad devastada y en ruinas donde los cadáveres NN se cuentan por miles.

(IAR-Noticias)  08-Sept-05 
    
                              

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las autoridades y las fuerzas militares estadounidenses -que han convertido la zona de desastre en una fortaleza militar- están decididas a desalojar, por las buenas o por las malas, a quienes se resisten a irse de Nueva Orleans, informaron este jueves medios estadounidenses.


Se argumenta que las inundaciones provocadas por el furioso huracán Katrina podrían convertir a la ciudad en un foco infeccioso.

El Centro Nacional para el Control de Enfermedades confirmó la muerte de al menos cinco personas por una enfermedad bacteriana transmitida por el agua. Otras fuentes hablaban de diez muertes por esta causa.

Pero hay otro objetivo oculto -según información que está circulando por Internet y el algunos medios norteamericanos- en el rastrillaje realizado por las fuerzas especiales  en la devastada ciudad de Nueva Orleáns.

En la ciudad se estarían ocultando algunas de la pandillas de delincuentes marginales que inmediatamente después del huracán, aprovecharon esa "tierra de nadie" para saquear y violar, atacando, en algunos casos, a las brigadas de rescatistas y a la policía, impidiendo la labor de salvataje.

Esta situación fue aprovechada posteriormente por la administración Bush para tapar su incapacidad de dar una "respuesta rápida" con los sistemas federales de evacuación y rescate a las víctimas del Katrina.

Según coinciden muchos analistas y medios estadounidenses, a tal punto se hizo un aprovechamiento político de la presencia de estas pandillas en el escenario de la tragedia, que el Pentágono, para tapar la incapacidad de la administración civil, realizó un despliegue de tropas "tipo invasión" sobre la zona del desastre.

De esta manera, y aprovechando un fenómeno real -la presencia de los lúmpenes drogados y armados- el Pentágono lanzó una operación posterior para suplir con efectismo mediático a los equipos de ayuda civil que tardaron en llegar.

James Petras señala en un artículo que los medios de comunicación convirtieron a las propias víctimas que saqueaban en bandidos, favoreciendo de esa manera la posterior militarización y acordonamiento extremo de la zona realizada por unidades especiales del ejército y la policía.

Según Petras, nada muestra mejor el papel de los medios que el resaltamiento que hicieron de  la orden gubernamental de "disparar a matar contra los saqueadores". No hubo ni una queja, ni una voz crítica: los medios convirtieron la ciudad desolada en una zona de guerra: Nueva Orleáns pasó a ser Faluya.

Al margen de Petras, hay que recordar, y sin negar la "invasión" militar que realizó luego el Pentágono, que la versiones de lúmpenes armados y drogados saqueando y violando salió primero de la Internet, de los testimonios en los bloggers, o en correos electrónicos que llegaban a los medios.

IAR-Noticias recibió muchos mails y enlaces a sitios donde se denunciaban que en las primeras horas -tras el paso del huracán- pandillas drogadas asaltaban lo que encontraban y atacaban a la policía desde posiciones de francotiradores.

Los damnificados están siendo evacuados por helicópteros.El propio alcalde de la ciudad; Ray Nagin -atacado por la administración Bush por sus declaraciones-, al segundo día debió suspender las tareas de rescate por el hostigamiento armado de esas bandas de lúmpenes que atacaban tanto a los policías como a los rescatistas.

Otro punto destacado de la información que circulaba por Internet, señalaba que Nueva Orleans, centro de casinos y de diversión nocturna, es un caldo de cultivo para el consumo de drogas y para la marginalidad delincuencial común, que es lo que habría detonado al quedar la ciudad como "tierra de nadie".

Y es claro también, la delimitación social y funcional que existe entre un "pobre" y un delincuente marginal con el cerebro estallado por la droga, que no actúa por solidaridad social sino por los estímulos violentos de la droga en su cerebro.

También por Internet salieron las primeras informaciones de que los sectores medios y altos se armaron y se atrincheraron en sus propiedades privadas para resistir a balazos a esos delincuentes comunes, y que hubo casos de enfrentamientos con muertos y heridos.

De cualquier manera, el enfrentamiento con la policía y la intercepción de los rescates no fue realizada por los  que saqueaban para comer (que también los hubo) sino por esas pandillas, cuyo peculiar desarrollo social se dio con mucha fuerza en Nueva Orleans, una ciudad en la cual -antes del Katrina- contrastaban claramente la "diversión nocturna" de los casinos, y la lacra social capitalista que deja esa actividad: delincuencia, prostitución, droga y crímenes.

No se puede mitificar al lúmpen, producto del capitalismo y carente de toda ideología solidaria, como el "pobre". Primero, porque el lúmpen vive del "robo indiscriminado" y ejerce violencia tanto contra las clases altas como contra los de su propio origen, y segundo porque sólo utiliza a los asentamientos pobres para esconderse de la policía.

Hay mucha bibliografía y testimonios sobre la Cuba revolucionaria del 59, donde, tras tomar el poder, los revolucionarios encabezados por Castro encontraron en los lúmpenes desclasados dejados por los casinos norteamericanos, uno de los principales escollos para el desarrollo de la revolución.

Algunas de esas bandas de lúmpenes -generalmente dedicadas al trafico "t;hormiga" de drogas entre los sectores bajos- se encuentran escondidas entre las ruinas de la ciudad de Nueva Orleáns.

Su presencia se explicaría por la imposibilidad que tuvieron de "licuarse" entre los refugiados para huir del área cuando comenzó el impresionante despliegue militar montado para tapar la incapacidad del gobierno de Bush para resolver con prontitud una operación de salvataje de las víctimas.

Están camouflados entre los que quieren quedarse desafiando las órdenes de evacuación del alcalde Ray Nagin. "Aquellos que no quieren que los encontremos, se esconden", dijo Gregg Brown, un guardia de Carolina del Sur que trabajaba en la búsqueda.

La orden impartida por el mando superior es la de "disparar a matar" contra todo el que se resista por la fuerza a la patrullas militares y equipos de evacuación.

Algunas versiones hablan de verdaderas "masacres de lúmpenes" ya realizadas por las fuerzas especiales aprovechando la impunidad de una ciudad devastada y en ruinas donde los cadáveres NN se cuentan por miles.

Esto no sería "casual", dado que en EEUU ya está funcionando una política de "expulsión de pandillas" a sus países de origen, desarrollada por el FBI, los servicios de inteligencia, y las fuerzas especiales de "guerra contraterrorista" interna que ahora estarían actuando en Nueva Orleáns.

Esto es, que en Nueva Orleans, y con la justificación de la catástrofe dejada por el Katrina, se estaría realizando un módulo experimental de exterminio de lúmpenes "sobrantes" -producidos, igual que los pobres, por el capitalismo- que en otros países ya se empezaron a realizar bajo el argumento del combate contra las drogas o de la "guerra contra el terrorismo".
 

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